<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614</id><updated>2012-02-03T07:19:44.796-08:00</updated><category term='maria taboada'/><category term='escritores'/><category term='romanticas'/><category term='novelas'/><category term='novela de amor'/><category term='leer'/><category term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category term='juvenil'/><category term='novela para adolescentes'/><category term='románticas'/><category term='amor'/><category term='gratis'/><category term='mujer'/><category term='escritora'/><category term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category term='escritor'/><category term='adolescentes'/><title type='text'>TAL VEZ, LA HISTORIA DE MI VIDA...</title><subtitle type='html'>TE INVITO A SER PARTE DE MI HISTORIA. 
QUIERO QUE PARTICIPES, QUE OPINES Y ME CUENTES LOS SENTIMIENTOS Y EMOCIONES QUE TE DESPIERTA "TAL VEZ".</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>72</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-5288782350981608163</id><published>2012-02-03T07:19:00.001-08:00</published><updated>2012-02-03T07:19:44.802-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 16</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 16&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diálogo con mi padre nunca había sido demasiado fluido, pero desde que gozaba de su nuevo estado, no dejaba pasar oportunidad para invitarme a charlar y contarme sobre su novia, lo que hacían, lo bien que se sentía. Con sinceridad me alegraba por él, pero ciertas anécdotas sobrepasaban mi buena voluntad y tolerancia. Sentía un gran alivio cuando anunciaba alguna escapada a Mar del Plata; pero sabía que a su regreso las anécdotas no cesarían de llover.&lt;br /&gt;Por eso pasaba largas horas en el playroom, dedicada a la pintura. Ese era mi mundo, mi lugar. Un lugar donde nadie interfería, y donde todo era como yo quería que fuese.&lt;br /&gt;Mi profesor de pintura estaba encantado con mis trabajos, y cerca de mediados de año, nos convocó para una nueva exposición. Yo estaba muy entusiasmada y pasaba la mayor parte de mi tiempo pensando en cuales serían las obras que expondría. Y al fin lo decidí. Sólo me faltaba una.&lt;br /&gt;Aquel sábado me desperté temprano. Mariano aún dormía. Estábamos en casa, ya que mi padre había viajado a Mar del Plata y me pareció el mejor momento para realizar la obra que venía pintando en mi mente desde hace tiempo.&lt;br /&gt;Intenté hacer el menor ruido posible, para no despertar a Mariano, y en unos pocos minutos, armé el caballete en mi cuarto.&lt;br /&gt;Mariano estaba perfecto, dormía boca abajo, y su torso desnudo se escapaba entre las sábanas. Lo que asomaba de su rostro tenía una expresión plácida y feliz. Era perfecto.&lt;br /&gt;Tomé mis carbonillas y comencé a plasmar aquella imagen. Cuando estaba terminando, noté que se movía, hasta que abrió sus ojos.&lt;br /&gt;-¡Hola! ¿Qué haces? -preguntó confuso.&lt;br /&gt;-Te estaba pintando. Estás hermoso, y ya hace tiempo que quería pintarte desnudo -se incorporó rápido para espiar el papel.&lt;br /&gt;-Está lindo. Cada día dibujás mejor; pero me hiciste trampa.&lt;br /&gt;-Es que estabas perfecto, no pude resistirme. ¿Te molesta si lo pongo en la muestra?&lt;br /&gt;Volvió a observarlo con detenimiento.&lt;br /&gt;-No sé, me da un poco de vergüenza. Me parece que vas a tener que convencerme -tomó mi mano para llevarme a la cama-. Vamos a ver cuántas ganas tenés de exponer este dibujo -dijo mientras besaba mi rostro y acariciaba mi espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche nos reunimos en casa de Lola a cenar. Estábamos todos allí. Así que aproveché la oportunidad para invitarlos a la exposición que sería el sábado siguiente.&lt;br /&gt;Mariano conversaba apasionado con Martín y Lucas sobre un torneo de tenis, cuando Francisco se acercó a mí.&lt;br /&gt;-No sabía que pintabas -me dijo mientras se servía un vaso de cerveza.&lt;br /&gt;-Nunca habrá salido el tema -solía ser cuidadosa en mis charlas con Francisco, ya que él no había perdido la costumbre de mostrarse ácido en su comentarios hacia mí&lt;br /&gt;-¿Y yo también estoy invitado a la exposición? -no sabía a dónde quería llegar.&lt;br /&gt;-Claro, invité a todo el grupo y vos sos parte de él.&lt;br /&gt;-No, pensé que a lo mejor a tu novio le molestaba -aún no comprendía a dónde quería llegar.&lt;br /&gt;-No, para nada... si entre nosotros está todo bien, ¿no?&lt;br /&gt;-Si, claro -apoyó la botella en la mesa y se alejó.&lt;br /&gt;Cada loco con su tema, pensé, y fui a unirme con mis amigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faltaban unos minutos para que comenzara la exposición y me encontraba muy ansiosa. Mostrar mis producciones siempre generaba en mí un cierto grado de ansiedad y esta vez no era sólo esa la razón de mi estado de ánimo. Mi padre me había anunciado que vendría su novia a ver mis obras y ese sería nuestro primer encuentro. Era una situación que me asustaba y excitaba a la vez, y para colmo, la tendría que atravesar sola, ya que Mariano, había viajado por trabajo y no estaría para contenerme. Sólo lograba tranquilizarme verlo en su retrato, tan plácido, colgado en la pared.&lt;br /&gt;Al abrirse la puerta, como siempre, una de las primeras en aparecer fue Lola, seguida por Natalia.&lt;br /&gt;-¡Muy bueno el retrato del Negro! -exclamó la primera-. Un poco más íntimo que el anterior -agregó entre sonrisas. No pude menos que reírme.&lt;br /&gt;Pasaron sólo unos minutos cuando vi ingresar a mi padre, nuevamente cargando la filmadora y la cámara de fotos, y detrás suyo, con un andar algo inseguro, caminaba una mujer delicada, de cabellos cortos y rubios, que calculé, sería Teresa. Papá se acercó entusiasmado a abrazarme, excitado y nervioso.&lt;br /&gt;-Po, te presento a Teresa -me dijo y tomándola de la mano la acercó a mí.&lt;br /&gt;-¡Te felicito! Tu papá está muy orgulloso de su hija artista, y la verdad es que tus cuadros son muy lindos -fue su presentación y luego besó mi mejilla.&lt;br /&gt;-¡Gracias! Me alegro que al fin nos conozcamos -le contesté y devolví una sonrisa. Me pareció agradable y con ganas de agradarme, y esa sensación me tranquilizó. De todas maneras no sabía sobre qué conversarle, y por suerte el ingreso de Martín y Matías a la exposición me salvaron de aquel momento.&lt;br /&gt;Conversaba con un compañero del taller de pintura, cuando una mano tocó mi hombro. Al girar me encontré con Francisco.&lt;br /&gt;-¡Hola! No pensé que vendrías... -le dije sorprendida.&lt;br /&gt;-Quería descubrir esta parte tuya que no conocía... y la verdad es que pintás muy bien.&lt;br /&gt;-Gracias... -no supe qué más decirle. En cierto punto me sentía incomoda... o intimidada cuando me encontraba con Francisco. Nunca sabía a qué quería llegar cuando conversábamos y por lo general, intentaba que nuestros encuentros fueran cortos, para no molestar a Mariano. Y aunque él no estuviera presente, esa sensación de intentar acotar nuestros encuentros ya la tenía incorporada.&lt;br /&gt;-¿Y tu novio? No lo veo por ninguna parte -comenzaba a asomar su sonrisa ácida. Dude un momento. Tal vez no era buena idea decirle que no estaba, pero luego me pareció una tontería mentirle.&lt;br /&gt;-No está, tuvo que viajar por trabajo.&lt;br /&gt;-En los segundos que tardaste en contestar pensé que me ibas a contar que habían cortado.&lt;br /&gt;Me miró expectante y yo sentí enojo, era un día importante para mí y no tenía intenciones de que se arruinara.&lt;br /&gt;-No se a dónde querés llegar, Francisco. ¿Necesitás decirme algo, o simplemente tenés ganas de torturarme? Hoy es un día importante para mí, no quiero que se arruine -lo miré con severidad, pero él me devolvió una sonrisa.&lt;br /&gt;-Flor, solamente te dije lo que se me había ocurrido, no pensé que te iba a alterar tanto. No te asustes, aunque no esté Mariano para que te defienda, no tengo ninguna intención de avanzarte. Vos ya sabes lo que todavía siento por vos y por ahora no pienso hacer nada con eso. Se nota que están muy bien con Mariano y yo no soy mal tipo, no es mi manera aprovechar que estés sola para buscar algo, pero me parece que a vos te perturba la idea.&lt;br /&gt;Su manera tan segura y algo soberbia me alteraba, eso era lo que realmente me alteraba.&lt;br /&gt;-Bueno, entonces me alegra haberte mal interpretado, porque como te dije antes, quiero que entre nosotros esté todo bien. Y no me perturba estar sin Mariano y que vos te acerques, me perturba la idea de pasar un mal momento, pero como esa no es tu intención, está todo bien.&lt;br /&gt;No quería seguir en aquella situación, entonces me dediqué a observar las obras de mis compañeros. Pero en el fondo sabía que algo de verdad había en las palabras de Francisco. Él, a pesar de su ácida personalidad, me parecía encantador. Me pareció encantador desde el primer momento en que lo ví. Sin embargo ni por un segundo cambiaría mi relación con Mariano por nada ni nadie, pero sentir que Francisco era atractivo me causaba culpa. Tal vez porque había una pequeña historia previa entre nosotros, porque, en realidad, ver a un hombre atractivo, aunque se esté en pareja, es algo sumamente natural.&lt;br /&gt;Terminé la recorrida y posé mis ojos en el retrato de Mariano, e inmediatamente me llene de paz y serenidad, pudiendo dar fin a esos pensamientos molestos que nublaban mi día.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-5288782350981608163?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/5288782350981608163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2012/02/capitulo-16.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5288782350981608163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5288782350981608163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2012/02/capitulo-16.html' title='Capítulo 16'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-3608476343864803569</id><published>2011-11-11T04:17:00.000-08:00</published><updated>2011-11-11T04:18:39.243-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 15</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 15&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún estaba dormida cuando sonó el timbre. Me levanté de un salto y bajé corriendo las escaleras. No podía ser otro que Mariano, y no quería hacerlo esperar.&lt;br /&gt;-¡Buen día! -me sonrió- ¿Cómo está hoy mi novia? -parecía contento, divertido.&lt;br /&gt;-Con sueño, pero muy bien -lo besé y me arrojé en el sillón del living. El se sentó a mi lado y me invitó a recostar mi cabeza en sus piernas, posición que adopté de inmediato.&lt;br /&gt;-¿Todo bien? -preguntó dubitativo mientras enredaba sus dedos en mis rulos.&lt;br /&gt;-Sí, Negro, me encanta que hayas venido... -aunque estaba feliz de verlo, no podía controlar el sueño.&lt;br /&gt;-Te noto en otra... repito, ¿todo bien ayer con el pibe? -recién entonces comprendí el por qué de su pregunta anterior. Me incorporé para poder besarlo y abrazarlo.&lt;br /&gt;-Si lo que estás preguntando es si algo cambió desde anoche, te contesto que no, pude aclarar todo con Francisco, no hubo problema. No quiero que pienses que pasa algo, sólo tengo sueñito, estaba durmiendo cuando llegaste y solamente pasé por el baño a lavarme los dientes para poder besarte, pero todavía no me desperté. Te amo, Negro. Te lo dije ayer y no me voy a cansar de repetirlo.&lt;br /&gt;Su rostro se iluminó. Me acarició con suavidad y besó mis labios.&lt;br /&gt;-Yo también te amo. No entiendo cómo no me di cuenta antes. Si tenés sueño, vamos a la cama. Total no tenemos nada más importante que hacer.&lt;br /&gt;A decir verdad, a mi se me habían ocurrido un par de cosas.&lt;br /&gt;-Ayer le conté a mis viejos -dijo de repente mientras flotábamos en las colchonetas.&lt;br /&gt;Me sentí avergonzada, sus padres eran como mis tíos, y ahora empezarían a verme con otros ojos.&lt;br /&gt;-¿Y qué dijeron? -me moría de curiosidad.&lt;br /&gt;-Primero me retaron, y luego de explicarles que iba en serio y que era algo que veníamos charlando desde hace rato, se pusieron contentos. Pero me amenazaron. Mi viejo me dijo que si te hacía sufrir iba a ser el primero en romperme la cara -largó una carcajada- ¿Te das cuenta de que ahora mis viejos son tus suegros? -volvió a reír aún mas fuerte.&lt;br /&gt;-Vos reíte, pero a mi me da un poco de vergüenza. Además a veces nos juntábamos con tu vieja a tomar mate y criticar a tus novias, ahora no lo vamos a poder hacer más -allí largué yo una carcajada.&lt;br /&gt;-Mirá que bien... mirá las cosas que hacían a mis espaldas -movió mi colchoneta hasta tirarme al agua.&lt;br /&gt;Una vez que logré volver a recostarme, me preguntó:&lt;br /&gt;-¿Vos le vas a contar a tu viejo?&lt;br /&gt;-Anoche estuve pensando. Me parece que le voy a contar cuando vuelva, me parece algo importante para contarle por teléfono.&lt;br /&gt;-Mejor, porque él se va tranquilo, pensando que yo me quedo acá para cuidarte, y si se entera, no sé si va a estar tan tranquilo pensando en las noches que pienso pasar con su nena -volvió a reír y acarició mi vientre.&lt;br /&gt;-Sos medio sexópata... ¿alguna vez dejaremos de pensar sólo en sexo?&lt;br /&gt;-¿Vos pensás sólo en sexo? -preguntó con picardía; pero no esperó mi respuesta-. Es lógico que nos tengamos ganas todo el tiempo. No nos vimos por casi tres meses y al fin dejamos de reprimirnos luego de un año lleno de histeria. Las cosas se van a ir acomodando. A mi me encanta mirarte y tener ganas de hacerte el amor. Además no estamos todo el día teniendo sexo, ya hace como dos horas que no hacemos nada, ¿ves? somos una pareja normal.&lt;br /&gt;-Me encanta que me hables, siempre lográs tranquilizarme. Ya me estoy asqueando de sentir tanto amor -me arrojé al agua para reaccionar y volver un poco al mundo real.&lt;br /&gt;Mariano me imitó y al rato salió de la pileta, para regresar luego con mate. Nos sentamos bajo el sauce.&lt;br /&gt;-Estuve pensando -me dijo-. Yo di por hecho que me iba a quedar a vivir acá hasta que vuelva tu viejo, pero a lo mejor vos te sentís muy invadida -me ofreció un mate.&lt;br /&gt;-No, yo también pensé que te ibas a quedar. Lo que ahora estoy pensando es que vamos a convivir como novios. Que vamos a compartir la cama a la noche. Que va a ser como vivir juntos. Es medio loco eso, ¿no? Apenas tenemos un día de novios y ya vamos a convivir.&lt;br /&gt;-Tendremos un día de novios pero nos queremos desde hace más de 18 años. Lo que se me ocurre ahora es proponerte, si querés, que yo duerma en mi habitación, en la que duermo siempre, para que no te sientas intimidada -Mariano, realmente era muy dulce.&lt;br /&gt;-¿Vos me estás jodiendo? Me encanta que convivamos y me va a encantar aún más que durmamos juntos. Me encanta que estemos juntos, que te quedes acá conmigo, no se me ocurre nada mejor que eso; pero no deja de ser un flash. Lo único feo va a ser cuando vuelva papá.&lt;br /&gt;-Para eso falta como un mes, y a lo mejor te rapto y te llevo a mi depto -se tiro sobre mí para besarme, y así se dio por terminada la charla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasada la tarde, me di cuenta de que ninguno de mis amigos había venido a casa, cosa bastante extraña, ya que era un hecho que si el día estaba lindo venían sin invitación, entonces supuse que de alguna manera sabían o sospechaban que algo había pasado con Mariano y Francisco. Y un llamado telefónico de Lola terminó por darme la razón.&lt;br /&gt;-¡A vos te parece que tenga que enterarme por Federico que mi mejor amiga se puso de novia! -fue su saludo.&lt;br /&gt;-¡Lola! ¡Qué suerte que llamaste! -le contesté- ¿No me vas a felicitar?&lt;br /&gt;-No hasta que no me cuentes todo, hasta el último detalle -mi amiga era incorregible y me encantaba que así fuera.&lt;br /&gt;-Venite a cenar y si querés decile a Naty y Lucre así le cuento a las tres, esto es algo muy importante para ir contándolo por teléfono -estaba feliz y quería compartirlo con mis amigas.&lt;br /&gt;-Corto, así llamo y en un rato estamos allá -Lola no podía soportar la espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al colgar el teléfono, Mariano me miraba sonriente.&lt;br /&gt;-¿Así que esta noche hay cena entre amigas para chusmear sobre el gran evento?&lt;br /&gt;-¿Te molesta? -me había ruborizado.&lt;br /&gt;-No, pero si vas a contar intimidades, haceme quedar bien -largó una carcajada.&lt;br /&gt;-Te puedo asegurar que van a sentir envidia -me colgué de sus hombros para besarlo.&lt;br /&gt;-Bueno, entonces aprovecho para ir a casa y buscar ropa, así las dejo solas... y vuelvo a dormir, ¿dale?&lt;br /&gt;Me sentía muy feliz a su lado. Nos era fácil actuar con naturalidad. Nos entendíamos, comprendíamos qué pensábamos en cada momento. Sin lugar a dudas, habíamos elegido el camino correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días se sucedieron y fuimos acomodándonos a nuestra nueva relación, en donde, en verdad, la única nueva variante era el sexo, hasta esos momentos, en demasía.&lt;br /&gt;De a poco, mis nuevos amigos fueron acostumbrándose a este nuevo integrante del grupo, y Mariano a ellos. Al principio Federico se mostraba un poco distante, seguramente por fidelidad a Francisco, pero era difícil no congeniar con Mariano. Fede era un tipo muy agradable y con el paso de los días, lograron tener un trato amigable.&lt;br /&gt;Cuando nos reuníamos en casa, como el día de mi cumpleaños, Francisco no participaba, pero si la reunión se realizaba en otro lado, se hacía presente. Su trato con Mariano era socialmente aceptable, al igual que conmigo. También con el tiempo esa situación se fue volviendo más natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al acercarse mayo, comencé a ponerme tensa. Mi padre regresaría a casa, lo que implicaba que además de tener que contarle sobre nuestra relación, Mariano volvería a su departamento.&lt;br /&gt;Habíamos convivido casi dos meses, y pensar en la separación, me parecía desgarrador. A él tampoco le agradaba demasiado la idea, hasta pensó en la posibilidad de mudarnos ambos a su departamento; pero yo me acobardé. Apenas tenía 19 años y una cosa era convivir en vacaciones con mi novio, pero algo muy diferente era actuar como un matrimonio. Mariano meditó mi argumento y reconoció que en realidad era una idea un tanto apresurada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que regresó papá, tomé valor y lo invité a cenar. Cuando el mozo sirvió nuestros platos me animé a hablar.&lt;br /&gt;-Pá, tengo una noticia para darte... -me miró expectante, entonces continué- estoy de novia.&lt;br /&gt;-¡Te felicito! ¿Lo conozco? -se apresuró a contestar.&lt;br /&gt;-Bastante... estoy de novia con Mariano.&lt;br /&gt;Penetró su mirada en la mía.&lt;br /&gt;-Bueno, en realidad era algo que se venía venir... ¿Va en serio?&lt;br /&gt;-Sí, estoy muy enamorada... -estaba esperando la pregunta que no quería contestar.&lt;br /&gt;-¿Y desde cuando? Porque el se quedó el verano con vos en casa, ¿no? –y él también estaba preparándose para esa pregunta.&lt;br /&gt;-En realidad él volvió en marzo, y ahí nos pusimos de novios. Estás contento, ¿no? -intenté desviar su razonamiento, pero no lo logré.&lt;br /&gt;-Sí, claro... ¿Y él se quedó en casa como siempre? -seguía mirándome fijo a los ojos.&lt;br /&gt;-Si, pá, siempre se queda cuando vos te vas. Vos se lo pediste, ya sabes que se queda. Dale, no des más vueltas... -ya me había tensionado.&lt;br /&gt;-Entonces... ya tuvieron... vos sabés... -¡Qué conversación! Pensé, ¿para qué los padres preguntan cosas que en realidad no quieren escuchar?&lt;br /&gt;-Y... sí, pa... ¿Pero no es preferible que sea con Mariano? Vos y yo sabemos que él me quiere y se preocupa por mí. No está conmigo para joder.&lt;br /&gt;-Y... es verdad, vos ya sos grande. Bueno, lo único que te pido es que se cuiden. Todavía son muy jóvenes para ser padres -pobre papá, pensé, seguramente jamás imaginó que iba a tener esa conversación conmigo.&lt;br /&gt;-No te preocupes. Nos cuidamos -yo tampoco había pensado en tener esa conversación.&lt;br /&gt;-Bueno... -dijo algo más distendido- ¡Los felicito! Para mí Mariano es como un hijo, así que en serio estoy muy contento... y Poty, realmente espero que seas muy feliz -se estiró a través de la mesa y besó mi frente-. Vos sabes que mamá también lo quería mucho, ella desde el cielo debe estar contenta -sus palabras me emocionaron y un par de lágrimas rodaron por mis mejillas-. Y bueno, yo en realidad también tengo que darte una noticia...-¡El también está de novio!, pensé.&lt;br /&gt;-Yo también estoy de novio... -calló para observar mi expresión, entonces le sonreí.&lt;br /&gt;-¿La conozco?&lt;br /&gt;-No, trabaja en una de las sucursales de Mar del Plata, así que seguramente voy a viajar bastante. Se llama Teresa y tiene muchas ganas de conocerte.&lt;br /&gt;-¡Que bueno, pá! Espero que les vaya muy bien, y cuando quieras la conozco -aunque ya habían pasado varios años de la muerte de mi madre, me costaba asimilar la noticia. No podía esperar para contarle a Mariano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto terminamos la cena, fui al departamento de Mariano.&lt;br /&gt;-¿Y? ¿Qué dijo? -se mostraba divertido.&lt;br /&gt;-Que nos cuidáramos, que éramos jóvenes para ser padres –Mariano largó una carcajada y me interrumpió.&lt;br /&gt;-¡Tu viejo es un maestro!&lt;br /&gt;-Me dijo que nos felicitaba y que fuéramos muy felices. También me dijo que está de novio -así terminé mi relato. Mariano se puso serio&lt;br /&gt;-¿Cómo te cayó la noticia?&lt;br /&gt;-No sé, me parece bien, en realidad me parece muy bien; pero no deja de ser raro -me senté en el sillón a tomar el café que me había preparado.&lt;br /&gt;-Ya te vas a acostumbrar. Pensá que no puede ser muy malo, de última si ella se va a vivir a tu casa y te molesta, sabés que tenés lugar para escaparte -se sentó a mi lado y besó mi frente.&lt;br /&gt;-Bueno, tampoco nos apresuremos. Además vive en Mar del Plata, es más factible que papá se vaya para allá. Pero, la verdad, es que prefiero no seguir hablando del tema.&lt;br /&gt;-Entonces vayamos a la cama que ya es tarde -me levantó entre sus brazos para encerrarnos en su cuarto.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-3608476343864803569?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/3608476343864803569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/11/capitulo-15.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/3608476343864803569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/3608476343864803569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/11/capitulo-15.html' title='Capítulo 15'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-7094316935010735481</id><published>2011-11-07T04:03:00.000-08:00</published><updated>2011-11-07T04:04:44.579-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 14 (última parte)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 14 (ÚLTIMA PARTE)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En menos de media hora ya todos se habían marchado. Por supuesto Mariano seguía nadando en la pileta. No lo molesté por un rato, pero luego, mi impaciencia me venció y comencé a revolear una toalla al borde de la pileta para llamar su atención.&lt;br /&gt;Mariano comprendió mi mensaje y luego de hacer otro largo, saltó fuera del agua para tomar aquella toalla.&lt;br /&gt;-¿Vamos adentro a charlar?&lt;br /&gt;Asintió con la cabeza y me siguió. Nos sentamos junto a la mesa de la cocina.&lt;br /&gt;-¿Y? ¿Cómo estás? -preguntó mientras tomaba mis manos.&lt;br /&gt;-En este momento me siento muy feliz, pero... medio confundida... -quise mirarlo a los ojos pero no pude.&lt;br /&gt;-¿Por qué? ¿Porque transaste con el pibe de pelo largo? -lo dijo con total naturalidad, pero logró sorprenderme y avergonzarme de mis actos.&lt;br /&gt;No sólo no podía mirarlo, sino que en esos momentos mi cabeza parecía haberse escondido en mi cuello. Mariano notó que me había incomodado, y como seguramente no era su intención, tomó mi mentón para que lo mirara y me sonrió.&lt;br /&gt;-Poty, te conozco demasiado, era evidente que me iba a dar cuenta. Además él no hizo nada por disimularlo. No te pongas mal, no nos prometimos fidelidad. Sí prometimos que íbamos a pensar. Y yo pensé mucho -hundió sus oscuros ojos en los míos, para llenarme de confianza-. Sé que esto que nos pasa no es fácil, no es fácil para mí hacerme cargo de lo que siento por vos. Me siento muy responsable. No sos cualquier mujer... -se detuvo para volver a mirarme y tomó mis manos- ¿Estás bien o te estoy asustando?&lt;br /&gt;-¡¡No!! No me estás asustando. Me encanta lo que me decís; pensé que te ibas a enojar. Ahora siento que te traicioné... -volví a hundir mi cabeza y él nuevamente levantó mi mentón.&lt;br /&gt;-Vení, Poty, vení acá -me señaló sus rodillas y obedecí a su pedido-. Poty, vos no me traicionaste porque nosotros no hicimos ninguna promesa más que pensar en nosotros. No te voy a mentir, no me gusta que hayas estado con ese pibe, pero no me enoja. Yo lo único que quiero es estar con vos. No pude pensar en otra cosa mientras trabajaba, todo el tiempo pensé en vos... en nosotros y no me importa que hayamos sido amigos toda la vida, ahora quiero estar con vos. El tema es saber lo que vos querés -sus ojos se habían fijado en mi boca y me costaba prestar atención a la conversación, ya que mi deseo de besarlo y acariciarlo se iban acrecentando a medida que sus ojos ahondaban en mis labios. Supongo que Mariano sentiría algo similar.&lt;br /&gt;-Yo quiero hacerte el amor -me sinceré-. En este momento no puedo pensar en otra cosa.&lt;br /&gt;No me dejó terminar la idea. Me sonrió, demostrando alivio para luego besarme con desesperación. Yo también necesitaba con desesperación aquel beso. Sin perder tiempo me cargó, y sin despegar nuestros labios caminó hasta el sillón del living donde nos recostamos.&lt;br /&gt;Aunque hasta ese momento no me lo había planteado, descubrí que deseaba sentir su cuerpo, acariciar su espalda, paladear sus besos. Hacer el amor con Mariano era algo tan natural como exquisito.&lt;br /&gt;-Te extañaba -susurró en mi oído mientras reposaba su cabeza en mi hombro y cerró los ojos.&lt;br /&gt;Mientras descansaba aproveché para pensar. Mariano causaba en mí, indefectiblemente, un torbellino de emociones. A su lado, mi razón se cegaba y mi cuerpo se encendía de pasión.&lt;br /&gt;En realidad, no había mucho que pensar, concluí. Estar a su lado era lo que necesitaba, era lo que me transportaba a un mundo de fantasía, ideal. Tal vez, existirían otros hombres que me atrayeran, pero comparado con Mariano nada, absolutamente nada me parecía tan perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Poty... -movió mi hombro pensando que dormía. Luego se incorporó y buscó su short.&lt;br /&gt;Yo lo imité y también me vestí.&lt;br /&gt;-Poty, yo ya sé lo que quiero. Hay mucha gente que pierde la oportunidad de ser feliz, pensando que va a aparecer algo mejor. Yo sé que somos chicos, pero creo que a nosotros ya nos llegó ese momento y no estoy dispuesto a desperdiciarlo -me sonrió con sus ojos y con su labios.&lt;br /&gt;-Sé que tenés razón, y creo que no tenemos que perder más tiempo. Yo también quiero estar con vos, en este momento no se me puede ocurrir otra opción -le devolví su sonrisa y lo abracé.&lt;br /&gt;-¡¡¡Tenemos que festejar!!! ¡¡Estamos de novios!! ¿Te das cuenta? -me levantó entre sus brazos para hacerme girar como a un chico-. ¿Vamos a cenar?&lt;br /&gt;En ese momento recordé que me había citado con Francisco y que faltaba apenas una hora para que pasara por mí.&lt;br /&gt;-Negro, no te enojes... pero había quedado en salir con Francisco -observé su rostro y no me agradó su expresión-. No te enojes, me parece una buena oportunidad para cerrar esa relación. Me parece que le debo una explicación -lo besé para apaciguar su ánimo.&lt;br /&gt;-Está bien, tenés razón. Entonces te dejo, pero mañana temprano nos vemos... ¿si?&lt;br /&gt;-Sí Negro, ¡no sabes lo feliz que me haces! ¡Te amo! -Oí que salía de mis labios. Se sorprendió para luego sonreir.&lt;br /&gt;-Mejor me voy, porque si me quedo dos segundo más no voy a poder dejar de hacerte el amor.&lt;br /&gt;Me besó con mucha dulzura y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡Qué momento!! pensé. Tendría que enfrentar a Frank. Era un buen tipo, la pasaba bien con él. Me dolía tener que contarle mi determinación; pero la vida es así. Tal vez... tal vez, bajo otras circunstancias hubiera sido distinto. Pero mi felicidad estaba con Mariano. Y eso no lo dudaba ni por un segundo.&lt;br /&gt;Me bañé con pereza e intenté arreglarme cuanto pude, y cuando terminaba de peinarme, sonó el timbre. Al abrir la puerta lo encontré apoyado en un auto, noté que se había arreglado y hasta llevaba su cabello bien peinado, cosa poco usual.&lt;br /&gt;Por suerte no intentó besarme en la boca y luego de un saludo algo tenso me invitó a subir a ese auto en el que se apoyaba, que resultó ser suyo. Viajamos en silencio, nos detuvimos en un restaurante frente al río. Una vez ya acomodados comenzó a hablar.&lt;br /&gt;-No sé que pasó esta tarde en tu casa desde que me fui; pero te noto distinta. Así que antes de que me digas lo que me tengas que decir, voy a hablar yo -quise interrumpirlo, no quería que quedara expuesto, me parecía innecesario, pero no me lo permitió-. Cuando me fui de tu casa, intenté entender por qué me había puesto tan mal, por qué me sentí amenazado. Pensé que había exagerado, pero me di cuenta de que me gustás. Me parece que vos valés la pena, y si me preguntás por qué, no lo sé. No es algo que se pueda razonar. Creo que con vos me arriesgaría a probar. Lo que te estoy diciendo es que me encantaría ser tu novio -hasta ese momento sus ojos se desviaban de un trozo de pan a otro, pero al finalizar su discurso, los clavó fijamente en los míos.&lt;br /&gt;¡¡Por que me haces esto!!, pensé. Era muy duro tener que decirle lo que sentía a ese par de ojos azules que me miraban expectantes.&lt;br /&gt;-Frank, me parecés un tipo divino. Aunque la verdad es que mucho no nos conocemos, ni jamás hablamos de cosas demasiado profundas, me doy cuenta de que sos un tipazo. Y si me hubieras dicho esto en otro momento de nuestras vidas estaría re feliz –no me dejó continuar.&lt;br /&gt;-Pero ahora estás saliendo con tu amigo, ¿no?&lt;br /&gt;-Sí... hoy me di cuenta de que estoy enamorada de él y porque me encantás creo que no te merecés que te mienta. Te juro que estoy pasando un muy mal momento -necesité sincerarme-. Nunca pensé que iba a tener que rechazar a un tipo que me encante tanto como vos; pero lo que siento por Mariano es muy fuerte. Frank, yo no te quiero joder y dentro de mis posibilidades no quiero que pases un mal momento.&lt;br /&gt;-No vas a poder evitar que pase un mal momento, creo que lo tendrías que haber pensado en San Bernardo, así nos hubiéramos ahorrado esto, creo que no fuiste sincera ni conmigo, ni con vos misma. Ya está, yo lo único que quiero agregar es que no me pidas que deje de juntarme con los chicos... -entonces fui yo quien lo interrumpió.&lt;br /&gt;-¡Nunca pensé pedirte algo así! Pero yo tampoco voy a dejar de verlos.&lt;br /&gt;-No, claro -dijo asomando una pequeña de sus sonrisas-. Yo me bancaré verte con Mariano y vos te bancarás verme y saber que siento que sos la mujer de mi vida, y que no me voy a dar por vencido tan fácilmente -sus últimas palabras me impactaron, pero no quise demostrárselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella cena ya había perdido su sentido, entonces decidimos abandonar aquel lugar lo más rápido que pudimos. No puedo negar que aquella charla dejó una sensación de incomodidad en el recuerdo de tan bello día.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-7094316935010735481?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/7094316935010735481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/11/capitulo-14-ultima-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/7094316935010735481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/7094316935010735481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/11/capitulo-14-ultima-parte.html' title='Capítulo 14 (última parte)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-70637014871916599</id><published>2011-11-02T04:38:00.000-07:00</published><updated>2011-11-02T04:39:41.587-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 14 (primera parte)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 14 (Primera Parte)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regresar a mi hogar me sentí desorientada. Sola en mi gran casa. Sola con mis pensamientos, nuevamente sumergida en la monótona rutina de mi ciudad... sin mucho que hacer. Ya que aunque me encontraba felizmente desocupada, mis amistades no gozaban de la misma situación. Y para completar el cuadro, la ausencia de Mariano se tornaba inmensa. Me sentía insegura e indefensa en la casona sin su presencia.&lt;br /&gt;Pero el panorama de los fines de semana era muy distinto. Mi casa era el punto de reunión obligado. La pileta era lo más atractivo de mi personalidad -según mis amigos- y la única manera de soportar el sofocante calor de ese febrero.&lt;br /&gt;Aunque había sido advertida por Francisco, su ausencia me sorprendía. A pesar de que el resto del grupo se reunía en casa, él jamás había aparecido, ni siquiera llamado. Ya habían transcurrido dos semanas desde nuestro regreso y nada sabía acerca suyo. Y aunque Lola intentaba obtener alguna clase de información a través de Fede, éste se mostraba reticente a hablar de su amigo y creí que era muy justo respetar su postura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel sábado el calor y la humedad parecían devoradores. No había manera de soportar la pesadez del ambiente, y la piel se volvía pegajosa y demasiado presente.&lt;br /&gt;Todas las mujeres estábamos sumergidas en la pileta, aunque el agua ya parecía estar lista para hervirnos, mientras los muchachos, insultado y maldiciendo, se calcinaban junto a la parrilla intentando encender el fuego.&lt;br /&gt;Sentí el timbre, pero no quería salir del agua y preferí hacerme la desentendida.&lt;br /&gt;Luego de que sonara largas veces, comprobé que todos habían tomado la misma actitud, entonces, con pereza, sequé mi cuerpo y caminé lentamente hasta la puerta.&lt;br /&gt;-¡Hola! ¿Por qué no me invitaste al asado? -me tomó por la cintura para acercarme a él y me besó. ¡Qué desvergonzado!, me escabullí de sus brazos antes de contestarle.&lt;br /&gt;-¿Cómo? ¿No te avisé cuando me llamaste? -hice un silencio- ¡Ah, no!, cierto que nunca me llamaste.&lt;br /&gt;Me mostró su usual sonrisa.&lt;br /&gt;-¡Ya me había olvidado de tu carácter! ¡No te enojes! No nos vemos desde hace un montón, ¿no querés pasarla bien?&lt;br /&gt;-La estaba pasando muy bien. Dale, pasa -agregué resignada.&lt;br /&gt;Inspeccionó la casa y me siguió hasta el jardín. Todos se alegraron al verlo, y pronto se unió al grupo que acalorado preparaba el asado.&lt;br /&gt;No establecimos demasiado contacto aquel día, pero cuando todos se marcharon, Francisco continuaba remoloneando en una colchoneta que flotaba en la pileta.&lt;br /&gt;-¿Estás cómodo? -intenté mostrarme irónica, pero no le importó.&lt;br /&gt;-Si, vení así nadamos un rato -parecía dueño y señor de la casa.&lt;br /&gt;-No, ¿no ves que tengo que arreglar el desastre que quedó? -le enseñé la bandeja que cargaba colmada de vasos y platos.&lt;br /&gt;-¿Estamos de mal humor? -escuché que me decía cuando entraba a la cocina, pero preferí no contestarle.&lt;br /&gt;Sentí su aliento en mi cuello al tiempo que sus brazos rodeaban mi cintura.&lt;br /&gt;-¿Estás de mal humor? -beso mi mejilla y ya no pude seguir lavando la vajilla.&lt;br /&gt;Giré y apoyé mis manos en la mesada. No podía discutir, ni recriminar nada. Sus ojos me encandilaban y sus suaves caricias en mi espalda me distraían. Con cautela, acercó su rostro al mío y me besó, largo rato nos besamos.&lt;br /&gt;-Te extrañé... extrañé tus enojos. Me dan más ganas de abrazarte y llenarte de besos -tenía ese tono de voz suave y cariñoso, y no encontré el sentido de buscar guerra. Tomó mi mano y caminamos juntos hasta el jardín. Nos sentamos bajo el árbol.&lt;br /&gt;-¿No estás contenta de que haya venido? -preguntó al rato de comprobar que yo no emitía palabra.&lt;br /&gt;-No es que no esté contenta, es que venís como si nada después de dos semanas de ni siquiera llamar una sola vez. No te puedo recibir con los brazos abiertos.&lt;br /&gt;-Yo te dije que iba a estar muy ocupado. Además no sabía con qué me iba a encontrar, a lo mejor estabas acompañada y no quería molestar.&lt;br /&gt;¡Ah, era eso! Había tanteado el terreno, seguramente Federico le había informado que “mi amigo” no había aparecido.&lt;br /&gt;-No, como sabrás no estoy demasiado acompañada, de hecho estoy bastante sola.&lt;br /&gt;-Entonces, ¿ya arreglaste ese problema? -me hablaba como si no le importara, pero me causaba gracia su manera de tocar el tema de Mariano.&lt;br /&gt;-¿Qué cosa tenía que arreglar? -si quería preguntar iba a tener que hacerlo sin vueltas.&lt;br /&gt;-Tu amigo, no te hagas la tonta, ya sabes de que hablo -lo había empujado a demostrar bastante sinceridad, y noté que lo incomodaba.&lt;br /&gt;-¡Ah! ¡Me estabas hablando de Mariano! No me había dado cuenta. Mariano está en Estados Unidos, no se cuando vuelve -intenté demostrarle que no me causaba demasiado interés.&lt;br /&gt;-¿Y eso qué significa? ¿Decidiste algo? -no entendía por qué se mostraba tan preocupado si él no quería nada demasiado comprometido.&lt;br /&gt;-¿Qué tengo que decidir?&lt;br /&gt;-¿No es obvio? -ya se estaba poniendo molesto.&lt;br /&gt;-No, no entiendo a que querés llegar -realmente no llegaba a comprender sus intenciones.&lt;br /&gt;-Florencia... -se incorporó- No me interesa perder el tiempo... -al ver que no encontraría una respuesta, comenzó a caminar rumbo al interior de la casa.&lt;br /&gt;-¿Te vas? –le pregunté con inocencia.&lt;br /&gt;-Ya te dije que no me gusta perder tiempo.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Tenés algo que hacer? ¿Estudiar, trabajar?&lt;br /&gt;-Flor, no te hagas la tonta, quiero saber que va a pasar con nosotros.&lt;br /&gt;-Yo pensé que no iba a pasar nada, como estuvimos dos semanas sin hablarnos... y no te estoy haciendo ninguna escena, no puedo decidirme, porque no sé cuáles son las opciones que tengo. Vos no me ofreces nada, y Mariano tampoco, ¿qué querés que decida?&lt;br /&gt;-¡Con quien querés estar! -contestó en forma despectiva.&lt;br /&gt;-Yo quiero estar con mucha gente, ¿qué me estás proponiendo?&lt;br /&gt;-¡Nada! Sólo quiero que te definas.&lt;br /&gt;¡Increíble! No era capaz de jugarse por nada pero yo debía definirme. Francisco estaba muy confundido.&lt;br /&gt;-No veo sobre que me tengo que definir, nosotros decidimos estar juntos para pasarla bien. Ese fue nuestro acuerdo, y yo no creo haber planteado ninguna duda sobre eso. Si vos tenés algún problema la terminamos acá. Nadie te obliga ni te pide nada. No me pidas más de lo que vos me ofrecés -me mostré seria y decidida, y pareció causar el efecto adecuado.&lt;br /&gt;-Ok, si me zarpé perdoname. Puede que tengas razón. ¿Cenamos juntos, o querés que me vaya?&lt;br /&gt;-Quedate, te tengo que reconocer que te extrañé. Tenía ganas de estar con vos -le sonreí.&lt;br /&gt;-Yo también, fui un estúpido, tendría que haber venido antes -volvió a sentarse a mi lado para poder abrazarme y luego de observar mi expresión, besarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ofreció quedarse a dormir, pero no me pareció una buena idea, entonces ya casi de madrugada, abandonó mi hogar.&lt;br /&gt;No me llamó en la semana, pero el sábado bien temprano se instaló en mi jardín, también el domingo, y el siguiente fin de semana. Jamás me llamaba, ni me invitaba a salir, pero todos los fines de semana se presentaba en casa, aun cuando llovía y el resto de los “habitués” no aparecían.&lt;br /&gt;Ya había comenzado marzo, y aún el calor era agobiante, por eso nos encontrábamos todos dentro de la pileta, peleando por conseguir las colchonetas. Estaba demasiado entretenida defendiendo el tan deseado lugar sobre uno de esos flotadores que al sentir el timbre no le di importancia, todos estábamos allí, supuse que algún chico travieso había tocado para jugar, pero de pronto el sonido se volvió constante y punzante, y no me quedó mas remedio que ir a averiguar quien deseaba tanto ingresar a mi hogar.&lt;br /&gt;Al abrir la puerta quedé paralizada. Me sentí transportada a otro mundo, o tal vez había regresado a mi verdadero mundo.&lt;br /&gt;-¡Negro! -grité y me colgué de su cuello. Él me abrazó tan fuerte que sentí incrustarme en su pecho- ¡¿Qué hacés aca?! -le pregunté cuando por fin nos separamos.&lt;br /&gt;-Volví un poco antes para editar algunas notas. ¿Cómo estás? -me examinó y volvió a abrazarme.&lt;br /&gt;-Bien... dejame verte -nos volvimos a separar y lo observé con cuidado-. Estás más lindo que nunca.&lt;br /&gt;Estaba bronceado y sus oscuros cabellos tenían un destello rojizo. Su mirada me pareció más profunda que lo habitual&lt;br /&gt;-Estás muy lindo -repetí y no me resistí a un nuevo abrazo-. Bueno, supongo que trajiste un short o malla.&lt;br /&gt;-Claro -me señaló la mochila que había arrojado al piso al abrazarme-. Supuse que estarías acá y vine preparado.&lt;br /&gt;-Entonces vamos, que tengo algunos amigos que presentarte -lo tomé por la cintura y salimos al jardín.&lt;br /&gt;Me sentía muy feliz, como completa, era una sensación extraña pero agradable. Y esta sensación no permitió darme cuenta que en cuanto cruzáramos la puerta hacia el jardín estarían Mariano y Francisco juntos.&lt;br /&gt;Matías y Martín aún seguían luchando en el agua, en cambio Francisco y Fede conversaban con Natalia junto a la pileta, y Lola y Lucrecia se habían acomodado bajo el sauce.&lt;br /&gt;Al vernos, las últimas detuvieron su charla y Lola se acercó a nosotros, casi instantáneamente lo hizo Naty. Luego de saludarlas, lo presenté con el resto de los chicos. En ese momento no presté atención a la reacción de Francisco, creo que no me interesó.&lt;br /&gt;Mariano entró a la casa para cambiarse, y yo le pedí a Lola y Naty que me acompañaran a preparar mate a la cocina.&lt;br /&gt;-¿Cómo te sentís? -preguntó Lola en cuanto nos quedamos las tres solas.&lt;br /&gt;-Estoy re feliz, lo extrañaba mucho al Negro -les conté mientras revolvía la yerba con la bombilla.&lt;br /&gt;-Te cuento que Francisco se puso loco cuando se enteró que el que había llegado era Mariano. Se quería ir, pero Fede le dijo que se tranquilizara -antes que pudiera emitir opinión, noté que me hacía un gesto con sus ojos.&lt;br /&gt;-¿Y, chicas, cómo les fue en las vacaciones? -escuché que Mariano decía detrás de mí. Ambas le sonrieron.&lt;br /&gt;-¿Consiguieron novios?&lt;br /&gt;-Lola, yo no -contestó Naty.&lt;br /&gt;-¡Te felicito! -la besó y revolvió sus cabellos.&lt;br /&gt;-Gracias, Lucrecia también se puso de novia -le contó, como no podía ser de otra manera.&lt;br /&gt;-¡Que verano productivo!... ¿Y vos? -me miró seriamente.&lt;br /&gt;-¡Ya está el agua! -exclamó Naty y con Lola salieron de la cocina cargando el mate y el termo.&lt;br /&gt;-¿Y, conseguiste novio nuevo? -reiteró poniéndose frente a mí.&lt;br /&gt;-No, me hice amiga de estos chicos. Vamos, quiero que los conozcas -destensó sus facciones y volvió a sonreirme.&lt;br /&gt;-Bueno, vamos.&lt;br /&gt;Ahora todos tomaban mate bajo el sauce. Al verlo nuevamente a Mariano, Martín exclamó:&lt;br /&gt;-Vos trabajás en FSports, ¿no?&lt;br /&gt;Y Matías agregó:&lt;br /&gt;-¡Sí!, en un programa de básket... ¡Qué bueno! ¿Me podés conseguir alguna remera?&lt;br /&gt;-¡Matías! -Lucrecia lo retó, pero Mariano se mostró divertido.&lt;br /&gt;-Algo puedo llegar a conseguir. Si quieren algún día los llevo al canal -los chicos se mostraron entusiasmados-. Bueno, me voy a nadar un rato a la pileta...&lt;br /&gt;-Yo también -exclamó Matías y lo siguió. Al rato se les unió Martín.&lt;br /&gt;Me encantó que a mis amigos les cayera bien Mariano, así todos podríamos salir juntos. Esos eran mis pensamientos cuando fui interrumpida por la aguda voz de Francisco.&lt;br /&gt;-Así que tu amiguito es famoso. No me habías dicho nada.&lt;br /&gt;Allí comprendí que estábamos viviendo una situación incómoda, y recordé “mi transa” con Francisco.&lt;br /&gt;-Se ve que nunca salió el tema... -me abstraje tomando el mate.&lt;br /&gt;-Se lo ve muy contento, ¿ya le contaste de lo nuestro? -dijo en voz alta y muy tensionado.&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Que somos una transa? No. ¿No era que las transas son secretas? ¿Vos ya les contaste a tus viejos? -me molestaba su actitud, me sentía agredida.&lt;br /&gt;-No me cambies de tema. Estás conmigo o estás con él.&lt;br /&gt;-Creo que este es un tema que ya discutimos... ¿O me estás ofreciendo ser tu novia?&lt;br /&gt;-Una cosa no tiene nada que ver con la otra -su rostro se volvía cada vez mas rojo y su voz más áspera.&lt;br /&gt;-Chicos, me parece que es algo que tendrían que hablar los dos solos, nosotros no tenemos nada que ver -dijo Lucrecia aprovechando el silencio.&lt;br /&gt;-Si, esto no tiene nada que ver. Esta noche te paso buscar. Me parece que tenemos que hablar. Estate lista a las nueve -se levantó, saludó a todos con un gesto de su mano y se marchó.&lt;br /&gt;-Me parece que te tendrías que definir -me miró con severidad Federico. Lola lo golpeó para que se callara, pero yo insistí en que estaba dispuesta a escucharlo.&lt;br /&gt;-Estás jugando a dos puntas -prosiguió- y eso no está bien.&lt;br /&gt;-Francisco no quiere nada serio conmigo, él me lo aclaró en San Bernardo y yo le expliqué mi situación con Mariano, así que no creo estar jugando a dos puntas -me defendí.&lt;br /&gt;-Yo creo que Francisco sí quiere algo serio, pero a vos no te conviene darte cuenta -retrucó.&lt;br /&gt;-Yo sé que te molesta que se ponga mal, pero si él quiere algo serio sabe disimularlo.&lt;br /&gt;-En todo caso tienen que resolverlo ellos dos -volvió a interrumpir Lucrecia, causándome un gran alivio.&lt;br /&gt;-Sí, y nosotros nos tenemos que ir. Acordate que sacamos entradas para el cine y nos tenemos que arreglar -agregó Lola.&lt;br /&gt;-Y además cada pareja es un mundo, así que no tiene sentido ponerse a juzgar cómo actúan los demás. Yo también me tengo que ir -Naty se unió a mis otras amigas para brindarme apoyo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-70637014871916599?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/70637014871916599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/11/capitulo-14-primera-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/70637014871916599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/70637014871916599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/11/capitulo-14-primera-parte.html' title='Capítulo 14 (primera parte)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-6461846595342611519</id><published>2011-10-26T05:03:00.000-07:00</published><updated>2011-10-26T05:04:27.358-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 13</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 13&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Buen día! -besó mi boca y corrió hacia el mar.&lt;br /&gt;Ante la mirada del grupo que invadía la carpa noté que esperaban una explicación. Apenas sonreí y dije:&lt;br /&gt;-Ya no nos peleamos más.&lt;br /&gt;Los muchachos rieron y Angie me miró con odio; pero no me molestó, apenas me causó gracia.&lt;br /&gt;-¿Estás bien, Poty? -Lucre se sentó junto a mí y me cebó un mate.&lt;br /&gt;-Sí... aunque parezca imposible, ayer Francisco estuvo re dulce. Me gusta, Lu.&lt;br /&gt;-Pero no quedaron en nada concreto -me interrumpió.&lt;br /&gt;-Y... me parece mejor... Yo ahora estoy muy lejos de todo. No sé cómo voy a estar cuando vuelva -Lucrecia volvió a interrumpirme.&lt;br /&gt;-Cuando vuelva Mariano.&lt;br /&gt;-Sí. Pero no quiero pensar. Si esto se dio, por algo es.&lt;br /&gt;-Tenés razón, me parece bien. Disfrutá de estos días, total cuando vuelvas vas a poder pensar.&lt;br /&gt;Martín la llamó y quedándome sola aproveché para tomar algo de sol, pero al rato me sobresalté con una repentina lluvia sobre mi cara y al abrir mis ojos me encontré con Francisco escurriéndose el agua como un perro.&lt;br /&gt;-¡Está re linda! ¿No querés que nos metamos un rato? -me ofreció su mano y la tomé para incorporarme.&lt;br /&gt;-No... pero podemos caminar un rato por la orilla -sin soltarnos nos alejamos del balneario para caminar junto al mar.&lt;br /&gt;-Disculpame, pero necesito hacerte una pregunta, Frank -me animé a decirle luego de pensar largo rato si debía. El me sonrió.&lt;br /&gt;-Si, ¿Qué pasa?&lt;br /&gt;-¿Vos tenés algo de experiencia en esto de tener una transa?&lt;br /&gt;-¿Transa estable? -frunció el ceño-. No, por lo general transa de una o dos noches, ¿por qué?&lt;br /&gt;-Porque yo pensé que cuando uno transaba con alguien, pero no quería ponerse de novio, delante de los demás no lo demostraba -confesé con cierta timidez.&lt;br /&gt;-¡Ah! No me di cuenta. En realidad no me importa que los demás sepan. Lo importante es que nosotros tengamos en claro qué es lo que queremos. ¿Te parece?&lt;br /&gt;Tenía razón, y así se lo hice saber.&lt;br /&gt;Aquella noche, Lola y Fede decidieron salir a cenar solos, entonces Francisco me invitó a su departamento.&lt;br /&gt;Luego de cenar, nos tiramos en el sillón a ver televisión. Por supuesto, fue lo que menos hicimos, ya que pronto comenzamos a besarnos y ya no quisimos despegarnos. Me sentía muy a gusto entre sus brazos. Pero cuando noté que estaba a punto de perder el control, con delicadeza intenté enfriar la situación.&lt;br /&gt;-¡Qué tarde se hizo! -le dije mientras me incorporaba e iba hasta la mesa en busca de un vaso de gaseosa.&lt;br /&gt;-¡Ni que mañana tuvieras que ir a trabajar! -me contestó riendo.&lt;br /&gt;-Bueno, sí, en realidad tenés razón, pero me gustaría ir a casa a dormir.&lt;br /&gt;-Flor... no voy a hacerte nada. Por lo menos nada que no quieras que te haga. Así que no tenés por qué escaparte -se sentó a mi lado y acarició mis cabellos.&lt;br /&gt;-No quiero escaparme, pero me gustaría tomarme las cosas con calma -le mostré una sonrisa.&lt;br /&gt;-¡No lo podés evitar! ¡Sos una histérica! -me dijo riendo y continuó-. Vos sabías que si veníamos acá era para que pasara algo, ¿o no?&lt;br /&gt;-Yo quería estar a solas un rato con vos, para poder estar tranquilos, transar. Eso es lo que pensé que podía pasar.&lt;br /&gt;-O sos muy inocente o te estás haciendo la tonta -seguía sonriendo.&lt;br /&gt;-Frank, te pido perdón porque no lo aclaré desde el principio, pero mi idea es que para hacer el amor tengo que estar muy enamorada -y agregué en voz baja-, salí casi un año con mi novio y no lo hicimos. Yo apenas te conozco y ni siquiera somos novios... -me sorprendieron mis conclusiones. Si era cierto lo que había fluido con total soltura de mis labios, implicaba algo que yo pugnaba por no ver.&lt;br /&gt;-¡Perdoname vos, Flor! Tenés razón -irrumpió en mis pensamientos-. Es bueno que los dos manejemos los mismos códigos -me abrazó y besó mis labios-. El problema es que sos tan linda, que es difícil no tentarse -se levantó y tiró de mi mano para que también lo hiciera.&lt;br /&gt;-Vamos, ahora que ya sabemos en donde estamos parados, no hay peligro. Dale, vení, no te voy a comer -me arrastró hasta el sillón, pero no me senté.&lt;br /&gt;-¿Por qué no vamos a bailar? La verdad es que en este momento me siento bastante estúpida.&lt;br /&gt;No podía explicarle que me sentía muy mal con mis pensamientos, y a la vez culpable por ser histérica. Porque Francisco tenía razón, no estaba actuando bien.&lt;br /&gt;-Flor, no te sientas mal, no sos la única chica que espera para tener relaciones. Para mí no sos ninguna estúpida -me sonrió con complacencia.&lt;br /&gt;¡No! ¡Ahora me creía inocente y pura! ¿Cómo le explicaba que no era ninguna santa?&lt;br /&gt;-Frank, creo que tenés mucha razón, soy una histérica, y no me gusta serlo... ¿vamos?&lt;br /&gt;-Ya te pusiste susceptible de nuevo. Está bien. Vamos -tomó su campera con desgano y me esperó junto a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba recostada sobre una lona, cerca de la orilla. Lola me comentaba sobre el espectáculo lamentable que Angie había brindado la noche anterior, pero no lograba concentrarme en su relato. Estaba preocupada, Francisco me había evitado toda la mañana y aunque, en cierto punto, esto me liberaba de ciertos problemas, me molestaba, me angustiaba. De todas maneras, apenas quedaban dos días de vacaciones, y entonces mi vida volvería a la normalidad.&lt;br /&gt;Me exalté cuando una lluvia de arena golpeó contra mi rostro, cuando me incorporé para poder insultar a mi agresor, comprobé que había sido Francisco quien corriendo había levantado la arena, pero no lo había notado y ya estaba introduciéndose en el mar.&lt;br /&gt;-¿Qué vas a hacer con Frank? -me preguntó Lola.&lt;br /&gt;-No sé, no sé que quiere hacer él conmigo. Hoy a la mañana ni me saludó y ahora ni siquiera me vio.&lt;br /&gt;-¿Y por qué no le preguntás qué le pasa? ¿O no te interesa?&lt;br /&gt;-Me interesa, pero Mariano también me interesa.&lt;br /&gt;-Me tenés harta con Mariano. Si tanto te interesa Mariano, definite y listo -se lavantó, sacudió su lona y regresó a la carpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, yo la imité pero caminé hasta la orilla del mar y esperé que Francisco saliera.&lt;br /&gt;-Hola -me sonrió sin detenerse.&lt;br /&gt;-Hola, ¿por qué te enojaste? -seguí sus pasos.&lt;br /&gt;Él no me esperó, siguió caminando unos pasos delante de mí.&lt;br /&gt;-No me enojé, pero me parece que no tiene sentido que sigamos juntos. Lo nuestro no va ni para atrás ni para adelante.&lt;br /&gt;-¿Y por qué una transa tiene que ir para algún lado? ¿No era que íbamos a estar juntos para pasarla bien? -se detuvo y giró para mirarme.&lt;br /&gt;-¿Y vos la pasás bien conmigo? Porque yo no mucho, cada vez que te digo algo te ofendes, o te tildás. Yo creo que vos no estás acostumbrada a que la gente te marque tus errores. Y yo soy así, no te voy a mentir, yo te digo lo que me molesta y lo que me gusta, y tu jueguito histérico no me gusta. No te voy a andar persiguiendo a ver qué es lo que hoy te viene bien y mañana te molesta. Se ve que sos muy malcriada.&lt;br /&gt;¡Me mató! No era capaz de contestar a tremenda acusación. Tal vez tenía razón, era la primer persona que me marcaba constantemente mis defectos, y seguramente era aquello lo que me atraía, pero no podía negar que me molestaba. No estaba acostumbrada.&lt;br /&gt;-Tengo razón, ¿no?&lt;br /&gt;-Sí, creo que sí. Y también creo que es lo que me gusta de vos. Pero si a vos estuvieran todo el tiempo criticándote tampoco te gustaría.&lt;br /&gt;-Ahí tenés razón vos. Te propongo algo. Pero es la última vez que te lo propongo. ¿Qué te parece si estos últimos días tratamos de divertirnos sin hacernos los ofendidos? Diversión sin mucho en que pensar, ¿sí?&lt;br /&gt;-Acepto -me tendió su mano y yo la acepté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagrosamente pasamos los últimos dos días de nuestras vacaciones en una increíble armonía.&lt;br /&gt;Francisco lograba comportarse como todo un caballero si se lo proponía. Y debí reconocer que me agradaba compartir mis horas con alguien que me exigiera cordura y madurez en mis actos. Estar con Francisco era una especie de desafío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo la escena del día que debimos regresar a Buenos Aires. Los muchachos nos saludaban desde la plataforma mientras las cuatro llorábamos con nuestras caras estampadas a las ventanas del micro. Del micro... aquel micro que me haría regresar a mi verdadera vida.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-6461846595342611519?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/6461846595342611519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-13.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/6461846595342611519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/6461846595342611519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-13.html' title='Capítulo 13'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-2737472666256699881</id><published>2011-10-21T04:42:00.000-07:00</published><updated>2011-10-21T04:43:49.460-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 12</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 12&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté decidida a enfrentar a Francisco y contarle cuáles eran mis sentimientos. Cuando llegué a la carpa lo encontré leyendo el diario.&lt;br /&gt;-Francisco, ¿podemos hablar un minuto? -dije tímidamente. Sin mirarme contestó en forma despectiva.&lt;br /&gt;-Arreglé con Angie que íbamos a ir caminando hasta el muelle, asi que no puedo -arrojó el diario sobre la mesa y camino rumbo a la orilla.&lt;br /&gt;Me enfurecí. No entendía por qué me sentía atraída hacia él. No soportaba quedarme allí, y como no sabía a dónde ir, pensé qué haría en Buenos Aires, y comprendí cual sería la solución. Busqué un cyber para chequear mis mails, tenía varios de Mariano, por eso decidí imprimirlos para luego leerlos con tranquilidad y luego de escribirle sobre mis vacaciones, regresé a la playa.&lt;br /&gt;-¿A dónde fuiste, Po? -Lola se escabulló de los brazos de Fede al verme regresar.&lt;br /&gt;-Fui a chequear mis mails. Tenía varios de Mariano, los imprimé para leerlos más tranqui -me sentía muy relajada, y era la primera vez en días.&lt;br /&gt;-¿Quién es Mariano? -Federico parecía intrigado.&lt;br /&gt;-Mi mejor amigo, está trabajando en Estados Unidos.&lt;br /&gt;-¡Ah! Pensé que era algún enamorado que nos tenías oculto... -comentó Fede.&lt;br /&gt;-A mí me encantaría tener un enamorado virtual, debe ser divertido. Me tengo que poner a chatear -Natalia expresó sus pensamientos en voz alta e hizo que cambiara el rumbo de la conversación.&lt;br /&gt;A la hora del almuerzo estábamos todos reunidos, me sentía incómoda y notaba que Francisco intentaba provocarme con algunos comentarios o coqueteando con Ángeles, pero yo me mantenía callada porque no quería que notara que su actitud me dolía. Cuando ya estaba cansada de hacerme la desentendida ante tantas indirectas, me alejé un poco de la mesa, para hojear los mails de Mariano. Creo que lo hice a propósito. ¡Por fin alguien que se mostraba agradable! Me sumergí en la lectura y no presté más atención a lo que sucedía a mi alrededor.&lt;br /&gt;-¿Qué estás leyendo? -Me preguntó Matías.&lt;br /&gt;-Seguro que los mails de “su mejor amigo” -dijo en tono burlón Federico.&lt;br /&gt;-¡No me digas que me engañás con un Romeo por carta! -agregó Lucas.&lt;br /&gt;-¡Sí, Lucas! Es que con vos no me alcanza, porque todas las noches me dejas por otra -le contesté riendo, tratando de restar importancia a mi correspondencia.&lt;br /&gt;-Bueno, pero no nos dijiste que estás leyendo -obviamente el comentario había salido de los labios de Ángeles.&lt;br /&gt;-Los mails de un amigo. Pero la verdad es que con ustedes no se puede tener privacidad. Doblé las páginas y las guardé en el bolsillo de mi short.&lt;br /&gt;Luego de jugar un partido de truco, me alejé del grupo para ir a recostarme cerca de la orilla y poder leer las novedades de Mariano con tranquilidad.&lt;br /&gt;-¡No sabés la cara que tenía Francisco cuando hablaron de los mails! -dijo Lola mientras pasaba a mi lado para seguir rumbo al mar.&lt;br /&gt;En ese momento no me interesaba, leer las actividades que el Negro estaba haciendo me hacía sentir cerca suyo, y eso me daba seguridad y paz. Si Francisco quería molestarme, alterarme, o cualquiera fuese su intención, en esos momentos no lo lograría con su usual facilidad.&lt;br /&gt;Leí y releí aquellas frases y justo cuando pensaba volver a guardar las hojas, una sombra apareció sobre mi cabeza.&lt;br /&gt;-¿Estás ocupada? -Francisco me miraba con seriedad.&lt;br /&gt;-No, realmente no, estaba a punto de dormir una siestita al sol -me sentía muy relajada.&lt;br /&gt;-Si querés ahora tengo tiempo para que charlemos -no esperó que le contestara y se arrojó a la arena.&lt;br /&gt;-Voy a anotar en mi agenda que para hablar con vos hay que pedir audiencia... ¡Este verano sí que conocí gente importante! -le dije riendo.&lt;br /&gt;-Hoy estás en ganadora -en cambio él estaba inseguro.- ¿De qué me querías hablar?&lt;br /&gt;-La verdad es que ya no importa. Creo que te diste cuenta de que con Ángeles tenés diversión asegurada, en cambio yo soy una reprimida, susceptible, indecisa, y algunas cosas más. Así que para qué seguir una charla que no tiene demasiado sentido... -me admiraba mi claridad de pensamiento.&lt;br /&gt;-Yo no dije todo eso de vos, y Ángeles no me interesa, bah, me interesa porque sé que te molesta, y si esa es la manera de lograr que te decidas a estar conmigo, voy a seguir con ella.&lt;br /&gt;-Hay mejores estrategias, como por ejemplo tratar bien a la chica que te gusta, en vez de agredirla, y funciona mucho más.&lt;br /&gt;-Yo no te agredo, solamente te hago ver cosas tuyas que se ve que no te gustan.&lt;br /&gt;-Tendrías que haber estudiado psicología...–me recosté boca abajo y cerré mis ojos, ya no me interesaba discutir. Francisco me gustaba, pero si aceptaba alguna clase de relación, sería siempre y cuando me tratara bien.&lt;br /&gt;-¿Fue ese mail el que te hizo estar tan distinta?&lt;br /&gt;Apenas giré mi cabeza para mirarlo.&lt;br /&gt;-Tal vez sí, porque me di cuenta de que me gusta que me traten bien, que me digan cosas lindas, de buena manera. Ya estoy harta de ser tu blanco, ya no me gusta más tu juego.&lt;br /&gt;-¿Y quién es el que sabe cómo tratarte?&lt;br /&gt;-Un amigo -volví a cerrar mis ojos.&lt;br /&gt;-¿Querés que hoy a la noche vayamos a comer algo por ahí?&lt;br /&gt;-Si las chicas no arreglaron algo, está bien... -satisfecho con mi respuesta, se marchó. Me sentí victoriosa, era la primer batalla que ganaba y, paradójicamente, gracias a Mariano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco me esperaba sentado en el capot de un auto frente a nuestro edificio. Cuando me vio, se incorporó y con las manos en sus bolsillos me saludó haciendo un movimiento con su cabeza.&lt;br /&gt;-Parece que tus amigas no tenían nada mejor que hacer -comenzó a caminar rumbo al centro y me hizo un gesto para que lo siguiera.&lt;br /&gt;-No... Naty y Lu iban a salir con Martín y los chicos y Lola iba a aprovechar para ir a lo de Fede, ya que vos no estabas. Así que aquí estamos -me detuve y lo miré, entonces él me imitó.&lt;br /&gt;-¿A dónde querés ir?&lt;br /&gt;-No sé. No tengo mucho hambre. Vayamos a la feria artesanal.&lt;br /&gt;-Ok.&lt;br /&gt;Lo notaba perdido, no sabía de qué hablar, algo poco común en él. Intentaba ser cortés, pero era evidente que lo estaba forzando. Intentar tratarme bien parecía no ser nada fácil y la situación se estaba volviendo aburrida e irritante.&lt;br /&gt;-Francisco... -llamé su atención. El soltó el caleidoscopio con el que se entretenía y me miró.&lt;br /&gt;-Vayamos a comer una hamburguesa por ahí, ¿dale? -creo que ambos queríamos terminar con la salida lo antes posible.&lt;br /&gt;Fuimos a un pequeño bar y nos sentamos en un rincón. Ambos mirábamos abstraídos nuestros sandwiches.&lt;br /&gt;-¿Y tu amigo anda bien? -me dijo de pronto. Tardé un rato en contestarle, ya que debí pensar sobre qué me estaba hablando.&lt;br /&gt;-Sí, está trabajando mucho. Pero está contento.&lt;br /&gt;-¿Y es un muy buen amigo? -revolvía sus papas fritas, pero no probaba bocado.&lt;br /&gt;-Sí. Somos amigos desde que nacimos -su interrogatorio me estaba irritando, pero sentía que volvíamos a la normalidad.&lt;br /&gt;-Y él tiene onda con vos -afirmó y soltó sus cubiertos para dedicarle total atención a mi rostro.&lt;br /&gt;-Francisco, hay algo que me molesta mucho... -no pude terminar mi frase ya que se apresuró a contestarme.&lt;br /&gt;-¡No me podés echar la culpa, porque no te dije nada agresivo!&lt;br /&gt;-¡No! No es por eso. Vos me preguntás con cara de serio sobre mi vida, pero vos no decís nada. Antes de que te cuente sobre quien quieras que te cuente vas a tener que decirme qué es lo querés, porque me tenés cansada. Un día me planteás una cosa, al día siguiente te hacés el malo... Ponete de acuerdo y después te hablo de lo que quieras -arrojé mi discurso a tanta velocidad que creí haberlo apabullado. Enmudeció unos segundos y contestó.&lt;br /&gt;-Ok. Me gustás, me gustaría transar con vos, salir, divertirnos, pero no quiero ponerme de novio. No es por vos... es por mí; pero vos me rechazaste y quiero saber por qué -dijo en tono decidido.&lt;br /&gt;-Yo no te rechacé. Sólo quería pensar un poquito, y no te preocupes porque yo tampoco me quiero poner de novia.&lt;br /&gt;-¿Y por qué? -me dijo con cara de enojado.&lt;br /&gt;-Primero te pido que no te hagas el ofendido, porque te dije exactamente lo mismo que vos a mí. Y además no pienso contestarte si vos no me decís primero.&lt;br /&gt;-No vine a hablar de mí -parecía molesto, incómodo.&lt;br /&gt;-¿Y a qué viniste? -yo me sentía muy segura.&lt;br /&gt;-A intentar ganarte -me mostró su sonrisa.&lt;br /&gt;-¿Y cómo creés que me vas a ganar? -Francisco era todo un personaje.&lt;br /&gt;-Mostrándote mi sensual cara, ¿qué?, ¿no basta con eso? -dijo sin quitar su sonrisa.&lt;br /&gt;-Tu cara es muy linda, salvo por tu boca, así que ese es el punto donde tenés que trabajar.&lt;br /&gt;-Ok, ok, pero conste que lo hago para ganarte. Yo pensaba que tener una transa era más sencillo -ahora se lo veía divertido.&lt;br /&gt;-Yo también.&lt;br /&gt;-En realidad ya no me acuerdo qué te tenía que contar.&lt;br /&gt;-Yo sí... -lo interrumpí- ¿por qué no te querés poner de novio?&lt;br /&gt;-Ah! Cierto. Estuve de novio cinco años, y me peleé el año pasado, y la verdad que cuando volví a disfrutar de la libertad y de poder estar con mis amigos, me dí cuenta de todo lo que me había perdido -contó con suma tranquilidad. No lograba imaginarme a Francisco teniendo una relación tan seria.&lt;br /&gt;-¡Cinco años! ¡La chica que te soportó cinco años se debe haber ganado el cielo! -comenté riendo; pero me devolvió una cara de asco.&lt;br /&gt;-La pasé peor de lo que pensás. La verdad es que resultó ser bastante mala mina. Bueno, ya pasó.&lt;br /&gt;-De todas maneras creo que si encontraras a la mujer de tu vida, no te importaría nada y te pondrías de novio.&lt;br /&gt;-No sé... tal vez ya la encontré -me miró y sonrió-. Lo que sí sé es que no quiero volver a pasar por lo mismo. Bueno, ya cumplí y no pienso decir una sola palabra más. Ahora contame tu historia.&lt;br /&gt;-Bueno -me arrepentí. No me sonaba bien la verdad; pero o inventaba una muy buena historia o tendría que ser sincera. Tomé valor y confesé.&lt;br /&gt;-Tengo onda con un chico y no se qué siento.&lt;br /&gt;-¿El chico de la carta?&lt;br /&gt;-Sí, yo pensé que sentía algo muy fuerte... -y todavía lo pensaba-, pero apareciste vos y ahora no sé que siento.&lt;br /&gt;-Entonces me parece muy bien que no te quieras poner de novia -me lo dijo en un tono muy gracioso, como si me estuviera aconsejando.&lt;br /&gt;-Gracias... -intenté imitar su tono.&lt;br /&gt;-Bueno, ahora que ya está todo aclarado te puedo volver a pelear, ¿no? -estaba distendido.&lt;br /&gt;-¡No! Dame un día de descanso... ¿Vamos a pasear un rato por el centro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo hicimos. Notaba que Francisco me miraba y caminaba girando a mi alrededor, parecía no decidirse. En realidad era una situación tensa para ambos. Ya habíamos aclarado nuestros sentimientos e intenciones, y era hora de dar el siguiente paso, pero no era tan sencillo.&lt;br /&gt;-¡Te podés quedar quieto! -le rogué.&lt;br /&gt;-Es que tengo ganas de abrazarte, pero siento que vos no querés -se detuvo frente a mí.&lt;br /&gt;-La verdad es que me cuesta, vivo con una coraza cuando estoy con vos y me cuesta imaginarme a nosotros dos abrazados.&lt;br /&gt;-Eso debe ser porque no tenés mucha experiencia con hombres, y te cuesta la intimidad. Supuse que su intención era intimidarme, pero ya conocía sus manejos y no pensaba caer en la trampa.&lt;br /&gt;-Sorry, ¡vos sos re experimentado! Sin embargo, te quedó una fobia al noviazgo. Para tu información, yo también estuve de novia, y no le tengo miedo a la intimidad... siempre y cuando el hombre que esté a mi lado me seduzca.&lt;br /&gt;-¡Ay! ¡Hoy estás hecha toda una come hombres! -dijo imitando mi voz- Sin embargo el otro día cuando te di el beso te quedaste dura, sin saber que hacer.&lt;br /&gt;-¡No voy a caer! ¿Qué esperás que te diga? ¿Que te voy demostrar lo bien que se besar? ¡Ni loca!... Así no lo vas a lograr... -seguía admirada de mi claridad mental.&lt;br /&gt;-¡Hoy me estás ganando! La verdad que te merecés un beso -no esperó respuesta, me abrazó con fuerza y me besó dulcemente. Tardamos en separarnos-. Ya está, ya era hora de que nos dejáramos de decir pavadas -me tomó por los hombros y me invitó a seguir caminando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco me gustaba, físicamente me era imposible no sentirme atraída, y su personalidad, tan seguro y tan tajante, me parecía tan atractiva como su físico, pero no estaba segura de que todos sus atributos fueran el merito de su conquista.&lt;br /&gt;Al recostarme en la cama sólo me repetía que tenía razón en no querer arriesgarme con Mariano, ese era el único pensamiento que cruzaba por mi mente. Acababa de besar a Francisco y sólo podía pensar en Mariano. No estaba segura de estar haciendo lo correcto. Pero... en fin, sólo era un transa, no había compromiso, no había legalidad. Lo mejor sería dejar de pensar y dormir.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-2737472666256699881?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/2737472666256699881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-12.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2737472666256699881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2737472666256699881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-12.html' title='Capítulo 12'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-1708834003999397506</id><published>2011-10-12T05:33:00.001-07:00</published><updated>2011-10-12T05:33:39.370-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 11</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 11&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estoy re feliz, re feliz! Les juro que es el hombre de mi vida, estoy enamorada, no lo puedo creer -Lola no lograba quedarse quieta, estaba exaltada. Nosotras la observábamos divertidas.&lt;br /&gt;-Pero apenas lo conociste ayer, ¿cómo podés estar tan segura que estás enamorada? -le preguntó sinceramente Naty.&lt;br /&gt;-No sé, es espectacular. Pudimos hablar de todo, somos muy parecidos. No sé, me encanta. Le dije que nos juntábamos hoy en la playa y me dijo que todos fuéramos a su carpa. Así que, Lucre, decile a Martín y a los chicos que vayan para allá.&lt;br /&gt;Lucrecia acató la orden y se alejó de nuestra sombrilla a gran velocidad.&lt;br /&gt;Cuando regresaron nos sorprendimos al ver un rostro nuevo, y para colmo femenino. Los muchachos nos contaron que era Ángeles, la prima de Lucas, que se uniría al grupo ya que sus amigas habían regresado a Buenos Aires. Ya todos reunidos nos dispusimos a invadir la carpa de Federico.&lt;br /&gt;Francisco y Fede tomaban mate al sol. En cuanto vieron al tumulto de personajes que se acercaba a ellos, se pusieron de pie y se acercaron a recibirnos.&lt;br /&gt;-Bueno, les aclaro que desde hoy y hasta mi último día de vacaciones quiero que sientan a esta carpa como suya -todos festejamos su ofrecimiento. En verdad Federico era muy buena persona.&lt;br /&gt;Noté que Lola estaba tensa, indecisa. No sabía si debía acercarse a él o esperar que él hiciera el primer movimiento. Y gracias a sus deliberaciones, Federico tuvo tiempo de llegar hasta ella para abrazarla y darle un apasionado beso. Me alegré al verla tan feliz y satisfecha por su elección.&lt;br /&gt;Los hombres pronto se agruparon y comenzaron a organizar un partido de fútbol y nosotras aprovechamos para exponer nuestros cuerpos al sol. Ángeles fue la primera en cortar el silencio.&lt;br /&gt;-Los chicos me contaron que ustedes son re simpáticas. Espero que no les moleste que me agregue al grupo.&lt;br /&gt;-¡No, para nada! -nos apresuramos en contestarle.&lt;br /&gt;-Francisco y Federico también parecen macanudos.&lt;br /&gt;-Sí -apenas le dijo Naty.&lt;br /&gt;-Ya me di cuenta de que Lola sale con Fede... ¿Francisco está libre?&lt;br /&gt;Nadie contestaba, supuse que esperaban que yo diera la respuesta, entonces así lo hice.&lt;br /&gt;-Sí, creo que sí -le comuniqué.&lt;br /&gt;No dijo nada más. Se incorporó y nosotras la seguimos con la mirada. Con rapidez tomó el termo y el mate y se instaló entre los hombres para cebárcelo.&lt;br /&gt;-Me parece que está algo desesperada -comentó Lucrecia casi susurrando.&lt;br /&gt;-Mientras que no se acerque a Fede, que haga lo que quiera -concluyó Lola.&lt;br /&gt;-Poty, me parece que tendríamos que aprender de ella -Naty la miraba con admiración. A mi me daba vergüenza ajena.&lt;br /&gt;-Naty, vos no necesitás tirarte encima de los tipos para que te den bolilla. Si vos estás sola es porque vos querés -contesté con indignación.&lt;br /&gt;-Tal cual -me apoyó Lucrecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Federico y Francisco congeniaron casi de inmediato con el grupo de Martín. Por eso propusieron salir todos juntos a cenar y luego a bailar, y así lo hicimos.&lt;br /&gt;Bailábamos con Naty, Matías y Lucas cuando Francisco se acercó a nosotros. Comenzó a bailar a mi lado, y agachando su cabeza hasta mi oído me dijo:&lt;br /&gt;-Che, me parece que ayer estuve medio asqueroso con vos, perdoname.&lt;br /&gt;-Francisco, está todo bien con vos -intenté con mi rostro acompañar mis palabras. Debía demostrar que no me interesaba. Debía demostrármelo a mi misma.&lt;br /&gt;-¡Me alegro!, porque me caés bien y tam...&lt;br /&gt;-¡Te robo a Frank! -Ángeles lo tomó del brazo y lo arrastró hacia la barra.&lt;br /&gt;-Me parece que le gusta Francisco -comentó Lucas riendo-. Aunque sea mi prima tengo que reconocer que está un poco desesperada.&lt;br /&gt;-¡Sí! -lo interrumpió Matías-. Hoy estuvo todo el día pegada a Francisco y a él parece que no le molesta.&lt;br /&gt;Nosotras preferimos no emitir opinión, por respeto a Lucas, sólo asentimos con la cabeza.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, volvimos a reunirnos en el balneario de Fede. El grupo de Martín todavía no había llegado.&lt;br /&gt;-¿Conocieron a alguien interesante ayer? -nos preguntó Fede.&lt;br /&gt;-Sí, la verdad es que bailamos con unos chicos divinos, ¿no, Poty? -Naty me miró con una sonrisa.&lt;br /&gt;-Sí, con mucha onda...-le seguí el juego, no sabía a dónde quería llegar.&lt;br /&gt;-¿Y pasó algo? -preguntó Francisco sin quitar sus ojos del diario.&lt;br /&gt;-Eso no te lo vamos a decir si vos no nos contás cómo te fue con Ángeles -se apuró Naty a contestarle.&lt;br /&gt;-¿Cómo me tenía que ir? La verdad es que parece una garrapata. No sé cómo sacármela de encima -seguía parapetado tras su diario.&lt;br /&gt;-Si vos no te mostraras tan contento cuando ella está con vos a lo mejor no te perseguiría tanto -le retrucó. Parecía divertida.&lt;br /&gt;-¿Qué querés? ¿Que le ponga mala cara? No me sale ser así.&lt;br /&gt;-¡Eso no es verdad! -me escuché diciéndole, y entonces tuve que continuar. Francisco apartó su diario para mirarme-. Los hombres son más histéricos que las mujeres...¡Te encanta que Ángeles te esté atrás! Y después te quejás. Si no te gustara no creo que tendrías problema en demostrárselo. Creo que sabes como hacerlo.&lt;br /&gt;Puso su típica sonrisa.&lt;br /&gt;-¿Y a vos te molesta eso?&lt;br /&gt;-¡No! No, obvio que no -debía aprender a quedarme callada-. Lo que me molesta es que digan que nosotras somos histéricas y no reconozcan que ustedes también lo son.&lt;br /&gt;Francisco mantuvo su sonrisa y volvió a tapar su rostro con el diario.&lt;br /&gt;-Florencia, tengo que agradecerte. Gracias a vos estoy descubriendo mi verdadera personalidad. Fede, anotá: arisco e histérico... ¿Mañana qué seré?&lt;br /&gt;Federico largó una carcajada y yo no logré disimular mi enojo.&lt;br /&gt;-¡Tengo mucho calor! Me voy al mar -sin esperar que alguien contestara corrí hasta la orilla.&lt;br /&gt;Bañarme en esa agua tan fría me ayudó a aplacar mi ánimo. Cuando sorteaba las últimas olas me topé con Francisco.&lt;br /&gt;-Ahora me dio calor a mí... ¿me acompañás? -parecía tranquilo, pero con poner cara de bueno no me iba a convencer.&lt;br /&gt;-Estoy cansada. Mejor me voy para la carpa.&lt;br /&gt;-¡Dale! -me tomó de la mano y me llevó mar adentro.&lt;br /&gt;Jugamos un rato barrenando y tirándonos bajo las olas y luego, cansados, salimos del mar.&lt;br /&gt;-¡Increíble! -me dijo- ¿Te diste cuenta que estuvimos como media hora juntos y no nos peleamos?&lt;br /&gt;-Sí... es que cuando no hablás está todo bien. El problema es que de tu boca salen dardos y no palabras.&lt;br /&gt;-¿Te parece? Yo creo que vos sos muy susceptible -comenzaba a asomar su sonrisa.&lt;br /&gt;-¿Querés que empecemos a pelear?&lt;br /&gt;-No -miró como sus pies se hundían en la arena mojada y movió sus dedos-. Aunque en realidad es divertido pelear con vos... ¿no te parece?&lt;br /&gt;-La verdad que no... -no pude culminar mi frase, ya que me distraje observando cómo corría Ángeles hacia nosotros, haciendo que su rubia cabellera se desparramara entre la gente que iba esquivando. Francisco giró para ver en qué me entretenía.&lt;br /&gt;-¡Tenemos compañía! -expresó con alegría y estampó una desagradable sonrisa en su rostro.&lt;br /&gt;Ángeles pegó un salto para poder colgarse de sus hombros y lo saludó exaltada.&lt;br /&gt;-¿Ves, Florencia? Esta es la manera en que a uno le gusta que lo traten, que demuestren que están contentas por estar con uno -odié su actitud sobradora.&lt;br /&gt;-¿Quién no estaría contenta estando con vos, Frank? -Ángeles parecía extasiada.&lt;br /&gt;-Florencia no opina lo mismo que vos.&lt;br /&gt;Esa escena me estaba dando asco. Y las palabras de Ángeles terminaron de arruinarla.&lt;br /&gt;-Es que ella ya tiene su amor esperándola en Buenos Aires, o no se dónde... ¿no Poty? -Francisco borró su sonrisa y me miró intrigado.&lt;br /&gt;-¡No!-contesté enojada. ¿Quién era ella para revelar mis intimidades? ¡¿Y cómo se había enterado?! Francisco no tenía por qué enterarse de la existencia de Mariano, y menos aún por boca de Ángeles.&lt;br /&gt;-No, la verdad es que nadie me está esperando, pero aunque así fuera, no tiene nada que ver. ¿Saben qué? Me voy a la carpa, porque el sol me está calcinando –me sentía furiosa. Definitivamente odiaba a aquella chica. ¿Cómo se habría enterado de Mariano?&lt;br /&gt;Corrí hasta la carpa en busca de Lucrecia y en cuanto la divisé, la aparté del grupo.&lt;br /&gt;-¿Sabés cómo se pudo haber enterado Ángeles de mi historia con Mariano? -noté que Lucrecia me observaba extrañada.&lt;br /&gt;-No, Poty, yo no dije nada. ¿Por qué estás tan nerviosa?&lt;br /&gt;-Entonces fue Naty... o Lola... ¡Sí! A Lola se le puede haber escapado -seguía acelerada y Lucrecia intrigada.&lt;br /&gt;-¿Y por qué es tan grave?&lt;br /&gt;-¡Se lo contó a Francisco! ¡Me re quemó! -me sorprendieron mis palabras, y a ella también.&lt;br /&gt;-Pensé que no te bancabas a Frank -me dijo entre sonrisas.&lt;br /&gt;-Yo también, pero te reconozco que no soporto verlo con Ángeles -me avergonzaba de mis pensamientos, pero no lograba evitarlos.&lt;br /&gt;-Y se ve que para ella sos competencia, porque sino no habría dicho lo de Mariano. Se lo dijo para descartarte.&lt;br /&gt;-¡Qué perra! ¡Ya va a ver quien gana!&lt;br /&gt;No lograba descifrar cuáles eran mis sentimientos, mis intenciones. No entendía si Francisco realmente me gustaba, o sólo quería vencer a Ángeles, o... o Francisco era la excusa perfecta para poner en evidencia todos los miedos que me causaba pensar en alguna relación con Mariano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche fuimos a bailar y en cuanto vi que Ángeles se alejaba de la pista, me acerqué a Francisco.&lt;br /&gt;-¿Y tu novia? -le pregunté al oído.&lt;br /&gt;-Gracias a Dios, no tengo novia -no me miró.&lt;br /&gt;-¡Uy! Me confundí, es que con Angie están tanto tiempo juntos que ya parecen un matrimonio.&lt;br /&gt;-Vuelvo a preguntarte, ¿eso te molesta? -ya había aparecido su usual sonrisa.&lt;br /&gt;-No, solamente que no tengo con quien pelear -reconozco que mi postura y mi voz era la que solía utilizar para la conquista.&lt;br /&gt;-¡Entonces escapémonos antes de que vuelva Angie! -tomó mi mano y me obligó a seguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esquivando a la masa de gente que ondulaba al ritmo de la música, salimos de “La Luna”.&lt;br /&gt;-¿Vamos a la playa? -me preguntó, pero sin esperar mi respuesta, ni soltar mi mano, comenzó a caminar rumbo al mar. En cuanto llegamos nos sentamos enfrentados en la arena.&lt;br /&gt;-¡Por fin solos! -me sonrió.&lt;br /&gt;-Despreocupate, porque en cualquier momento aparece Angie.&lt;br /&gt;Francisco rió con ganas.&lt;br /&gt;-Sí, ¿no? lo cierto es que no me deja ni un minuto en paz.&lt;br /&gt;-Y a vos te encanta -reproché.&lt;br /&gt;-Y a vos no -me retrucó y clavó sus ojos en los míos.&lt;br /&gt;Me sonrojé, pero logré no ser tan evidente.&lt;br /&gt;-Me molesta que te quejes de ella cuando en realidad te encanta que te persiga.&lt;br /&gt;Me interrumpió.&lt;br /&gt;-Soy un histérico. Ya me lo dijiste, pero vos no te quedás atrás.&lt;br /&gt;Me sorprendí.&lt;br /&gt;-¿Qué?... ¿Y ahora de qué me acusas?&lt;br /&gt;-Vos hacés conmigo lo mismo que yo hago con Angie.&lt;br /&gt;-¡Nada que ver! -me mostré indignada, pero tenía toda la razón.&lt;br /&gt;-Yo estaba bailando lo más tranquilo y vos viniste a buscarme, haciéndote la seductora; pero seguro que si te quiero dar un beso me sacarías corriendo.&lt;br /&gt;-Una cosa no tiene nada que ver con la otra... -¿lo sacaría corriendo?&lt;br /&gt;Se quedó en silencio mirándome.&lt;br /&gt;-Bueno, ¿qué decís del beso?&lt;br /&gt;Volví a sonrojarme, pero logré salir victoriosa.&lt;br /&gt;-¿Sabés qué creo? Que además de arisco e histérico, te falta espontaneidad. Es la primera vez que me piden permiso para darme un beso -intenté mostrarme superada, pero como tantas otras veces, no era fácil amedrentar a Francisco.&lt;br /&gt;-No te pedí permiso para darte un beso, ni siquiera pensaba dártelo, simplemente me quería sacar una duda. Aunque en realidad ya se cómo habrías reaccionado. Hubieras pegado un salto y salido corriendo. Así sos vos.&lt;br /&gt;¡¿Por qué siempre me ganaba?! Siempre se quedaba con la última palabra, y le encantaba hacerme ver como una tonta. Debía vencerlo o unirme a él.&lt;br /&gt;-Me cansás, Francisco. Con vos, cada cosa que digo, la pienso mil veces, y no dejás de pelearme. La verdad es que no sé por qué me buscás, y no sé por qué yo me prendo -me puse de pie y lo miré agotada-. ¿Me acompañás a casa?&lt;br /&gt;-¿Me ayudás a levantarme? -extendió su mano y yo tiré de ella.&lt;br /&gt;Quedó erguido casi instantáneamente, y con movimientos sumamente ágiles, tomó mi cabeza, la acercó a la suya y me besó.&lt;br /&gt;Fue tan rápido que la sorpresa no me permitió experimentar más que la sensación de lo inesperado.&lt;br /&gt;-Te busco porque me gustás. Pensé que te habías dado cuenta -me sonrió y soltó mi cabeza. Tardé unos segundos en reubicarme y contestarle.&lt;br /&gt;-Retiro lo dicho sobre la falta de espontaneidad. ¿Vamos? -sin mirarlo comencé a caminar rumbo a la avenida.&lt;br /&gt;¿Y ahora qué hago? No puedo tener nada con Francisco, no puedo, ¿qué voy a hacer con Mariano?, no dejaba de repetirme. Aunque apenas nos habíamos besado, ya era un serio problema para mí. Había descubierto que me gustaba mucho Francisco, pero eso me hacía cuestionar aún más mis sentimientos hacia Mariano. Yo no debía tener ninguna clase de relación con Francisco. No, definitivamente no debía.&lt;br /&gt;Al llegar a la puerta del departamento comprobé que Francisco me observaba y reía.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa, Flor? ¿Por qué tenés la frente tan fruncida? -nunca había escuchado ese tono de voz saliendo de sus labios, era suave, hasta diría afectuoso.&lt;br /&gt;-Nada. Estaba pensando -no quise mirarlo.&lt;br /&gt;-¿En qué? -como no le contesté, se agachó hasta encontrar mis ojos y continuó- ¿En el chico que te está esperando no sé dónde?&lt;br /&gt;-¿Por qué creés lo que dice Angie? -no sabía si debía ser sincera.&lt;br /&gt;-Porque estoy seguro que tiene razón. La primera vez que te pregunté si tenías novio te pusiste nerviosa, y ahora estás muy pensativa. Está todo bien, que tengas novio no es mi problema.&lt;br /&gt;-No tengo novio. De todas manera, no veo la razón para que estemos discutiendo esto -no entendía qué pretendía, pero me molestaba que se mostrara tan cómodo con mi estado.&lt;br /&gt;-¿No? ¡Qué lástima! Yo pensé que nos estábamos entendiendo, y la verdad, te juro que no te lo digo de engreído, pensé que te gustaba...-su voz cada vez se acercaba más a la usual.&lt;br /&gt;-¿Y que me gustes sí es tu problema?&lt;br /&gt;-Podría decirse... mirá Florencia, esta conversación no nos está llevando a ningún lado. No era mi intención ponerte tensa, al contrario. Darse un beso no implica nada más que eso, por lo menos para mí.&lt;br /&gt;Sus palabras eran la solución a mi problema, si él no planteaba nada serio, yo no tenía por qué sentirme culpable ni por ocultar la existencia de Mariano ni por estar con Francisco; pero me molestaron, me ofendieron, no sé por qué. Tal vez porque salían de la boca de Francisco.&lt;br /&gt;-Ya sé que me vas a agredir cuando termine de hablar, pero siento la necesidad de decirte lo que siento. Yo sé lo que significa un beso, por lo menos para mí. Y todas las veces que di un beso fue por algo, con algún propósito, y siempre hubo una consecuencia. Como de cada cosa que uno hace. Y si yo le doy un beso a alguien es porque quiero algo con esa persona, no porque me la crucé, me pareció linda y listo. Aunque sea porque me gusta y quiero transar.&lt;br /&gt;Francisco intentaba ocultar su tentación, pero no lo logró y dejó ver su sonrisa.&lt;br /&gt;-Disculpame si herí tu sensibilidad. Creo que es evidente que si te di un beso es porque me gustás, pero no era mi intención presionarte a nada. Me gustás, me gustaría pasar más tiempo con vos, sin pelearnos. Qué se yo, salir a bailar, a comer, transar. No te estoy proponiendo nada serio. Estamos de vacaciones, te invito a divertirnos. Diversión sin compromiso, ¿ahora entendés mejor? -su voz volvió a suavizarse.&lt;br /&gt;-Sí, ahora te entiendo. Bueno, ¿nos vemos mañana? -estaba muy confundida, muy incómoda. Aunque no podía negar que Francisco me atraía, hasta me sentía agredida cuando intentaba decirme que le gustaba, y para colmo Mariano... todo esto modificaba mi situación con Mariano. Y yo había provocado esta situación, y no entendía por qué.&lt;br /&gt;-Dale, nos vemos mañana -intentó besarme, pero automáticamente corrí mi cara.&lt;br /&gt;-Bueno, mejor me voy antes de que diga algo de lo que me pueda arrepentir. Chau -no me dio tiempo a contestarle y a gran velocidad se marchó. Pensé correrlo y detenerlo, pero concluí que no era buena idea.&lt;br /&gt;Al entrar al departamento me encontré sola, necesitaba hablar, quería desahogarme. Caminé por las habitaciones, me di un baño y cuando me preparaba para dormir, llegaron las chicas.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasó, Poty? Francisco nos dijo que te sentías mal -Natalia parecía muy preocupada.&lt;br /&gt;-Nada, no me siento mal. Salimos a caminar con Francisco y después me acompañó hasta casa. -¿Por qué les había mentido? ¿De qué le servía?&lt;br /&gt;-¿Por qué nos mintió?- Lucrecia se veía enojada.&lt;br /&gt;-¡Sí! Vinimos las tres corriendo a ver qué te pasaba, es un idiota -agregó Lola.&lt;br /&gt;-Y para colmo él se quedó divertido en La Luna -Naty meditó unos segundos y continuó.&lt;br /&gt;-Seguro que se peleo con vos ¿no? -Yo asentí con la cabeza-. Lo que no entiendo es por qué se vengó con nosotras.&lt;br /&gt;-Ahora que pienso bien, me parece que no nos mintió. Me parece que no dijo Florencia está re mal, sino que con Florencia está todo mal -dijo Lola, y no pudimos dejarnos de reir.&lt;br /&gt;-Si quieren les cuento lo que pasó -las cuatro nos sentamos alrededor de la mesa y yo relaté lo sucedido entre ambos.&lt;br /&gt;-Creo que yo también me habría enojado, pero lo importante es qué pensás hacer -dijo Lucrecia.&lt;br /&gt;-Ya sé, ya sé que no estuve bien, pero es que no sé que hacer. Si me engancho con Francisco, ¿qué va a pasar con Mariano?&lt;br /&gt;-Tu preocupación era si no te bastaba con Mariano, y aparece otro chico que te gusta, ¿eso no responde a tu problema? -Lucrecia parecía apasionada con el tema.&lt;br /&gt;-Pero yo lo quiero a Mariano.&lt;br /&gt;-¿Te querés poner de novia con él? -me interrumpió Naty.&lt;br /&gt;-No sé, no sé... -en esos momentos, realmente no sabía nada, no entendía nada.&lt;br /&gt;-Yo opino que hagas lo que sientas ahora, lo que te dijo Francisco es muy cierto, estamos de vacaciones, vinimos a divertirnos. Si tenés ganas de transar con Frank hacelo. Después verás qué hacer -Lola era práctica y concreta-. Ahora, ¿qué les parece si vamos a dormir? -todas coincidimos con ella.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-1708834003999397506?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/1708834003999397506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-11.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1708834003999397506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1708834003999397506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-11.html' title='Capítulo 11'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-2518752263618326907</id><published>2011-10-04T05:21:00.000-07:00</published><updated>2011-10-04T05:22:18.354-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 10</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 10&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una tarde muy calurosa. Naty y Lucrecia habían ido a caminar con los chicos, pero Lola y yo habíamos decidido quedarnos tomando sol cerca de la orilla del mar.&lt;br /&gt;Yo estaba recostada, mirando desinteresadamente a la gente que caminaba de un lado a otro por la orilla, cuando de pronto lo ví saliendo del mar. Sus cabellos mojados y algo despeinados le daban un aspecto tan sexy que no pude evitar que mi corazón comenzara a golpear con fuerza contra la arena. Sin pensarlo me incorporé y caminé hacia él. Supuse que no me reconocería, pero al enfrentarlo me sonrió.&lt;br /&gt;-Hola -me dijo mientras tiraba sus cabellos hacia atrás-. ¿Vas a meterte? Hoy el mar está espectacular -noté que mientras me hablaba, me examinaba con la mirada, situación que me avergonzó.&lt;br /&gt;-No -le contesté y me animé a agregar-. Te vi y vine a saludarte.&lt;br /&gt;-¡Ah! ¿Estás por acá? –él me hablaba con total naturalidad, como si no le importara.&lt;br /&gt;-Sí, a veces... ¿Vos? -no sabía qué decirle, me sentía muy torpe.&lt;br /&gt;-Vine a visitar a un amigo ¿Caminamos? -volvió a mostrarme su sonrisa.&lt;br /&gt;No estaba segura de que esa fuera una buena idea.&lt;br /&gt;-¿Y tu amigo? -era la perfecta excusa para no negarme pero no ir.&lt;br /&gt;-Él sabe cuáles son mis prioridades -tomándome por los hombros, torció mi cuerpo hacia el sur, para que camináramos.&lt;br /&gt;Me sentía inhibida, no sabía si por timidez o por culpa. Me volvía loca la idea de no saber qué decir.&lt;br /&gt;-¿Cómo te llamás? -preguntó por fin.&lt;br /&gt;-Florencia, pero todos me dicen Poty -me sentí una idiota pronunciando aquellas palabras.&lt;br /&gt;-¿Por qué te dicen Poty teniendo un nombre tan lindo? -se detuvo y me miró, pero yo seguí caminando, entonces él me siguió.&lt;br /&gt;-No sé. Me lo puso un amigo cuando éramos muy chicos, porque no le salía mi nombre. Es algo que no me suelo cuestionar -ya había olvidado que Mariano había sido el primero en decirme Poty.&lt;br /&gt;-¿Te molesta si te digo Florencia?&lt;br /&gt;-No... ¿Vos tenés algún nombre? -las palabras comenzaban a fluir con mayor soltura.&lt;br /&gt;-Sí, Francisco.&lt;br /&gt;Repetí su nombre en voz alta y le pregunté:&lt;br /&gt;-Sos un tipo distante ¿no? -se detuvo y me miró con seriedad-&lt;br /&gt;-¿Por qué? -preguntó intrigado.&lt;br /&gt;-Porque Francisco rima con arisco.&lt;br /&gt;Se echó a reir de tal manera que sentí vergüenza. No había sido una broma, era algo que yo solía hacer con los nombres, para divertirme y ver si alguna vez acertaba. Y su risa me molestó. Yo no me reí, me quedé mirándolo seriamente.&lt;br /&gt;-Así que Francisco rima con arisco -por fin cesó esa carcajada irritante.&lt;br /&gt;-Sí, tampoco era para que te rieras tanto de mi comentario -le dije algo compungida.&lt;br /&gt;-Disculpame. Disculpame ¿si? -me dijo levantando ambos brazos a modo de defensa.&lt;br /&gt;-¿Volvemos? -me sentía incómoda y no logré disimularlo.&lt;br /&gt;-Yo seré arisco pero vos sos susceptible -dio media vuelta y comenzó a caminar rumbo a nuestro balneario.&lt;br /&gt;En silencio llegamos hasta nuestra sombrilla.&lt;br /&gt;-Bueno, yo tengo un amigo en este balneario. Está en la carpa 30. Ahora voy para allá. Si tenés ganas, alguna vez fijate si estoy -me dijo como despedida.&lt;br /&gt;-Yo casi siempre ando por acá -nos despedimos con un beso y él se dirigió a las carpas.&lt;br /&gt;Me sentía derrotada, había sido un muy mal encuentro. No entendía por qué había actuado de una manera tan torpe, supuse que la culpa me dominaba. Me tiré en la lona, a esperar que alguna de mis amigas volviera.&lt;br /&gt;-¿Y? -gritó Lola mientras corría toda mojada hasta la sombrilla.&lt;br /&gt;-Mal, muy mal. Me porté como una idiota -me ponía nerviosa pensar que esa situación me entristecía.&lt;br /&gt;-Pero, ¿te gusta? -Lola se sentó a mi lado y comenzó a secar sus cabellos.&lt;br /&gt;-No sé, es muy lindo, ¿no?&lt;br /&gt;Ella asintió con la cabeza.&lt;br /&gt;-¡Te gusta! - Exclamó riendo.&lt;br /&gt;-No sé, no sé. Pienso en Mariano y no puedo actuar con libertad.&lt;br /&gt;-¡Pero Mariano no está! ¡Tenés 18 años! Nadie te dice que te cases con este pibe. ¡Aprovechá y divertite! No estás haciendo nada malo, nena. Acordate de que no estás de novia con nadie -Lola se había apasionado con el tema-. ¿Te dijo dónde estaba?&lt;br /&gt;-Está en este balneario con un amigo -le conté.&lt;br /&gt;-Bueno -dijo con determinación mientras se ponía de pie-. Vamos a buscarlos. Si no pasa nada con él, a lo mejor yo me engancho con el amigo -me estiró la mano para ayudarme a levantar, y yo le obedecí.&lt;br /&gt;Desde lejos buscamos su carpa y los vimos. Estaban al sol, jugando a las cartas. Su amigo también era atractivo, un tipo alto, musculoso, de cabellos negros y crespos. Tímidamente nos acercamos y al vernos llegar, se levantó.&lt;br /&gt;-Ella es Florencia -le dijo a su amigo, y luego se volvió hacia mí-. Él es Federico.&lt;br /&gt;Federico se levantó y nos saludó a ambas, y Lola se presentó. Federico corrió hacia la carpa para regresar con un par de sillas para nosotras.&lt;br /&gt;-Nos quedamos solas -comentó Lola luego de sentarse- y como Poty me comentó que estaban acá la convencí para que viniéramos, allá no sabíamos qué hacer.&lt;br /&gt;-Me parece bárbaro que hayan venido. Nosotros también estábamos aburridos. Francisco siempre gana al truco, así que ustedes son la excusa perfecta para acabar con esta tortura.&lt;br /&gt;Ambas reímos, Federico parecía muy simpático.&lt;br /&gt;-¿Y a qué se dedican ustedes? -nos preguntó Francisco interrumpiendo los comentarios graciosos que estaba haciendo su amigo.&lt;br /&gt;-Yo estudio derecho, y trabajo en un negocio de ropa que tiene mi mamá -contó Lola.&lt;br /&gt;-¿Así que derecho? Yo también estudio derecho en la UBA -Federico se mostró contento con la coincidencia- ¿Y vos qué estudias? -me miró.&lt;br /&gt;-Psicopedagogía, pero no trabajo -veía que los tres se divertían con la charla. Yo, sin embargo, me sentía bastante incómoda y Francisco parecía colaborar con esta situación.&lt;br /&gt;-¡Qué feo ser mantenida a tu edad! -dijo sin darle importancia a sus palabras. Yo lo miré con seriedad y él me devolvió una sonrisa-. No seas tan susceptible, fue una broma.&lt;br /&gt;-¿Vos qué hacés? -le pregunté sin demostrar que sus palabras me habían molestado.&lt;br /&gt;-Laburo en el estudio jurídico del padre de Fede, pero no estudio derecho, soy asistente social.&lt;br /&gt;-¡Qué coincidencia! Fede y yo estudiamos lo mismo, y ustedes dos también están en el mismo ramo. ¡¿No es bárbaro?! -Lola se veía feliz, y muy a gusto. Comenzó a contarle a los chicos sobre nuestras vacaciones y nuestras vidas en Buenos Aires, y así la charla derivó en distintos temas. Noté que Lola y Federico se agradaban, en cambio, con Francisco no hacíamos más que pelear.&lt;br /&gt;Nos dimos cuenta de que se había ocultado el sol cuando comenzamos a sentir frío. Lola tiritaba, pero parecía no querer moverse.&lt;br /&gt;-Bueno, chicas, me parece que se están muriendo de frío ¿Vamos? -fue Francisco quien tomó la iniciativa, y se levantó.&lt;br /&gt;-Sí, me estoy congelando... ¿vamos, Lo?&lt;br /&gt;-Sí -me contestó no muy decidida.&lt;br /&gt;Torcí mi cuerpo hacia el mar y descubrí que nuestra sombrilla aún seguía clavada en la arena, pero ni Naty ni Lucrecia estaban allí.&lt;br /&gt;-¡Uy, Lola! Las chicas no se llevaron la sombrilla, ¿vamos a desarmarla? -le comuniqué con desgano.&lt;br /&gt;-¡No se preocupen! Yo voy... ¿Me acompañás? -le pidió Federico a mi amiga y ambos se alejaron juntos.&lt;br /&gt;Nosotros los observamos en silencio.&lt;br /&gt;-Es simpática tu amiga -opinó sin mirarme.&lt;br /&gt;Yo tampoco lo miré.&lt;br /&gt;-Sí, y Federico parece divino.&lt;br /&gt;-Es un tipazo -se notaba que lo apreciaba.&lt;br /&gt;-¿Están parando juntos?&lt;br /&gt;-En realidad yo tengo casa en Mar de Ajó, mi familia está allá; pero como Fede está solo, me invitó a que me quedara con él. Pero ahora no se si va a necesitar mi compañía.&lt;br /&gt;Sonreí, comprobé que no era la única que había notado que ambos se habían agradado.&lt;br /&gt;-¿De qué te reís? -me preguntó en el mismo momento en que los chicos regresaban con la sombrilla.&lt;br /&gt;-¿Qué les parece si esta noche vamos a cenar? -propuso Fede.&lt;br /&gt;-Yo estoy de acuerdo, ¿y vos? -Lola me miró y en sus ojos noté súplica.&lt;br /&gt;Antes de contestar quise ver la expresión de Francisco y al verme asintió con la cabeza, entonces acepté.&lt;br /&gt;Dijeron que entre las diez y diez y media de la noche nos pasarían a buscar por nuestro departamento. Cargaron nuestra sombrilla y sus mochilas y nos acompañaron hasta nuestro edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lola se arregló como no lo había hecho en todas las vacaciones, yo sólo me puse el jean más limpio que tenía y una remera encima, anudé mi cabello en la nuca y dejé que un bucle cayera sobre mi frente.&lt;br /&gt;Faltaban quince minutos para las once cuando tocaron el timbre. Lola me tomó del brazo y me hizo correr hasta el ascensor.&lt;br /&gt;-Me gusta mucho Federico. Deseame suerte -me comunicó con suma seriedad. Así lo hice, y previo revisarse en el espejo del ascensor, salimos a su encuentro.&lt;br /&gt;Noté que Federico también se había esmerado en su aspecto, no así Francisco, el también llevaba puesto un jean, algo gastado y una camisa blanca fuera de sus pantalones. Su cabello aún estaba mojado.&lt;br /&gt;Rápidamente, Lola y Federico se adelantaron para iniciar una conversación, en donde no nos estaba permitido participar. Esta situación se repitió toda la noche.&lt;br /&gt;Era pasada medianoche cuando les propusimos ir a “La Luna”, ya que habíamos arreglado encontrarnos allí con Lucrecia y Naty. Tan pronto como entramos, nos separamos.&lt;br /&gt;-Parece que nuestros amigos tienen mucho de que hablar, ¿no? -me dijo Francisco con una media sonrisa, mientras tomándome del brazo me llevaba hasta unas banquetas ubicadas cerca de la barra.&lt;br /&gt;-Deben estar discutiendo sobre alguna cátedra. Se los ve muy apasionados con el derecho -ya habíamos entrado en confianza, nuestros amigos no nos habían dejado opción.&lt;br /&gt;-Nosotros también podríamos hablar de algo. No sé nada de vos, salvo que te llamás Florencia, que rima con resistencia -lo dijo al pasar, pero me causó mucha gracia y no pude dejar de reírme-. ¿Ves que yo no me enojo porque vos te reís de mis rimas? Dale contame algo de tu vida.&lt;br /&gt;-No sé que decirte. En realidad no hay mucho para contar. Soy hija única, vivo con mi papá en una casa en Palermo, me gusta pintar y tengo 18 años.&lt;br /&gt;No me dejó continuar.&lt;br /&gt;-¡Debés ser muy malcriada! -me mostró una sonrisa. Yo le devolví una cara seria.&lt;br /&gt;-Te aseguro que no soy malcriada, pero vos sos bastante amargo ¿no?&lt;br /&gt;-¡No te enojes! No te bancás ningún chiste -odiaba esa sonrisa que ponía cada vez que decía algo hiriente.&lt;br /&gt;- Ok. Además de ser tan gracioso, ¿cuántos años tenés?&lt;br /&gt;-23 -pensó unos segundos antes de seguir hablando. Deduje que me contaría algo sobre su vida, en cambio preguntó algo que me sorprendió.&lt;br /&gt;-¿Así que tenés novio?&lt;br /&gt;Lo miré extrañada.&lt;br /&gt;-No, te dije que no tengo novio.&lt;br /&gt;-¿Sabés que no te creo? Cuando te lo pregunté, te descolocaste, y te pusiste nerviosa cuando me contestaste... No hace falta que me mientas.&lt;br /&gt;Ya me había agotado su postura de sabelotodo, entonces decidí no dejarme ganar. Si él quería pelear, íbamos a pelear.&lt;br /&gt;-¿Sabés que no me interesa que no me creas? -le contesté en un tono muy sobrador-. Si estuviera de novia, estaría con mi novio en vez de estar perdiendo el tiempo con vos -¡Por fin había logrado dejarlo con esa boca cerrada!&lt;br /&gt;No esperaba mi respuesta, entonces tardó un tiempo en contestarme.&lt;br /&gt;-¿Sabés qué creo? -apoyó sus manos en mi banqueta, inclinando su cuerpo sobre el mío, y agregó- que estás perdidamente enamorada de un chico que ni siquiera sabe que existís, y que todas las noches mirás su foto y llorás por él. -era evidente que creía haber triunfado, pero no me iba a ganar tan fácilmente.&lt;br /&gt;-El problema es que tu teoría está basada en un concepto poco probable. Es imposible que un chico no se fije en mí -le mostré mi mejor sonrisa y continué- ¿o me equivoco? -le dije desafiante.&lt;br /&gt;Él también sonrió.&lt;br /&gt;-Tendría que hacer una estadística -se quedó en silencio, e inclinó aún más su cuerpo. Su mutismo me inquietó, pero no supe cómo revertir la situación.&lt;br /&gt;-Te rompería la boca de un beso -acercó su rostro al mío, pero instantáneamente salté del banco.&lt;br /&gt;-¡Mirá! Ahí están mis amigas. Vení que te las presento -no lo miré, tomé su mano y lo arrastré entre la gente hasta encontrarme con Naty, Lucrecia y Martín.&lt;br /&gt;No pareció agradarle mi desplante, sin embargo se mostró simpático con mis amigos, pero en cuanto le surgió una oportunidad, me alejó del grupo.&lt;br /&gt;-Si no te molesta, voy a ver si por ahí hay alguien que sí tenga ganas de divertirse.&lt;br /&gt;Me sorprendió su comentario, lo nuestro no era una cita, ni yo estaba obligada a complacerlo.&lt;br /&gt;-No me molesta para nada. Tenés todo el derecho a hacer lo que quieras. Si hoy salimos fue para hacerle pata a Lola y Fede -iba a agregar que él había sido quien quería romper mi boca, pero me pareció demasiado.&lt;br /&gt;-Bueno, que tengas suerte. Nos vemos -besé su mejilla y caminé hacia Naty. ¡Qué histérico!, pensé.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-2518752263618326907?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/2518752263618326907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-10.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2518752263618326907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2518752263618326907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/10/capitulo-10.html' title='Capítulo 10'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-1130879443879003232</id><published>2011-09-29T04:37:00.000-07:00</published><updated>2011-09-29T04:38:07.859-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 9</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 9&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo puedo creer! -gritó Lola cuando terminé con mi relato.&lt;br /&gt;Estábamos en su casa planeando nuestras vacaciones, y no pude ocultarle lo que me había sucedido.&lt;br /&gt;-Poty, ¿estás escuchando lo que decís? -estaba fuera de sus casillas, totalmente exaltada.&lt;br /&gt;-Sí, Lola... no lo podía creer ni yo misma, pero pasó.&lt;br /&gt;Mi amiga me observaba sorprendida. Parecía que mi rostro no combinaba con mi historia. Varios minutos me miró en silencio, y luego, se sentó sobre su cama y fijando sus ojos en la alfombra me dijo con sinceridad:&lt;br /&gt;-No, vos me mentís.&lt;br /&gt;Me senté a su lado, cansada de intentar convencerla. Era la primer persona a la que se lo decía, y me costaba hablar sobre ello.&lt;br /&gt;-Entendeme, Lolita, no es un tema fácil para mí. Necesito descargarme, hablarlo con alguien. No sé que voy a hacer.&lt;br /&gt;-Entonces es en serio. Contame detalles -la curiosidad de Lola superaba cualquier intento que tuviera de mostrarse comprensiva.&lt;br /&gt;-No sé, ya te conté todo. Fue espectacular, Mariano es re dulce. La pasé bárbaro.&lt;br /&gt;-¿Te dolió?&lt;br /&gt;-No. Apenas un poco, después.&lt;br /&gt;-¡Qué envidia! A mí sí me dolió. ¿Se cuidaron? -parecía más preocupada.&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Bueno, eso es una tranquilidad, no sea cosa que quedes embarazada.&lt;br /&gt;-¡Por Dios, Lola! Me muero.&lt;br /&gt;Ya había saciado su necesidad de detalles, y pudimos conversar sobre los temas que más me preocupaban.&lt;br /&gt;-Bueno, entonces ¿en qué quedaron? ¿Por qué no se pusieron de novios?&lt;br /&gt;-No sé... nos queremos mucho; pero pensamos que antes de decidir algo, teníamos que enfriarnos y pensar qué es lo que queremos que pase con nuestra relación.&lt;br /&gt;-Yo creo que estás enamorada de Mariano, sino no te hubieras acostado. Acostarte con alguien que no es tu novio no va con vos.&lt;br /&gt;-Pero Mariano es más que un novio. De todas maneras, no se qué va a pasar con nosotros.&lt;br /&gt;-Se van a poner de novios, eso va a pasar.&lt;br /&gt;-No sé, por lo pronto, él se va a Estados Unidos en menos de una semana. Así que tenemos mucho tiempo para pensar.&lt;br /&gt;-Y nosotras nos vamos a la costa. Te va a venir bien.&lt;br /&gt;-Sí, supongo que sí -estaba tan confundida, tan turbada, que no tenía idea de qué me haría bien. No sabía si la conclusión de Lola sobre ponernos de novios sería la mejor. No entendía nada.&lt;br /&gt;No pudimos seguir hablando, ya que se unieron a la reunión Lucrecia y Natalia, y yo no me sentía preparada para contarles lo que me había sucedido con Mariano; pero sí pudimos arreglar qué haríamos en la vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos volvimos a ver con Mariano el día de su partida a Estados Unidos. Fuimos con sus padres a despedirlo al aeropuerto, y mientras estos tomaban un café, nos separamos de ellos para escondernos tras un negocio. Tomó mis manos y me mostró una sonrisa.&lt;br /&gt;-Extrañame, por favor. No sé que decirte que ya no te haya dicho. Yo pienso pensar en nosotros todo lo que pueda. Vas a hacer lo mismo ¿no? -me miró expectante.&lt;br /&gt;-Sí, Negro, claro. Te voy a extrañar un montón. Cuidate, no dejes que te pase nada, ¿eh?&lt;br /&gt;Solté sus manos para abrazarlo y él tomó mi cabeza para poder besarme largamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el avión se perdió entre las nubes me sentí perdida, pero luego, al pasar los días me alivié. Liberarme de su presencia me dejaría pensar con autonomía. Y así lo hice hasta que nos fuimos de vacaciones.&lt;br /&gt;A principios de enero nos instalamos en un departamento de la familia de Lucrecia en San Bernardo. Las cuatro congeniábamos y nos fue fácil la convivencia.&lt;br /&gt;Éramos cuatro mujeres solteras, ansiosas por divertirnos y, si era posible, encontrar buena compañía.&lt;br /&gt;Ellas tres eran más activas en la playa. Gozaban participando de cuanta clase de gimnasia se ofreciera en el balneario o dando paseos por la orilla del mar. En cambio, yo disfrutaba de la tranquilidad que me daba perderme observando las olas del mar. No podía pedir más que tirarme en la arena y gozar de un buen libro o un mate amargo. Comprendí que mi cuerpo y mi espíritu me pedían soledad y ocio y no encontré una buena razón para negárselo. Por las noches las cuatro estábamos siempre dispuestas a divertirnos. Solíamos ir a bailar a “La Luna”, un pub que quedaba frente a la plaza del centro. Era pequeño, y eso nos agradaba, ya que a medida que transcurrían los días, los rincones y los rostros nos eran familiares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya había pasado más de una semana de nuestras vacaciones. Estábamos en La Luna, junto a la barra. No lográbamos detener nuestra risa. Si alguien nos hubiera observado, habría pensado que estábamos ebrias; pero la causa de nuestra alegría no era el alcohol, sino un muchacho que bailaba desenfrenado frente a nosotras.&lt;br /&gt;De pronto un grupo de chicos se nos acercó. Cada uno de ellos se dirigió específicamente a una de nosotras y comenzaron con su coqueteo.&lt;br /&gt;No pude ver qué sucedió con las demás, ya que mi enamorado me había acorralado contra la barra y me era imposible moverme.&lt;br /&gt;-Hola, me llamo Nacho y se que me estabas esperando -fue su presentación. Estaba tan cerca que no podía verlo claramente, pero si pude sentir su desagradable aliento a alcohol.&lt;br /&gt;-Disculpame, pero no tengo ganas de hablar con vos -le contesté con mi peor cara, pero pareció no importarle.&lt;br /&gt;-Dale, estás sola, vamos a bailar -dijo estirando mi brazo, pero yo me aferré a la barra.&lt;br /&gt;Allí, pude observar que mis amigas habían desaparecido y me desesperé pensando que me sería difícil deshacerme de ese individuo.&lt;br /&gt;-Mirá, Nacho, no tengo ganas de bailar con vos, ¿entendés? -intenté mostrarme aún más desagradable, pero nuevamente pareció no importarle.&lt;br /&gt;-Ok, entonces transemos -me contestó sonriéndome y volvió a acorralarme. Acercó su boca a mis labios, y aunque corrí rápidamente mi cara, él siguió mis movimientos con la suya.&lt;br /&gt;-¡Sos un tarado! ¡Andate! -le grité luego de forcejear unos momentos en vano, pero él no se movió.&lt;br /&gt;Estaba a punto de gritar por ayuda cuando de pronto me sentí liberada. No entendí qué sucedió, pero al fijar mi vista lo ví hablando con un muchacho algo mayor. Escuché que le pedía disculpas para luego alejarse.&lt;br /&gt;Aún no comprendía lo sucedido, entonces miré a este hombre esperando una respuesta.&lt;br /&gt;-De nada -me dijo sonriendo, mientras apoyaba su brazo en la barra.&lt;br /&gt;-Gracias, ¿qué le dijiste? -me pareció muy agradable.&lt;br /&gt;-Que era tu novio y que si te seguía molestando le iba a romper la cara -contestó con la misma sonrisa.&lt;br /&gt;Luego de examinarlo comprendí por qué Nacho no opuso resistencia. Mi salvador era alto y bastante musculoso. Su espalda estaba demasiado bien formada. No le habría costado ganarle al borracho. Seguí observándolo, me pareció muy atractivo. Su rostro me resultaba perfecto. Tenía unos intensos ojos azules, su nariz y su boca eran bien masculinas, tenía una barba de días, su cabello era castaño y ondulado y caía sobre sus hombros... era encantador.&lt;br /&gt;-Así que tus amigas te abandonaron cuando estabas en problemas -me dijo riendo luego de explicarle cómo había comenzado el incidente.&lt;br /&gt;-Sí, se ve que sus chicos eran más interesantes y ni siquiera se fijaron en mí. Deben andar por ahí -le comenté y barrí la pista con mis ojos intentando divisarlas en vano.&lt;br /&gt;-¿No las ves? -me preguntó al observar mi movimientos con la cabeza.&lt;br /&gt;-No... no importa, esto es chico. Ya nos encontraremos.&lt;br /&gt;-¿Querés que te ayude a buscarlas?&lt;br /&gt;-No... no te preocupes, seguramente tenés algo más divertido que hacer. No me molesta estar sola.&lt;br /&gt;Volvió a sonreírme.&lt;br /&gt;-La verdad es que no tengo nada más divertido que hacer, y seguramente si me voy no vas a estar sola mucho rato.&lt;br /&gt;Comprendí que había sido un piropo, entonces bajé mi vista. Su mirada me turbaba, me hacía sentir inquieta.&lt;br /&gt;-Y decime, ¿tenés novio? -su pregunta me tomó por sorpresa. Levanté mis ojos y lo miré sorprendida. Inmediatamente apareció la cara de Mariano. Cerré mis ojos para que se borrara esa imagen y volví a mirarlo.&lt;br /&gt;-No, no tengo novio... ¡Qué buena música! Tengo ganas de bailar -me sentí una mentirosa, aunque no había mentido. Necesitaba escapar de esa situación.&lt;br /&gt;Como no me contestaba comencé a caminar hacia la pista y él me siguió. Bailamos sin hablar hasta que Lola me vino a buscar para irnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos despertamos cerca del mediodía y con desesperación corrimos hacia la playa. Como debíamos ponernos al tanto de la noche anterior, las cuatro nos sentamos en ronda para comenzar con el parte. Natalia fue la primera.&lt;br /&gt;-Transé con un pibe bastante macanudo, pero nada interesante. Me preguntó dónde parábamos y le dije que estábamos en Pinamar. Espero no encontrármelo por la playa -esa era la típica actitud de Naty con los hombres. Le encantaba mantenerlos bien lejos.&lt;br /&gt;-Yo estuve con un pibe divino, me encantó. Está con unos amigos a dos o tres balnearios de acá. La verdad es que me gustó bastante -nos contó Lucrecia entusiasmada- ¿Después podemos ir a visitarlos? ¡Por favor!! -nos suplicó al ver que ninguna le contestaba.&lt;br /&gt;-¡¡¡Sí!!! -le gritamos en coro y se conformó.&lt;br /&gt;Noté que Lola me observaba con picardía, esperando que contara mi historia. Pero preferí cederle mi turno.&lt;br /&gt;-Yo transé con un chico que estaba muy bueno; pero me dijo que estaba en Pinamar y que sólo había venido por anoche. Ahora me pregunto si me habrá metido esa excusa, como hizo Naty.&lt;br /&gt;No pudimos menos que reirnos ante su conclusión, y luego no tuve más remedio que hablar. Me sentía en falta, culpable, y sólo había bailado con un chico.&lt;br /&gt;-Yo bailé con un chico que me salvó de ese pesado que se me tiró encima cuando ustedes me dejaron sola -intenté reprocharles para derivar el tema; pero no sirvió de mucho&lt;br /&gt;-¿Y? -preguntó ansiosa Lola.&lt;br /&gt;-Nada. Está muy bueno; pero me sentí que estaba engañando a Mariano. Así que casi no hablamos, ni siquiera sé cómo se llama ni dónde está. Mejor, así no me meto en líos.&lt;br /&gt;Ya todas sabían lo que había sucedido entre el Negro y yo, por eso sentía la libertad de decir lo que sentía.&lt;br /&gt;-Vos y Mariano todavía no son nada, y si este chico te gustó te puede ayudar a decidirte qué querés hacer con Mariano. Pensalo. Si hay otro tipo que te atrae, por algo debe ser -me aconsejó Lucrecia.&lt;br /&gt;-Es verdad. Pero por suerte ni sé donde está, así que no tengo por qué preocuparme. Contanos más de tu chico, que parece ser el único que fue realmente importante. ¿Cómo se llama?&lt;br /&gt;A Lucrecia se le iluminó el rostro, y comenzó a contarnos sobre Martín, que así se llamaba.&lt;br /&gt;Luego de tomar sol un rato, Lucrecia no soportó más y tanto nos insistió que la acompañamos a buscar a “su chico”. Era un grupo divertido de muchachos con los que se encontraba y casi de inmediato congeniamos. Fue así que comenzamos a compartir con ellos la mayor parte del tiempo de nuestras vacaciones. Por supuesto Lucrecia y Martín iniciaron una relación que parecía sería duradera.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-1130879443879003232?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/1130879443879003232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-9.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1130879443879003232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1130879443879003232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-9.html' title='Capítulo 9'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-4774383275886475007</id><published>2011-09-26T04:26:00.000-07:00</published><updated>2011-09-26T04:27:16.300-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 8</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era tiempo de pensar, debía frenar al mundo que se abalanzaba sobre mí a toda velocidad, y meditar mis actos.&lt;br /&gt;Agoté mis pensamientos con Mariano. Me veía entre sus brazos y no lograba reconocerme, pero sólo el recuerdo de aquellas sensaciones me llenaba de gozo. Eso era lo único que tenía en claro respecto a él.&lt;br /&gt;También pensé mucho en Gastón. Él me agradaba, pero era demasiado evidente que no estaba enamorada de él. Era momento de terminar nuestra relación; pero por cobardía o compasión decidí esperar para decírselo cuando acabara de rendir sus finales. Fueron apenas unos días en los que, de todas maneras, no nos vimos porque ambos estábamos estudiando.&lt;br /&gt;Con esa misma excusa tampoco nos vimos demasiado con Mariano. Lo extrañaba, pero por primera vez, pensaba cumplir con mi propósito. Entonces, era mejor evitarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había llegado diciembre y con él, el intenso calor. Mi físico no lo soportaba y mi espíritu tampoco. Luego de nadar en mi pileta, me bañé y con determinación caminé hasta la casa de Gastón. Me recibió somnoliento, pero pareció agradarle mi visita.&lt;br /&gt;-Hola, Poty, estaba durmiendo la siesta. Mi familia se fue a una quinta y yo me quedé para descansar.&lt;br /&gt;-Disculpame, si querés vuelvo más tarde -era un buen momento para escapar. Sus ojos celestes me conmovían y no me dejaban actuar con claridad.&lt;br /&gt;-No, pasá, tenía muchas ganas de verte -me abrazó y fuimos juntos hasta el living. Ambos nos sentamos en el sofá. No me salían las palabras, comenzaba a ponerme ansiosa.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa, gordi? -preguntó con inocencia, clavando su mirada en la mía.&lt;br /&gt;-Estuve pensando -dije tartamudeando-, creo que... tenemos que hablar -continué con timidez.&lt;br /&gt;-¡No!... ¿De qué querés hablar? Hace mucho que no tenemos un rato para estar juntos y tranquis... -me rodeó con sus brazos y comenzó a besar mi cuello. Logró desconcentrarme y estuve a punto de sucumbir.&lt;br /&gt;-Gastón, así no te puedo hablar, y realmente necesito decirte algo -sentí que le suplicaba, pero él ya estaba encima mío, y su cuerpo me envolvía inmovilizándome.&lt;br /&gt;Comenzó a besarme de un modo desenfrenado, invasor, que me causó asco. Corrí mi cara e intenté incorporarme, pero su peso no me lo permitió.&lt;br /&gt;-Gastón, por favor pará. No quiero transar, por favor. Levantate, no me siento bien -le dije enojada.&lt;br /&gt;-No, mi amor, vas a ver que está todo bien -con el tiempo supuse que Gastón sospechaba de qué quería hablarle, y por eso debía haber intentado todo cuanto estaba a su alcance para hacerme cambiar de opinión; pero lo único que logró fue empeorar la situación.&lt;br /&gt;Se transformó, su cuerpo tomó más fuerza y vigor. Siguió besándome, no con pasión, más bien con furia, y a frotar su cuerpo contra el mío. Aunque intentaba, me era imposible levantarme. Era mucha la fuerza que él ejercía sobre mí. Intentaba tocar todo mi cuerpo y mis manos apenas lograban detenerlo. Sentí náuseas, pero no presté atención a mi malestar. Simplemente luchaba por liberarme de él. Cuando vi agotados todos mis recursos comencé a llorar, supongo que de impotencia; pero a Gastón tampoco le importó.&lt;br /&gt;Por fin, luego de cierto tiempo que no sabría precisar, comprendí que había descargado su furia junto con su necesidad sexual, y aprovechando su cansancio, lo empujé con todas mis fuerzas y salté del sillón.&lt;br /&gt;-¡Sos un hijo de puta! -le grité tan fuerte como pude- ¡Te juro que no me ves nunca más! -agregué. Luego lo miré, apreté mi puño y lo golpeé justo en el centro de su cara. Cuando comprobé que su nariz sangraba, salí corriendo de ese lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrí sin pensar, mi cuerpo estaba convulsionado, y sentía que el aire que golpeaba en mi rostro me hería. No veía, sólo corría. No tenía noción del tiempo, y menos aún del espacio. Choqué con un par de personas en mi fuga, hasta que di con algo que me resultó familiar. Sin pensar llegué hasta el edificio de Mariano. Toqué su timbre con efusividad y pronto me contestó. No podía esperar al ascensor, entonces subí los tres pisos por la escalera. Al llegar a su departamento golpeé la puerta sin cesar hasta que me abrió.&lt;br /&gt;-¡¿Qué te pasa?! -me preguntó enojado, pero al observarme, cambió su postura- ¿Qué pasó? -volvió a preguntarme asustado y me abrazó para hacerme entrar.&lt;br /&gt;No lograba pronunciar palabra, quería contarle y llorar, pero no podía. Sentía una fuerte presión en la garganta que me lo impedía.&lt;br /&gt;-¡Por Dios, Poty! ¿Qué pasa? -gritó y sacudió mi cuerpo reiteradas veces.&lt;br /&gt;-No te preocupes -le contesté para luego abrazarlo. Cerré mis ojos y por un largo rato no los volví a abrir.&lt;br /&gt;-¿Poty? -sentí su mano en mi espalda... abrí mis ojos y giré hacia su voz- ¿Estás mejor?&lt;br /&gt;Estaba mejor, más tranquila, por eso le sonreí como respuesta.&lt;br /&gt;-¿Querés algo? ¿querés que llame a alguien? -estaba preocupado, pero yo no debía preocuparlo más.&lt;br /&gt;-No, Negro, ya estoy mejor -le dije mientras me incorporaba. Él tomó mi mano y caminamos hasta el comedor.&lt;br /&gt;-El mate está recién hecho -me dijo señalando la bandeja que estaba sobre la mesa- y sino te preparo un té.&lt;br /&gt;Negué con mi cabeza, entonces corrió una silla para que me sentara y lo obedecí.&lt;br /&gt;-Gracias, Negro... perdoname que te haya asustado -estaba serena, ya podía ver las cosas con mayor claridad.&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? -me preguntó intrigado. Tomó una silla, la giró y se sentó con el respaldo entre sus piernas, luego apoyó su cabeza en éste para mirarme con atención. Tomé un mate y comencé con mi relato.&lt;br /&gt;-Fui a la casa de Gastón para cortarle, y cuando estaba por hablar, él se me tiró encima y empezó a franelearme, me tocaba, se apoyaba en mí -recordarlo me angustió, y en mi rostro se instaló una mueca de asco-. Yo le pedí que me dejara y no me hizo caso. Me obligó, Mariano. Yo lloraba, lo empujaba y no le importó -nuevamente sentí la presión en mi garganta.&lt;br /&gt;-¿Te sacó la ropa? ¿Te violó? -dijo exaltado, mientras se ponía de pie y caminaba de un lado al otro.&lt;br /&gt;-No, no me sacó la ropa, pero me obligó a hacer algo que no quería. Cuando acabó pude zafarme.&lt;br /&gt;-¡Qué hijo de puta! -gritó y golpeó la puerta de la cocina con furia -¡Voy a romperle la cara! -agregó con determinación y dio un paso hacia la salida.&lt;br /&gt;-¡No, Negro! Ya está, yo le rompí la nariz de una piña. Ya está. Yo te necesito acá conmigo. No quiero que te vayas.&lt;br /&gt;-Si, Po, claro... -se acercó y me abrazó fuertemente- Yo siempre te voy a proteger -me dijo con dulzura mientras posaba sus labios en mi mejilla. Yo sabía que así sería, por eso me quedé tranquila entre esos brazos.&lt;br /&gt;-¿Querés que vaya a alquilar una película, así nos distraemos un rato? -dijo rompiendo el silencio que se había instalado en la habitación-. Te voy a alquilar una de amor, ¿dale?&lt;br /&gt;-Bueno -besé su mejilla y dejé que se fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos instalamos en su cuarto a ver la película, y no pasó mucho hasta que me quedé dormida.&lt;br /&gt;Me desperté cerca de la hora de cenar, Mariano estaba a mi lado, también se había dormido. Al moverme, abrió sus ojos.&lt;br /&gt;-¿Te vas? -me preguntó entre bostezos.&lt;br /&gt;-La verdad es que no tengo ganas de ir a casa. Papá ya se fue y no tengo ganas de quedarme sola.&lt;br /&gt;-Entonces quedate a dormir, yo tengo que preparar unas cosas para el laburo. Me podés hacer compañía.&lt;br /&gt;-Bueno... ¿me puedo dar un baño? -me sentía sucia, molesta con mi cuerpo.&lt;br /&gt;-Dale, yo mientras tanto preparo la comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve largos minutos bajo la ducha, el agua caliente me recompuso. Ya me sentía mejor. Podía ver lo ocurrido con más claridad. Cuando salí, Mariano había servido la cena.&lt;br /&gt;-¿Sabés? -le dije mientras observaba mi sándwich- creo que descubrí qué es lo que me hizo sentir tan mal hoy. No fue solamente que Gastón me manoseara y me apoyara. Muchas veces habíamos estado en situaciones parecidas. Lo horrible fue que me obligó, que para él no era yo la que estaba ahí, era una bolsa de papas. Y lo más triste fue descubrir cómo era Gastón. Aunque no estaba enamorada, lo quería. Pensaba que era una buena persona, que me quería, que le importaba. Y hoy descubrí que no era así. Me siento muy decepcionada, y usada. Eso me da mucho asco -no logré controlar las lágrimas que brotaron de mis ojos.&lt;br /&gt;-Te entiendo -acotó dando un gran mordisco a su hamburguesa.&lt;br /&gt;-Por lo menos puedo rescatar que me sirvió para darle un corte definitivo a nuestra relación. Y además no me siento culpable. Por suerte me di cuenta de que Gastón no era para mí.&lt;br /&gt;-Lástima que tuviste que pasar por esto. Te juro que me muero de ganas de romperle la cara. Se lo merece -estiró su mano para acariciar la mía.&lt;br /&gt;-Preferiría que enterráramos esta historia y hacer de cuenta que Gastón nunca existió.&lt;br /&gt;-Como digas, pero más le vale que no me lo cruce. Tengo algo para contarte... ¿Querés?&lt;br /&gt;Asentí con la cabeza, entonces tragó su último mordisco de sandwich para poder hablar.&lt;br /&gt;-El miércoles corté con Jimena. No fue tan duro como pensé. Lloró un poco, pero se la bancó bastante bien -se quedó callado mirándome, reclamando una respuesta.&lt;br /&gt;-¿Y vos cómo te sentís? -sólo surgió de mis labios.&lt;br /&gt;-Bien... más liviano, aliviado. Era lo que tenía que hacer... ¿Querés algo de fruta? - no entendí por qué cambió de conversación tan abruptamente, pero accedí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de mirar la televisión, sin lograr ver nada, volví al living donde Mariano estaba trabajando.&lt;br /&gt;-Negro, ¿me darías algo para dormir?&lt;br /&gt;Sin contestarme fue hasta el placard, y luego de revisar me arrojó una remera.&lt;br /&gt;Luego de cambiarme fui a despedirme de él.&lt;br /&gt;-Bueno, me voy a dormir. Gracias por escucharme... y por consolarme -lo abracé y besé su mejilla.&lt;br /&gt;-Para eso existo, Poty -besó mi frente y volvió a sus apuntes.&lt;br /&gt;Él durmió en el sofá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentí un cosquilleo que me obligó a despertarme, y al abrir mis ojos me encontré con el rostro de Mariano.&lt;br /&gt;-¡Buen día!... ¿dormiste bien? -estaba sonriente y parecía muy animado.&lt;br /&gt;-Hola, Negro. Tengo sueñito... -intenté volver a cerrar mis ojos pero no me lo permitió.&lt;br /&gt;-Preparé el desayuno, dale Poty, ya dormiste un montón -colocó una bandeja sobre mis rodillas, para que no pudiera negarme.&lt;br /&gt;Había en la bandeja dos submarinos y algunas medialunas.&lt;br /&gt;-¿Te levantaste temprano? -le pregunté intrigada, tenía demasiada energía, y hasta había ido a la panadería.&lt;br /&gt;-Sí... no pude dormir mucho, así que preferí levantarme y salir. Caminé un rato por ahí, y después vine a preparar el desayuno. Estuve pensando mucho ¿sabés?&lt;br /&gt;Pensé que continuaría hablando, pero se detuvo e introdujo una medialuna en su boca.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa, Negro, qué pensaste? -se había sentado a mi lado; pero lo notaba tenso, incómodo, a la vez, en su rostro había una expresión difícil de explicar, sus ojos brillaban, en sus labios se dibujaba una sutil sonrisa y sus mejillas estaban sonrojadas. Me enterneció verlo en ese estado mezcla de indefensión e inquietud.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, Negrito? -acaricié su barbilla y esto lo hizo ruborizarse aún más.&lt;br /&gt;-Estuve pensando mucho, casi toda la noche. Estuve pensando en vos -no pudo mantener mi mirada, y giró para mirar la ventana-. Necesito que entiendas que te quiero y que me preocupo por vos, que no quiero que sufras, no soporto verte mal.&lt;br /&gt;Dejé la bandeja en el piso para poder abrazarlo... ¡No podía ser tan dulce! Yo también lo quería con toda mi alma, él también lo tenía que entender.&lt;br /&gt;-Mariano vos sos el único con el que me siento bien, y protegida, por eso estoy acá. Yo también te quiero.&lt;br /&gt;Besé su mejilla, y entonces él volvió a girar para enfrentarme.&lt;br /&gt;-No está mal esto que sentimos, ¿no?&lt;br /&gt;Negué con mi cabeza y volví a besarlo. Sentí la necesidad de abrazarlo, de esconderme en su pecho. Supongo que él sintió algo similar. Así nos quedamos, abrazados, atados sin permitirnos realizar algún movimiento. Pero era inevitable. No había manera ni motivo de seguir eludiendo lo que sentíamos, lo que nuestros cuerpos nos querían decir, aunque nuestra razón no lo pudiese aceptar.&lt;br /&gt;Mariano me miró con recelo, para luego sonreírme y pegar sus labios a los míos. Sentí sus manos adueñándose de cada parte de mi cuerpo, mientras las mías ansiosas intentaban abarcar cada centímetro del suyo. Su dominio sobre mi ser fue creciendo de un modo casi imperceptible. Ya no había nada que decir ni pensar. Nuestros cuerpos sabían perfectamente como actuar.&lt;br /&gt;Allí estábamos los dos flotando en un mundo aparte, despojados absolutamente de todo... salvo de ese sentimiento que no nos permitía despegarnos.&lt;br /&gt;Experimenté un centenar de sensaciones estando allí desnuda entre su cuerpo. Amarnos fue una experiencia inexplicable.&lt;br /&gt;Al terminar, Mariano hundió su cabeza en mi pecho para pronto quedarse dormido. Yo no quise moverme. Intentaba grabar esa escena en mi memoria, los olores, los sonidos, las sensaciones de mi organismo. No pude dormirme, no quise. Me quedé contemplándolo y acariciando sus cabellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió sus ojos y se incorporó para poder mirarme. Yo no lograba pronunciar palabra. Sus ojos me hicieron tomar conciencia de mi desnudez, me hicieron tomar conciencia de cada acto que había realizado. Esa mujer que lo había amado, que había hecho cosas que jamás había pensado que pudiese hacer era yo. Era Poty, y él era Mariano.&lt;br /&gt;-Hola Po, ¿estás bien?, ¿te duele algo? -me preguntó con suavidad, mientras acomodaba mis cabellos.&lt;br /&gt;-Estoy bien... me duele un poquito... -le contesté sin moverme.&lt;br /&gt;-¡Uhy! ¿Puedo hacer algo? -preguntó con demasiada ternura y besó suavemente mis labios.&lt;br /&gt;-No... estoy bien, supongo que es normal, ¿vos estás bien? -me costaba mirarlo a los ojos.&lt;br /&gt;-¡Bárbaro!... No puedo creer lo que hicimos... -dijo con naturalidad mientras se levantaba para caminar hasta el baño- Me voy a bañar, ya vengo... -me gritó. Yo aproveché para buscar mi remera entre las sábanas y con suma rapidez me la coloqué, con mayor dificultad encontré mi ropa interior.&lt;br /&gt;Entonces se volvió muy real lo que había sucedido en aquella habitación. No estaba arrepentida, no... ¿cómo podría estarlo?; pero tampoco estaba segura de que eso fuera lo que deseaba para nuestra relación. Lo quería demasiado a Mariano, lo necesitaba, era fundamental en mi vida, pero una amistad era más segura, un romance mucho más frágil. ¿Valía la pena poner en peligro nuestra relación? Aunque la pasión que en esos momentos nos dominaba era tan grande y el placer que me causaban sus besos y sus caricias inigualables, ¿podría todo eso perdurar más que nuestra amistad? ¿Bastaría para cubrir todos los afectos que antes no cubría?&lt;br /&gt;-¿Qué pensás, Poty? -interrumpió mis razonamientos.&lt;br /&gt;-Pensaba en nosotros... ¿Qué vamos a hacer con esto que nos está pasando? -le contesté con seriedad.&lt;br /&gt;-Yo me siento muy feliz, creo que era inevitable que esto pasara. Los dos lo queríamos, ¿no? -comenzó a caminar hacia mí, con una sonrisa pícara, pero mis palabras lo detuvieron.&lt;br /&gt;-Sí, pero yo no sé si quiero arriesgarme a tener un noviazgo con vos, y eso me preocupa.&lt;br /&gt;-¿Por qué? -parecía sorprendido, intrigado.&lt;br /&gt;-¿Y si nos damos cuenta de que no funciona? ¿Si se acaba la pasión? No vamos a poder volver atrás, y yo no estoy dispuesta a perderte. No, no pienso perderte, por eso no sé si me animo a probar.&lt;br /&gt;-Ya no hay vuelta atrás, Poty. Algo muy fuerte nos está pasando. Es algo lindo. Yo tampoco quiero perder tu amistad, pero creo que algo cambió para siempre.&lt;br /&gt;-¿Y si nos estamos confundiendo? ¿Vos te arriesgas a perder todo lo que tenemos?&lt;br /&gt;Se sentó en la cama y escondió la cabeza entre sus manos. Al rato me contestó.&lt;br /&gt;-Hacerte el amor fue lo mejor que me pasó en la vida. Te lo digo en serio. En realidad, estar con vos es lo más lindo que tengo, y la verdad es que no sé si me animo a arriesgar nuestra relación, aunque creo que podría llegar a ponerse mucho mejor. Lo de esta mañana fue espectacular. No sé que pensar...&lt;br /&gt;Me senté a su lado y me aferré a su cintura.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-4774383275886475007?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/4774383275886475007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-8.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4774383275886475007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4774383275886475007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-8.html' title='Capítulo 8'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-6990327006301757668</id><published>2011-09-23T05:20:00.000-07:00</published><updated>2011-09-23T05:21:23.213-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 7</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;CAPÍTULO 7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tan obnubilada con lo sucedido que no podía pensar con claridad. No lograba engarzar al hombre que había descubierto aquella noche con Mariano. Mariano era mi amigo, con quien me peleaba para luego reconciliarme, quien sabía todos mis secretos, quien me socorría cuando me sentía víctima de una injusticia. Era mi amigo, y siempre quedaba un lugar para esa otra persona con quien fantasear, otro hombre que cubría mi cuota de amor. Y era él quien me consolaba cuando yo sufría por un amor no correspondido. Pero si él comenzaba a ocupar el lugar de ese otro hombre, dejaba un agujero en un lugar mucho más importante. Eran demasiadas dudas, demasiados sentimientos entremezclados, y miedo, mucho miedo. Y yo le tenía mucho miedo al miedo. Entonces me permití no pensar y hacerle caso al consejo de Mariano. El tiempo nos daría la solución.&lt;br /&gt;Pero el tiempo no se tomó mucho tiempo. Ese sábado -tres días luego de nuestro encuentro- era el cumpleaños de Matías. Se haría una reunión en su casa, donde aprovecharían también a festejar el cumpleaños de Mariano. No podía dejar de ir, Matías era el mejor amigo de Gastón.&lt;br /&gt;Para mí era una situación por demás desagradable. No sólo porque estaríamos Gastón, Mariano, su novia y yo encerrados en la misma habitación, sino porque Matías no era de mi agrado.&lt;br /&gt;Decidí poner mi mejor cara de idiota y, arrastrada por Gastón, entré a aquel lugar que supuse sería peor que el infierno. El primer personaje que se presentó ante mis ojos fue Jimena. Estaba sentada con sus piernas cruzadas, en un sillón de un cuerpo. Parecía pertenecer a la realeza. Con solo oler su perfume comprobé que la detestaba. Llevaba su cabello lacio y rubio suelto, y lucía un traje rosado bien ceñido al cuerpo, que apenas tapaba su cola. Definitivamente distaba de ser mi ideal de mujer. Mariano estaba sentado en el brazo del sillón, rodeando con su brazo a esa escultura de mármol.&lt;br /&gt;Al vernos, nos sonrieron y Mariano se acercó a recibirnos. Se abrazaron con Gastón y luego me besó en la mejilla.&lt;br /&gt;-No pensé que venías -me susurró al oído y volvió a su sitio.&lt;br /&gt;Luego nos llegó el turno de saludar al otro agasajado. Con una sonrisa impostada, lo besé y felicité y también fuimos presentados con su novia. Aunque mi fidelidad a Lola me hacía odiarla, debo reconocer que me pareció un personaje pintoresco. Tenía un aspecto extraño, mezcla de hippie con marginal. Era muy alta y flaca, de tez bien blanca, cabellos negros, largos hasta su cintura y ondulados. Llevaba puesto un vestido de bambula suelto, y largo hasta los pies y suecos de cuero marrón. No podía imaginar por qué Matías la había preferido a ella pero, como dicen, el amor es así.&lt;br /&gt;Con Gastón hicimos un recorrido por todos los pequeños grupos y luego nos acomodamos cerca de la mesa. Pronto se acercaron el cumpleañero y su novia, Tatiana, y al tiempo se nos unieron Mariano y Jimena. Como iba a ser una charla difícil de sobrellevar, decidí tomar una cerveza para aflojarme un poco. Era una buena excusa, en caso que dijera algo inapropiado.&lt;br /&gt;Luego de cada comentario gracioso que hacía Mariano, su novia, que lo tenía bien aferrado por la cintura, festejaba su hazaña dándole un pequeño beso en la boca. Situación que logró asquearme.&lt;br /&gt;Entonces, decidí abrazar con fuerza a Gastón. Él se sorprendió ante tal demostración de afecto, ya que en los últimos días, apenas le permitía tocarme, y aprovechó aquel momento. Comenzó a besarme tímidamente, pero al ver que era correspondido, me alejó del grupo y me besó con efusividad. Fueron apenas unos minutos que lograron que su rostro se transformara. Lo noté feliz. Cuando volvimos a unirnos al grupo, percibí que Mariano me observaba con disgusto. Le sonreí y bebí otro vaso de cerveza. Él me hizo un gesto con la cabeza que traduje en algo como “andá para el pasillo”, lugar que quedaba detrás de una puerta y donde supuse se encontraría el baño. Por lo tanto, luego de unos minutos dije que necesitaba ir al baño y Matías me indicó que estaba justo donde yo pensaba. Mariano ya había desaparecido de la escena, supuse que estaría esperándome. Efectivamente, así era.&lt;br /&gt;-¿Por qué viniste? -parecía algo irritado.&lt;br /&gt;-Porque me lo pidió Gastón. No tenía nada de ganas, pero como me siento en falta con él, accedí.&lt;br /&gt;En ese preciso momento me sentía en falta con Mariano, esta situación era demasiado extraña.&lt;br /&gt;-En realidad no tengo por qué pedirte explicaciones -pareció reflexionar- lo que pasa es que es una situación de mierda. No me gusta que me veas con Jimena y no soporto verte con Gastón. Vamos a tener que hacer algo al respecto -había fruncido su ceño.&lt;br /&gt;-Tenés razón, en cuanto pueda me voy. No tendría que haber venido, perdoname Negro, disfrutá de tu cumple -giré para regresar al living, pero me tomó del brazo para que lo mirara y me besó con desesperación. No podía besarlo estando a metros de Gastón, no estaba nada bien.&lt;br /&gt;-Pará, Negro... este no es el momento -le dije algo enojada y me escapé de allí.&lt;br /&gt;Al regresar noté que ni Gastón ni Matías estaban donde los había dejado, sin embargo Jimena y Tatiana me hacían gestos para que me acercara. Ya estaba tan mala la noche, que me resigné y fui hasta ellas. Al acercarme nos sonreímos. Era evidente que nada había en común entre nosotras. No nos conocíamos y, en consecuencia, no sabíamos de qué hablar.&lt;br /&gt;-Matías me comentó que vos y Mariano son como hermanos -dijo de pronto Tatiana intentando comenzar alguna conversación.&lt;br /&gt;-Sí. Los dos somos hijos únicos y nuestros padres son amigos, así que desde chiquitos somos muy unidos -le expliqué deseando que allí se diera por terminado el tema.&lt;br /&gt;-Sí -agregó Jimena- yo al principio sentía unos celos terribles por vos, pero después me di cuenta de que Nano piensa en vos como en una hermanita.&lt;br /&gt;¿Desde cuándo Nano?&lt;br /&gt;-Claro -apenas contesté.&lt;br /&gt;-Además, cuando te conocí me di cuenta de que no sos para nada el estilo de chicas que le gusta a Nano. Cuando te vi se me fueron inmediatamente los celos, tu apariencia me tranquilizó –sonrió con suavidad.&lt;br /&gt;¿La Barbie me estaba ofendiendo? Me preguntaba si era intencional o si yo estaba demasiado susceptible. Aunque no estaba segura de su intención, su comentario había sido por demás descortés. No sería una barbie, ni tampoco quería serlo, pero me consideraba una chica atractiva, o por lo menos interesante. Devolví su sonrisa y su adversidad.&lt;br /&gt;-La verdad es que no nos atraemos para nada -afilé la puntería y continué- cuando cumplí 18 años, mis amigos me hicieron una prenda. Tuvimos que besarnos con Mariano por más de 1 minuto, y después del beso todo siguió igual. Él te debe haber contado esto, ¿no? -Jimena se hundió en un vaso de coca, mientras Tatiana nos miraba divertida, ¿cómo negarle a un ser humano la posibilidad de sonreír?&lt;br /&gt;-Además, todos lo veranos él se queda a dormir en casa, cuando papá se va de viaje. Días y noches enteras juntos y solos, y jamás pasó nada. Eso ratifica que no hay la más mínima tensión sexual entre nosotros... ¿no te parece, Tatiana?&lt;br /&gt;-Claro, son como hermanos -me contestó y torció su cabeza para observar a Jimena. Yo la imité. Su expresión se había transformado. Ya no tenía ese aspecto angelical, se había ruborizado y sus facciones endurecido.&lt;br /&gt;-Mariano no me comentó que pasa los veranos en tu casa. Debés estar exagerando -intentó dibujar una sonrisa.&lt;br /&gt;-Seguramente para que no te pusieras celosa, ¡qué tonto! ¿no?, si vos sabés que conmigo no corrés riesgo -contesté poniendo voz de inocentona.&lt;br /&gt;Noté que Tatiana debió esconder su tentación tras una empanada.&lt;br /&gt;-Disculpen, chicas... tengo que ir al baño -nos dijo Jimena y huyó de la conversación que sabía no podía ganar.&lt;br /&gt;-Te tiene celos -afirmó Tatiana.&lt;br /&gt;-No sé por qué, si “no soy nada atractiva para Nano” -dije imitando su tono de voz- Te confieso algo... no entiendo como Mariano puede estar con una chica así, pero es su vida.&lt;br /&gt;-Para mí tampoco hacen buena pareja; pero el amor es así. Es una lástima que se lleven mal porque siendo ustedes dos tan amigos, sería bueno que pudieran salir los cuatro.&lt;br /&gt;Nada más lejos de mi realidad había que una salida de nosotros cuatro. Nada más lejos de mi realidad era la situación que estaba viviendo aquella noche. De pronto me entristecí.&lt;br /&gt;-Disculpame, Tatiana, pero no me siento bien, me parece que la cerveza me cayó mal. Voy a decirle a Gastón que me voy a casa -y así lo hice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo me levanté pasado el mediodía. Mi padre, en vano, había intentado despertarme temprano para acompañarlo a almorzar a casa de una tía. Entonces me descubrí sola en mi hogar.&lt;br /&gt;Ya estábamos en noviembre, en consecuencia, los días era más calurosos y se sentía confortable bajo el sol, por eso decidí preparar mate y salir a tomarlo recostada bajo el sauce de mi jardín. Esto me causaba una gran sensación de tranquilidad, mi mente se ponía en blanco y lograba disfrutar con intensidad de la belleza que me ofrecía la naturaleza. Pero esta situación fue abruptamente interrumpida al sonar el timbre de la puerta de entrada. Con pereza me incorporé y fui a averiguar quién se dignaba a interrumpir mi tranquilidad. Era Mariano, quien en esos tiempos siempre perturbaba mi tranquilidad.&lt;br /&gt;-Pasá -le dije resignada, y sin mirarlo volví al jardín. Él me siguió.&lt;br /&gt;Miró a su alrededor.&lt;br /&gt;-¿Estás sola? -me preguntó en voz baja.&lt;br /&gt;-Sí, papá se fue a almorzar a casa de tía Ana, yo preferí seguir durmiendo -me tiré nuevamente bajo el árbol.&lt;br /&gt;-Entonces puedo hablar con tranquilidad -se recostó a mi lado, usando su brazo de apoyo- ¿Qué le dijiste ayer a Jimena? -no me sonó enojado, más bien curioso.&lt;br /&gt;-No sé, muchas cosas -contesté haciéndome la desentendida.&lt;br /&gt;-Anoche estaba como loca, y terminó confesándome que no te banca... ¿Qué le dijiste? Clavó sus ojos negros en los míos y ya no pude mentirle más.&lt;br /&gt;-Ya que lo comentás, tengo que reconocer que a mí tampoco me cae muy bien. Ayer me dijo algo feo y yo solamente me defendí, diciéndole algo que sabía que le iba a molestar -confesé haciendo un puchero con mis labios.&lt;br /&gt;-¿Le contaste lo de mi cumpleaños? -me preguntó incorporándose.&lt;br /&gt;-¡Estás loco!... Le conté de mi cumpleaños -no me gustaba que le importara tanto.&lt;br /&gt;-¡Qué bien!... Me encanta que reveles mis intimidades -ahora sí se había disgustado.&lt;br /&gt;-Fue sólo para explicarle que no había atracción física entre nosotros. Ella lo mal interpretó -intenté poner mi voz más dulce, pero no sirvió.&lt;br /&gt;-¡Pero hay atracción física! -su enojo habría logrado enojarme, ¿cuánto le importaba Jimena?&lt;br /&gt;-Bueno, ¡perdoname si molesté a tu princesa! ¿Por qué no vas a hablar con ella? Parece que te importa demasiado lo que la enojó -le dije en mal tono, y seguramente comprendió el por qué de mi disgusto.&lt;br /&gt;-No, no me importa demasiado -suavizó su voz- simplemente me intriga saber qué pasó. ¿Qué te dijo ella para que te enojaras?&lt;br /&gt;-No te importa -le contesté secamente. La barbie realmente había herido mi orgullo. No me gustaba que la gente pensara que no era atractiva, y menos tener que comentarlo con Mariano.&lt;br /&gt;-Quiero saber qué te dijo, se ve que te molestó y no me gusta que te molesten -me mostró una dulce sonrisa.&lt;br /&gt;-Nada importante –giré y quedé dándole la espalda.&lt;br /&gt;-Dale, decime... -me suplicó apoyando su cabeza en mi hombro. Estaba muy cerca y no pude resistirme a su ruego.&lt;br /&gt;-Me dijo que no era atractiva. Que no era atractiva para vos -le dije muy bajito y en tono de lamento, y giré mi cabeza para que se encontraran nuestras miradas.&lt;br /&gt;-Se ve que no me conoce. Me supongo que te darás cuenta de que no tiene razón - tomó mi mentón y lo acarició- me muero por darte un beso...¿puedo?&lt;br /&gt;No le contesté, simplemente lo empujé contra el pasto y me arrojé a su lado. Comenzamos a besarnos con desenfreno. Luego él giro, para quedar sobre mí, y así estuvimos largo rato. Nos detuvimos para recuperar algo de aire, y ambos quedamos recostados en el césped mirando al cielo.&lt;br /&gt;-La verdad es que me gustás mucho, pero mucho -me dijo.&lt;br /&gt;-Si, claro, por eso salís con una rubia espectacular -le contesté riendo, pero mi mensaje fue claro.&lt;br /&gt;Se sentó para poder mirarme de frente.&lt;br /&gt;-Y yo a vos ¿te gusto?&lt;br /&gt;-Hay que reconocer que sos lindo, Negrito -fui evasiva.&lt;br /&gt;-Pero Gastón te gusta más, ayer se los veía re bien...&lt;br /&gt;-¿Y para vos Jimena es más linda?&lt;br /&gt;-Preguntale a alguien que no las trate, yo soy subjetivo.&lt;br /&gt;Estaba harta de nuestro nuevo juego de seducción, de que tanto histeriqueo no nos dejara hablar en serio de lo que nos pasaba.&lt;br /&gt;-Te pregunto a vos porque me interesa saber qué pensás.&lt;br /&gt;-Está bien, pero bancate mi respuesta. Vos sos la mujer más hermosa que hay sobre la tierra -pensarán que hizo una broma, yo también lo pensé. Pero su afirmación fue muy seria, y su rostro se mantuvo inmóvil mientras lo dijo.&lt;br /&gt;-Te quiero, Poty. Te fui conociendo y queriendo a lo largo de toda mi vida, y vos sos lo más inocente y lindo que tengo.&lt;br /&gt;Comprendí que lo que a uno le atraía del otro eran aspectos totalmente distintos. Cuando lo “vi”, mi ingenuidad se había esfumado. Mariano había despertado en mí pasión, intranquilidad. Había movido todas mis estructuras. Y eso era lo que me atraía y no me permitía dejar de pensar en él. No supe qué contestarle, sólo lo besé en la mejilla.&lt;br /&gt;-¿Me querés, Poty? -preguntó con solemnidad.&lt;br /&gt;-Claro que te quiero, te quiero muchísimo; pero no quiero decepcionarte. Desde que me di cuenta de que me atraes no me siento tan inocente, ¿entendés?&lt;br /&gt;Mariano rió con ganas.&lt;br /&gt;-No me refería a eso con inocencia. Sino a esto, sos muy dulce, sos sincera conmigo. No nos podemos mentir. Me volvés loco, te viviría matando a besos. ¿Querés que vayamos a tu cuarto?&lt;br /&gt;-No, Negro. Papá puede llegar a cualquier hora y no me gustaría que nos viera juntos.&lt;br /&gt;-Entonces vayamos a casa -comprendí cuáles eran sus intenciones, pero no eran esas las mías.&lt;br /&gt;-Negrito, yo no estoy preparada para que nos acostemos, creo que tengo que pensar algunas cosas antes.&lt;br /&gt;Sus besos y caricias no eran lo único que quería. Necesitaba rearmar nuestra relación, y si no poníamos un freno a nuestros deseos, sería imposible.&lt;br /&gt;-Poty, yo no pienso apurarte a hacer nada que no quieras; pero quiero que estemos un rato solos y tranquilos. ¿Vamos? -entendía su necesidad, era la misma que la mía, pero también necesitaba hablar, no quería volver a vivir una situación como la de la noche anterior.&lt;br /&gt;-Prefiero que vayamos a pasear por ahí, así además de transar un rato, podemos charlar, creo que lo necesitamos.&lt;br /&gt;Hablar sobre el tema implicaba tomar alguna determinación, creo que por eso nos costaba tanto, era mucho más fácil dejarnos llevar por nuestros impulsos, pero no era lo que nos merecíamos. Y eso ambos lo sabíamos.&lt;br /&gt;Caminamos abrazados y en silencio. Así llegamos hasta la Recoleta, paseamos por las distintas plazas, hasta que agotados decidimos tirarnos a descansar en una barranca.&lt;br /&gt;-¿Qué vamos a hacer, Poty? -su ceño estaba fruncido.&lt;br /&gt;-No sé. Sé que te quiero, que me gustás demasiado; pero no sé si quiero perder a mi mejor amigo -yo también estaba preocupada.&lt;br /&gt;-Nunca me vas a perder -dijo pensativo. Se sentó y fijó su mirada en un perro que correteaba cerca nuestro. Yo seguí recostada mirando el movimiento de las nubes.&lt;br /&gt;-Es que siempre hubo otros chicos que ocupaban el lugar de novio, y además estabas vos. Eso puede seguir pasando... ¿entendés? -me daba mucho miedo reunir todos mis afectos en él. Temía que eso no me alcanzara.&lt;br /&gt;-Claro que te entiendo, Po... por algo no cortamos con Jime y Gastón -seguramente las mismas ideas cruzaban por su cabeza.&lt;br /&gt;-¿Sabés qué? -dijo luego de meditar unos segundos- Ya falta muy poco para las vacaciones, y yo me voy a Estados Unidos. ¿Por qué no nos damos tiempo y decidimos cuando vuelva de allá?&lt;br /&gt;-¿Y mientras tanto qué? -lo de darnos tiempo no había servido de mucho.&lt;br /&gt;-Hagamos lo que sintamos, me parece tonto reprimirnos.&lt;br /&gt;Lo interrumpí.&lt;br /&gt;-¿Y con Gastón y Jimena qué hacemos? -era la primera vez que me detenía a pensar en Gastón desde lo sucedido, y me detesté. Solía condenar la infidelidad y me descubrí cometiéndola. No había sido conciente hasta entonces.&lt;br /&gt;-¿En qué estás pensando, Po? -me preguntó mientras me tomaba la mano.&lt;br /&gt;-En Gastón -le contesté, e inmediatamente me soltó- ¿Qué, qué pasa?, ¿te parece mal que piense un poco en él?... Lo estoy engañando, y no me siento nada bien con eso.&lt;br /&gt;-No puedo negar que me da celos que pienses en él... ¿lo querés? -otra vez había fruncido su ceño.&lt;br /&gt;-Tanto como vos a Jimena. Creo que no se merece que le sea infiel, y ahora que lo pienso me siento bastante culpable -le expliqué-. No sé si está bien que hagamos lo que sintamos. Ayer en el cumpleaños me sentí muy incómoda, creo que deberíamos reprimirnos hasta que tomemos una decisión, sino vamos a seguir eternamente con “hagamos lo que sintamos”. No quiero llevar una doble vida, no lo quiero cagar a Gastón. No se lo merece.&lt;br /&gt;En verdad me preocupaba Gastón, ahora que me había dado tiempo para pensar en él, me daba cuenta de que lo quería, aunque Mariano me volvía loca. No quería lastimarlo. No se lo merecía.&lt;br /&gt;El rostro de Mariano se había ensombrecido y una muesca de disgusto se había instalado en su cara.&lt;br /&gt;-Si tanto te preocupa Gastón me parece que mucho no tenemos que pensar. Vamos.&lt;br /&gt;Se puso de pie y me ofreció la mano para levantarme; pero no la acepté. Mariano no entendía nada, había logrado enfadarme.&lt;br /&gt;-Negro, realmente no te entiendo. Lo único que quiero es que no nos lastimemos ni destruyamos algo que para mí es tan importante; pero tampoco quiero lastimar a las personas. Los dos estamos de novios, por eso me parece que antes de pensar en nuestro futuro tendríamos que pensar qué nos pasa con ellos. No te hagas el celoso, pensá un poquito -le reproché.&lt;br /&gt;-Tenés razón. Pero te aclaro que me va a costar estar a solas con vos y no poder romperte la boca de un beso. Dale, vamos -volvió a estirarme la mano y la acepté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvimos en silencio. Mi decisión lo turbaba; pero yo no podía ayudarlo con eso. En el umbral de casa me abrazó con fuerza y se retiró.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-6990327006301757668?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/6990327006301757668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-7.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/6990327006301757668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/6990327006301757668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-7.html' title='Capítulo 7'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-9048406283413455448</id><published>2011-09-18T16:09:00.001-07:00</published><updated>2011-09-18T16:10:03.202-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 6 (tercera parte)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;CAPÍTULO 6 (TERCERA PARTE)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, Poty? -debió sentir pena por mí, ya que con delicadeza rodeó mi cuerpo con su brazo e hizo que me apoyara en su pecho. Pasamos un largo rato así. Luego tomó mi mentón para que lo mirara.&lt;br /&gt;-Poty, te dije mil veces que tu sinceridad me mata y aunque sin palabras no podes dejar de decir lo que pensás... perdoname, pero esto está muy mal.&lt;br /&gt;Pensé que sería el comienzo de su discurso del rechazo, pero no habló más, me miró con una sonrisa, acarició mi mejilla y transformó su mirada. Con movimientos ágiles, tomó mi cabeza y me besó, me besó con desesperación. Yo también estaba desesperada, desesperada por esos besos, por esas caricias. Creo que ambos liberamos nuestros impulsos y deseos reprimidos por largo tiempo. Me sentía extasiada entre sus brazos, con sus besos. Me sentía apasionada, contagiada por su pasión. Perdida entre tantas sensaciones, dejé de pensar en lo que hacía; pero de pronto reaccioné al verme acostada en el sillón, debajo suyo.&lt;br /&gt;-Negro -intenté decir con la mayor suavidad posible. Mariano inmediatamente se detuvo.&lt;br /&gt;-¿Qué?, ¿qué pasa? ¿Estás bien? -me preguntó apoyando sus manos a mis costados, para hacer palanca e incorporar un poco su tronco.&lt;br /&gt;-Estoy bárbara, pero ¿te das cuenta de lo que estamos haciendo? -me costaba creer que estaba allí, en esa situación con él.&lt;br /&gt;-Estoy transando con mi mejor amiga... esto es muy loco -me besó y se incorporó.&lt;br /&gt;-Sí, es muy loco... -yo también me incorporé y ambos quedamos sentados y quietos, sin que nuestros cuerpos se rozaran.&lt;br /&gt;-Perdoname, Poty... te juro que hice lo posible por contenerme, pero ya no puedo más -seguramente se sentía culpable, o responsable y no era así.&lt;br /&gt;-Mariano, hoy deseaba más que nada en el mundo que no te contuvieras. Se ve que esto es algo que queríamos los dos -intenté quitarle un peso de encima, un peso que no merecía cargar.&lt;br /&gt;-Ya lo sé, pero no puedo dejar de sentirme responsable. Po, vos sos la última persona en el mundo a la que quiero joder, no quiero que se arruine lo que tenemos, no quiero que salgas lastimada -acarició mi mano.&lt;br /&gt;-Vos no me lastimás, Negro, vos me haces bien -le sonreí y besé su mejilla.&lt;br /&gt;-El día de tu cumple me asusté, porque después de darnos el beso quedé tarado... no podía pensar en otra cosa. Cuando nos quedamos solos te hubiera comido la boca. Tenía miedo de que fuera una calentura. Y con vos no puedo permitirme una calentura... ¿entendés? -asentí con la cabeza y continuó- ...pero a medida que pasaban los días, me daba cuenta de que te volvías el tema primordial en mis pensamientos. Parecía un zombi, me la pasaba pensando todo el tiempo en vos, y no de una forma muy santa. Intenté poner distancia, intenté meter a Jimena en mi cabeza y entre nosotros dos, pero cada día te deseaba un poco más. Y después me di cuenta de que a vos te pasaba lo mismo. Y ahí ya no supe qué más hacer –hizo una pausa, pero no me animé a interrumpirlo, comprendí que necesitaba descargarse–. El día que me retrataste no sé cómo me contuve, creo que tenía la ilusión de que vos dieras el primer paso, para no sentirme tan culpable. Si ese día te agarraba, te destrozaba -concluyó y rió.&lt;br /&gt;-A mí me pasaba lo mismo, Negro... estos últimos meses fueron una tortura. Lo que no entiendo es por qué nos pasó esto ahora, por qué surgió esta atracción. Yo no entiendo nada, lo único que tengo en claro es que no quiero perderte, que aunque quise modificar mis sentimientos, vos sos lo más importante que tengo en mi vida. Y tengo mucho miedo de que esto que nos pasa arruine lo que tenemos -lo miré con la mayor dulzura que pude.&lt;br /&gt;-Pase lo que pase yo no voy a permitir que nos perdamos; pero por favor dejá de decir esas cosas porque me descontrolás -se tiró sobre mí para besarme.&lt;br /&gt;¡Cómo disfrutaba esos besos! Nunca había sentido tal grado de placer con nadie, y apenas eran unos besos. Nuestros cuerpos se entendían a la perfección y en ese momento comprendí que Mariano podría hacer conmigo lo que quisiera. Creo que el también lo comprendió. Y tal vez, por eso, al rato se detuvo.&lt;br /&gt;-Estamos totalmente descontrolado, ¿no? -le sonreí y me levanté. Mientras me quedara en aquel sillón, sabía que no podría hacer otra cosa que dejarme envolver en sus brazos, y aunque ya nos habíamos sincerado, creía necesario hablar sobre el futuro.&lt;br /&gt;-Aunque hace meses me repito que no te quiero faltar el respeto, en este momento es lo único que quiero hacer -sonrió- ¿Comemos torta?&lt;br /&gt;-¡Sí! -me apresuré a contestarle y corrí a la cocina a buscarla.&lt;br /&gt;Nos distrajimos criticando su torta, chata y quemada. Volverme a reir y bromear con tal naturalidad me parecía increíble. Así solía ser nuestra relación, y no llena de histeriqueo y seducción. De pronto, miré mi reloj y ya había pasado la media noche.&lt;br /&gt;-¡Mariano! ¡Ya es tu cumpleaños! -exclamé y fui hacia él para abrazarlo- ¡Feliz cumple! -le deseé al oído y besé su mejilla.&lt;br /&gt;Él, lentamente, corrió su cara hasta que su boca quedó frente a la mía.&lt;br /&gt;-Gracias -contestó y nuestro labios apenas se rozaron. Tomó mi cabeza con ambas manos y clavó sus ojos en los míos- ¿Alguna vez hiciste el amor? -me dijo casi en un susurro. En ese momento no comprendí el por qué de su pregunta, pero me surgieron unas enormes ganas de besarlo, y así lo hice. El parecía estar esperando que yo diera el primer paso, ya que luego de pegar mi boca a la suya, comenzó a acariciarme y besarme con desenfreno.&lt;br /&gt;Sin soltarme comenzó a caminar hacia atrás, yo seguí sus pasos. Así llegamos hasta su habitación. Al chocar con la cama cayó de espaldas sobre ella, y yo caí encima suyo. Seguimos besándonos por largo rato. Luego giró para quedar sobre mí, puso sus manos debajo de mi remera y la hizo subir hasta quedar en mi cuello. Dudé unos segundos, pero finalmente levanté mis brazos para que lograra quitármela. También me quitó el pantalón. Me sentía extraña, era la primera vez que estaba casi desnuda con un hombre. Era la primera vez que hacía algo así.&lt;br /&gt;Mariano me miró y entendí que dijo que era hermosa. Quedó arrodillado en la cama y se quitó la remera. Volvió a abrazarme y sentir su cuerpo desnudo contra el mío me causó una sensación inexplicablemente agradable. Luego, con dificultad, se quitó el pantalón.&lt;br /&gt;Me sentía muy a gusto, pero eran demasiadas las nuevas sensaciones que estaba experimentado en tan poco tiempo. Si continuaba, con seguridad que sería una locura.&lt;br /&gt;Mariano notó mi falta de concentración y se detuvo. Subió el bretel de mi corpiño y se recostó a mi lado, apoyando la cabeza sobre su mano.&lt;br /&gt;-¿Hice algo mal? -me preguntó con suavidad, luego acomodó mis cabellos.&lt;br /&gt;-No, al contrario... lo hacés todo muy bien; pero no estoy preparada -seguía inmóvil, mirando al techo. No lograba recuperarme del gran estado de excitación en que me encontraba. Todo mi cuerpo vibraba y mi sensibilidad estaba a flor de piel.&lt;br /&gt;Mariano intentó acariciar mi vientre, pero aparté su mano antes de que lo lograra&lt;br /&gt;-Estoy ardiendo, Negro, pero no quiero quemarme.&lt;br /&gt;Me sonrió.&lt;br /&gt;-Yo también estoy ardiendo, y me encantaría quemarme, pero te entiendo... ¿Querés que nos demos una ducha?&lt;br /&gt;-No, prefiero vestirme.&lt;br /&gt;Este encuentro había superado ampliamente mis expectativas y fantasías. De pronto comencé a sentir vergüenza de mis actos. Estaba semi desnuda en la cama con Mariano... Mariano que era casi un hermano.&lt;br /&gt;-Yo necesito una ducha bien fría. Vos vestite, ya vuelvo -me besó en la boca y salió de la cama.&lt;br /&gt;En cuanto lo vi encerrarse en el baño, tomé mi ropa y me vestí... ¡¿Qué estaba haciendo?! , no cesaba de repetirme. ¿Qué haríamos con todo esto? Me preguntaba cómo volvería a mirar a Mariano a los ojos.&lt;br /&gt;Mientras se duchaba, decidí ocupar mi tiempo en algo. Fui hasta la cocina y preparé café para ambos. Cuando colocaba las tazas en la mesa del comedor, Mariano reapareció vistiendo sólo unos boxers.&lt;br /&gt;Nos sentamos a ambos extremos de la mesa. Yo no lograba levantar la vista del líquido marrón que me servía de escudo.&lt;br /&gt;-Te salió muy rico, Poty... ¿Por qué no lo probás? -él actuaba con naturalidad, posición que me causó envidia. De todas maneras no logré relajarme y seguí dura frente a mi pocillo de café.&lt;br /&gt;-Poty... está todo bien. Esto era algo que tenía que pasar. Hasta ahora fue mi mejor cumpleaños, ¿por qué no seguimos disfrutando de este día que creo fue espectacular para los dos? -se levantó para caminar hacia mí y me abrazó. Estaba asustada, me daban miedo estos sentimientos nuevos. Temía que algo malo pasara en nuestra relación, y su abrazo me llenó de paz.&lt;br /&gt;-Para mí esta noche también fue espectacular, Negrito. Además tengo que reconocer que tuve mi mejor experiencia sexual. Es la primera vez que hago un montón de cosas. Es la primera vez que estoy sin ropa interior con un chico.&lt;br /&gt;-¡Te quiero! -me interrumpió y besó mi boca- Sos muy tierna, Poty... para mí, es la primera vez que quiero hacer el amor con alguien a quien quiero tanto -pensó unos segundos y espió mi mirada- Creí que ya te habías acostado con Gastón. Me encanta que no lo hayas hecho -volvió a besarme.&lt;br /&gt;-Nunca me decidí a hacerlo con él, y me alegro de no haberlo hecho. Y después de hoy creo saber con quien lo quiero hacer -le sonreí y él me devolvió una sonrisa- pero todavía no puedo. Me está costando asimilar esto nuevo que nos pasa. Y me está costando pensar qué va a pasar con nosotros de ahora en más.&lt;br /&gt;-¿Vos qué querés que pase? -preguntó con seriedad.&lt;br /&gt;-No sé... sos mi mejor amigo, así te veo, así te pienso. Nunca te imaginé como a un novio, y menos un amante. La amistad es más duradera que un romance -Y no estaba dispuesta a perder aquella amistad, ni aunque me perdiera la mejor experiencia sexual.&lt;br /&gt;-Lo que pasa es que nuestra amistad nunca va a volver a ser la misma. Te reconozco que tampoco te veo como una novia, pero ya no sé cómo verte. En realidad me encantaría verte desnuda -largó una carcajada-. No sé, creo que tendríamos que asimilar estos nuevos sentimientos. Ver si preferimos guardarlos, sacarlos de vez en cuando y seguir siendo buenos amigos, o si nos arriesgamos y empezamos a tener una nueva relación. Ser novios, o como lo quieras llamar, no tiene por qué arruinar lo que tuvimos todos estos años. Hay que ver si nos queremos arriesgar -pensó unos segundos y continuó- de todas maneras, no creo que haya vuelta atrás -acarició mis hombros.&lt;br /&gt;-Creo que tenemos mucho que pensar -fue lo único que pude decir, sus caricias me desconcentraban.&lt;br /&gt;-Sí, y supongo que el tiempo nos ayudará a ver qué pasa con nosotros. Pero te aclaro que hasta que tomemos una determinación, yo pienso hacer lo que siento, no me voy a reprimir más, ahora que se lo que me estaba perdiendo, ya no puedo... -me abrazó con fuerza y me besó. Su beso se siguió de otros. Era impensable la atracción física que existía entre ambos. Nos costó separarnos; pero ambos sabíamos que no podríamos hacer que esa noche durara para siempre.&lt;br /&gt;De madrugada me llevó a casa. Por supuesto, no logré dormir por el resto de la noche.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-9048406283413455448?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/9048406283413455448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-6-tercera-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/9048406283413455448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/9048406283413455448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-6-tercera-parte.html' title='Capítulo 6 (tercera parte)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-5376910094674626061</id><published>2011-09-07T05:10:00.000-07:00</published><updated>2011-09-07T05:11:55.620-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 6 (segunda parte)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 6 (Segunda parte)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por fin llegó el día de la exposición. Estaba ansiosa y excitada. Recién entonces comprendí aquella frase de Mariano. Esta era mi primera vez en algo que realmente me importaba, y eran indescriptibles mis sentimientos.&lt;br /&gt;La primera en llegar a la sala fue Lola, en cuanto la vi, corrí a abrazarla y sin perder más tiempo la llevé a mi rincón.&lt;br /&gt;-¡Guau! -expresó mientras miraba mis cuadros- Están muy buenos, te lo digo en serio. Esos ojos negros están impresionantes ¡Te felicito! -volvimos a abrazarnos.&lt;br /&gt;-Un día de estos te voy a contar lo que fue pintar ese retrato... -le comenté. No había hablado con nadie sobre lo que me pasaba. Lola era mi mejor amiga y sabía que me podría entender, pero me costaba exponer estos nuevos sentimientos. Ante mi comentario, sus ojos brillaron.&lt;br /&gt;-¿De qué me estás hablando? -se le había dibujado una sonrisa en el rostro.&lt;br /&gt;Tuve que dejarla con la intriga, ya que comenzaron a llegar más amigos. Natalia y Lucrecia también me felicitaron, en cambio Soledad, a quien había invitado solamente para mostrarle que yo tenía pasión por algo, estudiaba los cuadros de una manera muy crítica, como si supiera algo del tema.&lt;br /&gt;Me extrañaba la falta de Gastón. Había logrado que nos reconciliáramos, por eso no entendía su ausencia. Para congraciarme con él, había puesto en la muestra un cuadro donde había pintado dos manos tomadas con un atardecer de fondo. Lo había pintado para un aniversario y me pareció un buen gesto que estuviera presente. Reconozco que también esperaba ansiosa la llegada de Mariano y me sorprendí al verlo entrar con su novia. Pensé que no la traería.&lt;br /&gt;Como conversaba con mi profesor cuando entraron, antes de saludarme dieron un vistazo a los dibujos.&lt;br /&gt;-¡Poty, están espectaculares! Vas a ser una artista reconocida... acordate de mis palabras. Me abrazó y besó mi frente.&lt;br /&gt;-¡Gracias, Negro! Me alegro que hayan venido. Estoy re contenta -sonreí a ambos.&lt;br /&gt;-¡Me encantó el retrato de Mariano! Me da vergüenza, pero quería pedirte que me lo regales o vendas -me dijo Jimena con una irritante voz de inocentona.&lt;br /&gt;-Perdoname, Jime, pero ese no se vende ni se regala... es mío, pero no tengo problema en hacer uno para vos... siempre y cuando Mariano no tenga problemas en hacer de modelo -le sonreí y luego clavé mi mirada en la del Negro, pero él esquivó mis ojos.&lt;br /&gt;-¡Gracias Poty! Sos divina -no quería desilusionarla, pero jamás le daría un dibujo mío.&lt;br /&gt;Me aparté de ellos para ir a recibir a mi padre que llegaba con la filmadora y la máquina de fotos colgando de su cuello. Me alegró verlo, me alegró poder compartir ese momento tan importante con él, y más aún al notar que para él también era importante. Justo detrás suyo, apareció Gastón con un gran ramo de rosas. Me beso largamente y al oído me dijo que se sentía muy orgulloso de mí. Y en esos momentos, donde me sentía tan feliz y completa, se alejaron todas las sensaciones y sentimientos que me turbaban. Podría haber permanecido en aquella sala por el resto de mi vida. Fue una de esas situaciones perfectas que quedan retratadas en la memoria como una bella postal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estos momentos son tan lindos porque son pocos y extraordinarios. Uno los disfruta justamente porque te sacan de la rutina y de la realidad. Y como debía suceder, al irse aplacando la euforia de mi éxito, volvió a reaparecer mi vida de todos los días, con sus obligaciones, conflictos y alegrías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el día de la muestra Lola no dejaba de perseguirme para tener la charla que había quedado pendiente. Yo sabía que la necesitaba, pero también sabía que si ponía en palabras mis pensamientos, estos se harían más reales. Así que la dilaté cuanto pude. Pero un día, esa conversación, se volvió necesaria.&lt;br /&gt;Nos juntamos a tomar el té en su casa, y aunque intenté evitar el tema de conversación cuanto pude, Lola no me lo permitió.&lt;br /&gt;-¿Me podés decir qué está pasando con Mariano? -dijo seria.&lt;br /&gt;Devoré una Melba antes de contestarle.&lt;br /&gt;-¡Ay, Lola, no sé! Últimamente no sé que me está pasando con él. Estoy muy confundida.&lt;br /&gt;-¿Te gusta? -me miraba con seriedad.&lt;br /&gt;-No es eso. Cuando volvió de Estados Unidos tuvimos una especie de pelea y yo me di cuenta de que espero más de él de lo que tendría que esperar. Entonces decidí poner las cosas en su lugar.&lt;br /&gt;-¿Entonces lo que te pasa es que es que estás enojada? -Lola intentaba entenderme, pero no lo lograba.&lt;br /&gt;-No, tampoco es eso. Desde que descubrí que él era lo más importante para mí, empezaron a surgir sentimientos y sensaciones que nunca antes había tenido cuando estaba con él -al escucharme sentí vergüenza de mí misma.&lt;br /&gt;-Entonces te gusta -concluyó y sonrió.&lt;br /&gt;-No es tan simple. Yo no quiero que me guste Mariano, no quiero mirarlo de otra manera.&lt;br /&gt;-Pero ya es tarde -me interrumpió- el tema es qué vas a hacer con lo que te está pasando... o... ¡¿ya hiciste algo?! -su pregunta fue acompañada por una mirada pícara.&lt;br /&gt;-No, pero el otro día, cuando vino a casa para que lo retratara por poco lo transo. Y cuando tomé conciencia me quise morir, por poco no me puedo dominar. Me siento muy mal, Lola. Lo último que quiero es arruinar mi relación con Mariano, y si sigo así, va a terminar todo mal.&lt;br /&gt;Mientras hablaba comprobé la angustia que este tema me causaba.&lt;br /&gt;-No tiene por qué ser así, a lo mejor a él le pasa lo mismo y los dos necesitan hacer algo con lo que les pasa -me ofreció un mate que acepté gustosa.&lt;br /&gt;-No sé si a él le pasa lo mismo. Se la pasa todo el tiempo recalcando que estamos de novios. Me parece que se dio cuenta e intenta poner distancia -acababa de llegar a esa conclusión.&lt;br /&gt;-O a lo mejor lo hace porque no se anima a decirte lo que siente. Debe tener tanto miedo como vos. Cuando se los ve juntos se los ve re felices. No creas que los que los conocemos no pensamos por qué nunca se pusieron de novios. Yo sé que tienen una amistad de muchos años y que eso da miedo, pero si cambiaron tus sentimientos no los tenés que guardar -me parecía razonable su razonamiento, pero no quería arriesgar nuestra relación.&lt;br /&gt;-El tema es que sé que es un gran amigo, y quiero que lo siga siendo. No sé cómo sería de otra manera.&lt;br /&gt;-Entonces espera a hablar con él. Cuando tengas algo decidido lo enfrentás.&lt;br /&gt;-Eso sería lo ideal, el tema es que seguramente hoy nos juntaremos a cenar en su casa los dos solos, y no sé que puede pasar.&lt;br /&gt;-¡Claro! Mañana es su cumple, me había olvidado que siempre cenan los dos juntos la noche anterior.&lt;br /&gt;-Sí, bah, eso creo, aunque todavía no me llamó para confirmar, pero seguramente cenaremos hoy.&lt;br /&gt;La ausencia de su llamado me venía perturbando desde hace unos días.&lt;br /&gt;-Poty, te juego lo que quieras a que él le pasa lo mismo que a vos; seguramente por eso no te llamó todavía, pero te va a llamar.&lt;br /&gt;-Y yo no sé que voy a hacer -le dije con cara de preocupada.&lt;br /&gt;-Hacé lo que te salga. Ustedes dos se quieren mucho. No te preocupes, no se va a arruinar su amistad -me abrazó y agregó- ahora andate a tu casa, que tenés que prepararte para la noche. Lo único que te pido es que mañana me cuentes o te mato.&lt;br /&gt;La abracé con fuerza y luego de agradecerle, seguí su consejo y me marché.&lt;br /&gt;Al llegar a casa, encontré a mi padre viendo la tele, lo acompañé por un rato y luego decidí darme un baño de inmersión para aplacar mis ánimos. Pasé más de media hora allí. Fue una buena terapia. Al regresar al living mi padre me miró sorprendido.&lt;br /&gt;-¿Qué hacés todavía sin vestirte? ¿Sabés qué hora es? -no comprendía por qué me miraba tan exaltado.&lt;br /&gt;-No, viejo, ¿qué pasa?&lt;br /&gt;-Mariano llamó hace media hora diciendo que te esperaba, y ya son las 9,30hs. Sería bueno que llegaras antes de las 12, ¿no?&lt;br /&gt;-Bueno, papá, tampoco es para tanto. Ahora voy a cambiarme -besé su mejilla y subí contenta a mi cuarto. A pesar de mis miedos, confirmar que me encontraría con Mariano me había puesto feliz.&lt;br /&gt;Decidí que debía vestirme como me sentía, entonces fui a mi cuarto a elegir con mucho cuidado mi ropa. Vacié medio placard, buscando algo que me satisfaciera. No encontraba algo que reflejara lo que quería mostrar. Necesitaba verme como una mujer y no como la amiga a la que no le importaba lo que llevaba puesto.&lt;br /&gt;Luego de probar varias combinaciones, encontré un pantalón de lino color natural, que me hacía muy buena silueta y un sweater de hilo negro con un gran escote en V, ceñido al cuerpo. Sí, mostraba lo que quería mostrar. Me quité las zapatillas, que formaban parte de mi esquema corporal y las cambié por unas botas negras.&lt;br /&gt;Antes de salir, tomé el paquete que había preparado para Mariano y corrí hasta su casa.&lt;br /&gt;Pasadas las diez de la noche llegué al edificio de Mariano. El encargado me dejó entrar, así que subí hasta su departamento sin avisar. Antes de tocar el timbre me quité el abrigo para poder exhibir mi nueva apariencia.&lt;br /&gt;Al abrir la puerta, Mariano se quedó observándome.&lt;br /&gt;-Disculpame, esperaba a Poty -dijo y amagó a cerrarla. Luego me hizo pasar- ¿A qué se debe tanto arreglo? -preguntó mientras me estudiaba con su mirada.&lt;br /&gt;-Ya estoy harta del jean y las zapatillas -me escapé de su mirada y con rapidez me senté a la mesa.&lt;br /&gt;-Pensé que no venías -comentó mientras cortaba la pizza.&lt;br /&gt;-Yo pensé lo mismo. Como no llamaste, pensé que este año ibas a cenar con tu novia.&lt;br /&gt;Tardó unos segundos en contestar.&lt;br /&gt;-Me costó tomar la decisión... pero este es nuestro festejo, sin esta cena mi cumple no sería lo mismo.&lt;br /&gt;-¿Por qué? -pregunté intrigada.&lt;br /&gt;-Porque es una tradición -yo no me refería a que su cumpleaños no sería lo mismo.&lt;br /&gt;-No, ¿por qué te costó tomar la decisión?&lt;br /&gt;Se tomó el tiempo para devorar una porción de pizza y dubitativo contestó:&lt;br /&gt;-No sé. No sé si esto es lo correcto. Ya hace varios meses que estoy de novio, sin embargo estoy pasando este momento con vos. No sé si no le correspondería a Jimena estar acá.&lt;br /&gt;Sin lugar a dudas, estaba teniendo cuestionamientos similares a los míos. Y no pude menos que contestarle el primer pensamiento que surgió en mi cabeza.&lt;br /&gt;-No sé si es lo que corresponde o no, pero se ve que es lo que querías, porque por algo estoy yo acá.&lt;br /&gt;Fui sincera y seguramente mi sinceridad lo perturbó. Mariano no estaba a gusto, no podía actuar naturalmente, no reía como lo solía hacer. Por un momento temí que él sintiera todo lo contrario a lo que yo estaba sintiendo y se encontrara tan incómodo por no saber cómo decírmelo.&lt;br /&gt;-¿Querés más pizza? -sólo obtuve por respuesta. Y aunque había comido únicamente una porción, sentía que ni una gota de agua más podría resistir.&lt;br /&gt;-Ya estoy llena... ¿por qué no cambiamos la onda?... vine a festejar que cumplís años y parece que estuviéramos en un velatorio -me levanté y fui hasta el equipo de música y puse un CD divertido. Al ver que retiraba los platos de la mesa, lo esperé sentada en el sillón.&lt;br /&gt;Al regresar se sentó a mi lado. Me miró unos segundos con seriedad y luego sonrió.&lt;br /&gt;-Me estaba acordando el día que decidimos comenzar esta tradición -dijo.&lt;br /&gt;-Sí, estábamos en la casa de tus viejos... mientras nuestros viejos cenaban, nosotros jugábamos en tu cuarto -aquellas imágenes cruzaron por mi memoria con total claridad.&lt;br /&gt;-Yo te estaba enseñando a jugar al truco, y nos dimos cuenta de que eran las 12 y estaba empezando mi cumpleaños... -agregó.&lt;br /&gt;-Y yo revoleé todos los porotos para festejar... ¿Cuántos cumplías? -me encantó recordar aquella escena, sirvió para distenderme.&lt;br /&gt;-Catorce. Vos eras re chiquita.&lt;br /&gt;-Tenía diez. Pensá que ya pasaron 8 años y ni una vez dejamos de juntarnos -en ese momento comprendí que no era justo que arruinara nuestra relación por el simple hecho de que mis hormonas estuvieran revolucionadas.&lt;br /&gt;-Siempre fuiste mi gran amiga, por eso estás acá -me miró con tal ternura que mi pensamiento anterior se desvaneció en una centésima de segundo, pensé como escaparme y recordé que no le había entregado su regalo. Salté rápido del sillón.&lt;br /&gt;-Tomá tu regalo, me olvidé de dártelo cuando llegué.&lt;br /&gt;Era su retrato.&lt;br /&gt;-¡Gracias, Poty! ¡Está buenísimo!, pero pensé que te lo ibas a quedar vos -buscó dónde colocarlo.&lt;br /&gt;-No me lo pude quedar. Tus ojos me perseguían -me arrepentí de la última oración, pero ya estaba dicha.&lt;br /&gt;-¿Te espiaban cuando te cambiabas? -dijo con picardía, mientras lo colgaba en el lugar de una lámina que había sido destronada.&lt;br /&gt;No quise mentirle ni seguir ocultando lo que me salía decir.&lt;br /&gt;-No, espiaban más adentro y veían cosas que ni yo misma quiero ver -me ruboricé, pero lo había dicho. Había abierto la puerta, tal vez él la cerraría o tal vez por fin podríamos hablar.&lt;br /&gt;-Entonces hiciste bien en deshacerte de él... ¿sabés? -volvió a sentarse a mi lado- el otro día le contaba a un amigo sobre nuestra relación. Le contaba que somos amigos desde hace 18 años y que a pesar de haber cambiado, de haber crecido, de haber elegido cosas muy distintas seguíamos entendiéndonos y acompañándonos. Y él me dijo que le parecía increíble, que es muy difícil mantener una relación tan buena por tanto tiempo - me miró expectante.&lt;br /&gt;No sabía qué contestarle. Me sentía triste, nuevamente había comprobado que estaba equivocada, que aunque no sabía bien qué quería o esperaba de él, estaba segura de que no era lo que él me estaba diciendo. Me estaba diciendo que dejara de fantasear, y en ese momento era muy difícil de soportar.&lt;br /&gt;-Tu amigo tiene razón. Es muy difícil... es muy difícil... porque... -no pude decir más, sentí que se anudaba mi garganta. Me sentía muy triste, muy triste. Había pensado en esa noche mil veces, pero nunca lo que estaba sucediendo. Me sentía avergonzada, no podía mirarlo, bajé mi cabeza y me concentré en mis piernas.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa, Poty? -debió sentir pena por mí, ya que con delicadeza rodeó mi cuerpo con su brazo e hizo que me apoyara en su pecho. Pasamos un largo rato así. Luego tomó mi mentón para que lo mirara.&lt;br /&gt;-Poty, te dije mil veces que tu sinceridad me mata y aunque sin palabras no podes dejar de decir lo que pensás... perdoname, pero esto está muy mal...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-5376910094674626061?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/5376910094674626061/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-6-segunda-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5376910094674626061'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5376910094674626061'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-6-segunda-parte.html' title='Capítulo 6 (segunda parte)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-1508908270335274649</id><published>2011-09-05T05:16:00.000-07:00</published><updated>2011-09-05T05:17:48.252-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 6 (primera parte)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;CAPÍTULO 6 (PRIMERA PARTE)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro profesor del taller de pintura nos había dado la gran noticia de que en pocos días realizaríamos una exposición con nuestras obras. Habría unas cuatro o cinco -según el tamaño- de cada alumno. Estaba muy entusiasmada, sería la primera vez que “el mundo” vería mi trabajo. Ni bien salí de la clase comencé a pensar qué obras expondría. Pensé en un par de cuadros abstractos que eran mis preferidos, un retrato de mi madre en óleos que había sido mi mayor esfuerzo. Inmediatamente surgió en mis pensamientos que la última obra que quería exponer todavía no estaba realizada. Mariano había sido quien me había impulsado a desarrollar mi gusto por la pintura, y sin duda, merecía ser homenajeado con un cuadro. Conocía su rostro de memoria, cada mueca, cada gesto... sería fácil retratarlo. Creía que en un par de horas aquel trabajo estaría terminado. Ni bien llegué a casa, corrí al playroom a preparar el caballete y poner manos a la obra. Pero al estar frente al cartón, quedé inmóvil. Mis manos no respondían a las órdenes de mi cerebro.&lt;br /&gt;Últimamente no hacía más que intentar evitar encuentros con Mariano, pero en ese momento comprendí que tenía unos deseos irrefrenables de verlo, y decirle que necesitaba retratarlo era la mejor excusa tanto para él como para mi conciencia. Dejé de pelearme conmigo misma y corrí hasta el teléfono para invitarlo. Arreglamos un encuentro para el día siguiente.&lt;br /&gt;Y el día siguiente llegó. A la hora de la siesta, sentí que el timbre de la puerta sonaba. Me pareció raro, ya que no esperaba que Mariano llegara antes de las seis de la tarde, pero por supuesto podía ser cualquiera, aunque yo en esos momentos no podía pensar en nadie más que en él.&lt;br /&gt;Al ver a Gastón, comprendí que nuevamente mis pensamientos me estaban jugando una mala pasada. Claro que era él, como solía ser quien me visitaba muchas de mis tardes.&lt;br /&gt;-Hola, mi amor. Vine a invitarte al cine -dijo luego de besarme y sentarse en el sillón.&lt;br /&gt;-¡¡No puedo hoy!! Perdoname, estoy preparando una pintura para la exposición - intenté no dar más detalles, porque sabía que no le agradaría. Sentía un dejo de culpa.&lt;br /&gt;-Podés seguir después, vamos al cine y volvemos -sacó de su bolsillo la sección de espectáculos del diario y yo sentí aún más culpa.&lt;br /&gt;-No, mi amor, perdoname en serio... –supuse que tendría que contarle la verdad- lo que pasa es que en un rato viene Mariano para que lo retrate y no nos va a dar el tiempo para ver una película. Vamos mañana, mostrame que hay -intenté que pusiera su atención en el diario y no en mis palabras, pero fue en vano.&lt;br /&gt;-¿Vas a incluir un retrato de Mariano en la exposición? -preguntó con tono exaltado, su expresión acompañaba sus palabras.&lt;br /&gt;Ya tenía pensada una explicación, así que pude contestar con rapidez.&lt;br /&gt;-Me pareció justo, porque él fue quien me impulsó a pintar. Es mi manera de agradecerle -no noté un cambio favorable en su rostro.&lt;br /&gt;-¿Pintaste algún retrato mío? -Notó mi cara de sorpresa y prosiguió- ¡Seguro que no! Siempre es lo mismo, él está primero. Ya estoy harto. Voy a quedar como un estúpido cuando en la exposición haya un cuadro de Mariano y ninguno de tu novio.&lt;br /&gt;-¡No digas eso, Gastón! Vos sos mi novio, que haga un retrato de Mariano no tiene nada que ver. Si querés vamos al playroom y te hago un retrato. Dale, vamos -me sentía muy mal, no me gustaba lastimar a Gastón, él no tenía la culpa. Yo era seguramente quien estaba confundida, yo era la estúpida que tenía mis prioridades desordenadas. Intenté besarlo, pero me alejó.&lt;br /&gt;-No Poty, no quiero que me pintes por lástima. Ya estoy harto de hacer el papel de boludo. Mejor me voy a mi casa, y cuando esté más tranquilo, hablamos -se levantó pero yo lo detuve, tomándolo del brazo.&lt;br /&gt;-No, quedate, o vayamos al cine, lo llamo a Mariano y suspendo. Dale, hablemos ahora. No quiero que nos peleemos -no quería suspender mi encuentro con Mariano, pero tampoco quería verlo mal a Gastón.&lt;br /&gt;-No, prefiero calmarme, mejor hablamos mañana -se liberó de mi mano y sin saludar se marchó.&lt;br /&gt;Enfrentarme de una manera tan abrupta con la realidad me enojaba. Volvía a comprobar que estaba equivocada. Que nuevamente ubicaba a Mariano en primer lugar, sin importarme que esto provocara conflictos con quien yo había elegido como novio.&lt;br /&gt;Gastón me gustaba, pero evidentemente no lo suficiente, ya que jamás preservaba nuestra relación de problemas y roces. Roces que siempre eran generados por el mismo tema... Mariano, que últimamente creaba estragos en mi psiquis... Y justamente por Mariano, este no era el mejor momento para poner en riesgo mi noviazgo. Era mi única protección ante estas nuevas sensaciones que experimentaba cuando estaba frente a mí.&lt;br /&gt;Cuando llegó Mariano, me encontraba de muy mal humor y por supuesto él lo notó.&lt;br /&gt;-¡Qué cara! ¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;Lo invité a pasar y yo me arrojé en el sillón.&lt;br /&gt;-Me peleé con Gastón -sólo le contesté y me cebé un mate.&lt;br /&gt;-¿Por qué? -no solamente me ponía de mal humor la pelea con Gastón, sino también que Mariano actuara con tanta naturalidad, cuando a mí me costaba horrores contener mis impulsos.&lt;br /&gt;-Por lo mismo de siempre -muy a mi pesar, clavé mi mirada en la suya y cambié mi tono de voz- Por vos... está muerto de celos -por fin mi comentario lo había intimidado, sus mejillas se sonrojaron, pero con su respuesta intentó ocultarlo.&lt;br /&gt;-No es muy fácil entender nuestra relación, pero Gastón sabe que no corre riesgos conmigo -cuando intentaba dejar bien en claro cuales eran nuestros roles, lograba que mi actitud hacia él fuera aún peor.&lt;br /&gt;-Mariano, vos y yo sabemos muy bien como son las cosas... –seguía quemándolo con mi mirada- pero no importa, ya sé como voy a solucionar este tema. Mañana seguramente tendré que ceder algo más cuando nos quedemos solos y eso lo va a tranquilizar.&lt;br /&gt;Noté que fruncía su ceño.&lt;br /&gt;-¿Qué querés decir, Poty?&lt;br /&gt;Pensaba dejarlo con la intriga.&lt;br /&gt;-Nada, mejor vamos al playroom así te pinto. Vos no tenés mucho tiempo y yo estoy ansiosa por terminar tu retrato y ni siquiera lo empecé -le mostré una sonrisa y me levanté. Preparé el cartón y un par de carbonillas. Mariano me miraba expectante, esperando mis instrucciones.&lt;br /&gt;-¿Qué querés que haga? Estoy nervioso, no estoy acostumbrado a ser modelo.&lt;br /&gt;Sonreí ante su frase, era un encantador pie.&lt;br /&gt;-Serías un excelente modelo, muchos se morirían por pintar tu figura. Tus músculos están muy bien formados -intenté contener mi siguiente comentario pero no pude- Bueno, sacate la ropa y acomodate en el puf.&lt;br /&gt;Abrió sus ojos como jamás lo había hecho pero no logró emitir palabra. No pude menos que emitir una carcajada.&lt;br /&gt;-No seas nabo, Negro... aunque me gusta pintar desnudos, no sería una situación muy cómoda. Aprendé a bancarte una broma. Sentate donde te sientas cómodo, voy a pintar solamente tu cara.&lt;br /&gt;Algo más relajado contestó:&lt;br /&gt;-Últimamente no sé qué esperar de vos, ya no me parece tan extraño que me pidas que me desnude. Estas últimas semanas estás muy rara.&lt;br /&gt;Se sentó en un almohadón apoyándose en la pared, sin apartar su vista de la mía.&lt;br /&gt;Era el momento ideal para decirle por qué estaba tan rara, pero no me sentía preparada para afrontar esa conversación. No, aún no era el momento.&lt;br /&gt;-Debo estar sufriendo un cambio hormonal... –le dije y sonreí- Bueno, mejor empecemos, intentá no moverte.&lt;br /&gt;Me concentré en su rostro y de pronto me sentí perdida en su mirada. No podía pintar, ni tampoco apartar mi vista de sus ojos. Me sentía confundida, entremezclada con sus rasgos. Sentí la necesidad de acercarme. Me arrodillé en silencio frente a él. Mariano tampoco se movía ni animaba a pronunciar palabra, parecía haberse entregado a la situación. Mis manos actuaron sin mi permiso. Toqué sus mejillas y pasé mis pulgares por su nariz, y al sentirme tan próxima a sus labios, reaccioné&lt;/span&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/SpZuPBch8BI/AAAAAAAAABo/SyJBLrQ6NvE/s1600-h/marianoojos.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;. Me alejé unos centímetros y acomodé unos cabellos que caían sobre su frente. Sin dar explicaciones, me parapeté tras el caballete y dejé que la carbonilla actuara. Pasamos varias horas en silencio. No podía dejar de pintar aquellos ojos que no dej&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/SpaOJFGO9hI/AAAAAAAAABw/NSeZtkYMjro/s1600-h/mariano2.jpg"&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374639491951556114" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 139px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/SpaOJFGO9hI/AAAAAAAAABw/NSeZtkYMjro/s320/mariano2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;aban de turbarme, intentaba dominarlos con mis trazos, pero no lo lograba. Intentaba descargar aquella sensación que me envolvía en el papel, con desesperación, pero esos ojos me atrapaban cada vez más, me pedían que siguiera estando allí. Era una mezcla de angustia, ansiedad y placer lo que me mantuvo tantas horas en ese lugar. De pronto me sentí liberada, y pude detenerme.&lt;br /&gt;-Ya está -le dije.&lt;br /&gt;Mariano movió su cuello y se incorporó.&lt;br /&gt;-Nunca te vi tan apasionada -me comentó mientras se acercaba al caballete.&lt;br /&gt;-Yo tampoco -me sinceré. Lo detuve para que no pudiera ver el dibujo- Quiero que sea una sorpresa, quiero que lo veas en la exposición... bajemos a comer algo.&lt;br /&gt;Me sentía exhausta, necesitaba que Mariano se marchara, no podía volver a pasar por otro momento como el que había experimentado en el playroom. No debía permitir que eso me sucediera. Noté que Mariano también estaba raro, incómodo y a la vez ansioso por huir de mi compañía, por eso ni bien terminamos de comer la pizza que mi padre había preparado, se marchó.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-1508908270335274649?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/1508908270335274649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-6-primera-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1508908270335274649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1508908270335274649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/capitulo-6-primera-parte.html' title='Capítulo 6 (primera parte)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/SpaOJFGO9hI/AAAAAAAAABw/NSeZtkYMjro/s72-c/mariano2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-2470246103722641886</id><published>2011-09-01T05:51:00.000-07:00</published><updated>2011-09-01T05:52:38.471-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Segunda parte: "Manchones"</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/SpU4_06wxvI/AAAAAAAAABg/iH6hi4VEhF0/s1600-h/manchones.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374264399524579058" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 306px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/SpU4_06wxvI/AAAAAAAAABg/iH6hi4VEhF0/s320/manchones.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;SEGUNDA PARTE: MANCHONES&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Es muy triste actuar por miedo a la soledad. Creo que al salir del departamento de Mariano, descubrí que odiaba a la soledad, que siempre la había odiado, por eso me aferraba tanto a ciertas personas y cosas de las que no podía prescindir. Y eso no está nada bien. Actuar en forma condicionada no está nada bien. Yo no podía pensar en una vida sin Mariano y era ridículo que así pensara. Como tampoco podía pensar que alguna vez no encontraría a mi sauce para cobijarme bajo su sombra.&lt;br /&gt;A los 18 años uno no comprende los vaivenes que puede ofrecerte la vida. Y aunque con 18 años ya había experimentado situaciones que jamás pensé experimentar, no habían dejado una enseñanza en mi actuar.&lt;br /&gt;Cuando salí de aquel departamento, comprendí que mi miedo a sentirme sola me había hecho aferrarme a Mariano, a su cariño, a su continua compañía y comprensión. Pero mis sentimientos se habían sobrepasado. Ya no era sólo una compañía, era vital y exigía de él total compromiso. Era una situación insostenible, era irrisorio esperar eso de Mariano. Pero seguramente él había aceptado ese papel y por ello le costaba reconocer que no podía cumplir con todas mis expectativas.&lt;br /&gt;Lo que no lograba comprender, era por qué en ese momento de mi vida había descubierto este conflicto, por qué justo los dos habíamos explotado en el mismo momento.&lt;br /&gt;Yo debía aprender a vivir como me había tocado, sin depender de otro que me prestara el hombro o el brazo para apoyarme y caminar. Ese día me propuse dejar de depender de los demás. No sería fácil. Pero era lo mejor. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Aquel no era el mayor problema. Había otro hallazgo que me torturaba.&lt;br /&gt;No lograba controlar ni definir esa sensación nueva que se había instalado en mi cuerpo y que se avivaba al estar cerca de Mariano. Él era mi amigo, y no quería arruinar esa situación por nada en el mundo, pero mi cuerpo y mi psiquis me jugaban en contra cuando él se presentaba. Si ante alguien podía ser absolutamente natural era con él, pero luego de aquel encuentro todo había cambiado.&lt;br /&gt;Al verlo mi cuerpo se crispaba, mi voz temblaba y de mis labios salían frases que me sorprendían. Por eso evitaba tener encuentros a solas con él y la única manera de controlarme era poniendo de escudo a Gastón... Gastón, otro tema que turbaba mis pensamientos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-2470246103722641886?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/2470246103722641886/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/segunda-parte-manchones.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2470246103722641886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2470246103722641886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/09/segunda-parte-manchones.html' title='Segunda parte: &quot;Manchones&quot;'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/SpU4_06wxvI/AAAAAAAAABg/iH6hi4VEhF0/s72-c/manchones.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-5026926804724019849</id><published>2011-08-31T04:53:00.000-07:00</published><updated>2011-08-31T04:54:30.212-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><title type='text'>Capítulo 5 (segunda parte)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;CAPÍTULO 5 (SEGUNDA PARTE)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes me levanté de mal humor. Soporté las cuatro horas de clase con la mayor dignidad posible y luego fui a almorzar con Lucrecia. Al notar mi estado rápidamente me preguntó qué me sucedía y le relaté los episodios del día anterior.&lt;br /&gt;-Gastón es re tranqui, otro chico en su posición o te corta o te hace una escena de celos de aquellas -concluyó al terminar de oír mi historia.&lt;br /&gt;-Sí, ayer me di cuenta de que estoy fallando en algo. Lo que pasa es que toda mi vida me pareció re normal mi actitud hacia Mariano, pero últimamente percibo que me causa problemas. Además yo me doy cuenta de que lo quiero mucho y que no sé ponerme límites cuando me refiero a él... en cambio él sí lo hace, ayer se apareció con su novia.&lt;br /&gt;-Eso te re molestó... -terminó mi oración.&lt;br /&gt;-Sí, mucho, yo seguramente lo hubiera llamado primero a él y después a Gastón, y seguramente hubiera ido a verlo antes... Lu, yo sé que me estoy confundiendo.&lt;br /&gt;Estaba preocupada, si algo en mi vida no quería era tener conflictos con Mariano, y si continuaba actuando como lo estaba haciendo, seguramente los tendría.&lt;br /&gt;-Es fácil, Poty, tenés que pensar qué es lo que buscas de tu relación con Mariano y qué de la relación con tu novio, y ahí te vas a dar cuenta cómo tenés que actuar.&lt;br /&gt;Para ella era muy fácil decirlo, pero era algo muy complicado para mí. Yo no quería nada nuevo de Mariano, por eso no comprendía por qué en el último tiempo habían surgido tantos cuestionamientos sobre nuestra relación, y por qué Mariano también actuaba distinto. Porque su actitud hacia mí durante su viaje y a su regreso era algo que jamás hubiera esperado de él.&lt;br /&gt;Al llegar a casa encontré un mensaje en el contestador. Mariano me invitaba a tomar un café en su casa. Al escuchar su voz comprobé cuán enojada estaba. Me sentía herida por su actitud, y pensaba hacérselo notar.&lt;br /&gt;Decidí hacer tiempo para que no pensara que estaba ansiosa por verlo. Me di un largo baño, me vestí con más cuidado de lo habitual, y marché hacia su hogar. Antes de llegar me detuve a pensar qué sería lo que más podría molestarle y recordé que odiaba a los fumadores, entonces compre un paquete de cigarrillos y me fumé uno. Reconozco que me mareé y tuve algo de náuseas, pero no me importó.&lt;br /&gt;Mariano me esperaba en la puerta del ascensor, en cuanto me besó puso cara de asco, pero sin decir palabra me empujó hacia su departamento.&lt;br /&gt;-Tenés olor a cigarrillo, ¿estuviste fumando? -fueron las primeras palabras que brotaron de su boca al cerrar la puerta tras de sí.&lt;br /&gt;-Sí, es mi nuevo vicio -me arrojé en el sillón que tenía en su pequeño living.&lt;br /&gt;-No seas tonta, no te hace bien -me dijo en tono de reprimenda mientras se sentaba en el suelo, frente a mí.&lt;br /&gt;-Hay tantas cosas que no me hacen bien... de algo hay que morir -mi actitud era de lucha, y me gustaba que así fuera.&lt;br /&gt;-Ok, es tu vida -me mostró su expresión de enojo.&lt;br /&gt;-Claro que es mi vida, y ya soy bastante grandecita como para decidir qué hacer.... ¿Para qué me llamaste? -usé mi tono más despectivo.&lt;br /&gt;-Para que hablemos, hace mucho que no hablamos -lo noté confundido.&lt;br /&gt;-En eso tenés razón... ¿Cómo te fue en tu viaje? -intenté que notara que mi pregunta había sido formulada sin ningún interés, y en cuanto comenzó con su relato, me removí en el sillón e hice como si buscara algo en mi cartera.&lt;br /&gt;De pronto, saltó y quedó erguido. Sus movimientos fueron tan rápidos que pensé que algo lo había tomado por los hombros y había jalado de él.&lt;br /&gt;-¡¿Qué te pasa?! -me dijo elevando su tono de voz y continuó- ¿Me querés decir qué carajo te pasa?&lt;br /&gt;Al verlo tan enojado me sentí feliz, entonces decidí irritarlo aún más. Use mi tono de voz más suave y le contesté:&lt;br /&gt;-Calmate, Negrito... ¿estuviste usando drogas?&lt;br /&gt;-¿Vos me estás jodiendo? -seguía exaltado y se había ruborizado.&lt;br /&gt;-¿Qué pretendés, Mariano? No te puedo tomar en serio. ¿Por qué no te mirás al espejo?&lt;br /&gt;-¡No lo puedo creer! -gritó y con furia pateó la puerta del baño y se introdujo allí.&lt;br /&gt;Sin quererlo largué una carcajada y un sentimiento de victoria me invadió. Al rato regresó, aparentemente calmado. Volvió a sentarse frente a mí y reanudó la conversación.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa, Poty? -su voz se quebraba.&lt;br /&gt;-Creo que es obvio, si lo pensaras un poquito te darías cuenta -le contesté sin perder la calma.&lt;br /&gt;-No, no me doy cuenta... o más bien, sí. Estás enojada, pero... ¿por qué? -parecía suplicarme una respuesta... que yo no pensaba darle.&lt;br /&gt;-¿Por qué? Dale, Mariano, no te hagas el tonto -sabía qué quería que le dijera, y no pensaba darle el gusto.&lt;br /&gt;-¿Seguís enojada por lo de Matías?&lt;br /&gt;En efecto, se estaba haciendo el tonto. No pensaba confesarle que lo había extrañado y que me había herido que no me llamara en tantos meses. Yo quería que él reconociera su falta.&lt;br /&gt;-Sí, es lo de Matías -le contesté secamente e incorporándome agregué- me parece que vos y yo ya no tenemos nada de que hablar -me dirigí hacia la puerta.&lt;br /&gt;Mariano me detuvo por el brazo.&lt;br /&gt;-Está bien -dijo y me obligó a sentarme nuevamente en el sillón, esta vez, él lo hizo a mi lado- Ya hiciste que me enojara, que me pusiera mal, que gritara como un tarado. Espero que te haya alcanzado. Ahora vamos a hablar en serio.&lt;br /&gt;No le contesté, simplemente me quedé quieta prestándole atención.&lt;br /&gt;-Sé perfectamente qué te molestó, puede que tengas razón; pero yo también estaba enojado, creo que con razón, y entonces preferí no llamarte para que no nos peleáramos por teléfono. Pero obvio que me acordé de vos todo el tiempo... más que de nadie.&lt;br /&gt;-¿Y por qué no viniste a verme ni bien llegaste? -le pregunté con seriedad.&lt;br /&gt;-Tuve que ir directo al canal. No pude, sino lo hubiera hecho.&lt;br /&gt;-No creo, porque para cenar con tu novia tuviste tiempo, si hubieras querido habrías tenido tiempo para mí. No me vas a conformar con esas excusas.&lt;br /&gt;-Eso es distinto, entendé... ella es mi novia.&lt;br /&gt;Sabía que sus palabras eran acertadas, él tenía el derecho y hasta la obligación de preferir a su novia, pero aquella frase me mató, con esas palabras sentí que mi corazón era perforado por un puñal. Efectivamente yo estaba confundida. Yo había sobrevalorado nuestra amistad y esto hacía que exigiera más de lo que él podía darme. Mi soledad me había hecho depender de él, hasta volverlo fundamental en mi vida; pero esa era mi manera de ver la vida. Evidentemente no la suya. Él tenía bien en claro cuáles eran sus prioridades.&lt;br /&gt;Había actuado como una tonta, había protagonizado una escena de celos donde no me cabía ningún personaje. Me sentí infantil y ridícula. Y también muy decepcionada, porque aunque acababa de comprender que estaba en un error, hubiera deseado más que nada en el mundo que Mariano estuviera cometiendo mi mismo error. Aunque intenté contenerme, algunas lágrimas asomaron por mis ojos.&lt;br /&gt;Mariano se detuvo ante esa situación y no supo qué hacer. Se quedó quieto, observándome. No quise darle importancia a mi llanto, por eso fui hasta el baño a lavar mi rostro. Cuando abrí la puerta para regresar al living, me encontré con la figura de Mariano frente a mí.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? -se mostraba preocupado.&lt;br /&gt;-Nada Negro... nunca me gustó pelearme con vos, eso es todo -aunque intentaba dibujar una sonrisa, no lo lograba.&lt;br /&gt;-Me parece que eso no es todo... ¿Dije algo que te molestó? -seguramente sabía cuál era la frase que me había molestado y no me pareció muy cortés de su parte hacerme esa pregunta. Por eso no le contesté.&lt;br /&gt;-Negro, con tu actitud en estos meses comprobé que nuestra amistad no significa lo mismo para vos que para mí -sentí la necesidad de decirle lo que pensaba, pero con rapidez me interrumpió.&lt;br /&gt;-No seas injusta, no podés decir eso porque no te llamé -no lo dejé seguir hablando y continué:&lt;br /&gt;-Me di cuenta de que te volviste esencial en mi vida, que sos la primer persona en mi lista de prioridades y que yo espero lo mismo de vos. Pero no tiene que ser así, porque solamente somos amigos. Yo me aferré mucho a vos. Tal vez porque me siento sola y vos siempre andas por ahí intentando verme bien. Pero no tiene que ser así y te juro que de ahora en más no va a ser así, porque darte tanta importancia a vos me hace sacarle espacio a otras personas que tendrían que ser tanto o más importantes que vos. Además yo no puedo exigir que me pongas en el mismo lugar que yo te pongo, porque no corresponde, porque es injusto. Quiero que sepas que en mis sentimientos y pensamientos te acabo de liberar de ese peso.&lt;br /&gt;Terminé con mi discurso y caí rendida en el sillón. Noté un gesto de confusión en la cara de Mariano. Tal vez había dicho muchas palabras muy de golpe e intentaba asimilarlas. Me miraba extrañado, hasta que de pronto habló:&lt;br /&gt;-Poty... creo que varias veces te dije que tu sinceridad me mata. No me podés decir esto, hacer esto. Vos no sabés lo que significás para mí. Y no podés llegar a esas conclusiones porque no te haya llamado o no haya ido a cenar con vos ayer –se tomó la frente con ambas manos y luego de masajear su ceño continuó:&lt;br /&gt;-Poty, te quiero muchísimo y para mí sos muy importante. Sos la persona que más me conoce y entiende. Sos mi gran amiga. Y me parece bien que haya otra gente que sea muy importante en nuestras vidas, los dos estamos de novios y tenemos muy buenos amigos, pero eso no implica que yo deje de estar en cada uno de los momentos que me necesites y lo mismo al revés. Pero tenés que entender que a veces no puedo. Yo te... – noté que luchaba con sus pensamientos, su cuerpo se había tensado y sus puños estaban apretados- Yo siempre te voy a acompañar y no porque te sientas sola, sino porque me encanta acompañarte. Me encanta que me acompañes.&lt;br /&gt;Creo que ambos estábamos muy confundidos con nuestros sentimientos, y tal vez, mi revelación también lo había hecho reflexionar sobre nuestra amistad. No me sentía cómoda, ninguno de los dos actuábamos con el otro como lo hacíamos habitualmente. Seguramente ambos teníamos mucho para pensar y modificar en aquella relación. Pensé que todo lo que se necesitaba hablar ya se había dicho.&lt;br /&gt;-Mariano, yo sé que me querés mucho, eso no está en duda, yo también te quiero mucho y eso no va a cambiar... -me levanté y besé su mejilla- no te preocupes, estamos bien -le dije y caminé hacia la puerta. Él no me detuvo pero se apuró a contestar antes de que saliera de su casa:&lt;br /&gt;-No sé si estamos bien, pero lo vamos a estar -escuché mientras cerraba la puerta.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-5026926804724019849?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/5026926804724019849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-5-segunda-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5026926804724019849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5026926804724019849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-5-segunda-parte.html' title='Capítulo 5 (segunda parte)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-8563829098952106755</id><published>2011-08-26T06:41:00.000-07:00</published><updated>2011-08-26T06:42:33.695-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Capítulo 5 (primera parte)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;CAPÍTULO 5 (Primera parte)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel jueves, en contra de mi voluntad, me desperté de madrugada. No soportaba mi cuerpo, la ansiedad me dominaba. No tenía idea cómo lograría soportar las horas que debía permanecer en la facultad. Me bañé por largo rato y sin desayunar, corrí hasta la universidad.&lt;br /&gt;Los profesores me parecieron insoportables. En cuanto terminaron de dictar la última cátedra huí para llegar lo antes posible al taller de pintura.&lt;br /&gt;Pintar era una buena terapia. En estos últimos meses, donde no tenía bien en claro por qué me sentía tan nerviosa, había logrado una producción increíble. Aunque desde el comienzo del taller experimentaba con óleos en el último tiempo había regresado al uso de los pasteles, pudiendo descargar ansiedades en dibujos llenos de manchas y rayas. El profesor estaba encantado con tanta producción no figurativa y yo también lo estaba, ya que al regresar de sus clases me sentía más liviana y apacible. Y aquel día no fue la excepción. Al salir del taller ya había olvidado la excitación con que me había despertado y logré regresar a casa tranquila y relajada.&lt;br /&gt;Al entrar a mi hogar noté que mi padre no estaba, entonces fui hasta el contestador automático, pero no encontré ningún mensaje. Me propuse no enojarme ni exaltarme, por ello decidí que dormir una larga siesta sería la solución.&lt;br /&gt;Cerca de las cinco de la tarde el timbre de entrada me despertó y tan rápido como pude bajé a averiguar quien era. Gastón me sonreía del otro lado de la puerta. Me llené de desilusión pero fingiendo una sonrisa lo hice pasar.&lt;br /&gt;-Mi amor, ¿vamos por ahí a tomar algo? -me dijo luego de besarme.&lt;br /&gt;-No, gracias, prefiero que nos quedemos acá, no tengo ganas de salir -pero si querés andá vos, pensé.&lt;br /&gt;-¿No te sentís bien? -examinó mi rostro.&lt;br /&gt;-Estoy bien, ¿querés que tomemos unos mates? -sin prestarle atención, caminé hasta la cocina para preparar el mate. Gastón se sentó junto a la mesa y con desinterés comenzó a ojear una revista.&lt;br /&gt;-¿Sabías que volvió Mariano? -me dijo al pasar para luego agregar– Qué pregunta tonta la mía -y rió.&lt;br /&gt;¿¡Cómo sabía él que Mariano había regresado!?&lt;br /&gt;-Sí, me enteré, ¿por qué? -no mostré mucho interés.&lt;br /&gt;-Por nada, seguro que vos ya hablaste -negué con la cabeza– Yo hablé hoy a la mañana, está muy contento, parece que le fue bárbaro.&lt;br /&gt;¿¡Cómo podía ser que hubiera hablado con Gastón y a mí ni siquiera me había llamado!? Mi cara debió haberse transfigurado.&lt;br /&gt;Gastón me miró y señalándome con su índice gritó:&lt;br /&gt;-¡Por eso estás loca! Porque Mariano no te llamó, no te preocupes, me preguntó por vos.&lt;br /&gt;-No estoy loca, pero él se dice mi mejor amigo y no fue capaz de llamarme -le entregué un mate y me senté a su lado.&lt;br /&gt;-A mí tampoco me llamó, yo lo llamé al trabajo porque me enteré que había vuelto. Está super ocupado, ya te va a llamar.&lt;br /&gt;-Seguro que para llamar a la novia tuvo tiempo -me arrepentí de mis palabras.&lt;br /&gt;-¡Eso es distinto! No vas a comparar a una novia con una amiga... -meditó unos segundos- la gente normal prefiere a los novios, salvo vos que decís que la amistad es sagrada. Bah, que la amistad con Mariano es sagrada... -calló y se sumergió en el mate que acababa de entregarle.&lt;br /&gt;-No sé, Gastón, yo estoy mal, me molesta que no se preocupe por mí...&lt;br /&gt;Yo seguía sumergida en mis pensamientos y no pude darme cuenta con quien estaba hablando.&lt;br /&gt;-¿Sabés una cosa, Poty? Ya me tenés harto con Mariano. Es muy evidente que él te importa más que yo, y ni siquiera intentás disimularlo. Me hablás como si él fuera tu novio y ya no me lo banco más.&lt;br /&gt;Me hablaba con tanta sensatez y tranquilidad que no pude discutirle. Al observar mi mutismo continuó:&lt;br /&gt;-Vamos a hacer algo, pensá si querés seguir conmigo o seguir sufriendo porque Mariano no te da lo que esperás, y después llamame, ¿sí?&lt;br /&gt;Se levantó para salir de la cocina, pero instintivamente corrí hacia él y lo detuve.&lt;br /&gt;-No te vayas, Gastón, tenés razón, no sé por qué me hago tanto problema por Mariano; pero yo te quiero, y no quiero que nos peleemos -lo besé en la boca y lo invité a sentarse nuevamente.&lt;br /&gt;-Me quedo con la condición de que no hablemos más de Mariano -aún se mostraba molesto.&lt;br /&gt;-Está bien, pero te recuerdo que vos sacaste el tema -puse mi mejor sonrisa y comencé a contarle sobre mis peripecias en la facultad.&lt;br /&gt;En verdad no puse mucha atención a nuestra conversación. Toda mi energía se focalizaba en evitar los pensamientos constantes sobre Mariano... ¿Cómo podía ser que mi novio me hiciera esos cuestionamientos? ¿Qué estaba haciendo mal? No lograba dilucidar si yo era quien estaba tan confundida con respecto a los sentimientos que son permitidos en una amistad o si el resto del mundo era tan mal intencionado que confundía un cariño tan profundo con otra clase de amor.&lt;br /&gt;Antes de cenar, Gastón se marchó, y sentí una enorme paz. El teléfono no había sonado, no había ninguna noticia, y para colmo me dolía la cabeza de tanto que había reprimido mis pensamientos. No quise cenar y me encerré en mi cuarto. Sin darme cuenta me quedé dormida.&lt;br /&gt;Golpearon a mi puerta y me sobresalté. Había perdido la noción del tiempo.&lt;br /&gt;-Poty, tenés visitas -me dijo papá. Lo noté alegre.&lt;br /&gt;Inmediatamente salí de mi habitación para correr hasta el living. Mariano estaba parado al pie del último escalón. Lo abracé con fuerza mientras gritaba su nombre; pero por sobre su hombro me encontré con un personaje desconocido. Como si un acto reflejo se apoderara de mí, di un paso hacia atrás y lo empujé.&lt;br /&gt;-¿Qué manera de recibirme es esta? -me preguntó entre sonrisas pero sorprendido por mi brusca reacción.&lt;br /&gt;-Es que quería verte, ya me había olvidado de tu cara -contesté con la mayor naturalidad posible- ¿No nos vas a presentar? -no podía quitar mis ojos de aquella mujer. Era demasiado linda para mi gusto. Alta, estilizada, de largos cabellos rubios y para rematar el prototipo de Barbie, de ojos celestes.&lt;br /&gt;-¡Es Jimena!, pensé que se conocían -Mariano estaba muy jocoso, situación que me irritó aún más.&lt;br /&gt;-No, no nos conocíamos -implanté en mi rostro una muy falsa sonrisa y la saludé.&lt;br /&gt;Luego los tres nos sentamos en los sillones.&lt;br /&gt;-¡Por fin te conozco! Siempre escucho hablar de vos y me moría de intriga por verte -dijo sonriendo. Sus dientes me parecieron espantosamente perfectos ¡no podían ser de otra manera!&lt;br /&gt;-¡A mí me pasaba lo mismo! -le contesté de forma exagerada y corrí mi vista hacia Mariano.&lt;br /&gt;-¿Y vos qué contás? -le pregunté.&lt;br /&gt;-Me fue bárbaro, se trabaja muy bien allá. Ya me dijeron que a fin de año vuelvo a viajar; pero estoy super cansado... ¿y vos que novedades tenés?&lt;br /&gt;-Todo igual, estoy estudiando mucho, y con Gastón seguimos bárbaro.&lt;br /&gt;-Qué bueno -contestó pensativo.&lt;br /&gt;Estaba muy enojada, pero no quería que lo notara. No solamente no me había llamado en todo el día, sino que había aparecido con su novia. ¿Qué le pasaba a este chico?&lt;br /&gt;-Bueno, chicos, les pido disculpas, pero estoy muy cansada. De hecho cuando llegaron ya estaba durmiendo. Me alegro que te haya ido bien, Negro, los acompaño -me incorporé y ellos me imitaron.&lt;br /&gt;-Si, claro, vamos.&lt;br /&gt;Mariano parecía confundido, pero sin decir palabra caminó abrazando a su novia hasta la puerta.&lt;br /&gt;-Uno de estos días te llamo -le dije antes de cerrar la puerta ante sus narices.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-8563829098952106755?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/8563829098952106755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-5-primera-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8563829098952106755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8563829098952106755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-5-primera-parte.html' title='Capítulo 5 (primera parte)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-4496982164244095563</id><published>2011-08-21T08:17:00.000-07:00</published><updated>2011-08-21T08:18:35.435-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>Capítulo 4</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que Mariano me llamaría desde Estados Unidos, pero no lo hizo. Este hecho me molestó sobre manera, pero nada podía hacer al respecto.&lt;br /&gt;Lola estaba muy deprimida. Su autoestima había descendido notablemente. Decidimos distraerla con Natalia. Los sábados íbamos las tres a bailar. A veces se nos unían otras amigas. Esto no le agradaba a Gastón, era lógico, pero a mí no me importaba, mi obligación era acompañar a una amiga en problemas.&lt;br /&gt;El único efecto que causaron estas salidas fueron las reiteradas discusiones que compartía con Gastón, ya que Lola seguía pensando en Matías, y Natalia no había encontrado ningún hombre que le agradara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaba septiembre, era una noche estrellada. Por ello habíamos decidido con mi padre cenar en el jardín. Como era habitual, comíamos sin decir palabra; pero había algo en su expresión que me llamaba la atención, parecía mirarme con reproche. No pude soportar la intriga y le pregunté qué le sucedía.&lt;br /&gt;-Sos vos, Poty, me tenés preocupado.&lt;br /&gt;-¿Preocupado por qué?&lt;br /&gt;Soltó sus cubiertos y buscó mis ojos.&lt;br /&gt;-Sabés que no me meto en tu vida, a vos no te gusta y yo perdí la costumbre de hacerlo; pero creo que tu relación con Gastón no va ni para atrás ni para adelante.&lt;br /&gt;¡¿Qué sabía él de mi relación con Gastón?!... Como si alguna vez me hubiese preguntado algo, pero mi curiosidad me hizo escucharlo.&lt;br /&gt;-¿Te parece, pa?&lt;br /&gt;-¿A vos te parece normal salir todos los fines de semana con tus amigas? Yo creo que eso no es normal, vos lo estás descuidando. Además una chica que sale a bailar todos los fines de semana sin su novio parece una atorranta.&lt;br /&gt;-¡No digas pavadas, papá! ¿Atorranta para quién? Las parejas modernas salen con grupos de amigos por separado. Es lo más normal del mundo. Él también sale con sus amigos, yo no me quejo.&lt;br /&gt;-Si estuvieras enamorada preferirías estar con él y no con tus amigas, y no me digas que no es así porque creo que tengo más experiencia que vos en eso.&lt;br /&gt;No pensaba darle la razón, yo estaba cómoda con Gastón y mientras él aceptara mis reglas, no era mi intención ponerme a revisar nuestra relación.&lt;br /&gt;-Ya te dije que es una mentalidad distinta a la de tu época, además lo importante es la calidad del tiempo que estamos juntos -papá largó una carcajada.&lt;br /&gt;-¡Una calidad bárbara! Si se la pasan todo el tiempo peleando -no podía dejar de reir- Poty, sos tan graciosa, sos tan buena con las palabras, siempre encontrás la respuesta para todo. Yo no necesito que me reconozcas que tengo razón. Pero si te interesa, yo creo saber por qué estás con Gastón.&lt;br /&gt;Antes que comenzara a desarrollar su hipótesis, lo interrumpí:&lt;br /&gt;-¿Si te digo que no me interesa te vas a callar?, además, ¿desde cuándo te interesa tanto mi vida amorosa?&lt;br /&gt;Odié esa sonrisa que tenía instalada en su rostro.&lt;br /&gt;-¡No te pongas nerviosa, Poty! No te voy a poner en penitencia. Yo creo que estás con Gastón para darle celos a Mariano.&lt;br /&gt;-¡Nada más lejos de la realidad! -me apresuré a contestarle- además creo que ya tuve suficiente cuota de consejos paternos para este día y lo que queda del mes. Si no te molesta, me voy a dormir, estoy reventada.&lt;br /&gt;¡¿Qué derecho tenía mi padre a decir esas cosas?! ¿Qué derecho tenía de perturbar de esa manera mis pensamientos? Mariano era mi mejor amigo, ¿por qué tenía que cambiar esa situación? Que algunas veces fantaseara con él, suponía, era lo más lógico del mundo, que lo extrañara y sintiera un gran vacío por su ausencia, también era lógico, tan lógico como la indignación que sentía porque no me había llamado desde Estados Unidos. Era mi mejor amigo, y esos sentimientos que tenía eran perfectamente aceptables. Mi papá estaba equivocado, muy equivocado. Gastón era mi novio y yo estaba feliz de que así fuera.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-4496982164244095563?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/4496982164244095563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-4.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4496982164244095563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4496982164244095563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-4.html' title='Capítulo 4'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-4571290707298391941</id><published>2011-08-20T08:39:00.000-07:00</published><updated>2011-08-20T08:40:33.119-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 3</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;CAPÍTULO 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A principios de abril comencé la facultad, aunque no estaba muy entusiasmada, la carrera me parecía interesante. De todas maneras, más interesante que la carrera en sí, era ser universitaria. Era una dinámica muy distinta a la secundaria y eso me agradaba.&lt;br /&gt;Ya me había hecho de algunos amigos, pero con quien siempre me encontraba era con una compañera llamada Lucrecia. Aunque éramos muy distintas, congeniábamos y de a poco fue gestándose una linda amistad.&lt;br /&gt;También concurría a un taller de pintura, este tema sí me fascinaba y me hacía sentir más tranquila conmigo misma, ya que por fin había descubierto algo que realmente me interesaba.&lt;br /&gt;En mi casa, todo había vuelto a la normalidad, ya no me invadían los fines de semana para utilizar la pileta, Mariano había regresado a su departamento y mi padre se había instalado en casa, aunque fuera por un par de meses.&lt;br /&gt;Tal vez, el mayor cambio que había surgido en esos meses era la falta de contacto diario con mis amigas. No encontrarme con Lola y Naty con esa asiduidad era algo que extrañaba. Pero para no “perdernos” nos habíamos propuesto reunirnos a cenar todos los viernes, y lo cumplíamos como si fuera un mandamiento.&lt;br /&gt;Ellas también estaban enfrascadas construyendo sus nuevas vidas. Lola, estudiando derecho y Naty con su carrera de chef. Por lo general, los viernes, era ella quien nos deleitaba con el último plato que había aprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un oscuro día de invierno, bajaba las escaleras de la facu, discutiendo sobre los mecanismos de defensa con Lucrecia, cuando escuché que alguien gritaba mi nombre. Ví a Lola agitando su mano con mucha ansiedad. Sus facciones estaban tensas y parecía descontrolada. Casi sin saludar a Lucrecia me rogó que nos apuráramos que ya había citado a Naty en casa. Yo estaba sorprendida, no entendía de qué podría tratarse, jamás había visto a Lola en ese estado.&lt;br /&gt;Cuando llegamos a casa, Natalia nos esperaba en la puerta. Entramos corriendo y nos encerramos en mi cuarto. Allí Lola comenzó con su relato:&lt;br /&gt;-Ayer llamé a Matías a la tarde y todavía no había llegado de la facultad. Yo sé que los lunes sale de la facu al mediodía.&lt;br /&gt;-Como Gastón -comenté.&lt;br /&gt;-Claro, -continuó Lola- bueno, ayer llamé a su casa después de almorzar y su mamá me dijo que no había vuelto de la facultad. Matías me llamó como a las seis y me dijo que había tenido un examen y que había llegado tarde.&lt;br /&gt;En ese momento recordé que Gastón había pasado a buscarme por la facultad pasado el mediodía; pero preferí no echarle más leña al fuego.&lt;br /&gt;-Yo le creí, pero a la noche Gastón me llamó para preguntarme una cosa sobre vos -me miró- y yo le pregunté cómo le había ido en el examen. Él se sorprendió y me dijo que no le habían tomado examen. Eso me hace pensar que Matías me está ocultando algo. Yo creo que anda con otra chica -cerró sus labios y nos miró expectante.&lt;br /&gt;-No prejuzgues, a lo mejor te está ocultando una sorpresa -le aconsejó Naty mientras se sentaba a su lado y la abrazaba.&lt;br /&gt;-No creo, yo lo noto raro desde hace un par de semanas, no es algo especial, pero hay detalles que últimamente me molestan -noté que los ojos le brillaban y me llené de rabia. Creía que tenía razón y me hubiese encantando comenzar a gritar e insultar en contra de Matías, pero Lola estaba mal y no necesitaba que yo la hiciese enroscarse más. Sólo le pregunté qué pensaba hacer.&lt;br /&gt;-No quiero mezclar a Gastón, pero quiero que confiese.&lt;br /&gt;Las tres pensamos por unos minutos. Natalia fue la primera en hablar.&lt;br /&gt;-Decile que alguien lo vio y te contó.&lt;br /&gt;-¡Sí! Decile que los vio Soledad, así no quemamos a nadie del grupo -terminé la idea y Lola pareció complacida.&lt;br /&gt;-Ya debe estar en su casa, lo voy a llamar.&lt;br /&gt;Tomó el teléfono. Nosotras le preguntamos si prefería quedarse sola, pero negó con la cabeza y marcó los números. Escuchamos que sin saludarlo le dijo:&lt;br /&gt;-Estuve con Soledad. Ella te vio, pero quiero que me lo cuentes vos.&lt;br /&gt;Luego hizo un largo silencio y volvió a repetir la última frase:&lt;br /&gt;-Si algo me respetás, quiero que me lo cuentes vos.&lt;br /&gt;Supusimos que él le contó una historia que no duró más de quince segundos, y que logró que un llanto cargado de angustia brotara de los ojos de Lola.&lt;br /&gt;-Sos un desgraciado -le dijo de manera entrecortada, y colgó el teléfono.&lt;br /&gt;Nosotras la miramos en silencio. Era la primera vez que veíamos llorar a Lola. No sabíamos qué hacer para consolarla. Lentamente nos acercamos y la abrazamos. Por fin logró tranquilizarse y escapándose de nuestros brazos comenzó a caminar a lo largo de mi habitación.&lt;br /&gt;-Me dijo que salió a tomar algo por Recoleta con una compañera de la facu, pero que no había pasado nada, que Soledad era mal pensada, y que seguramente envidiaba que yo estuviera de novia y ella no.&lt;br /&gt;Con Natalia nos miramos descubriendo que ambas pensábamos lo mismo, pero fuimos cómplices en el silencio.&lt;br /&gt;-Yo sé que me metió los cuernos y que no fue la primera vez. No pienso hablar nunca más con él ¡Lo odio!&lt;br /&gt;-Está bien, Lolita, no te pongas mal, él no se lo merece -le dijo Naty y la besó en la mejilla.&lt;br /&gt;-Natalia tiene razón, si te engañó no se merece ni una sola lágrima tuya. Es una porquería, ya vas a ver que conocés a alguien mucho mejor -preferí no seguir opinando, porque estaba indignada. La infidelidad era un tema que me asqueaba, era muy tajante respecto a eso, y no quería enfurecer aún más a Lola.&lt;br /&gt;-Claro que vas a conocer a alguien mucho mejor, en el verano nos vamos las tres de vacaciones y vas a ver cómo nos vamos a divertir -Natalia se mostraba animosa.&lt;br /&gt;-Ahora no puedo pensar en divertirme. Chicas, me voy a casa. Necesito estar sola, quiero dormir un rato. Hablamos después.&lt;br /&gt;Natalia se ofreció a acompañarla hasta la casa y ambas se marcharon.&lt;br /&gt;Por la tarde Mariano pasó a visitarme. Estaba muy contento, yo, en cambio, seguía enojadísima. Me invitó a tomar el té y pensé que era una buena idea para distraerme. Fuimos a un bar que quedaba frente a la plaza Güemes. Yo bebía un licuado de banana y Mariano disfrutaba de su submarino. Aunque se mostraba jocoso no había logrado sacarme una sonrisa. Dándose por vencido me preguntó que sucedía.&lt;br /&gt;-Hoy Lola y Matías cortaron.&lt;br /&gt;Pareció sorprenderse.&lt;br /&gt;-¿En serio?... ¿Por qué?&lt;br /&gt;-Lola se enteró que Matías le metió los cuernos -le conté indignada.&lt;br /&gt;-¡Ah! -me contestó sin demasiado interés.&lt;br /&gt;-¿Ah? -me molestaba su indiferencia. Para mí la infidelidad era un asunto muy grave para un simple “ah”.&lt;br /&gt;-Sí, Poty, tarde o temprano, ella se iba a enterar -dijo con soltura mientras mojaba la medialuna en la leche.&lt;br /&gt;-¿De qué hablás, Negro? -no comprendía por qué hablaba del tema con tanta naturalidad.&lt;br /&gt;-De la chica con la que sale Matías... ¿no hablamos de eso? -parecía reírse de mi nerviosismo.&lt;br /&gt;-¿Vos me estás diciendo que sabías que Matías la engañaba? -sentí fuego en mi rostro.&lt;br /&gt;-Sí -dijo y bajó su mirada. Comprendió que estaba en problemas.&lt;br /&gt;-¿¡Por qué no me dijiste nada!? -sin querer, elevé mi tono de voz y llamé la atención de la gente que se encontraba en las mesas vecinas.&lt;br /&gt;-¿Creés que estoy loco? Tranquilizate -dijo echando un vistazo a las personas de alrededor-. Tranquilizate, nos están mirando.&lt;br /&gt;-Sos tan poca cosa como Matías. Todos sabían y nadie fue capaz de decirle a Lola. Seguro que se reían de ella -quería golpearlo.&lt;br /&gt;-Nadie se ríe de Lola. Yo la quiero a Lola, me molestaba lo que hacía Matías y se lo dije varias veces a él. Pero él es mi amigo y no podía traicionarlo -Seguramente mi actitud le molestó ya que su contestación fue agresiva-. Vos no sos quien para hablar, seguramente si hubiese sido al revés vos no me hubieses dicho nada. Además no es asunto tuyo, es algo que tienen que resolver entre los dos. Estás mal de la cabeza -bebió un sorbo de su chocolate y me miró con furia.&lt;br /&gt;-Lo que más bronca me da es que seguro que Gastón también lo sabía y no me dijo nada. Los dos hombres que más quiero me mintieron.&lt;br /&gt;Me sentía traicionada. Que Gastón me hubiera mentido, no era tan grave; pero Mariano era distinto. Me era imposible ocultarle un secreto, pero acababa de comprobar que a él no le sucedía lo mismo.&lt;br /&gt;-Mirá Mariano, estoy furiosa, gracias por el licuado, me voy a casa.&lt;br /&gt;-¡Pará! Tengo que decirte algo -dijo mientras me incorporaba, para luego tomar mi mano y tirar de ella para que volviera a sentarme-. Me voy a Estados Unidos el jueves, me mandan a cubrir un par de torneos de básket ¿No es bueno? -Mariano me sonreía, supongo que esperando una respuesta agradable. Seguramente no comprendía que yo aún seguía enfadada.&lt;br /&gt;-Es muy bueno, Mariano, pero yo me voy.&lt;br /&gt;Me levanté y sin saludarlo salí del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresé a mi casa enfurecida. No me percaté, entonces, que Mariano me había invitado para despedirnos. Aquella fue la última vez que lo vi hasta que regresó de su viaje.&lt;br /&gt;En cuanto abrí la puerta, encontré a mi padre conversando con Gastón. ¡Lo único que me faltaba! pensé mientras arrojaba las llaves sobre el mueble del hall. No pude, ni quise, cambiar el gesto desagradable que se había instalado en mi rostro, y me acerqué a ellos.&lt;br /&gt;-Hola, pa -le dije dándole un beso y agregué agitando mi mano- ¿Qué hacés, Gastón?&lt;br /&gt;-Te estaba esperando -me contestó extrañado con mi reacción.&lt;br /&gt;Papá dijo que tenía que marcharse a la inmobiliaria y entonces nos dejó solos. Noté que Gastón me observaba. Intentaba descubrir en mi rostro cuáles eran los sentimientos que experimentaba. Deduzco que no lo logró. Se incorporó y caminó hacia mí. La mesa ratona lo detuvo.&lt;br /&gt;-¿Sabés qué día es hoy? -me seguía mirando extrañado.&lt;br /&gt;-Claro, 29 de julio -le contesté con desdén... y al escuchar mi respuesta recordé que era nuestro aniversario. Cumplíamos seis meses de novios.&lt;br /&gt;-Vine a que festejemos; pero creo que no estás de ánimo... la verdad es que no entiendo qué te pasa -mostró una actitud apacible-. Si querés me voy.&lt;br /&gt;Le pedí disculpas y le ofrecí ir por un rato a mi cuarto.&lt;br /&gt;Subimos las escaleras en silencio. Al entrar a mi habitación encontré un ramo de fresias sobre mi escritorio, y un paquete envuelto para regalo sobre la cama. Giré y clavé mi mirada en la suya. Sus ojos celestes lograron apaciguar mi ánimo y retomé mi postura habitual.&lt;br /&gt;-Perdoname, Gastón, hoy no tuve un buen día -puse mi tono más dulce de voz, y él me sonrió.&lt;br /&gt;-Ya sé que estás medio loca. No te preocupes -me abrazó y me besó en la boca.&lt;br /&gt;Las fresias eran mis flores preferidas, por eso no tardé es inspirar su aroma, luego abrí el regalo. Era una polera de lana, color chocolate.&lt;br /&gt;-¡Gracias! Yo quería una justo así -lo besé con efusividad.&lt;br /&gt;-¿Viste como me preocupo por averiguar lo que querés? -se recostó en la cama y acarició mi espalda.&lt;br /&gt;-La llamaste a Lola, ¿no?&lt;br /&gt;-Sí -noté que no suponía lo que había sucedido, ya que no dio demasiada importancia a la pregunta, en cambio siguió acariciándome.&lt;br /&gt;-Me alegra que se te haya pasado el enojo -besó mi oreja y me empujo para que quedara recostada junto a él.&lt;br /&gt;-Te pido perdón, no quise tratarte mal, y menos olvidarme del aniversario.&lt;br /&gt;-Tendrás que hacer algo para que te perdone -sus ojos brillaban y en sus labios había una sonrisa picara. Se pegó a mi cuerpo y luego de rodearme con sus brazos comenzó a besarme. Sentí algo distinto al resto de las veces en que llegábamos a ese grado de intimidad. Era como un sentimiento de venganza, o revancha. ¿Pero venganza a quién? Hubiera permanecido horas besándome con Gastón, pero el ruido de las llaves en la cerradura nos sorprendió.&lt;br /&gt;De inmediato, Gastón, pegó un salto que lo condujo al escritorio. Se sentó allí y comenzó a garabatear en una hoja.&lt;br /&gt;Escuché a mi padre gritando desde el living nuestros nombres. Inspiré hondo para normalizar mi respiración, y le comuniqué donde estábamos. Entonces nos contó que iba a preparar unas pizzas.&lt;br /&gt;Gastón sonrió despreocupado y volvió a sentarse a mi lado.&lt;br /&gt;-¿De qué hablábamos? -intentó hacerme una broma, pero yo recordé el tema que me había irritado todo el día y se lo comenté.&lt;br /&gt;-¿Cómo descubrió Lola que Matías la engañaba? -su mirada no se despegaba del piso.&lt;br /&gt;-Fue cuando vos le dijiste que no habían tenido ningún examen.&lt;br /&gt;Puso cara de preocupación.&lt;br /&gt;-¿No me habrá mandado al frente? ¿O sí? -por fin levantó la vista.&lt;br /&gt;-No, le inventó una trampa y él cayó.&lt;br /&gt;-Qué bien -ambos callamos unos segundos.&lt;br /&gt;-Hoy me peleé con Mariano porque él lo sabía y no me dijo nada, y cuando te ví, sentí la misma bronca que por Mariano.&lt;br /&gt;Pensó un instante antes de contestarme.&lt;br /&gt;-Debe ser la primera vez que tengo el honor de causarte el mismo sentimiento que Mariano.&lt;br /&gt;Sus palabras brotaron con tal fluidez que me atropellaron. Gastón era astuto. Estaba a punto de arrojar mi discurso incriminatorio y él, con total facilidad, había logrado invertir los roles. Ahora yo debía defenderme.&lt;br /&gt;-No cambies de tema, no podés comparar. Vos sos mi novio, él es mi amigo.&lt;br /&gt;-Sí, pero mi título no me da ningún beneficio.&lt;br /&gt;Estaba en lo cierto, pero no podía reconocerlo.&lt;br /&gt;-¿No? Ya te dije que con él me peleé en cambio con vos estuve transando mucho tiempo. No pienso discutir esto, ¿por qué no me dijiste lo de Matías?&lt;br /&gt;Supongo que la escena de celos lo había ayudado a ganar tiempo y buscar una historia que me convenciera. Con serenidad contestó mi pregunta.&lt;br /&gt;-Matías es mi mejor amigo, y Lola la tuya. Si te lo contaba ibas a ir corriendo a contárselo a ella. Hubiera sido infiel a un amigo.&lt;br /&gt;-Pero me mentiste a mí.&lt;br /&gt;-No, simplemente te oculté la verdad. Además yo le decía a Matías que no lo hiciera, y no lo cubrí con lo del examen. Ahí yo la ayudé a Lola.&lt;br /&gt;-Está bien, supongo que si Mariano me pidiera que le guardara un secreto, lo haría aunque me torturaran. Te entiendo.&lt;br /&gt;Mi última frase fue mi desquite, sabía a la perfección que le molestaría. Especialmente el día de nuestro aniversario.&lt;br /&gt;-¿Vamos a comer? -preguntó con seriedad y sin esperar mi respuesta se dirigió al comedor.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-4571290707298391941?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/4571290707298391941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-3.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4571290707298391941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4571290707298391941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-3.html' title='Capítulo 3'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-7321715255801419729</id><published>2011-08-19T05:16:00.000-07:00</published><updated>2011-08-19T05:17:45.208-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Capítulo 2</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé que ponerme de novia me llenaría de ansiedades y me daría algo en que pensar y distraerme, pero eso no había sucedido.&lt;br /&gt;Con Gastón estaba bien, me gustaba; pero no me apasionaba. Pensé que tal vez era así porque no me había costado conquistarlo, no había sufrido, no había llorado, no lo había deseado. Todo había surgido naturalmente sin mayores exabruptos. Tal vez el tiempo haría que me entusiasmara.&lt;br /&gt;Pero no me servía para dejar de pensar en aquellas palabras: “mi primera vez... algo que me interesara”.&lt;br /&gt;Gastón estudiaba geología y parecía entusiasmado. Cuando se juntaban con Matías, con quien estudiaba, se pasaban largos ratos charlando sobre eras, rocas y otras tantas cosas que me parecían sumamente aburridas pero que para ellos parecían ser en extremo divertidas e interesantes. Entonces, como él era mi novio me pareció buena idea hablar sobre mis inquietudes.&lt;br /&gt;Por lo general, casi todos lo días mis amigos se reunían en casa para disfrutar de la pileta, y ya por la tarde cuando el sol se ocultaba, no había más motivos para quedarse y esos eran los momentos donde aprovechábamos para estar solos... salvo que Mariano se instalara cerca nuestro, cosa que rara vez sucedía.&lt;br /&gt;Aunque Gastón esperaba esos momentos para lograr algo de mayor intimidad conmigo, aquella tarde preferí que charláramos. A pesar de que no se mostró muy convencido, accedió.&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que te anda preocupando, Poty? -dijo sin siquiera mirarme, mientras se arrojaba en el sillón del living y encendía la tele.&lt;br /&gt;-Estoy preocupada por mi futuro. No se si elegí bien la carrera -corrí sus piernas y me senté a su lado.&lt;br /&gt;-Psicopedagogía es algo bastante normal, no creo que te cueste lo que tengas que estudiar, además es humanística y vos sos bastante sociable -se lo notaba bastante interesado en el partido de fútbol que miraba como para hacer apreciaciones muy profundas. De todas maneras continué:&lt;br /&gt;-Lo que pasa es que veo que a vos te encanta lo que estudias y hasta te parece fascinante una roca... -me interrumpió.&lt;br /&gt;-¡Es que es fascinante!&lt;br /&gt;-Sí, para vos. A eso voy, vos estás haciendo algo que realmente te gusta, yo en cambio no estoy muy emocionada por empezar la facultad.&lt;br /&gt;-¡Poty, tenés 17 años! Tenés toda una vida para elegir lo que te gusta, si cuando empezás la facu ves que te aburrís, cambiás y listo. Realmente no entiendo por qué estás tan preocupada. Tendríamos que estar transando y cagándonos de risa en vez de filosofar. Seguro que eso te ayuda a no preocuparte más por tu futuro. ¿Vamos a tu cuarto?&lt;br /&gt;En esos momentos no tenía ganas de ir a mi cuarto, en realidad no tenía ganas de estar con él y menos aún soportar sus besos, no los merecía.&lt;br /&gt;-¿Sabés qué? Hoy no estoy de humor. Si querés quedate mirando el partido, yo me voy al jardín.&lt;br /&gt;Sólo gritó “¡Gol!”, así que luego de servirme un vaso de jugo fui al jardín, para recostarme bajo mi sauce preferido.&lt;br /&gt;Ya había oscurecido cuando Mariano apareció en el jardín.&lt;br /&gt;-Gastón te mandó un beso. ¿Qué pasó? Me dijo que estabas enojada y que prefería no salir para que no lo putearas. ¿Te hizo algo? -se sentó a mi lado.&lt;br /&gt;-A parte de preferir un partido a charlar conmigo, no... -Mariano no pudo ocultar su risa.&lt;br /&gt;-Para vos será divertido -agregué- pero para mí es bastante frustrante que mi novio prefiera transar conmigo o ver un partido a escuchar mis problemas.&lt;br /&gt;-No lo culpo, vos andás correteando en bikini todo el día, el chico no es de hierro -noté que quería levantarme el ánimo, pero no lo estaba consiguiendo-. Contame qué te pasa, yo no voy a intentar transarte y el partido ya terminó -me guiñó el ojo y me quitó una sonrisa.&lt;br /&gt;-En realidad si estoy preocupada, es por tu culpa... ¿Te acordás el día que debutaste en la tele? -asintió con la cabeza- ¿cuando te enojaste y me dijiste sobre la primera vez que algo me interesara?&lt;br /&gt;-Si, pero te pedí disculpas. Tenías razón.&lt;br /&gt;-Vos también, porque no hay nada que realmente me interese y eso es lo que me molesta. Golpeando sus piernas me invitó a recostar mi cabeza en ellas y yo obedecí.&lt;br /&gt;-¿Y psicopedagogía? En un mes empiezan las clases. Habías decidido que era lo que más te gustaba -mientras me hablaba rascaba mi cabeza, él sabía que eso me tranquilizaba.&lt;br /&gt;-No encontré nada más interesante para estudiar, y la psicopedagoga que nos dio la charla de orientación me pareció divina, por eso lo elegí; pero no sé si es lo que me gusta.&lt;br /&gt;-Mirale el lado bueno, hasta que no sepas de qué se trata no vas a saber si te gusta o no y si te llega a gustar vas a tener la oportunidad, con tu carrera, de ayudar a elegir a otros chicos que se sientan desorientados.&lt;br /&gt;Me encantaron sus palabras.&lt;br /&gt;-¡¡Ves que con vos se puede hablar!!! Gastón sólo puede hablar de rocas.&lt;br /&gt;Mariano se echó a reír con ganas.&lt;br /&gt;-Gastón es mi amigo, pero hay que reconocer que es medio boludo. ¿Sabes de qué me acordé? Cuando eras chiquita te encantaba pintar, ¿te acordás? Yo lo tengo muy presente porque siempre me obligabas a posar.&lt;br /&gt;-¡Cierto! Es más, debo tener esos dibujos guardados en alguna parte. Es verdad que me gustaba pintar. En realidad no se por qué dejé de hacerlo. ¡Gracias Negro! -pegué un salto para poder abrazarlo y besarlo.&lt;br /&gt;-Te lo debía, ya que fui yo quien te hizo pensar que nada te interesaba, pero te juro que esa no fue mi intención -me respondió el beso y se levantó–. Bueno, me tengo que ir, hoy seguro que vuelvo de madrugada.&lt;br /&gt;En las últimas semanas Mariano solía desaparecer con más frecuencia de la habitual, y eso le comenté.&lt;br /&gt;-Es que estoy saliendo con una chica del canal. Pero me pareció medio extraño decirle que vivía aquí, no es algo que se explica fácilmente. Así que ella cree que estoy en mi depto, por eso llego tarde. Por suerte por ahora nunca me dijo que se quería quedar a dormir conmigo, sino se me hubiera complicado -me explicó.&lt;br /&gt;¡Por eso desaparecía tanto! Pensé.&lt;br /&gt;-Negro, sabés que la podés traer cuando quieras -reconozco que lo dije por compromiso, por lo general no me agradaban sus novias... demasiado perfectitas para mi gusto.&lt;br /&gt;-Gracias, pero traerla lo haría formal y todavía no quiero que sea formal -puso cara de pícaro y agregó- además, no quiero estar siempre entre Gastón y vos.&lt;br /&gt;Sin esperar respuesta, besó mi frente y salió con apuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aproveché que estaría sola en casa y decidí ir hasta el playroom a buscar aquellos dibujos que habían vuelto a mi memoria. Sabía que en alguna caja los encontraría. Luego de llenarme de polvo y telarañas logré encontrarlos en el fondo de un baúl. Arrastré el cofre hasta unos almohadones que por allí había y comencé a revisarlos. En aquellos papeles se notaba el paso de los años, ya estaban amarillos y resquebrajados. Comencé a mirar uno por uno.&lt;br /&gt;-¡Manchita! -grité al encontrar un bosquejo anaranjado de algo que quería ser un perro.&lt;br /&gt;Ya había olvidado a mi mascota, recordé cuánto la quería y lo loco que volvía a aquel animal.&lt;br /&gt;Seguí revisando y comenzaron a aparecer una serie de retratos con crayón o carbonilla negros. Dos ojos saltones y un flequillo oscuro, no podía ser otro que Mariano y su particular mirada. Esa mirada profunda y tan expresiva que hacía parecer que Mariano siempre sonreía. Esa mirada que no se había perdido con los años.&lt;br /&gt;Luego encontré un sinnúmero de paisajes con soles que sonreían, árboles colmados de manzanas y casas alpinas. Y bien en el fondo... estaba aquel rostro. Saqué de la caja aquel dibujo con sumo cuidado, parecía que esos ojos me miraban. Sin duda, era el retrato mejor logrado, pintado con acrílicos. Tuve que quitarlo de mi vista para que no se arruinara con mis lágrimas. Era mamá. Sus ojos castaños me transmitían paz y sus labios una sutil sonrisa. Recordé el día que le pedí pintarla. Yo jugaba en el patio con Manchita cuando ella entró con una paquete envuelto para regalo.&lt;br /&gt;-¡Po! Mirá lo que te traje -dijo entusiasmada y me entregó el regalo. Al abrirlo encontré un nuevo juego de acrílicos y un pincel muy lindo. No era como los que solía usar. Era uno “en serio”, me explicó. Y allí nomás decidí estrenarlo. Aunque sabía que ella estaba cansada, después de un largo día de trabajo, la convencí para que se quedara quieta bajo mi sauce preferido y estuve largo rato retratándola.&lt;br /&gt;-¡Cómo nos divertíamos! -pensé. Mamá era una mujer alegre, graciosa, que no tenía miedo al ridículo. Recordé cuánto disfrutaba de su compañía. Recordé, entre sollozos, nuestras siestas compartidas, nuestros paseos por la avenida Santa Fe, los cuentos que me inventaba a la hora de dormir... ¡Eran tantos recuerdos, tantas imágenes! Me sentía abrumada, mi pecho se había comprimido y mi garganta estaba seca. Eran sensaciones que habían sido escondidas por años y que de pronto afloraban sin contención. Me era difícil soportar tanto dolor, tanta emoción.&lt;br /&gt;Lloré tanto que mis ojos estaban nublados y mi rostro parecía explotar. Necesitaba que me abrazaran, que me dijeran que iba a cesar aquel momento. Necesitaba a papá. Allí, tirada en el playroom reconocí cuánto los extrañaba, reviví la tristeza y la soledad que se habían aplacado con el tiempo. Yo no quería que esos momentos tan oscuros de mi vida regresaran, había sido un gran esfuerzo superarlos y no podía darme el lujo de volverlos a vivir.&lt;br /&gt;Bajé corriendo las escaleras, prendí todas las luces del living y luego de colocar en la video una película que me encantaba, me tiré en el sillón a mirarla. Debí quedarme dormida.&lt;br /&gt;-¡Poty! -escuché mientras me zamarreaba- son las cuatro de la mañana...&lt;br /&gt;Refregué mis ojos y pude ver a Mariano.&lt;br /&gt;-Vamos, te acompaño a la cama -me tomó del brazo para ayudar a incorporarme.&lt;br /&gt;No quería irme a la cama, no quería encontrarme sola con mis pensamientos.&lt;br /&gt;-No, me voy a quedar viendo una película –le dije y volví a sentarme.&lt;br /&gt;Me miró sorprendido.&lt;br /&gt;-¿Estás segura? ¿Pasó algo mientras no estuve?&lt;br /&gt;Sin mirarlo le pedí que me alcanzara la manta que cubría el otro sofá y luego se marchó.&lt;br /&gt;Comencé a hacer zapping por los canales de música pero no pasaron cinco minutos cuando Mariano nuevamente se encontraba frente a mí.&lt;br /&gt;-Fui a apagar la luz del playroom y encontré los dibujos ¿Te pusiste mal? -tomó mi mentón para que lo mirara y se sentó a mi lado.&lt;br /&gt;-Me vinieron muchos recuerdos y me puse triste... -en verdad no tenía muchas ganas de hablar, porque sólo removería la tristeza que sentía, y para nada serviría. Mariano pasó su brazo tras mi hombro ofreciéndome su pecho, donde recosté con gusto mi cabeza.&lt;br /&gt;-¿Extrañás a tu vieja? -preguntó.&lt;br /&gt;-Casi nunca pienso en ella, pero hoy me volvieron un montón de recuerdos. La verdad es que la extraño mucho... y a papá también.... ¿Vos te das cuenta de lo sola que estoy? -algunas lágrimas rodaron por mi rostro.&lt;br /&gt;-No estás tan sola, me tenés a mí -secó mis lágrimas.&lt;br /&gt;-Si, pero no tengo a mis viejos... -me aferré a su cintura y escondí mi rostro para que no viera la intensidad de mi llanto.&lt;br /&gt;-Poty... vos sabés que tu papá te quiere mucho, pero tiene mucho laburo y a él le cuesta la falta de tu mamá.&lt;br /&gt;-Por eso me deja a mí sola en esta casa con la falta de mamá y la suya. Estoy por cumplir 18 y no es nada fácil vivir sola. Vos elegiste irte a vivir solo, pero que te dejen sola en tu casa casi todo el año desde los 15 años no es nada fácil.&lt;br /&gt;Mariano sabía que tenía razón, por eso sólo me escuchó y acarició mi cabeza. Al rato tomándome nuevamente del mentón me obligó a mirarlo.&lt;br /&gt;-Yo sé que es una mierda lo que te toca vivir, pero lo hacés bastante bien. Lo que quiero que sepas es que te quiero muchísimo y me da mucha bronca verte mal y te juro que siempre voy a estar a tu lado. Voy a hacer lo posible para que no estés sola. Dale, no llores más, que sos mucho mas linda cuando te reís -me guiñó un ojo y sonrió, yo intenté devolverle una sonrisa.&lt;br /&gt;-¿A veces me pregunto que sería de mí sin vos? -besé su mejilla y volví a recostarme en su pecho.&lt;br /&gt;Desperté con un fuerte dolor de espalda. Todavía estaba en el sillón, cubierta por la manta y por el brazo de Mariano. El aún dormía. Era extraño que así lo hiciera ya que su posición no era para nada cómoda. Me quedé observándolo. Había algo peculiar en su rostro. Siempre se mostraba apacible y aunque no lo estuviera, sonriente. Mirar su cara daba paz, en cambio su cuerpo no era tan apacible, era imponente y muy seductor. Cuando me rodeaba con sus brazos o me hundía en su pecho me sentía protegida.&lt;br /&gt;Pero aquel día, mientras lo observaba, un cosquilleo recorrió todo mi cuerpo. No tuve tiempo de averiguar de que se trataba, ya que de pronto, los ojos de Mariano me sorprendieron.&lt;br /&gt;-¡Nos quedamos dormidos! -se desperezó y yo de un salto me incorporé- Ya es de día... ¿hoy es domingo o lunes?&lt;br /&gt;Supuse que era domingo y así se lo dije.&lt;br /&gt;-Entonces me voy a la cama. Te recomiendo que hagas lo mismo.&lt;br /&gt;Aún algo torpe, subió las escaleras y se encerró en su cuarto, yo lo imité. No pude dormir demasiado, no porque no quisiera, sino porque pasado el mediodía comenzó a sonar el timbre de la entrada con gran insistencia. Al comprobar que nadie contestaba -Mariano estaba más dormido que yo- decidí ir a ver quién era.&lt;br /&gt;Al abrir la puerta encontré las sonrisas de Lola, Naty y Soledad.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasó? Parece que te atropelló un camión -dijo Soledad mientras me miraba con cara de espanto.&lt;br /&gt;-Estaba plácidamente dormida. Anoche me acosté muy tarde -apenas contesté y caminé hacia la cocina para prepararme un café.&lt;br /&gt;-¿Hubo acción con Gastón? -preguntó entre risas Lola.&lt;br /&gt;-No me hables de Gastón, ayer lo tendría que haber matado. No es que las quiera joder, pero ¿se puede saber qué están haciendo en mi casa? -caminé hasta el jardín y me tiré en una reposera, ellas me imitaron.&lt;br /&gt;-Necesito un consejo de mis amigas y me pareció buena idea reunirnos acá, así de paso tomamos sol, no hay drama, ¿no? -contestó Lola con fingida cara de preocupación.&lt;br /&gt;Por supuesto que no había drama, me encantaba cuando Lola tenía algún tema de preocupación. Por lo general era muy divertido.&lt;br /&gt;-Yo me pregunto, ¿no podemos nadar un rato y después discutir ese problema tan importante y ultra secreto que tenés? -Natalia no concebía la idea de estar sentadas junto a la pileta un día soleado y no poder utilizarla.&lt;br /&gt;-La idea es que resolvamos esto pronto para después nadar y relajarnos, sino, ni vos ni Soledad ni Poty van a poner interés en ayudarme -le explicó.&lt;br /&gt;-Bueno, basta de preámbulos ¿o es que acaso no estás preparada para contar lo que te pasa? -Soledad parecía harta, antes de comenzar.&lt;br /&gt;-Bueno... -Lola nos miró y con inseguridad continuó- el tema es que Matías quiere que hagamos el amor pero yo no sé si estoy preparada. Es decir, en el momento me caliento, pero cuando pienso en la situación me da cosa, cuando se está por dar la situación, me bloqueo -me tenté al ver que su cara se había vuelto bordó.&lt;br /&gt;-¿Y vos qué querés hacer? -Naty se mostraba interesada.&lt;br /&gt;-No sé, toda la vida escuché en mi casa que antes del matrimonio era pecado, que no lo hiciera con cualquiera, que cuidara mi cuerpo, etc., etc., etc. Y en el fondo creo que eso me influye, sé que no quiero llegar virgen al matrimonio, pero ¿qué sé yo si Matías va a ser el amor de mi vida?&lt;br /&gt;-Yo creo que tenés que dejar todos los prejuicios de lado, vos tenés que hacer lo que sientas, si para vos está bien, nadie tiene por qué juzgarte -Soledad opinó pero yo no estaba de acuerdo; por lo general nunca estaba de acuerdo con ella y me gustaba hacérselo notar.&lt;br /&gt;-¿Qué, entonces si para mí está bien robar nadie puede decirme nada? No creo que sea así, las cosas están bien o están mal. Algo tiene que definir qué está bien y qué mal. Para mí, acostarte con cualquiera por simple calentura está mal. Uno tiene que estar convencido de lo que va a hacer. Entregar el cuerpo es algo muy importante para andar dándoselo a cualquiera -declaré orgullosa mis pensamientos.&lt;br /&gt;Lola seguía pensativa, pero Soledad y Naty no tardaron en contestarme.&lt;br /&gt;-No seas tan cerrada, creo que hay ciertos temas que solamente uno puede saber si están bien o mal.&lt;br /&gt;-Sí, yo estoy de acuerdo con Naty, en los sentimientos es muy difícil opinar, está mal reprimirse por “el qué dirán”, sólo cada uno en su interior sabe si es correcto o incorrecto -yo seguía disintiendo con Soledad.&lt;br /&gt;-¡No! En los sentimientos no todo vale. Engañar al novio no está bien, acostarte con cualquiera no está bien, usar a alguien para dar celos tampoco es correcto, qué sé yo, hay mil cosas que no me parecen correctas -algún día recordaría estas palabras.&lt;br /&gt;-Creo que ser tan estricta no te va a hacer bien -Soledad me enseñó un gesto de desaprobación.&lt;br /&gt;-Me encantan todos sus razonamientos filosóficos sobre la vida, ¿pero yo qué hago? -Lola ya se estaba impacientando.&lt;br /&gt;-Lola, si todavía no te sentís preparada y no estás totalmente segura, esperá. Hacer el amor es algo muy importante y muy lindo para que después lo vivas con arrepentimiento y culpa.&lt;br /&gt;Las cuatro giramos, sobresaltadas, nuestras cabezas hacia la cocina. El color en el rostro de Lola ya era imposible de describir. Mariano se acercó hacia nosotras.&lt;br /&gt;-Disculpen, sé que era un tema de mujeres, pero no pude dejar de escuchar, y a lo mejor, la opinión de un hombre les sirve.&lt;br /&gt;Ninguna contestó. Yo me incorporé y le hice un gesto para que me acompañara a la cocina. Estaba absolutamente irritada, sentía unas enormes ganas de insultarlo, pero no quería que mis amigas presenciaran una pelea.&lt;br /&gt;-¡Mariano, estás totalmente loco! ¿Cómo se te ocurre meterte en una conversación tan privada? Te agradezco que me cuides, que te preocupes por mí, pero me parece que te fuiste al carajo. No te podés meter en todo, no me gusta que te metas en mis conversaciones y en la de mis amigas. ¿Por qué no te vas con tu novia? -le dije casi gritando.&lt;br /&gt;Pareció enojarse con mi reto.&lt;br /&gt;-¿En serio querés que me vaya? Si querés me voy, pero después, cuando estés depre como ayer, no me vengas a buscar. Porque cuando te convengo no me querés sacar del medio -sus palabras, con tono hiriente, me irritaron aún más, pero no se calló-. O a lo mejor querés que te deje sola para que vos también puedas tener relaciones con Gastón, “tu gran novio” -agregó en tono de burla.&lt;br /&gt;-¿Ves que no parás de decir idioteces? -giré para regresar al jardín, pero su voz me detuvo.&lt;br /&gt;-Mejor me voy, pero quiero que sepas que lo que vos opinás me parece de lo más retrógrado, es increíble que una chica de 17 años piense como vos.&lt;br /&gt;No escuché más y volví con mis amigas.&lt;br /&gt;Tardé unos minutos en entender la conversación, para cuando quise participar comprendí que tenían todo resuelto. Entonces era Lola la que hablaba.&lt;br /&gt;-En definitiva Mariano tenía razón, me parece que todavía no estoy decidida, Matías va a tener que aguantar un tiempito más -esbozó una gran sonrisa-. Ya me siento mucho mejor.&lt;br /&gt;-Bueno, entonces festejemos -dijo Naty mientras se tiraba de cabeza en la pileta.&lt;br /&gt;Lola y Soledad la imitaron.&lt;br /&gt;Yo aún estaba conmocionada por mi discusión con Mariano. Me molestaba mucho que se enterara de mis secretos, de los pensamientos que no quería compartir con él. Ya participaba bastante en mi vida, como para saber mi opinión sobre el sexo. En definitiva, por suerte yo no había comentado qué hacía con Gastón. Concluí y acompañé a mis amigas en la pileta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariano acató mi sugerencia, ya que no aparecía por casa durante el día, pero sí volvía para dormir. Supuse que para no faltar a su promesa a mi padre.&lt;br /&gt;Evidentemente ambos habíamos exagerado nuestra reacción, pero ninguno fue capaz de dar el primer paso para hacer las paces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya había comenzado marzo, y con él la cuenta regresiva hacia mi vida adulta.&lt;br /&gt;En poco tiempo comenzaría la facultad y lo que era aún más importante, faltaban apenas unos días para cumplir 18 años. Era un tema de suma importancia. Eran 18 años. “Hay un antes y un después de ese cumpleaños”, pensaba.&lt;br /&gt;Por la semana me encontraba casi todo el día sola, ya que Gastón y Matías estaban preparando un viaje de estudios al sur y eso consumía casi todo su tiempo.&lt;br /&gt;Lola había regresado a su trabajo de vendedora en la boutique de su madre y Natalia había comenzado con sus cursos de chef.&lt;br /&gt;Soledad era quien tenía tanto tiempo libre como yo, pero como un encuentro de ambas sin compañía extra era algo difícil de imaginar, prefería la soledad de mi hogar a estar con Soledad.&lt;br /&gt;Como el tiempo me sobraba, lo repartí en dos actividades importantes: planear mi cumpleaños y ver si todavía me acordaba cómo era eso de pintar.&lt;br /&gt;Todas las mañanas me sentaba bajo mi sauce, con algunas hojas y una caja de pasteles y garabateaba a mi antojo. Resultó ser algo divertido, que a la vez me causaba cierta sensación de paz.&lt;br /&gt;Mi cumple era un tema más conflictivo. No sabía a quién invitar. Quería hacer una fiesta numerosa, pero para ello debía invitar a mis ex compañeros de colegio, y sabía que eran muy descontrolados y que seguramente tendría que soportar alguna broma de mal gusto. Pero, por otro lado, si no los invitaba, estaríamos solamente Lola, Naty, Soledad y alguna que otra persona, ya que ni siquiera Gastón estaría para ese día, pues se encontraría en su viaje de estudios.&lt;br /&gt;Por lo tanto, luego de pedirle permiso a mi padre para invertir dinero en la fiesta, decidí que vendrían los chicos del colegio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Por fin llegó el día de mi cumpleaños! Aunque había esperado que llegara con ansias, al despertarme comprendí que hasta la noche no tendría con quien compartirlo, entonces me quedé remoloneando en la cama. Cerca de las 10 de la mañana sonó el teléfono.&lt;br /&gt;Era mi padre que, luego de cantarme el feliz cumpleaños y de repetirme cuánto me quería, me pedía disculpas por no poder estar en persona. Yo ya sabía que así era, por eso no me enojé, en cambio disfruté de su llamado y de todas las cosas lindas que me dijo en esos cinco minutos.&lt;br /&gt;Ya me había despabilado, entonces decidí bajar a desayunar. Al entrar a la cocina, encontré una grata sorpresa.&lt;br /&gt;-¡Negro! ¡Qué suerte que te quedaste! -lo abracé y besé su mejilla.&lt;br /&gt;-Es tu cumpleaños, no podía pasarlo lejos tuyo... ¿puedo quedarme en tu casa? -me sonrió pero comprendí que estaba reprochando mi actitud ante aquella discusión.&lt;br /&gt;-Perdoname, nunca te tendría que haber dicho que te fueras... Y gracias por venir a dormir, aunque estuvieras enojado. ¡Qué suerte que nos reconciliamos!, no me gusta estar peleada con vos -volví a besar su mejilla.&lt;br /&gt;-Reconozco que me costó muchísimo no verte en estos días, pero hoy tenía que estar con vos. Estás muy linda, cumplir años te hace muy bien -me abrazó y rascó mi cabeza-. Sentate que ya preparé el desayuno -acercó dos tazas de café y una torta que tenía escondida bajo un repasador.&lt;br /&gt;Mientras saboreaba el bizcochuelo, comprendí que Mariano me hacía feliz. Siempre sabía exactamente qué hacer para que me sintiera bien. Y es muy agradable saber que hay alguien, por ahí, dando vueltas, que va a procurar verte feliz.&lt;br /&gt;-Estuve pintando -le comenté luego de acabar mi segunda taza de café.&lt;br /&gt;-Ya sé, vi tus dibujos en el comedor. Están muy lindos. Me alegro por vos -nos interrumpió el timbre.&lt;br /&gt;Ambos corrimos hasta la puerta y recibimos un ramo inmenso de rosas.&lt;br /&gt;-¿Serán de Gastón? -preguntó el Negro por sobre mi hombro intentando husmear la tarjeta.&lt;br /&gt;-En todo caso sería un ramo de rocas o fósiles. No, son de papá, dice que es para que recuerde que él está acá conmigo -inspiré su aroma y las abracé.&lt;br /&gt;-¿Lo extrañás? -buscó mi mirada.&lt;br /&gt;-No... me hubiera gustado que esté, cumplo 18. Pero ya estoy acostumbrada. Éste fue un buen gesto.&lt;br /&gt;Era lo que en verdad pensaba, pero decidí dar por terminado el tema. Volví hasta la cocina a buscar un florero y, de paso, comer otra porción de torta.&lt;br /&gt;Nos pasamos todo el día preparando la casa para la fiesta y por la tarde se nos unieron Lola y Naty.&lt;br /&gt;Cerca de las 10 de la noche la mayoría de los invitados estaban en casa. Aunque no solía compartir muchos momentos con mis ex compañeros, el estar con ellos me divertía. Era un grupo desenfrenado, lleno de energía, y los adolescentes en masa suelen contagiarse esa energía desbordante repleta de ganas de divertirse.&lt;br /&gt;Todos bailábamos y cantábamos en el patio. Se había formado un buen clima. Mariano vivía la fiesta desde un costado, a él no le agradaban algunos de mis compañeros. Los consideraba infantiles y “zafados”, por eso, decidió dedicarse a servir las mesas y ver que todo estuviera en orden.&lt;br /&gt;Pasada la medianoche, Agustín, que solía ser el cabecilla del grupo, pidió silencio y se ubicó en el centro del jardín.&lt;br /&gt;-Bueno, chicos, Poty ya tiene 18, ¡es hora de su iniciación a la vida adulta! -gritó alentando a la turba.&lt;br /&gt;Yo tomé mi cabeza con ambas manos. Sabía que de esa situación no podría zafar. A todos los que habían cumplido 18 se les había hecho cumplir con alguna prenda bastante comprometedora. Amigas mías, habían terminado en ropa interior en el baúl de un auto, o encerradas en las mismas condiciones en algún placard con un chico pasado de alcohol, y con los chicos era aún peor. En el mejor de los casos podría terminar cubierta de huevos y harina.&lt;br /&gt;Mientras algunos me atrapaban para llevarme al centro del jardín, otros estaban reunidos deliberando cuál sería mi castigo por tener 18.&lt;br /&gt;-¡Ya está decidido! -aclamó Agustín mientras se colocaba a mi lado -queremos que te luzcas con un striptease; pero tiene que ser bien sexy, porque sino vamos a tener que sacarte la ropita que te quede... y no dudes que vamos a hacerlo -estaba exaltadísimo, tanto como el resto del grupo.&lt;br /&gt;-¡Ni en pedo me desvisto!... Así que más les vale que piensen otra cosa -contesté decidida. A modo de respuesta me llovieron algunos vasos de plástico.&lt;br /&gt;-Lo digo en serio, si me quieren ver con poca ropa, vengan cualquier día cuando esté en la pileta.&lt;br /&gt;Agustín comenzó a reírse.&lt;br /&gt;-Ya sabíamos que te ibas a negar, así que tenemos un plan B. La única manera de que zafes de quedar desnuda es que te des un chupón, un chupón, no un piquito, acá en el medio, con alguno de nosotros... ¡Y que el beso dure por lo menos un minuto!&lt;br /&gt;-¡¡No!! -grité- No sean jodidos... ¡Si se entera mi novio me mata!&lt;br /&gt;-Bueno, entonces... ¡Al ataque! -gritó e hizo un gesto de avance. Algunos chicos me rodearon para intentar quitarme la remera; entonces decidí que el beso era mejor.&lt;br /&gt;-Ok, acepto lo del beso... ¿Con quién me lo tengo que dar? -le dije totalmente entregada a Agustín. Alcanzó una bolsa llena de papelitos y me pidió que sacara uno. Sin leerlo, se lo entregué.&lt;br /&gt;-Ahora sabremos quien es el afortunado -dijo riendo y luego de leer su contenido, declaró: -¡Mariano!&lt;br /&gt;Mariano estaba apoyado contra el sauce y al escuchar su nombre, con mala cara, comenzó a caminar hacia mí.&lt;br /&gt;-Perdoname Negro... pero la verdad prefiero darte un beso a vos y no a esta manga de calentones -le dije al oído.&lt;br /&gt;-Está todo bien... dale, terminemos con esto de una vez -contestó y me tomó del brazo.&lt;br /&gt;Caminamos hasta el lugar que nos indicó Agustín, y allí anunció que podíamos comenzar.&lt;br /&gt;Era injusto que nos forzaran a esto. Yo estaba de novia, y me parecía horrible haber involucrado a Mariano. No eran cosas con las que se podía jugar. No eran cosas con las que se podía jugar con él.&lt;br /&gt;Inspiré hondo, atraje su cabeza hacia mí, ya que sino me era imposible alcanzarlo. Intenté acercar mis labios a los suyos, pero él instintivamente se alejó. Todos rieron, pero mi mirada los obligó a callar. Volví a atraerlo y, cerrando mis ojos, lo besé. Sentí que sus labios vibraban. Tímidamente su boca se abrió y se mezcló con la mía. Sentí como si nunca antes hubiera besado. A lo lejos podía escuchar la cuenta regresiva, pero nuestros labios no lograban desprenderse, una fuerza desconocida los mantenía unidos. Sentí la necesidad de abrazarlo al tiempo que percibí sus manos en mi espalda. Abrí los ojos y pude verlo por primera vez. Descubrí su tez blanca, que hacía resaltar su cabello negro y sus enormes ojos, aún más negros y expresivos ¡Era muy atractivo! Su cuerpo me envolvía, podía ocultarme en él. Su paladar me pareció exquisito, tan exquisito como su lengua.&lt;br /&gt;Un vaso de plástico que golpeó mi cabeza me hizo reaccionar. Necesité impulsarme con ambas manos para lograr separarme. Tardé unos segundos en reubicarme y poder mirar a mis amigos.&lt;br /&gt;-¿Están contentos? -dije enojada, pero se ve que no lo estaban, ya que entre varios me alzaron y lanzaron a la pileta.&lt;br /&gt;Lola me acompañó a cambiar mi ropa. Estaba desorbitada.&lt;br /&gt;-¿Qué paso ahí afuera?... ¡No se podían separar! ¡Por favor explicame algo!&lt;br /&gt;Me daba mucha vergüenza pensar que todos se habían dado cuenta.&lt;br /&gt;-Lola, ¿no se notó que estábamos disimulando? Arreglamos todo cuando secreteamos. No fue un beso de verdad.&lt;br /&gt;-Ni vos crees eso, si no fuera por el vaso que les tiraron todavía estaban ahí baboseándose.&lt;br /&gt;-¡No! Yo estoy de novia, sería incapaz de hacer algo así, engañamos a todos... ¿entendiste? -la miré con seriedad y me introduje en el baño para secarme.&lt;br /&gt;Luego de devorar la torta, lentamente se fueron retirando los invitados, hasta encontrarme sola recogiendo los platos y vasos de plástico desparramados por todo el jardín.&lt;br /&gt;Una sombra reflejada en el piso me atemorizó. Pegué un salto, pero al sentir su carcajada me tranquilice.&lt;br /&gt;-¿Te ayudo? -me preguntó en forma seria mientras recogía los platos que habían volado de mis manos con el sobresalto.&lt;br /&gt;-Pensé que te habías ido, Negrito -no podía mirarlo a los ojos.&lt;br /&gt;-¿A dónde?, si yo vivo acá, ¿o no? -él parecía actuar con mayor naturalidad.&lt;br /&gt;Me ayudó a ordenar aquel desastre y luego nos sentamos a descansar en el sillón del living. Allí descubrí que ambos mirábamos muy interesados el piso. No lograba desenvolverme como me desenvolvía por lo general a su lado, algo había cambiado en mi interior cuando lo miraba. Tal vez, había descubierto que Mariano, además de ser mi amigo, era un hombre.&lt;br /&gt;-Perdoná el momento que te hice pasar -me atreví a comenzar la conversación.&lt;br /&gt;-No fue tu culpa -dijo sin levantar la vista y enmudeció. Yo necesitaba hablar, me parecía importante, pero él parecía estar sumergido en el parquet.&lt;br /&gt;-Negro... -toqué su mano para llamar su atención, y crispó su cuerpo- me parece que tenemos que decir algo. No quiero que nos quedemos con cosas adentro.&lt;br /&gt;-Yo estoy bien, Poty, lo que realmente me molestó es que tus amigos se fueron de mambo, si no hubiéramos transado, te desnudaban. Te juro que estuve a punto de pegarles. Además, cuando estaba levantando la basura del patio encontré la bolsa con los papelitos. Todos decían Mariano. Los boludos nos querían joder. Nunca se bancaron que fuéramos tan amigos.&lt;br /&gt;-Y, puede ser, siempre me gastaron con vos. Pero yo ya sabía que se iban a mandar alguna, ellos son así. No todo el mundo puede ser tan sensible y bueno como vos.&lt;br /&gt;Mariano se rió.&lt;br /&gt;-Gracias... -se arrimó a mí para abrazarme-. No te preocupes, lo que pasó hoy no fue nada. Es obvio que nos queremos mucho y con el beso nos lo demostramos, eso es todo.&lt;br /&gt;Lo miré con mi ceño fruncido, no me convencía su explicación.&lt;br /&gt;-Dudo que Gastón quede conforme con tu razonamiento.&lt;br /&gt;-Poty, ¡no se te ocurra contarle a Gastón! Obviamente no lo va a entender. Lógicamente en una sociedad como esta no es aceptada esa demostración de afecto, menos tu novio. Pero si lo pensás fríamente, ese beso tuvo el mismo significado de uno que me das en el cachete o que un abrazo. Simplemente nos demostramos que nos queríamos, ¿no? -me miró expectante. Creo que intentaba convencerse a sí mismo, más que a mí.&lt;br /&gt;-Sí... -no estaba muy convencida- en realidad podríamos haber sido un poco menos efusivos, pero en fin, para qué seguir cuestionándolo... ¿Qué te parece si de ahora en más cuando nos saludamos nos rompemos la boca de un beso? -lo miré con picardía y eché una carcajada, él me imitó.&lt;br /&gt;-Bueno, Po, me muero de sueño. ¿Vamos a dormir? -intentó levantarse, pero yo me colgué de su brazo.&lt;br /&gt;-¡¡Nooo!! No tengo sueño, acompañame un rato más -le supliqué.&lt;br /&gt;-Bueno, pero solamente un ratito. Realmente tengo mucho sueño. Me quedo sólo porque es tu cumpleaños -atrajo la mesa ratona para poder estirar sus piernas sobre ella y se tapó con la manta que cubría el sillón. Yo lo imité.&lt;br /&gt;Prendí la tele y luego de buscar en varios canales, encontré una película cómica para que nos acompañara de fondo.&lt;br /&gt;Mariano parecía pensativo.&lt;br /&gt;-Si Gastón se entera del beso y se hace la cabeza con que estamos todas las noches juntos y solos, me mata. La verdad que es bastante comprensivo, no te creas que todo el mundo ve como algo muy natural que yo me quede acá con vos.&lt;br /&gt;Seguramente el beso también lo había hecho pensar, porque hasta ese día, que Mariano durmiera en casa gran parte del año, era algo natural. De hecho, era mi padre quien se lo había sugerido.&lt;br /&gt;-Negro, para mí es lo más natural del mundo. Gastón sabe que somos como hermanos, él lo ve así, como casi todo el mundo.&lt;br /&gt;-Hoy comprobé que no todos nos ven como hermanos, y yo te veo como mi mejor amiga, pero ni vos ni yo pensamos en el otro como hermanos... ¿o me equivoco?&lt;br /&gt;En realidad no se equivocaba, yo no lo veía como un hermano. Lo veía como Mariano, mi gran amigo, mi protector, mi compañero, mi confidente. Por lo menos hasta aquella noche.&lt;br /&gt;-Yo te veo como Mariano, con todo lo que eso implica par mí; y te aseguro que no me importa demasiado lo que piensen los demás. Ya me acostumbré a que me carguen con vos, a que algún chico con el que salga me haga una escena de celos; ¿pero sabés que? -hice una pequeña pausa, para girar mi cabeza y buscar su mirada- en realidad eso no me importa, porque para mí ser tu amiga es una de las cosas más lindas que tengo en la vida... y si sobreviví estos últimos años, cuando mis viejos me dejaron sola fue gracias a vos. Y por eso es que te quiero tanto y te juro que siempre voy a estar agradecida. Mis ojos se llenaron de lágrimas y los suyos también.&lt;br /&gt;-¿Cómo hacés para ser siempre tan divina y tan sincera? -me tomó por el cuello y rascó mi cabeza. Rápidamente me soltó.&lt;br /&gt;-No siempre te parezco tan divina, el otro día te enojaste mucho y me dijiste de todo -puse cara de enojada.&lt;br /&gt;-Es que realmente me sorprendiste, no pensé que eras tan cerrada. En la vida no todo es blanco o negro. ¿O acaso los pasteles no te muestran eso en tus dibujos? -¡Qué buena frase!, pensé, pero una cosa era dibujar y otra bastante distinta la vida.&lt;br /&gt;-Yo pienso así y la verdad es que me molesta bastante que sepas y para colmo opines sobre mis ideas del sexo y aledaños.&lt;br /&gt;Mariano no logró ocultar su sonrisa.&lt;br /&gt;-Parece que hay temas que con “tu amigo Mariano” no se pueden hablar.&lt;br /&gt;-Siempre hay que reservarse algo... -agregué con una sonrisa.&lt;br /&gt;-Eso quiere decir que no me vas a contar si ya hiciste el amor con Gastón -su sonrisa se iba ensanchando.&lt;br /&gt;-Obvio que no te voy a contar -y menos aún porque no lo habíamos hecho.&lt;br /&gt;-¡Qué lástima!, porque yo podría darte muchos consejos para que la pasaran mejor -se notaba que gozaba hablando de este tema, hasta sus ojos brillaban.&lt;br /&gt;-¿Quién te dijo que necesitamos consejos? -yo también me estaba divirtiendo- ¡No sabés lo que Gastón es capaz de hacer con una roca!, así que imaginate conmigo -al terminar la frase ya ninguno pudo contenerse y comenzamos a reírnos a carcajadas.&lt;br /&gt;Ya agotados de reírnos, nos quedamos en silencio mirando la tele, pero creo que sin ver nada en realidad. Noté que a Mariano se le cerraban los ojos, y de pronto comenzó a cabecear, hasta que recostó su cabeza en mi hombro. Casi de inmediato se incorporó.&lt;br /&gt;-Bueno, Po, me parece que ya es hora de ir a la cama... te quiero mucho -besó mi frente y caminó rápido hasta su cuarto.&lt;br /&gt;Recostada en mi cama, y aún sin mucho sueño, mi mente se puso en funcionamiento. Aunque no era algo que voluntariamente provocaba, el rostro de Mariano se me aparecía, pero no el que estaba acostumbrada a ver, sino aquel que había descubierto al besarnos, un rostro que turbaba mis pensamientos, que provocaba sensaciones que se contradecían con mis sentimientos hacia él. Su rostro había dejado de ser “el rostro de Mariano” para ser el rostro de un hombre.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-7321715255801419729?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/7321715255801419729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-2.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/7321715255801419729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/7321715255801419729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-2.html' title='Capítulo 2'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-8563254403392082227</id><published>2011-08-18T04:54:00.000-07:00</published><updated>2011-08-18T04:55:02.784-07:00</updated><title type='text'>Capítulo 1</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 1&lt;br /&gt;Me encontraba recostada sobre una colchoneta que flotaba en la pileta de casa. No podía apartar la vista de los pedazos de cielo que se escapaban entre las hojas del sauce. La vida me parecía tan placentera entonces. En aquellos momentos me sentía invencible, pensaba que nada podría perturbarme. ¿Qué fenómeno lograría inquietar tanta paz? Yo sabía que en mi vida nada ni nadie sería capaz de contrariar mi futuro, salvo que yo así lo desease.&lt;br /&gt;Sentí unos pasos, y al intentar incorporarme, perdí el equilibrio y me hundí en el agua. Al asomar mi cabeza, lo vi riendo.&lt;br /&gt;-Si te asusté, perdoname. Secate, necesito verte en el living -y aún con la sonrisa instalada en su rostro desapareció de mi vista.&lt;br /&gt;Mariano era mi mejor amigo. Lo conocía desde siempre. Él me llevaba algunos años; pero eso no impedía que compartiéramos todas nuestras inquietudes, miedos y experiencias.&lt;br /&gt;Al entrar a la casa, escuché ruido de muebles; entonces decidí espiarlo desde la puerta del living.&lt;br /&gt;Mariano reacomodaba las sillas en torno del televisor, y sobre la mesa ratona pude ver unas gaseosas esperándonos.&lt;br /&gt;-¡Ya era hora! Por favor vení -me arrastró hasta una de las sillas, y me empujó para sentarme. Luego de entregarme una coca, él se acomodó a mi lado. Ya no estaba permitido el diálogo.&lt;br /&gt;Como en un ritual, tomó el control remoto e hizo que la pantalla se encendiera. Luego lo colocó con serenidad junto a su latita de coca.&lt;br /&gt;Mariano miraba concentrado el programa que emitían por FSports, en cambio, yo alternaba mi mirada entre la pantalla y él, seguramente porque no lograba entender que quien estaba explicando los resultados del último torneo de básket era quien estaba sentado a mi lado.&lt;br /&gt;Al terminar su aparición, apagó el televisor, estiró sus piernas sobre la mesita y respiró profundo. Unos segundo más tarde, torció su cabeza para mirarme.&lt;br /&gt;-¿Y? -me preguntó con ansiedad. En sus ojos descubrí un brillo, supuse de emoción, que me enterneció.&lt;br /&gt;-¡Bien, negrito, muy bien! -quise abrazarlo, pero me rechazó, y con rapidez se incorporó.&lt;br /&gt;-En serio te pregunto, no tomes una actitud maternal, decime la verdad -volvió a mirarme expectante.&lt;br /&gt;Me había encantado su trabajo, aunque evidentemente, se notaba un poco tenso e inseguro, y así se lo dije.&lt;br /&gt;Su brillo desapareció, y en cambio sus ojos se llenaron de rabia.&lt;br /&gt;-Bueno, también ¿qué pretendés?, era mi primera vez. Cuando tengas una primera vez en algo que realmente te interese te vas a dar cuenta... -sin darme tiempo a contestarle, caminó hasta la entrada de casa y dando un portazo se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tengas una primera vez en algo... ¡Qué duro! Su enojo no perturbaba mi mente, pero sí lo hacía aquella frase. Con lentitud me levanté de la silla, y subí las escaleras hasta mi cuarto. ¿Qué quería decir con mi primera vez en algo que me interesara? Muchas cosas me interesaban, y alguna vez había sido la primera en hacerlas... ¿O acaso me estaba insinuando que no tenía intereses ni metas?&lt;br /&gt;Era cierto que mi principal meta era descansar y divertirme, pero en un par de meses comenzaría la facultad, y eso era algo que yo había elegido. Reconozco que no estaba demasiado entusiasmada y Mariano lo sabía, pero era la carrera que más me había gustado y como algo tenía que estudiar... Bueno, ese no era el momento de ponerme a dudar de mi vocación y mis pocos intereses... ¡Tenía 17 años! Uno a esa edad tiene otros gustos, otras prioridades. Seguramente a los 21 ya estaría encaminada como estaba Mariano.&lt;br /&gt;De todas manera no quería perder tiempo en estos cuestionamientos, en un par de horas debía reunirme con mis amigas y eso sí era algo que me gustaba y en donde tenía depositado mi interés.&lt;br /&gt;Como casi todas las noches de verano nos reuníamos en casa de alguna de las chicas a cenar, para luego ir a tomar algo o a bailar a algún lugar de moda.&lt;br /&gt;Aquella noche nos encontrábamos comiendo pizza en casa de Lola, junto con Natalia y Soledad.&lt;br /&gt;-La cuestión fue que después de caer rebotando por toda la escalera, al llegar al piso seguía con mi vaso en la mano, intacto, no se había derramado ni una gota de coca -Naty concluía su trágica anécdota mientras nosotras explotábamos de risa imaginándola en aquella ridícula situación.&lt;br /&gt;-Ustedes se ríen, pero yo no voy a poder volver más a ese bar... -a ella, en realidad también le resultaba cómico.&lt;br /&gt;-¡Poty! Hoy lo vi a Mariano por la tele. Estuvo bastante bien -comentó Soledad.&lt;br /&gt;-¡¡Ni me lo digan!! Cuando terminó el programa tuve la muy mala idea de ser sincera y decirle que se lo notaba nervioso -les conté y Lola me interrumpió.&lt;br /&gt;-¡Cuántas veces te dije que a los hombres no hay que decirles la verdad! Tienen el ego demasiado alto para escuchar una crítica -parecía muy experimentada en el tema, pero no lo era.&lt;br /&gt;-Sí, sí, Lola, la cuestión es que se re enojó conmigo y me dijo que cuando tuviera mi primera vez en algo que me interesara lo iba a entender... ¿Qué me quiso decir?&lt;br /&gt;-¡¡¡Que tengas sexo!!! Seguramente después de la primera vez uno se siente relajada y satisfecha, y no histérica como estás ahora... -Lola comenzó a reírse y todas nos contagiamos.&lt;br /&gt;-Es entendible lo que te dijo -agregó Naty-. Cuando uno hace algo que realmente le interesa, se pone muy nervioso.&lt;br /&gt;-Te quiso decir que vos no tenés nada que realmente te interese, que tendrías que ver cuáles son tus metas y gustos... y creo que tiene razón -dijo Soledad, que siempre solía hacer esos comentarios.&lt;br /&gt;-Gracias, Sole, sos una amiga -notó que no me habían agradado sus palabras; pero eso no le impidió continuar.&lt;br /&gt;-¡Pero es cierto!... Lola realmente muestra interés en ser abogada, está apasionada con el tema, a Naty le encanta cocinar y siempre está promocionando sus tortas para venderlas, y a mí me gusta cantar y por eso estoy estudiando canto y guitarra... ¿Y a vos qué te gusta aparte de tomar sol en la pileta? -¡¡Qué dura su reflexión, pensé!! Pero seguro fui la única que lo hizo, ya que ni Lola ni Naty saltaron a defenderme, en cambio me observaron esperando una respuesta.&lt;br /&gt;-Yo voy a estudiar psicopedagogía, eso es lo que me interesa... -contesté no muy convencida.&lt;br /&gt;-Porque no te queda otra, pero vos misma confesaste que vas a seguir esa carrera porque fue la que más te gustó pero que no estabas muy convencida -había logrado deprimirme, avergonzarme y enojarme.&lt;br /&gt;-Puede que tengas razón, Soledad, en realidad no hay algo que me interese mucho. Tal vez es porque yo tengo que poner todas mis energías en cuidarme y arreglármelas sola. Tal vez, porque no tengo padres que me guíen y orienten, pero no te preocupes, porque ya voy a encontrar qué hacer, y seguramente me va a salir mucho mejor que a vos cantar.. Estaba furiosa, era muy fácil para ella ponerse en el lugar de jueza, lo que no era muy fácil era ponerse mis zapatos. Ellas no sabían lo difícil que es sentirse abandonada y tener que luchar contra esa soledad y esa bronca hacia mis padres, intentando justificarlos.&lt;br /&gt;-Chicas, me parece que nos fuimos al carajo. ¿Por qué no nos calmamos y pensamos que vamos a hacer esta noche? -Natalia intentó poner un manto de paz y Lola con su humor hacernos tranquilizar.&lt;br /&gt;-Si, pensemos a dónde podemos ir a levantar hombres, así todas tenemos nuestra primera vez en la cama y nos dejamos de discutir. Creo que a todas nos vendría bien un hombre, ¿o me equivoco? -ella y Natalia rieron, pero con Soledad seguíamos mirándonos con furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas manera, esa noche fuimos a bailar, y regresé a casa de madrugada. No podía pensar en nada más que dormir profundamente en mi cama, pero al atravesar el living, me encontré con Mariano. Dormía sentado en el sofá. Me acerqué y lo zarandeé hasta que abrió sus ojos.&lt;br /&gt;-¿No sabes que se duerme en la cama? -le dije de mal modo.&lt;br /&gt;Se desperezó y golpeó el almohadón para que me sentara a su lado. No le hice caso.&lt;br /&gt;-Te estaba esperando. Me parece que te traté muy mal. Yo pedí tu opinión y no fui capaz de bancarme la crítica. Dale, sentate -me guiñó un ojo y no pude resistirme.&lt;br /&gt;-Está todo bien, Negro, lo que me da bronca es que no hayamos podido compartir uno de los momentos más importantes de tu vida. Me encantó verte y sé que vas a ser uno de los mejores. Hoy quise decirte esto, pero no me dejaste.&lt;br /&gt;Me abrazó y besó mi frente.&lt;br /&gt;-¿Sabes que te quiero? -me susurró al oído.&lt;br /&gt;-Sí, y también sé que me muero de sueño. Hasta mañana.&lt;br /&gt;Cada uno se fue a su cuarto. Mariano siempre se quedaba en casa cuando papá no estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mariano se había disculpado, estábamos en paz; pero sus palabras seguían molestándome, tanto como las de Soledad y no pensaba darme por vencida. Necesitaba demostrarles que yo también tenía inquietudes, que no eran los únicos que tenían experiencias y gustos importantes para compartir. Pero por más que intentaba, no lograba encontrar nada que me emocionara, que me diera ganas de moverme. Tal vez, Lola tenía razón, tal vez necesitaba un hombre. Hacía mucho que estaba sola, y estar sola no es bueno. Cuando uno no tiene nada que hacer se embarullan los pensamientos y el más mínimo detalle se vuelve un mundo.&lt;br /&gt;Por eso, la siguiente noche, antes de entrar al boliche con mis amigas, me hice el firme propósito de volver acompañada.&lt;br /&gt;-Bueno, ahora ¿cuál es el plan? -preguntó Lola, pero sólo contesté con un gesto de ignorarlo. Y entonces ella prosiguió: -Entonces te voy a decir cual es el mío. Hoy es nuestra noche -parecía la entrenadora de un equipo de fútbol. Las tres la escuchábamos divertidas y ella mostraba confianza y entusiasmo.- Mostrémonos sexis, ya no somos nenas y estamos muy lindas, ya es hora de terminar con las cenas y los videos románticos las cuatro solas. ¡¡Es hora de conseguir pareja!! -chocamos nuestras palmas y la seguimos hasta el centro de la pista.&lt;br /&gt;Las cuatro bailábamos desplegando toda nuestra sensualidad mientras buscábamos algún rostro interesante. De pronto sentí que alguien me tomaba por la cintura, e instantáneamente clavé mi codo en su vientre.&lt;br /&gt;-¡Poty! -me grito con rabia. Entonces descubrí que se trataba de Mariano. Giré para abrazarlo y le pedí disculpas.&lt;br /&gt;-¿Qué hacés acá? -me estudió con su mirada, e hizo un gesto de reproche.&lt;br /&gt;-Vine a bailar. Vos me recomendaste este lugar ¡Justo tenías que venir vos también! ¡Qué pesado! –lo empujé para que se marchara, pero no lo hizo.&lt;br /&gt;-Más vale que te cuides, y no se te ocurra meterte con alguien.&lt;br /&gt;-Seguro, papá -me reí en su cara y seguí bailando.&lt;br /&gt;Entonces Lola lo tomó por la camisa y lo atrajo hacia sí.&lt;br /&gt;-Quedate bailando con nosotras, te aseguro que te vas a divertir más de lo que lo hacés ahora.&lt;br /&gt;Mariano se zafó y aunque agradeció la invitación, la rechazó. Antes de dejarnos me comentó al oído:&lt;br /&gt;-Estoy haciéndole el trabajo fino a una chica... que tus amiguitas no me molesten.&lt;br /&gt;¡Cómo me molestó su advertencia! ¿Qué era eso de mis amiguitas? Para colmo me había prohibido meterme con alguien. “No querés que me meta con nadie, a ver que te parece si elijo a un amiguito tuyo”, pensé. Caminé hasta la barra con Lola.&lt;br /&gt;-Lola, llegó el momento de conseguir hombres, así que preparate.&lt;br /&gt;-Ok, pero antes voy a pedir unas cocas, ¿dale? -se alejó hasta la caja, pero apenas unos segundos mas tarde regresó apurada.&lt;br /&gt;-¡Poty, mirá! -apuntó sus dedos hacia unas gradas que había del otro lado de la pista- ¿Ese es Mariano?&lt;br /&gt;Efectivamente era él; pero no estaba solo, se besaba con una rubia de cabellos muy largos. Me sentí asqueada, y no podía entender por qué. Lola me sacudió.&lt;br /&gt;-Dejá de mirarlo, yo tendría que estar molesta, intenté seducirlo y prefirió a esa rubia insulsa. Voy a tener que ir al gimnasio -concluyó-. Andá a pedir las cocas, que yo voy al baño, seguro que estoy despeinada, y por eso la prefirió.&lt;br /&gt;Le obedecí, pero no pude quitar mi vista de esas gradas. Esperaba a Lola con las cocas cuando sentí un soplido en mi cara.&lt;br /&gt;-¿Poty? -tardé en reconocerlo, pero cuando logré enfocar su rostro, recordé su nombre. Era Gastón, un amigo de Mariano.&lt;br /&gt;-¿Qué tal, Gastón?&lt;br /&gt;-Bien, ¿qué hacés sola? ¿Querés bailar? -en ese momento me pareció muy seductor.&lt;br /&gt;-Estoy esperando a una amiga, no la puedo dejar sola.&lt;br /&gt;-Entonces esperame un minuto -corrió para perderse entre la gente.&lt;br /&gt;No era una oportunidad para desperdiciar, Gastón era un sujeto muy interesante. Tenía el pelo castaño claro, ojos azules, sabía vestirse muy bien y, sobre todo, era encantador. Siempre me había llamado la atención, pero Mariano jamás había arreglado una salida para ambos.&lt;br /&gt;Lola regresó al mismo tiempo en que Gastón se acercaba con un amigo.&lt;br /&gt;-Lola, te presento a Gastón -mi amiga me miró intrigada, en menos de cinco minutos había conseguido dos muchachos atractivos.&lt;br /&gt;Gastón nos presentó a Matías y los cuatro nos dirigimos a la pista.&lt;br /&gt;Bailamos más de media hora. Me encantaba como lo hacía, y eso eran un gran punto a su favor. Luego, tomando mi mano, me llevó hasta las gradas para descansar. En ese momento no me percaté, pero luego observé que Mariano estaba separado de nosotros por una columna. Aún seguía con la rubia.&lt;br /&gt;-No sé si sabrás que varias veces pedí tu teléfono -me dijo mientras acariciaba mi mano.&lt;br /&gt;-No, no sabía -le contesté con timidez. Él me puso cara de enojado.&lt;br /&gt;-¡Mariano es tan cuida con vos! Entonces era mentira que no me lo querías dar, parece tu papá.&lt;br /&gt;-Sí, tiene alma de represor; pero después él hace lo que quiere -Gastón me sonrió y acercó su cabeza a la mía. Reconozco que me puse nerviosa, estaba fuera de práctica.&lt;br /&gt;-Bueno, ahora voy a poder darte mi teléfono -Gastón se detuvo y volvió a su posición anterior. Ahí comprendí que debí haberme quedado callada.&lt;br /&gt;-Lástima que no lo haya conseguido antes, no hubiéramos perdido tanto tiempo.&lt;br /&gt;-Sí, perdimos mucho tiempo -le sonreí y acaricié su mano. Entonces, muy lento volvió a acercarse a mí y arrinconándome contra la columna, tomó mi cabeza y mi cintura y me besó. Fue muy dulce. Yo también lo abracé y respondí a sus besos.&lt;br /&gt;De pronto, Mariano golpeó el hombro de Gastón y éste se separó automáticamente de mí, pero me sostuvo con ambas manos contra la columna. Supuse que para que Mariano no me viera.&lt;br /&gt;También supuse que Mariano ya nos había visto y por eso había interrumpido.&lt;br /&gt;-Disculpame, Gastón, pero Maxi me dijo que nos vamos. Venís, ¿no? -le dijo con inocencia.&lt;br /&gt;-No, Negro, me quedo -le contestó y giró su cuerpo. Mariano volvió a llamarlo e insistió.&lt;br /&gt;-Pero boludo, nos vamos en auto.&lt;br /&gt;Gastón comenzaba a incomodarse.&lt;br /&gt;-No me importa, yo me tomo un bondi.&lt;br /&gt;Noté que el Negro hablaba con nerviosismo&lt;br /&gt;-Pedile el teléfono y vamos, así desayunamos todos juntos.&lt;br /&gt;-Ya te dije que no, Negro.&lt;br /&gt;No pude soportar la situación de verlo a Mariano desempeñando un penoso papel, y me zafé de las manos de Gastón.&lt;br /&gt;-Mariano, Gastón te dijo que se queda, por qué no vas con los demás chicos.&lt;br /&gt;-¡Poty! No sabía que eras vos. Disculpen, ya me voy -con rapidez se alejó de nosotros, no sin antes lanzarme una mirada furibunda. Gastón me miró con un gesto de reproche.&lt;br /&gt;-No quería que te viera, se va a enojar conmigo.&lt;br /&gt;Sonreí ante su comentario.&lt;br /&gt;-¿Por qué te crees que nos interrumpió? Ya nos había visto.&lt;br /&gt;-Puede ser... -quedó pensativo.&lt;br /&gt;-No te preocupes, Gastón, no te va a decir nada -le dije mientras acariciaba su rostro. Él me sonrió.&lt;br /&gt;-Tenés razón ¿Querés que te recuerde qué estábamos haciendo? -volvió a abrazarme y seguimos besándonos.&lt;br /&gt;Pasé una noche muy agradable, y Gastón se mostró tan interesado como yo en continuar viéndonos. Me acosté contenta, por fin iba a tener algo en que interesarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté tarde, pasado el mediodía, me sentía en las nubes, y en verdad no tenía nada de hambre. Me preparé unos mates y me dispuse a disfrutar del sol en la pileta. Flotaba plácidamente sobre una colchoneta cuando una catarata de agua me empapó e hizo que perdiera el equilibrio. Cuando volví a la superficie vi que Mariano nadaba sin importarle lo que había causado.&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? -le grité, pero no me contestó y continuó nadando, entonces, al pasar cerca de mí tomé su pierna para obligarlo a detenerse.&lt;br /&gt;-¿Estás loca? ¿Querés que me ahogue? -me gritó muy molesto.&lt;br /&gt;-La verdad es que en este momento no me molestaría que te ahogaras. ¿Se puede saber qué te pasa? -le contesté en su mismo tono mientras salía de la pileta y me secaba. No me contestó, continuó nadando por más de quince minutos antes de acercarse al sauce donde me encontraba tomando mate.&lt;br /&gt;-¿Estás más tranquilo? -le ofrecí un mate, que rechazó.&lt;br /&gt;-¿Cómo querés que esté tranquilo? Tu papá se va confiado, porque sabe que yo te cuido, pero vos te la pasás haciendo boludeces. Ahora ¿cómo le explico que te estás haciendo la putita con mis amigos?&lt;br /&gt;En verdad logró irritarme.&lt;br /&gt;-Disculpame, si transar con un chico que me gusta es ser putita, vos sos el taxiboy más popular de la Argentina.Vos no tenés que explicarle nada a mi papá. Si ni siquiera yo tengo que darle explicaciones. Lo que hice anoche es lo más normal del mundo. Gastón me gusta y yo a él, y vamos a seguir viéndonos. Si a vos no te gusta, es tu problema y no el mío. Además no sé que hago dándote explicaciones -sentía ganas de pegarle, entonces decidí entrar a la casa.&lt;br /&gt;Me senté en el living a mirar tele. Al rato, él me interrumpió.&lt;br /&gt;-Disculpame... -parecía más sereno- es que yo me preocupo mucho por vos, y ayer me impresionó verte besándote con un tipo. Tal vez no quiero que crezcas, no quiero que te pase nada malo. ¿Me perdonás? -se arrodilló frente a mí y me sonrió.&lt;br /&gt;-Bueno, está bien. Ahora dejame en paz -besó mi mejilla y volvió al patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las salidas con Gastón se hicieron cada vez más frecuentes, hasta que una noche, de un modo muy romántico me dijo que le encantaría que fuéramos novios y por supuesto yo accedí con ganas. Lola y Matías también habían congeniado, así que solíamos salir los cuatro o juntarnos en casa a disfrutar de la pileta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noté que Mariano no se encontraba muy a gusto cuando nos reuníamos en casa, ya que día a día eran menos los momentos que compartía con nosotros; pero como no era su obligación estar allí, no encontré razón para cuestionárselo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-8563254403392082227?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/8563254403392082227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-1.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8563254403392082227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8563254403392082227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/capitulo-1.html' title='Capítulo 1'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-5396583627968736</id><published>2011-08-18T04:51:00.000-07:00</published><updated>2011-08-18T04:52:28.278-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>Primera parte: "GARABATOS"</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/Soq-8NVyf8I/AAAAAAAAAA4/xtwEPGLSCgk/s1600-h/garabatos.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371315447175217090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 246px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/Soq-8NVyf8I/AAAAAAAAAA4/xtwEPGLSCgk/s320/garabatos.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;PRIMERA PARTE: GARABATOS&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;¡Por fín había terminado el colegio! Ya no era una nena a la que podían mandar o retar. El fin de esta etapa marcaba el comienzo de mi adultez. Eso era, ya era una adulta que gozaba de total libertad de acción, por lo menos hasta que comenzaran los tediosos días de facultad.&lt;br /&gt;En verdad, solía gozar de libertad, ya que a pesar de no tener 18 años era usual que me encontrara sola en mi casa y tomara mis propias decisiones.&lt;br /&gt;Mi madre había muerto hace algunos años. Una enfermedad horrible, muy dolorosa para querer recordarla. Supongo que mi padre compartía este mismo pensamiento, ya que desde su muerte había optado por escaparse. No niego que lo necesitara y extrañara, pero con el tiempo me acostumbré a su ausencia y aprendí a sacar provecho de ella. Trabajaba en el negocio inmobiliario y por eso, en los meses del verano, se trasladaba a la costa para alquilar departamentos.&lt;br /&gt;Por lo tanto me encontraba sola en mi casona de Palermo viejo, que poseía un gran parque y una linda pileta, muy cotizada en mi círculo de amistades.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-5396583627968736?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/5396583627968736/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/primera-parte-garabatos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5396583627968736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5396583627968736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/primera-parte-garabatos.html' title='Primera parte: &quot;GARABATOS&quot;'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/Soq-8NVyf8I/AAAAAAAAAA4/xtwEPGLSCgk/s72-c/garabatos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-1083704180252244770</id><published>2011-08-16T05:25:00.000-07:00</published><updated>2011-08-16T05:31:42.325-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><title type='text'>Prólogo</title><content type='html'>&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;Creo que en la vida las cosas van cambiando de significado a medida que pasan los años.&lt;br /&gt;Hay experiencias, sentimientos y sensaciones que logran modificar y teñir tu vida de tantos matices que jamás podrías imaginar.&lt;br /&gt;A mí, la vida me dio muchas sorpresas. Me regaló momentos extremadamente felices y otros que lograron desgarrarme de dolor. Me presentó personajes que pudieron hacerme descubrir distintas maneras de amar, de odiar, de vivir, de gozar y de sufrir. Y me enseñó que no todo es como parece, que no todo es blanco o negro, bueno o malo. Que uno debe salir con su escudo y su espada a luchar y defenderse ante aquella eterna batalla de vivir.&lt;br /&gt;Pero no siempre pensé así... no siempre viví así...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-1083704180252244770?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/1083704180252244770/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/prologo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1083704180252244770'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1083704180252244770'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2011/08/prologo.html' title='Prólogo'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-4669142920040138028</id><published>2009-10-28T04:32:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:43:22.469-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;¿Ya leiste tal vez?&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>LOS INVITO A LEER LA NOVELA</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;Hola a todos!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;Para los que comenzaron a leer este blog más tarde, les cuento que he subido todos los capítulos de "TAL VEZ", mi primer novela.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;Para que la puedan leer, pinchen en el archivo y allí les irán apareciendo los primeros capítulos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;¡¡Los invito a meterse en mi historia y a dejar sus opiniones!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;¡¡Que lo disfruten!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;María&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-4669142920040138028?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/4669142920040138028/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/los-invito-leer-la-novela.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4669142920040138028'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4669142920040138028'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/los-invito-leer-la-novela.html' title='LOS INVITO A LEER LA NOVELA'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-2084547975278914163</id><published>2009-10-23T09:44:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.902-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>¡¡MUCHAS GRACIAS!!</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Y sí, se terminó "TAL VEZ". Pero lo que no se terminó es la historia de mi vida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Espero que haberme animado a mostrarme a los demás haga que cada día mi vida sea un poco más rica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Desde que comencé este blog me siento así, enriquecida por sus comentarios, por el ánimo que recibí de todos ustedes, por la buena energía que sentí día a día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Y por eso necesito agradecerles, porque me llenaron de ganas de seguir escribiendo, de seguir mostrando lo que me gusta hacer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Y también quiero agradecerles por todos sus votos en Book and you, ya que gracias a ustedes "TAL VEZ" salió segunda en el concurso y eso para mí es muy importante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Como dice Fito: "Lo importante no es llegar, lo importante es el camino" . Y yo estoy satisfecha con el camino que estoy siguiendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;No se a dónde llegará TAL VEZ, no se a dónde llegaré yo, pero me gusta por donde estoy yendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;¡Nuevamente gracias por acompañarme!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;Los quiero!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;María&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-2084547975278914163?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/2084547975278914163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/muchas-gracias.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2084547975278914163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2084547975278914163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/muchas-gracias.html' title='¡¡MUCHAS GRACIAS!!'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-8072441518724893062</id><published>2009-10-22T05:18:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.904-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 33 (capítulo final)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 33&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Aquella tarde estaba dando clases con el grupo de Luz y sus amiguitas. Ya terminada la actividad, las ayudaba a limpiarse cuando sonó el timbre.&lt;br /&gt;              Al abrir la puerta ví a Francisco del otro lado de la reja. Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza ante la sorpresa. Quedé paralizada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;    -Vine a buscar a Luz -me explicó, al ver que no reaccionaba.&lt;br /&gt;              Lo hice pasar.&lt;br /&gt;     -Está en el baño lavándose, ya viene... ¿Qué hacés acá?&lt;br /&gt;     -Lola me llamó desesperada, que no llegaba, me rogó que viniera a buscarla.&lt;br /&gt;              Fue entonces cuando comprendí lo que sucedía. ¡Qué linda que era Lola! Ella jamás se daba por vencida.&lt;br /&gt;      -Me pareció raro que se preocupara tanto, pero me dijo que Luz se angustia mucho cuando ella llega tarde a buscarla -era una excusa poco creíble, sobre todo si supiera que Lola debía arrancarla de casa, ya que jamás se quería marchar del taller.&lt;br /&gt;              Aunque asentí a la explicación, Francisco notó en mi rostro mi falta de convencimiento y largó una pequeña carcajada. Acababa de darse cuenta de la trampa en la que había caído.&lt;br /&gt;      -¡Es genial nuestra amiga! -exclamó, yo solo sonreí por respuesta y agaché mi cabeza algo avergonzada.&lt;br /&gt;              Luz volvió corriendo del baño y al verlo a Francisco, emocionada, saltó para que la alzara.&lt;br /&gt;      -Fran, ¡quiero que veas mis dibujos!, ¡dale Poty, mostrale mis dibujos! Poty dice que soy una artista -le rogó excitada.&lt;br /&gt;              El timbre sonaba, las otras chicas del grupo saltaban a nuestro alrededor y yo seguía idiotizada ante la presencia de Francisco.&lt;br /&gt;      -Ahora Poty está ocupada, esperá un poquito -la tranquilizó.&lt;br /&gt;              Yo fui hasta la puerta con el resto de las niñas para entregárselas a sus padres, y cinco minutos más tarde regresé. Luz estaba mostrándole el trabajito que habían realizado en la clase.&lt;br /&gt;      -¡Qué lindas cosas hacen! -me dijo Francisco mientras me sonreía.&lt;br /&gt;      -¡Quiero que le muestres la tortuga que hice! ¡Dale! -tiró de mi delantal a modo de súplica.&lt;br /&gt;      -Luz, ya sabés que ahora vienen otros chicos a pintar, y que tengo que preparar todo. Tengo que guardar estos dibujos, para que no se ensucien y lavar los pinceles, barrer. Ya sabés -Luz puso cara de enojada.&lt;br /&gt;      -¡Pero quiero que Fran vea todo lo que hago! -dijo encaprichada.&lt;br /&gt;      -Fran puede venir cuando quiera a ver tus dibujos. ¿Qué te parece? Pero ahora no se los voy a poder mostrar, porque vienen otros chicos, ¿entendés? -su cara de enojada se iba transformado en cara de llanto.&lt;br /&gt;      -¿Puede ser hoy? -me preguntó con un puchero. Por un momento pensé que Lola la había hecho practicar este diálogo. Luz era mejor aún que su madre.&lt;br /&gt;              Francisco me miró expectante. Yo le contesté que trabajaba hasta las 8 de la noche.&lt;br /&gt;      -Bueno, tengo una idea. Ahora nosotros nos vamos a tomar la leche a un pelotero, después te llevo a tu casa y yo vuelvo a ver tus dibujos. ¿Dale? -el rostro de Luz se iluminó.&lt;br /&gt;              Ya más contesta, se abrigó y los acompañé hasta la puerta.&lt;br /&gt;      -A las 8 estoy por acá -me dijo serio Francisco a modo de despedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              De más está decir, que los chicos del grupo de pintura que venían a continuación tuvieron una clase bastante pobre. No lograba concentrarme, en mi cabeza se había instalado el rostro de Francisco y me había obnubilado. Los minutos parecían eternos, hasta que por fin, se hicieron las 8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Mientras lavaba los pinceles, pensaba que no iba a venir, que simplemente había dicho que vendría para calmar a Luz, en definitiva, no había venido a casa por voluntad propia. Ya habían pasado meses desde nuestra última charla, y si hasta entonces no había aparecido, ¿por qué hacerlo ahora? ¿Por qué abrir una puerta que él mismo se había encargado en cerrar? Pero mis sentimientos me sorprendían, a medida que habían pasado los días, había logrado resignarme, autoconvencerme de que nuestra historia no debía ser y lo estaba llevando bien. Sin embargo, con sólo verlo, todo aquello que sentía se había instalado con más fuerza. ¡Cómo lo deseaba! En aquel momento reconocí que en esos meses, cada vez que sonaba el teléfono, cada vez que tocaban a mi puerta, tenía la ilusión de que fuera él. Y allí estaba yo, lavando los malditos pinceles, sucia, con mis cabellos alborotados, deseando con desesperación que llegara el momento que había soñado y planificado por mucho tiempo. Pero los minutos pasaban y no llegaba.&lt;br /&gt;              Barría el taller, cuando por fin el timbre sonó.&lt;br /&gt;              Y detrás de la reja apareció Francisco, que estaba aún más lindo que un par de horas atrás. En cambio, yo era un desastre.&lt;br /&gt;     -Perdón que tardé, pero Luz no se quería ir del pelotero. ¡Qué personalidad tiene nuestra ahijada!-dijo mientras entraba. Él parecía tan relajado, y yo estaba demasiado nerviosa.&lt;br /&gt;     -¿Tomamos un café? Estoy re cansada -le dije mientras caminaba rumbo a la cocina. Francisco me siguió.&lt;br /&gt;             Nos sentamos a la mesa de la cocina, uno frente al otro y en silencio bebimos el café.&lt;br /&gt;     -¡Qué linda que estás! -su comentario me sorprendió.&lt;br /&gt;     -Si, divina, ¡estoy hecha un desastre! -me observé y noté que ni siquiera me había quitado el guardapolvo. Inmediatamente me deshice de él.&lt;br /&gt;     -No, te lo digo en serio. Estás radiante, se te ve apasionada, y eso te hace más linda... Aunque tengas la cara manchada de rojo -con su mano acarició mi mejilla para quitarme la mancha.&lt;br /&gt;             ¡Por Dios! Con ese simple roce sentí que me había ruborizado. ¡Basta! Ya no podía más. No sabía que decir, que hacer, estaba allí sentada, mirándolo embobada. Debía decirle lo que sentía.&lt;br /&gt;     -Francisco, estoy re nerviosa. Esperé un montón de tiempo tenerte en frente y ahora que te tengo estoy hecha una idiota. Me moría por verte y me morí de amor al verte. Estoy en desventaja.&lt;br /&gt;     -Me parece justo, yo me muero cada vez que te veo y sin embargo me la banco -su contestación me dejó helada.&lt;br /&gt;     -Y entonces, ¿por qué no querés estar conmigo? -fui directa, ya no había lugar para la sutileza.&lt;br /&gt;     -Flor, yo sé lo que siento por vos, pero todavía no estoy seguro que lo que vos sentís por mí. Vos volviste de Europa, llena de proyectos y entusiasmo. Yo tenía miedo de que ese entusiasmo se pasara, como otras veces se te había pasado. Pero hoy estoy acá y me doy cuenta que no era un cambio pasajero; pero entonces no lo sabía.&lt;br /&gt;     -Yo cambié mucho, estaba muy perdida, pero me encontré. Te entiendo, entiendo que dudes, pero ahora por primera vez en mi vida me siento satisfecha conmigo misma, siento que sé hacia donde voy, y fundamentalmente siento que tengo algo para ofrecerte, antes no podía darte nada, porque yo no tenía nada -me levanté y tomé su mano para que me siguiera. Lo llevé hasta el taller-. Esto es lo que soy, esto es lo que me gusta hacer, y me encantaría poder compartirlo con vos. Me encantaría que llegara la noche y yo te pudiera contar las ocurrencias de mis alumnos, mostrarte esas producciones que me sorprenden, pedirte consejos. Me encantaría llevarte al jardín para poder retratarte. También me encantaría prestarte mi oído cuando estés preocupado por tu trabajo, o cansado, o contento, ¿entendés? Reconozco que soy feliz, pero yo necesito compartir mi felicidad con vos.&lt;br /&gt;             Ya no podía resistirlo más, necesitaba abrazarlo, besarlo, hacerle entender lo que sentía, pero él notó mis intenciones y con delicadeza me detuvo.&lt;br /&gt;     -Hay algo que necesito preguntarte, y te pido perdón, pero necesito hacerlo. Bah, no es una pregunta, es algo que siento... Yo... siento que si Mariano estuviera vivo, no sé si me habrías elegido. En realidad creo que no me habrías elegido.&lt;br /&gt;     -¿Cómo saberlo? Mariano está muerto... Yo lo amé a Mariano, muchísimo y te amo a vos. Y te amo desde hace años. Imaginate cuánto te amaré que te estoy esperando desde hace más de cuatro años. Y en estos cuatro años vos te casaste, yo viaje por otros países, conocí a un montón de gente, volví, te declaré mi amor, vos me dijiste que no querías estar conmigo y yo sin embargo te sigo amando, te sigo esperando. Entendeme, Francisco, yo te elijo a vos. Yo quiero estar con vos, hay miles de hombres en este mundo, y yo no quiero estar con ninguno. Quiero estar con vos. Vos me ayudaste a crecer, vos me ayudaste a salir del pozo en el que me encontraba. Y yo no quería volver a amar, pero aquella noche de tu despedida de soltero, me di cuenta de lo que sentía por vos. Estaba dormido y resurgió con más fuerza. Entonces no me animé pero ahora ya no sé qué más hacer para que estés conmigo -un sentimiento de impotencia me invadió y un par de lágrimas rodaron por mis mejillas.&lt;br /&gt;             Francisco me abrazó con fuerza y me instó a mirarlo.&lt;br /&gt;     -Perdoname, es que hoy vine a tomar la decisión más importante de mi vida, y necesitaba estar seguro -por unos segundos me miró en silencio, para luego acariciar mi mejilla y por fin besarme con avidez-. Yo no sé hacia dónde nos llevará la vida, pero hacia donde vaya, quiero que nos lleve juntos -me dijo con una sonrisa.&lt;br /&gt;             Y así sería, porque a mí tampoco me importaba hacia dónde nos llevaría el destino, mientras fuese a su lado, mientras siempre estuvieran esos ojos azules que hacían que me encontrara, que me iluminaban, que me retaban a ser mejor. Era allí donde quería estar, después de tanto andar, era justo allí donde quería estar.&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Mi relato aquí termina, pero no mi historia. Porque el futuro se hace día a día, lleno de proyectos, ilusiones, crisis y conflictos, ya que sin estos sería imposible crecer, avanzar. Pero como me dijo Francisco entonces, y me lo sigue repitiendo aún hoy, es más sencillo transitar el laberinto de la vida si se sabe dónde se quiere estar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;&lt;span style="color:#993399;"&gt;La vida es como un cuadro. Es una obra de arte que uno va pintando, a veces usando la razón, a veces la pasión. Donde el lienzo se va enriqueciendo con cada prueba, cada manchón, cada pincelada. Donde son necesarias las sombras para que se noten las luces. Donde los colores plenos no alcanzan, ni los blancos, ni los negros... yo no podría pintar sin matices. Y donde cada trazo, cada elemento que uno incluye en la obra, modifica al resto.&lt;br /&gt;              Así es para mí la vida, y así es como planeo vivirla...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;FIN.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-8072441518724893062?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/8072441518724893062/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-33-capitulo-final.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8072441518724893062'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8072441518724893062'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-33-capitulo-final.html' title='CAPÍTULO 33 (capítulo final)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-2327079989881870032</id><published>2009-10-21T04:56:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.906-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 32</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 32&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Llegué a Buenos Aires el día que Luz cumplía cuatro años. Apenas tuve tiempo de dejar mis valijas y casi con desesperación, corrí a casa de mis amigos para poder abrazar a mi pequeña ahijada.&lt;br /&gt;              Antes de entrar tuve miedo de que no me reconociera. Aunque nos comunicábamos por Internet y nos veíamos a través de una pequeña camarita, la realidad es que habíamos pasado tres años sin tener un contacto real, y no sabía si para una persona tan pequeñita, el contacto virtual tenía algún significado.&lt;br /&gt;              Apoyé las dos bolsas llenas de paquetes y toqué la puerta. Al abrirse, los ojos de Lola se abrieron ante tamaña sorpresa y sin decirnos palabra, nos abrazamos. Había extrañado mucho a mis afectos y reencontrarme con ellos era algo ansiado.&lt;br /&gt;              A lo lejos, vi que Luz espiaba curiosa intentando averiguar quién había llegado. Se acercó con recelo y pude escuchar su dulce vocecita.&lt;br /&gt;       -¿Vos sos Poty? -me preguntó y noté que desviaba su mirada hacia los paquetes.&lt;br /&gt;       -Sí, ¿te acordás de mí? -me arrodillé para quedar a su altura.&lt;br /&gt;       -Claro, si el otro día hablamos por la computadora -giró hacia donde estaban sus amiguitas y gritó-: ¡Llegó mi madrina!&lt;br /&gt;       -¿Me querés dar un beso? -le pregunté con timidez y le ofrecí mis brazos. Divertida corrió hacia mí y me estampó un beso en la mejilla. Como noté que no aguantaba más la tentación ante tantos paquetes, le conté que eran regalos de cada uno de los lugares que había visitado y uno por uno los fuimos abriendo. Una vez satisfecha, corrió nuevamente con su grupo de amiguitas.&lt;br /&gt;              Estaba muy feliz de volver a encontrarme con mis queridos amigos. Desgraciadamente no era el lugar ideal para tener una charla tranquila donde ponernos al día después de tanto tiempo, ya que Lola y Fede corrían de aquí para allá atendiendo a los niños y a los invitados. Pero sí pude sentarme con Natalia y Lucrecia y disfrutar de una de esas charlas que solíamos tener antes de mi partida. En mi ausencia, Lucrecia y Martín se habían casado, y sabía que estaban esperando un bebé, pero verla con la panza me emocionó. Así que pasamos largo rato charlando del niño que esperaban para el mes de septiembre. Natalia y Lucas no seguían juntos. Pero ella estaba muy enamorada del pastelero que trabajaba con ella y ya llevaban saliendo más de medio año. Ponerme al día de sus vidas me encantó, charlar con total naturalidad, como si no hubiera pasado el tiempo me tranquilizó. Noté la ausencia de Francisco, pero tenía tantas cosas de qué hablar con mis amigas que no tuve tiempo de preguntar por qué no estaba. Pero unos minutos antes de que Luz soplara las velitas, llegó. Estaba cambiado, se había cortado el pelo haciendo que sus ojos azules resaltaran aún más y tenía una barba bastante corta. Por su ropa y su maletín, supuse que venía del trabajo.&lt;br /&gt;              Luz se abalanzó sobre él y no lo soltó hasta que se colocó junto a la mesa, frente a la torta. Una vez sopladas las velitas, las animadoras llevaron a los niños a romper la piñata, y mientras mirábamos el espectáculo, me acerqué a Francisco. Recuerdo que en ese momento me sentí como una adolescente, noté que mis mejillas se habían ruborizado y percibí en mis piernas un pequeño temblor.&lt;br /&gt;      -Hola- apenas pude decir.&lt;br /&gt;      -Volviste -me contestó acompañando su voz con cara de resignación.&lt;br /&gt;     -¡Ay! ¡Qué feo sonó! –escapó de mi pensamiento.&lt;br /&gt;Francisco sonrió ante mi comentario.- Perdón, ahí va de nuevo. ¡Volviste! ¿Todo bien?&lt;br /&gt;    - Muy bien, ¿vos?- no parecía estar muy entusiasmado con mi presencia. Mientras me hablaba, observaba los movimientos de los chicos luchando por caramelos.&lt;br /&gt;    -Bien, gracias... -calló unos interminables segundos- ¿Bien el viaje? -seguía sin mirarme.&lt;br /&gt;    -Genial -quise contarle algo sobre el mismo pero me interrumpió.&lt;br /&gt;    -Me alegro... bueno... nos vemos -con un gesto de la mano se despidió, y se dirigió hacia donde estaba Federico.&lt;br /&gt;          Bien, esto me costaría mucho más de lo que esperaba. Evidentemente Francisco no estaba muy dispuesto a cederme algo de su tiempo. Y era entendible, su vida había cambiado mucho en los últimos años. Y aunque estaba convencida que hablaría con él, para contarle mis sentimientos, también tenía la firme convicción de respetar su decisión y no intentar modificar su postura, pero eso sería una vez que lograra que él me escuchara.  Y tarde o temprano lo lograría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;               Pero Francisco no era el único tema que me preocupaba. Debía poner en marcha mi proyecto. Estaba realmente ansiosa, y no quería perder ni un segundo más.&lt;br /&gt;              Lo primero era la organización del taller de pintura que había planeado. Y su lugar no era otro que mi casa. Natalia ya no vivía allí, un par de meses antes de mi regreso, ella se había mudado con Santino, su novio.&lt;br /&gt;             Entonces, desde la distancia, le había pedido a Lucas, que se había recibido de arquitecto, que se encargara de las modificaciones necesarias para que el taller quedara como lo había soñado. No eran muchas las reformas, simplemente unificar el comedor diario con un escritorio que había junto a él  y realizar una entrada desde el garage directo a este sector que sería el taller. Y luego acondicionarlo con estantes, mesas y otras tantas cosas que se me habían ocurrido.&lt;br /&gt;           Al bajar del avión, apenas había pasado por casa a dejar las valijas e intencionalmente no quise entrar a mi nuevo taller para verlo, porque sabía que no podría disfrutarlo. Por ello, al terminar la fiestita de Luz, rogué a Lucas que me acompañara a casa, para que juntos disfrutáramos de su primer trabajo y mi primer gran proyecto.&lt;br /&gt;      -Bueno, Poty, acá estamos, espero que te guste -dijo serio frente a la casa y sacando una llave de su bolsillo, abrió el portón del garage, que ahora estaba dividido y contaba con un pasillito que daba a otra puerta, que con otra llave, también abrió.&lt;br /&gt;           Y allí estaba mi taller, aún mejor de lo que había planeado en mi cabeza y en los planos que por mail le había enviado a mi amigo. Lo que había sido por mucho tiempo el comedor diario era un gran ambiente pintado con una pátina de amarillo ocre y maíz que hacía que se viera aún más luminoso y amplio. Ya no era un gran rectángulo, antes de llegar a la cocina, para uno de los laterales se abría otro ambiente, formando una L. En una de las paredes del ambiente más pequeño, había pedido que empotraran un panel que podía inclinarse para pintar en dos posiciones. En el ambiente más grande, Lucas había colocado en una de las paredes varios estantes y en la pared de enfrente unos paneles para poder exhibir los trabajos. Luego una gran mesa atravesaba el taller, y un par de mesas auxiliares remataban la decoración. Noté que no podía contener mis lágrimas, allí estaba materializado mi proyecto, todo era perfecto. Abracé a Lucas con fuerza.&lt;br /&gt;      -No sé cómo voy a poder pagarte esto, no tengo palabras para agradecerte -besé su mejilla.&lt;br /&gt;           Lucas sonrió satisfecho. -Tu papá me lo pagó muy bien, así que vas a tener que pensar otra forma de agradecerme -rió con ganas.- ¿En serio te gustó? -parecía orgulloso.&lt;br /&gt;      -Me encantó, mucho mejor de lo que imaginaba. ¡Vamos a festejar! Te invito a cenar.&lt;br /&gt;           Y así lo hicimos, terminamos en un restaurante por Plaza Serrano. Nos quedamos varias horas, en las que Lucas me puso al día con todo lo acontecido en mis tres años de ausencia. Reí con ganas con todas sus anécdotas y luego comenzamos a tocar temas más importantes.&lt;br /&gt;      -¿Y de amores qué me contás? ¿Cómo quedó todo con Naty? -se achicó un poco su sonrisa.&lt;br /&gt;      -Estamos bien, nunca tendríamos que haber estado juntos, era una gran amiga, y ahora cada vez que estamos en el mismo lugar, apenas nos saludamos..., pero bueno, si no probaba nunca iba a saber si tenía o no que ser. Y para ella fue igual, estaba tan enceguecida con eso de que me quería que ya no era realmente  a mí a quien quería, bueno, qué sé yo. Una gran mina, pero no la de mi vida.&lt;br /&gt;      -Ya llegará.&lt;br /&gt;      -Sí, no me tiene para nada preocupado, y mientras tanto la paso bien. ¿Y vos? Me enteré que estuviste con un gallego.&lt;br /&gt;        -Manuel, un divino, la pasamos genial, pero nada más... Vine con la idea de tener una charla con Frank, pero hoy me cortó el rostro.&lt;br /&gt;       - Vos tenés que entender que él intentó sacarte de su vida. Por algo se caso, y tu ausencia para él fue un alivio. Dale tiempo, se había mal acostumbrado a no verte. Se debe haber impresionado.&lt;br /&gt;      -Estoy de acuerdo, pero igual creo que me debo esa charla, yo no pienso obligarlo a nada, pero quiero decirle lo que siento. No me puedo quedar con estos sentimientos adentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              En los días sucesivos me dediqué a la promoción de mi taller. Logré promocionarme en un par de revistas barriales, y colocar anuncios en los negocios cerca de casa. Lola fue mi gran publicista, se encargó de entusiasmar a las madres del jardín de infantes donde iba Luz, y así formé mi primer grupo de alumnas. Y poco a poco, se fue sumando gente interesada en tomar clases.&lt;br /&gt;              Estaba muy entusiasmada con el proyecto, que llenaba casi todos mis días. Por eso, no me amargaba tanto el hecho de ser rechazada constantemente por Francisco, que jamás devolvía mis llamados y que me evitaba en cualquier reunión en la que nos cruzábamos.&lt;br /&gt;               El grupo de alumnos que más me divertía era el de Luz y sus amiguitas. Me causaba tanta gracias escuchar sus comentarios y razonamientos, que las dos horas que compartíamos se esfumaban a gran velocidad.&lt;br /&gt;              Y cuando sentí que mi vida laboral estaba bien encaminada, me propuse resolver mis asuntos amorosos pendientes. Ya no esperaría más, no dejaría pasar más tiempo. Esa charla con Francisco no se pospondría ni un día más. Con la ayuda de Lola, averigüé cuales eran sus horarios y ese martes al mediodía me instalé frente al instituto donde debía estar, y esperé a que saliera.&lt;br /&gt;              Más de media hora esperé apoyada en el capot de un auto mirando fijamente a la puerta de la institución. Y nada sucedía, nadie salía ni entraba allí. Tal vez no había ido, tal vez Lola no había conseguido la información exacta. Tal vez esa charla nunca llegaría a darse. Ya estaba por marcharme, cuando sentí un ruido de llaves, e inmediatamente la puerta se abrió. Francisco salió hablando por su celular, apurado. No notó mi presencia, pero yo caminé hacia él y lo llamé. Inmediatamente se detuvo y giró hacia mí.&lt;br /&gt;      -¿Qué hacés acá? -dijo sorprendido.&lt;br /&gt;      -Vine a buscarte. Necesito hablar con vos, pero parece que los mensajes que te dejo nunca te llegan.&lt;br /&gt;      -Flor, estoy super ocupado. Me están esperando en la sucursal de Nuñez.&lt;br /&gt;      -Deciles que te vas a atrasar media hora, eso es todo lo que te pido. Que me des media hora de tu tiempo, y después prometo dejarte en paz -estaba muy nerviosa, mi corazón palpitaba a gran velocidad, esta vez no podía dejarlo escapar.&lt;br /&gt;      -¿No te diste cuenta de que no quiero hablar con vos?&lt;br /&gt;      -No soy tonta, claro que me di cuenta, pero yo necesito esta charla, esto es lo único que te pido, y no pienso volver a molestarte. Creo que me lo merezco... No hagas que te ruegue...&lt;br /&gt;Puso una cara mezcla de resignación y enojo. Luego tomó su celular e hizo una llamada avisando que llegaría más tarde.&lt;br /&gt;      -Bueno... ¿Vamos allá? -señaló con la cabeza un café ubicado en la esquina. Yo asentí y caminamos en silencio hasta allí.&lt;br /&gt;              Antes de comenzar con mi discurso, me tomé unos segundos para acomodar mis pensamientos. Debía ser clara y concisa, ya que Francisco no volvería a darme otra oportunidad.&lt;br /&gt;      -Te escucho-dijo serio.&lt;br /&gt;      -Esta charla la vengo pensando desde hace un par de años; pero nunca te imaginé en esta postura... Tengo mil cosas para contarte, pero voy a concentrarme en lo más importante. Tal vez algún día pueda decirte el resto. El tema es el siguiente... Yo estoy enamorada de vos, y llevo mucho tiempo enamorada de vos. Pero antes no estaba preparada para ofrecerle nada a nadie. No estaba preparada para brindarme al cien por ciento a alguien. Yo no sabía qué quería de mi vida. Y vos tuviste razón cuando me dijiste que yo no me podía jugar por nada, que mi vida era un eterno tal vez. El tema es que no sabía por qué vivía así... Ahora lo sé. Yo vivía con miedo, miedo a quedarme sola, miedo a sufrir, miedo a perder algo que me importara. Por eso no podía tomar decisiones en mi vida, porque vivía dominada por el miedo. Pero mirá qué loca que es la vida, porque de golpe, todo a lo que le tenía miedo me sucedió. Y pude seguir viviendo. Reconozco que el primer tiempo viví aterrada, aún más metida para adentro, casi paralizada. Pero después me di cuenta de que no podía dejar de vivir por tener miedo a perder, hiciera o no hiciera lo que quería yo, a las cosas externas a mí no las puedo dominar. Y darme cuenta de eso me liberó. Cambié mucho, Francisco, ahora sé lo que quiero, ahora me animo a probar, aunque no sé qué pasará, pero yo me animo. Así me pasó con el taller que puse. Me jugué todo lo que tenía y gané. Con vos no sé qué va a pasar, pero tenía que decírtelo. Francisco, yo te quiero y sería muy feliz si estuviéramos juntos.-no supe si había sido muy clara, pero imaginé que la idea principal había sido captada.&lt;br /&gt;              Francisco permaneció callado unos segundo, observándome.&lt;br /&gt;      -Yo también cambié en estos años. Mi vida cambió. Yo no estuve de viaje, descubriendo lugares increíbles y pasándola bien... Yo me quedé acá, intentando arreglar mi vida. Intentando hacerte desaparecer de mi cabeza... Y cuando creí que lo había logrado, reaparecés... Yo me casé con otra mujer.&lt;br /&gt;      -Sí, ya lo sé... Pero también se que te divorciaste, sino, no estaría acá.&lt;br /&gt;      -No creas que me divorcié por vos, nos separamos porque... -se detuvo y apoyó la cabeza sobre su mano-. Me alegra mucho que hayas cambiado, que te sientas bien, que tengas proyectos, pero sacame a mí de tu vida. Ahora yo tengo miedo. Ya me cansé de esperarte, de buscarte y de escuchar que no me elegís... Tengo miedo de que vuelva a pasar lo que pasó antes.&lt;br /&gt;      -Yo te elijo, yo te amo; pero te entiendo... Sólo quiero que lo sepas... Vos sabés donde encontrarme...&lt;br /&gt;      -¿Vamos?&lt;br /&gt;              Caminamos en silencio hasta su auto, pero antes de subirse fijó su mirada en la mía.&lt;br /&gt;      -Realmente me pone contento verte tan bien. Y perdoname, pero no puedo.&lt;br /&gt;      -Está bien... Sólo necesito pedirte algo más antes de despedirnos -él asintió con la cabeza ante mi pedido. Entonces, yo tomé su cabeza y la atraje hacia mí, para besar su boca largamente. Francisco no opuso resistencia, es más, me abrazó  para continuar besándonos unos minutos.&lt;br /&gt;      -Nos debíamos un beso de despedida -le dije al separar nuestros  labios, Francisco sonrió y se introdujo en su auto.&lt;br /&gt;              Tenía miedo, ¿cómo no iba a tenerlo? Si yo no había hecho más que desilusionarlo una y otra vez. Pero yo me fui ilusionada de aquella charla. No estaba todo perdido, para nada. Sus labios me habían dicho algo muy diferente a sus palabras.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-2327079989881870032?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/2327079989881870032/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-32.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2327079989881870032'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2327079989881870032'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-32.html' title='CAPÍTULO 32'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-1764310725381120896</id><published>2009-10-20T05:30:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.909-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 31</title><content type='html'>&lt;span style="color:#9999ff;"&gt;CAPÍTULO 31&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Y por fin partí para Europa, llena de entusiasmo y ansiosa por empaparme de conocimientos.&lt;br /&gt;              El primer mes lo dediqué al ocio, recorriendo las capitales principales y las ciudades más visitadas por los turistas.&lt;br /&gt;              Caminaba bordeando el Támesis cuando recordé a Mariano. Varias veces habíamos paseado por allí con él. Recordé caminar de su mano, muertos de frío, pero felices, disfrutando de aquel viaje tan lleno de sorpresas, de nuevas experiencias. Y entonces, miles de imágenes gratas comenzaron a cruzarse ante mí... ¡Qué felices habíamos sido! ¡Cuántos momentos inolvidables había pasado a su lado! ¡Es tan lindo amar, sentirse enamorada! El amor hace que todo se vea más brillante, más bello. Noté que unas lágrimas se escapaban de mis ojos. Pero no eran lágrimas de dolor. Estaba feliz de poder evocarlo con alegría.&lt;br /&gt;              No debía renegar de mi pasado, ni llorarlo. Allí comprendí que debía atesorarlo, usarlo en mi vida, aprender de él. ¿Cómo por tanto tiempo olvidé las palabras tan sabias de Mariano? Yo debía seguir pintando mi vida, y disfrutar de sus matices. Y el amor era parte de la vida, y aunque a veces te hace sufrir, otras te llena de gozo y satisfacción.&lt;br /&gt;              La vida era linda, aunque Mariano no estuviera, aunque a veces todo parecía oscurecer... Y allí, pude comprobar que los lugares y las experiencias podían ser tan bellas y espectaculares como antes lo habían sido para mí.&lt;br /&gt;              Ya satisfecha, me dediqué por completo al estudio. Mi primer lugar de residencia fue Roma, donde estudié unos cuantos meses. Fueron meses intensos, donde pude relacionarme con personas que compartían mi misma pasión por el arte y apasionarme aún más.&lt;br /&gt;              Luego me trasladé a París, donde pasé seis meses inolvidables. Allí mis experiencias superaron a las puramente educativas. Una de esas tantas tardes en Mont Martre, en el paseo de los artesanos, conocí a un bohemio encantador, que me sedujo luego de una interminable charla. Era español y vivía recorriendo el continente con su música. Su nombre era Manuel. Es un personaje entrañable que siempre guardaré en mis recuerdos. Se podría decir que fue uno de mis maestros preferidos. Aunque con él no aprendí nada de historia ni de pintura, me enseñó a ver la vida con otros ojos. A valorar la posibilidad de poder dedicarme a lo que me apasionaba. Viéndolo, descubrí que es mucho más fácil de lo que parece ser feliz, que no es necesario estar cargado de bienes materiales, siempre y cuando se tenga bien en claro cuáles son las prioridades para uno.&lt;br /&gt;              Manuel me enseñó muchas cosas, me enseñó a escucharme, y me enseñó a sentirme nuevamente mujer. Y estando con él, pude comparar y saber dónde quería estar.&lt;br /&gt;              Me despedí de Francia para instalarme en Florencia, una ciudad que me enamoró. Estando allí, me enamoré de la obra de Miguel Ángel. Sus esclavos escapando de la piedra me llenaron de inspiración y admiración. Ojalá llegara a tener una pizca de su genio. Y me apasioné por aprender cuanto pudiera de él. Luego pasé un par de meses en Barcelona.&lt;br /&gt;              Mi último destino fue Madrid. Esa ciudad me encantaba, me sentía cómoda en ese lugar, algo en ella me hacía recordar a Buenos Aires. Cuando me sentí satisfecha con mi instrucción, noté que rápidamente habían pasado casi tres años.&lt;br /&gt;              Antes de regresar, no pude evitar la tentación de volver a Roma. Roma para mí es uno de esos lugares donde siempre añoro estar. Caminar por sus calles me parecía excitante. Encontrarme con ruinas entre las edificaciones me fascinaba. Acercarme hasta “La Piedad” todos los días y darle mis respetos y caminar por la avenida entre los foros rumbo al Coliseo eran mis mayores caprichos.&lt;br /&gt;              Y sentada allí, frente a esa majestuosa vista, fue el mejor lugar que encontré para hacer un balance de mi viaje.&lt;br /&gt;                Había pasado unos años maravillosos, alejada de todos mis seres queridos y eso me hizo concluir que se puede subsistir sin los afectos, que solo uno mismo es quien gobierna las acciones y las experiencias que desea vivir, aunque a veces estas te sorprendan. Y ese pensamiento me fortaleció.  &lt;br /&gt;              Estaba conforme con lo que había vivido, repleta de información, que no había hecho más que reafirmar mi amor por las artes plásticas. Y ahora debía pensar qué haría con esos nuevos conocimientos, con toda esa experiencia que había adquirido.&lt;br /&gt;              Sabía que seguiría pintando, ahora con muchas más herramientas, pero también comprendí que necesitaba transmitir a otros la pasión que despierta la pintura. Sí, sería feliz ayudando a otros a experimentar el placer de expresarse a través de un pincel.&lt;br /&gt;              Pero ese aspecto de mi vida no era el único que merecía reflexión. Mi corazón, abandonado por algún tiempo, necesitaba ser escuchado. Allí también había que tomar definiciones... y me dejé escucharlo. Y lo que me dijo, curiosamente, no me sorprendió. Había estado tantos años separada de él, que era extraño sentir lo que sentía. Pero era con Francisco con quien yo quería estar. En verdad, no sabía qué me depararía el destino, no sabía si él estaba dispuesto a estar conmigo, si ese amor que por mucho tiempo había sido incondicional para mí, lo seguiría siendo. Aún así, debía arriesgarme... Y aunque recibiera una reacción contraria a la que deseaba, Francisco merecía saber cuales eran mis sentimientos, aunque más no fuese para retribuirle sus años de espera. No puedo negar que ante tantos razonamientos, en algún momento, el miedo a volver a sufrir apareció, pero decidí desecharlo. El tiempo y la vida me habían enseñado que un momento de felicidad valía la pena, aunque luego apareciese el dolor.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-1764310725381120896?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/1764310725381120896/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-31.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1764310725381120896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1764310725381120896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-31.html' title='CAPÍTULO 31'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-4636995116651945313</id><published>2009-10-19T05:31:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.911-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 30</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 30&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              No sé bien cuando fue, qué día y bajo qué circunstancia, pero recuerdo que me sorprendí. Hasta entonces, comenzar mis días era difícil y doloroso. Siempre igual, llena de desazón, pesada, lidiando con esa opresión que me venía acompañando por más de un año. Pero aquella mañana me sentí ligera, con ganas, no de algo en especial, simplemente ganas. Y me sorprendí. El dolor no me estaba acompañando, no comprendí cómo ni por qué, pero me había abandonado.&lt;br /&gt;              Estoy convencida. Basta sólo con entreabrir una puerta a los deseos, para que comiencen a entrar y adueñarse de tu ser. Y eso fue lo que me pasó. Comprobé que no quería seguir conviviendo con la tristeza, que podía estar bien, que podía disfrutar, reír, gozar y hasta sentir pasión. Y aunque el miedo luchaba por acallar esas necesidades, se habían reinstalado para no abandonarme más.&lt;br /&gt;              Y comencé a escucharme, a mirarme.&lt;br /&gt;              Había estado muerta por mucho tiempo. Había escapado de mi vida para sumergirme en otra oscura, seca, pero segura, donde no había espacio para sentir. Pero, ¿a dónde me había llevado esa vida? A ningún lado. Me había suspendido en el tiempo, sumergiéndome en el dolor que tanto luchaba por erradicar.&lt;br /&gt;              Entonces, supe qué debía hacer.&lt;br /&gt;              Subí despacio las escaleras, casi con temor, y llegué hasta la puerta. Sabía que debía entrar. Sabía que ese era mi lugar, que estando allí sería feliz; pero había cerrado por tanto tiempo esa puerta, que no sabía qué sentiría al abrirla. Tomé valor y entré. Caminé hasta el caballete y lo recorrí con mis dedos. Y luego me perdí en aquel cuadro lleno de colores, de luces y de sombras. Era perfecto, era mi obra mejor lograda. Qué contradictoria la vida, ¿no?&lt;br /&gt;Había pintado ese cuadro el peor día de mi vida, y sin embargo, lo observaba y lo encontraba maravilloso. Como una vez lo había hecho Francisco, yo también me reconocí en esa obra. Me veía en esos trazos, en esos colores. Esa era yo, esa era mi vida. Y entonces comprendí que pintar no era una distracción para mí, era una necesidad.&lt;br /&gt;              Busqué un lienzo en blanco y, destronando al cuadro, lo coloqué en el caballete. Dejé que mis manos tomaran vida propia y me sumergí en los colores y las formas. Y la vida se me iluminó, de pronto todo tenía más color, más  luz, la sonrisa se instaló en mi cara y contagió a todo el cuerpo. Me sentía feliz, extasiada, satisfecha.&lt;br /&gt;              Había perdido tanto tiempo buscando mi futuro, que ya no lo quería perder más. Pintar era lo que amaba, para eso había nacido y debía hacerme cargo de esa decisión, de ese deseo. Y entonces, esos proyectos que nunca aparecían, ese futuro que nunca veía claro, comenzó a aparecer ante mis ojos con total definición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Luego de planificar el camino que quería seguir, sentí la necesidad de compartirlo con mi padre y partí rumbo a Mar del Plata.&lt;br /&gt;              Tuvimos largas charlas, no sólo sobre mi futuro, sino también sobre mi pasado. Por fin había comprendido por qué papá se había escapado luego de la muerte de mamá. Y perdonarlo por su abandono, causó mayor regocijo en mí que en él.&lt;br /&gt;              Compartimos varios días juntos, ya que sabíamos que no nos veríamos por un largo tiempo, y a comienzos de julio, regresé a Buenos Aires.&lt;br /&gt;              Ni bien llegué, invité a mis tres amigas a cenar a casa. Quería compartir con ellas mis proyectos, quería compartir con ellas mi alegría, ya que tantas veces me habían acompañado en mi dolor.&lt;br /&gt;    -Chicas, primero que nada, quiero agradecerles porque siempre estuvieron conmigo cuando las necesité. Este último tiempo para mí fue difícil, pero sin su ayuda no habría podido salir adelante -las tres contestaron frases emotivas y yo continué-. Bueno, y ahora, quiero contarles que por fin tengo bien en claro qué quiero hacer con mi vida. Me pienso dedicar de lleno a la pintura. Voy a estudiar un poco de historia y voy a seguir perfeccionándome. Conseguí unos cursos buenísimos... -tomé valor  y terminé mi frase- en Europa -las miré con una sonrisa, pero sus caras no sonreían, parecían sorprendidas. La primera en digerir la noticia fue Natalia.&lt;br /&gt;     -¡Me encanta! ¡Te felicito! -dijo con total sinceridad.&lt;br /&gt;     -¿No te estás escapando, Poty? -me preguntó con seriedad Lucrecia-. Te fuiste a Mar del Plata cuando se casó Francisco. ¿No te vas por eso a Europa?&lt;br /&gt;    -No, ya me escapé mucho tiempo, ahora estoy intentando encontrarme. Mi decisión no tiene que ver con Francisco. Tiene que ver conmigo. Yo sé lo que siento por él, y este no es nuestro momento. Antes que proyectar algo con alguien, tengo que proyectarme, armar mi futuro.  Además no me voy a vivir, me voy a estudiar, a empaparme de tanta cultura. Y tengo que aprovechar que estoy sola y lo puedo hacer -observé a Lola que seguía callada y con cara de sorprendida.&lt;br /&gt;     -¿Qué pasa Lola?&lt;br /&gt;    -Me encanta que estés bien y llena de proyectos. Pero te voy a extrañar, y Luz también... ¿Cuánto tiempo te vas?&lt;br /&gt;    -Calculo que serán un par de años. No creo que aguante mucho más lejos de acá. Yo también las voy a extrañar, pero para algo existe Internet, y además a lo mejor me pueden ir a visitar. Bueno, ya está, ya se los dije. Ahora quiero que disfrutemos de esta cena de chicas solas que hace años que no tenemos.&lt;br /&gt;              Nos quedamos hasta la madrugada recordando viejas anécdotas, poniéndonos al día de nuestras vidas. Y aquella noche fue uno de los recuerdos que me acompañó a lo largo de mi viaje por el viejo continente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              ¡No podía creer que Luz ya tuviera un año! Me descubrí pensando mientras la veía caminar con torpeza con un vestido rosado y un moñito en su cabeza. Su primer cumpleaños era un acontecimiento demasiado importante para perdérmelo, por eso, organicé mi viaje para un par de días luego del festejo.&lt;br /&gt;              Como Lola y Fede eran los primeros en el grupo de amigos en tener hijos, en aquella fiesta lo que menos había eran niños, en cambio su casa se había llenado de amigos y parientes que se desvivían por mimar a Luz. Y en esa fiesta, me reencontré con Francisco. Ese día, era yo quien necesitaba despedirme de él.&lt;br /&gt;              Esperé el momento preciso, en que su mujer no se encontrara cerca, para que pudiéramos charlar solos unos momentos, y lo enfrenté.&lt;br /&gt;     -¿Cómo estás? -le dije mirando esos ojos azules.&lt;br /&gt;     -Bien... -me sonrió.&lt;br /&gt;     -Me alegro... Tenía la necesidad de pedirte disculpas. Como siempre, tenés derecho a estar enojado conmigo.&lt;br /&gt;     -Ya estoy acostumbrado a nuestros momentos... Y la verdad es que no me enojo con vos, sino conmigo. En realidad, yo actué muy mal.&lt;br /&gt;    -Igual te pido perdón... Siempre me pareciste un tipo genial y creo que muchas veces no te lo demostré.&lt;br /&gt;   - Gracias, pero, ¿a qué viene esto?&lt;br /&gt;   -Es que me voy por un tiempo.&lt;br /&gt;   -¡Cierto! A Europa, ¿no?... La verdad es que no pensé que te fueras -lo miré sorprendida y rápidamente continuó.- Es que antes nunca te habías querido ir.&lt;br /&gt;   -Sí, bueno, es que antes no tenía a donde irme. Y bueno, quería despedirme de vos y agradecerte, porque aunque no lo sepas vos me ayudaste a salir y a empezar a armar mi futuro.&lt;br /&gt;   -Me alegro, Florencia, ojalá que te encuentres.&lt;br /&gt;  -Ya me encontré- le sonreí y me alejé.&lt;br /&gt;           Verlo despertaba en mí sensaciones y deseos que en esos momentos no debía expresar. No era justo que lo hiciera. No cuando él acaba de iniciar un camino junto a otra mujer.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-4636995116651945313?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/4636995116651945313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-30.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4636995116651945313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/4636995116651945313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-30.html' title='CAPÍTULO 30'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-835009085177765437</id><published>2009-10-15T07:03:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.914-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>ÚLTIMA PARTE: "LOS MATICES"</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/StcunNgFEcI/AAAAAAAAACo/1E-Bs6Vz3tg/s1600-h/matices.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5392830329973445058" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 235px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/StcunNgFEcI/AAAAAAAAACo/1E-Bs6Vz3tg/s320/matices.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;ÚLTIMA PARTE: "LOS MATICES"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;Aquella noche con Francisco hizo que mis ojos se abrieran. Había estado tanto tiempo sumergida en mi dolor, en mi desazón, que mi percepción sobre la vida se había desdibujado.&lt;br /&gt;Tan presente era el dolor, que se había apoderado de mí un intenso miedo... un miedo a nunca poder salir de ese infierno.&lt;br /&gt;Y aquella noche comprendí que le echaba la culpa al amor. El amor me había hecho sufrir, pensaba. Por eso no debía volver a amar. Por eso había alejado de mi vida a lo que más amaba. Pero igual seguía siendo infeliz.&lt;br /&gt;Entonces pensé que tal vez estaba equivocada, que tal vez, mi infelicidad se debía a mi pasividad, a mi falta de voluntad de salir de ese lugar lleno de dolor en donde me había fijado.&lt;br /&gt;Y perdida en estos razonamientos, de pronto, noté cómo la luz iba tiñendo mi percepción, cómo los grises se iban mezclando con el color.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-835009085177765437?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/835009085177765437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/ultima-parte-los-matices.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/835009085177765437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/835009085177765437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/ultima-parte-los-matices.html' title='ÚLTIMA PARTE: &quot;LOS MATICES&quot;'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/StcunNgFEcI/AAAAAAAAACo/1E-Bs6Vz3tg/s72-c/matices.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-2342525458591991971</id><published>2009-10-14T05:29:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.916-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 29</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPITULO 29&lt;br /&gt;              Volvía del correo de enviar el telegrama de renuncia, cuando desde la esquina pude ver la silueta de Lola, con Luz en el cochecito, frente a la puerta de mi casa. Mi amiga era realmente genial, y demasiado expeditiva. Jamás había logrado comprender cómo se enteraba de todo con tanta rapidez, pero así era ella. Con una sonrisa la saludé y rápidamente ingresamos a casa. Todavía no hacía mucho frío, por eso decidimos instalarnos en el jardín, para poder charlar tranquilas, mientras Luz gateaba por el pasto.&lt;br /&gt;     -Yo realmente estoy muy preocupada. Tuviste un fin de semana fatal, y ahora renunciás y para colmo se casa Francisco... Las cosas no solamente no están bien, sino que cada vez peor.&lt;br /&gt;     -Lola, no te preocupes por mí. Yo estoy bien -no me dejó continuar.&lt;br /&gt;     -¿Qué vas a estar bien? ¡Estás hecha mierda! No vas ni para atrás ni para adelante -estaba indignada-. Yo pensé que con el tiempo te ibas a poner mejor, pero la verdad es que no querés salir de esto. Vos no querés volver a vivir -unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Lola estaba más preocupada que yo.&lt;br /&gt;     -Lola, por favor. No te pongas mal. Yo estoy bien... aunque no lo parezca. No te voy a negar que sigo triste y que no quiero involucrarme demasiado con nada, pero no estoy sufriendo. Estoy acostumbrada.&lt;br /&gt;     -No trates de consolarme, porque voy a terminar tirándome un tiro... Y para colmo el tarado de Francisco que se casa... Ustedes dos son un desastre... Yo estoy muy mal por ustedes dos y me siento muy impotente.&lt;br /&gt;     -Francisco se casa, eso es algo bueno para él. ¿Por qué te pone tan mal?&lt;br /&gt;     -Si vos lo hubieras visto el sábado en casa, totalmente angustiado, hasta lloró. Federico ya no sabía qué hacer. Francisco no está enamorado de Mara. Se casa porque ella se lo pidió y porque él piensa que es la única manera de sacarte de su cabeza. Va derecho al matadero -me dejó sin palabras; pero ella tenía muchas más para decir-. Y para colmo vos le salís con planteamientos de que no luchó por vos, y que ahora serían felices... Entonces yo me pregunto... ¿Qué mierda te pasa a vos? ¿Seguís enamorada de él? Porque puede ser, en realidad vos nunca dijiste que no lo querías. Simplemente elegiste a Mariano. Y esto me lleva a reflexionar, que si es así, vos tendrías que hacer algo para que Francisco no se case. Y para eso estoy yo acá.&lt;br /&gt;     -¿¡Estás loca!? Primero que yo no voy a hacer nada para que Francisco no se case. Él es grande y sabe lo que quiere hacer. Segundo, yo no pienso revisar lo que siento por Francisco, porque yo no quiero sentir nada por él. ¿Todavía no entendiste que yo no me quiero volver a enamorar? Prefiero terminar sola y triste y no desgarrada de dolor. Y entiendo tu preocupación, pero dejá todo como está. Ahora prefiero ir a jugar un rato con Luz... -no dejé que hablara más. Me parapeté tras su hija para que no me acosara.&lt;br /&gt;          Ante mi negativa, resignada, dejó de insistir en un plan para salvar a Francisco, pero por la noche quien tomó la posta fue Natalia. Yo entendía que estuvieran preocupadas por un amigo, pero ellas me pedían demasiado. Además convencer a Francisco de que no se casara me parecía una estupidez, ya que yo no tenía nada para ofrecerle a cambio. Luego de una larga charla, por fin pareció entender. Y entonces pensé que el tema ya estaba cerrado, y que mis amigas respetaban mi decisión. Pero fui muy ingenua...&lt;br /&gt;          Era sábado por la noche. Estaba tirada en el living mirando tele, mientras esperaba que Natalia terminara de cocinar unas pizzas, cuando sonó el timbre. Algo sorprendida fui a ver quien era y me encontré con dos caras felices que me saludaban. Lola agitando una botella de vodka gritaba “Noche de mujeres” y detrás suyo Lucrecia con una botella de champaña decía “Hay que festejar”. Entraron exaltadísimas.&lt;br /&gt;     -Fede y Martín salieron, así que yo dejé a Luz a dormir en lo de mamá para que tengamos una noche de chicas.&lt;br /&gt;     -¡¡Genial!!Yo estoy preparando pizzas, pasen, vamos -todas parecían contentísimas.&lt;br /&gt;     -¡Pizza con champaña!!¡Qué nivel! -agregó riendo Lucrecia.&lt;br /&gt;          Y bueno, pensé. Un poco de diversión y alcohol no me vendría nada mal.&lt;br /&gt;          Cenamos muertas de risa, y luego comenzamos a inventar tragos con el vodka y otras bebidas que aparecieron por allí. Yo estaba completamente relajada y divertida y muy pasada de alcohol.&lt;br /&gt;     -¡Vamos a bailar! -gritó Lola. Y en menos de diez minutos estábamos todas montadas en un taxi rumbo a una disco de la cual no logré entender el nombre.&lt;br /&gt;          Rápidamente nos ubicamos en el centro de la pista ¡Me sentía tan libre! Mi cuerpo disfrutaba con cada movimiento, mi rostro había perdido esa dureza, ese rictus que se había instalado por más de un año. Y en cambio no podía borrar la sonrisa, no quería hacerlo. Mis pensamientos eran confusos, pero misteriosamente felices. Aún con la poca conciencia que tenía, disfrutaba plenamente de ese momento.&lt;br /&gt;    -¡Vinieron! -escuché la voz de Federico y pronto lo descubrí abrazando a Lola-. Vengan, estamos por allá -y tomándonos de la mano, nos guió hasta unas mesas ubicadas en un rincón del local.&lt;br /&gt;          Y allí estaban todos, Lucas, Matías, Martín y Francisco. Las mesas estaban llenas de vasos vacíos y otros tantos llenos.&lt;br /&gt;     -¡Vengan, chicas! ¡Vamos a brindar! -gritó Lucas.&lt;br /&gt;          Creo que todos estaban tan borrachos como yo, o eso parecía. Yo estaba sorprendida, y hasta algo indignada por haber caído en la trampa de mis amigas, pero ya estaba allí y no quería desaprovechar el momento de felicidad por el que estaba transitando. Me senté entre Lucas y Francisco y tomando un vaso que por ahí encontré, brindé con ellos.&lt;br /&gt;     -¡Qué bueno que viniste! -me dijo Francisco mientras me abrazaba-. Estoy en pedo -agregó reposando su cabeza en mi hombro.&lt;br /&gt;     -Yo también -le contesté- ¿Vamos a bailar? -le ofrecí sin pensar, y tomados de la mano caminamos hasta la pista.&lt;br /&gt;          Aunque a esa altura de la noche, ya no era muy conciente de mis actos, sabía que quería liberar mi cuerpo, bailar, saltar y perderme en el ritmo de la música. Y quería hacerlo con Francisco. Y desinhibida, me dejé llevar por mis deseos.&lt;br /&gt;          Creo que cuando uno escucha algo en su interior y lo deja salir, inmediatamente comienzan a escaparse otros deseos, otras necesidades escondidas. Muchas veces uno las reprime y vuelven a ese lugar donde estaban ocultos, pero otras veces, es imposible ponerles trabas y salen, salen con más fuerza y aunque uno no quiera, comienzan a hacerse dueñas de tu voluntad.&lt;br /&gt;          Creo que aquella noche eso fue lo que me sucedió. Y aunque los recuerdos están borrosos, debido al alto nivel de alcohol en mi cuerpo, estoy segura de que esa fue la razón de mis acciones.&lt;br /&gt;      -Yo no puedo empezar una nueva vida sin despedirme de vos -entendí que me dijo mientras me abrazaba y acariciaba mi espalda.&lt;br /&gt;           Aunque no estaba muy lúcida, creí comprender el significado de sus palabras y comprobando que sentir su abrazo me encantaba, totalmente liberada, quise probar el sabor de sus labios y lo besé. Ya había olvidado el placer que sentía estando con un hombre y con ese pequeño beso, comencé a recordarlo. Francisco continuó besándome y acariciándome tanto como yo a él.&lt;br /&gt;          Ese fue mi último recuerdo más o menos claro de aquella noche, el resto de los acontecimientos se presentaron totalmente confusos, imposibles de relatar.&lt;br /&gt;          Me desperté totalmente mareada y cuando corrí mis sábanas para levantarme, me descubrí desnuda. Revisé mi habitación, pero no había rastros de algún acompañante. Aunque con la mente en blanco, las sensaciones de mi cuerpo, me aseguraban que algo había sucedido en mi cuarto. No podía creer no recordar qué y con quien. Necesitaba quitar esa resaca que me mantenía confusa, por eso salí de mi cuarto para ir al baño a ducharme. Y al llegar al pasillo vi a Lucas saliendo del baño y me horroricé... ¡No! No, con Lucas no me podía haber acostado. Apenas me saludó y se introdujo en el cuarto de Naty, entonces respiré aliviada y me dí una reconfortante ducha.&lt;br /&gt;          ¿Cómo podía ser que no recordara nada?, pensaba mientras caminaba hacia la cocina a prepararme un café. Pero al entrar y ver el torso de Francisco sobre la mesa, de pronto, recordé.&lt;br /&gt;          Recordé que me había acostado con Francisco el día de su despedida de soltero. Y un torrente de imágenes empezaron a aparecer ante mis ojos. Me recordé descontrolada, ávida de besos, de caricias, de sexo. Recordé el éxtasis que había sentido entre su cuerpo, con sus besos, con su deseo por abarcar cada centímetro de mi cuerpo. Y recordé los “te quiero” que habían resonado en mi habitación a lo largo de toda esa noche. Y esos “te quiero” no habían salido sólo de los labios de Francisco.&lt;br /&gt;          Entonces enloquecí. Me odié por haberme permitido perder el control. Me odié por haber liberado mis sentimientos, me odié por poder sentir placer con alguien que no fuera Mariano. Y lo odié a Francisco por existir. Debía hacerlo desaparecer de mi vida, antes de que el destino lo hiciera. Debía lograr que Francisco me detestara y así por fin deshacerme de él.&lt;br /&gt;          Llena de furia, grité su nombre, y de inmediato despertó. Con lentitud movió su cabeza para mirarme.&lt;br /&gt;      -Hola, Flor -dijo con una voz dulzona y me sonrió.&lt;br /&gt;    -No entiendo por qué estás tan contento... -le contesté de muy mal modo. Yo seguía parada en la puerta de la cocina, con mis brazos cruzados.&lt;br /&gt;    -¿Cómo no voy a estar contento? Me moría de ganas de estar con vos... y ayer vos me demostraste que también querés estar conmigo -estaba sumamente relajado, y no quitaba la sonrisa de su rostro, situación que me irritó aún más.&lt;br /&gt;      -Anoche estaba borracha. Eso no significa que quiera estar con vos, como fuiste vos, pudo haber sido cualquiera -intenté demostrarle cuán molesta estaba. Y fue ante aquellas palabras que por fin reaccionó.&lt;br /&gt;      -¿Qué me querés decir? ¿Qué lo que pasó anoche no significó nada para vos? -su tono de voz era cada vez más serio.&lt;br /&gt;      -Claro que no significó nada...&lt;br /&gt;      -¿Tampoco cuando me dijiste que me querías? -su rostro se había transformado.&lt;br /&gt;      -Francisco, estaba borracha, ni me acuerdo qué te dije, ni siquiera sabía con quién me había acostado, me di cuenta cuando te vi.&lt;br /&gt;      -¡Qué estúpido que soy! -había elevado su voz- Me levanté pensando que mi vida se había arreglado... ¡No puedo ser más estúpido! -apretó las sienes con ambas manos.&lt;br /&gt;       -¿Qué querés decir? ¿Vos no te das cuenta de que te casas en 15 días? ¿Qué pretendías? ¿Qué me levantara diciéndote, “mi amor, dejá todo y escapate conmigo”? ¡Por favor, Francisco! ¡Volvé a la realidad! -esperaba que mi agresividad sirviera para ahuyentarlo definitivamente de mi vida.&lt;br /&gt;      -No te reconozco, Florencia. Vos no sos así, vos anoche no me mentiste. No entiendo por qué me hacés esto, no entiendo por qué te lo hacés a vos misma. Pero hay algo que está claro, ya no tengo más nada que hacer en este lugar -se incorporó, pero antes de salir de la cocina se detuvo- Vos me dijiste que tendría que haber luchado por vos; pero eso es imposible. Vos no querés ser feliz. Vos sos la que no se puede jugar por nada... No puedo ser tan estúpido -mirándome con desprecio, se retiró.&lt;br /&gt;          Francisco no comprendía, yo no me podía jugar por mis sentimientos, mis sentimientos me aterrorizaban. Yo no quería volver a sufrir, no podía, no, no podía. No podía volver a amar, volver a sentir lo que había sentido esa noche por Francisco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Volví a la cocina con un sabor amargo. Después de tantos meses de sentirme tan presa de mi dolor y de mis miedos, tan presa de mi cuerpo, me había desatado, llegando a un total descontrol. No lograba equilibrarme. Había hecho todo mal, sin pensar, sin ser dueña de mis actos. Había dejado escapar sentimientos y sensaciones que no quería volver a sentir, y a causa de mis errores, había hecho sufrir injustamente a Francisco. Mi vida de pronto se había embarullado aún más.&lt;br /&gt;     -¿Todo mal con Frank? -me preguntó Natalia que había bajado a preparar el desayuno.&lt;br /&gt;     -Y sí... No sé qué pretendía él... No sé qué pretendían ustedes -la miré con reproche.&lt;br /&gt;      -Perdón, pensamos... No sé que pensamos, perdoná -palmeó mi espalda.&lt;br /&gt;      -Ya está. -no quería que se sintiera mal, yo sabía que debía estar muy feliz por estar con Lucas- Contame vos, ¿todo bien con Lucas? -le mostré una sonrisa&lt;br /&gt;     -¡No lo puedo creer! -me dijo bajito para que Lucas no escuchara-. ¡No puedo creer que después de tanto tiempo se me haya dado! Lucas es un divino -nos abrazamos.&lt;br /&gt;    -¡Me alegro, Naty!, disfrutalo.&lt;br /&gt;     -Poty, espero que no se arrepienta. A lo mejor estaba muy borracho y ahora lúcido, se arrepiente.&lt;br /&gt;     -No, Naty, ya se hubiera ido. Va a estar todo bien. ¡Andá con él! -Natalia me hizo caso y partió rumbo a su cuarto con los desayunos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-2342525458591991971?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/2342525458591991971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-29.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2342525458591991971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/2342525458591991971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-29.html' title='CAPÍTULO 29'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-5926467348779399740</id><published>2009-10-13T04:51:00.001-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.918-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 28</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6633ff;"&gt;CAPÍTULO 28&lt;br /&gt;             &lt;br /&gt;               Se acercaba el bautismo de Luz. Lola tenía todas sus energías puestas allí, y no dejaba de involucrarnos en cada una de sus ideas. Como yo era la que disponía de más tiempo, la acompañé en la compra de todo cuanto necesitó para que el bautismo saliera como ella lo soñaba. Y por fin llegó ese día.&lt;br /&gt;              La ceremonia fue muy cálida e íntima, en la capilla del que había sido nuestro colegio. No puedo hablar por los demás, pero para mí fue un momento emocionante. Luz era el único ser humano que despertaba en mí un amor y una ternura que no quería reprimir, y verla tan serena, inmaculada y frágil entre mis brazos, hacía ensanchar mi raído corazón.&lt;br /&gt;              Luego de la ceremonia nos trasladamos a la casa de Lola y Fede a festejar. Éramos bastantes, sus familiares más cercanos y su grupo de amigos íntimos. Yo aún no me sentía cómoda en grupos numerosos, pero debido a mi rol de madrina, permanecí cuanto pude en la reunión, y aprovechando los deseos de Luz de dormir, me ofrecí a intentar dormirla y me escabullí con ella en su habitación. Y aunque rápidamente el sueño la venció, yo me quedé sentada observándola.&lt;br /&gt;              Muy despacio se abrió la puerta y, con cautela, Francisco entró y se acercó a la cuna. Mirando a Luz, me dijo casi en un susurro:&lt;br /&gt;      -Es hermosa, ¿no?&lt;br /&gt;     -Sí, es perfecta. Podría pasarme horas mirándola.&lt;br /&gt;    -Ser sus padrinos fue el mejor regalo que nos pudieron hacer -agregó mientras acariciaba su piernita-. Chau, Luz -le dijo y luego se dirigió a mí-. Me voy... -caminó hacia la puerta, pero en vez de retirarse, giró y me dijo: -Desde el otro día quería hablar con vos, pero fuera del instituto, no como director, sino como amigo.&lt;br /&gt;     -Nosotros no somos amigos -lo interrumpí.&lt;br /&gt;     -Bueno, entonces como ex novio. Si lo que dijiste el otro día en el grupo es verdad, cosa que creo que sí, creo que necesitás ayuda. No está bueno que te sientas así.&lt;br /&gt;     -No, no está bueno. Y tampoco está bueno que vos estés metiéndote en mi vida ¿No te das cuenta que yo no quiero saber nada con vos? -no lograba reprimir la bronca que me hacía sentir. –No me hace bien tenerte cerca, me causa odio, Francisco, y si en reuniones sociales tengo que soportarte lo hago por el resto de mis amigos y por Luz, pero que para colmo ahora tenga que soportarte en el trabajo y dando opiniones de mi vida ya es inconcebible. Entendelo, Francisco, no te quiero cerca. No sé ni me interesa saber qué razón tuviste para llevarme a tu trabajo, pero hacé de cuenta que no me conocés y que no tenés derecho a decirme absolutamente nada.&lt;br /&gt;     -Ok, sólo quería ayudar... -nuevamente giró para retirarse, pero se detuvo frente a la puerta y sin mirarme, agregó-. No entiendo por qué me tenés tanto odio. Yo nunca te hice nada malo, nunca... Y lo del trabajo fue para darte una mano, porque me importás. Ojalá no me importaras... Me voy, mi novia me está esperando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              ¿Qué pretendía Francisco? ¿Qué pretendía haciéndose el bueno conmigo? Yo no quería saber nada con él, ni con nadie. Y además ese odio que se apoderaba de mí. Ese odio incontrolable que surgía desde mis entrañas cada vez que lo veía. Detestaba aquel sentimiento. Detestaba cualquier sentimiento. Yo no debía volver a sentir, porque sentir me hacía sufrir. Lo único con lo que había aprendido a lidiar era con el dolor. Aún el dolor era el dueño de mis días y sólo pugnaba por desarraigarlo de mi ser. Ése era el único motor que me impulsaba a seguir viviendo, mi diaria lucha contra el dolor. Y estaba convencida de que una vez que lo desterrara, no permitiría atarme a nada ni a nadie. A nada ni nadie que despertara en mí cualquier clase de sentimientos.&lt;br /&gt;            Entonces, tomé la firme determinación de poner todo mi tiempo y pensamientos en el trabajo, sin darle lugar a nada más. Y  sin darme cuenta, abstraída en mis ocupaciones y en los cientos de informes que escribía, fueron pasando los meses. Y aunque el dolor por momentos cedía, en otros parecía tomar aire para retornar con más fuerza. Tal vez las fechas que antes eran recordadas para festejar, eran ahora que las que más me atormentaban. Pero ya acostumbrada a estos estados de ánimo, seguía adelante enfrascada en cosas que no me importaban demasiado pero que ocupaban mi tiempo.&lt;br /&gt;          Llegué temprano al instituto y al atravesar la puerta, me encontré con un gran cartel. La institución cumplía dos años de vida, y había toda clase de festejos organizados para celebrar el acontecimiento. Entré a la sala de profesores y pregunté a mis compañeros cómo se desarrollaban estos festejos.&lt;br /&gt;     -El año pasado estuvo muy lindo, se hace una gran feria donde está invitado todo el barrio, los chicos muestran sus producciones, después hay suelta de globos -me contó Lucía.&lt;br /&gt;    -Va a ser una semana intensa, Florencia, ¿vos me ayudarías con la decoración del lugar?-agregó Valeria.&lt;br /&gt;    -Claro, lo que necesites.&lt;br /&gt;    -Pero el mejor festejo es el del viernes a la noche -agregó Juan-. ¿Este año a dónde nos invita la institución?&lt;br /&gt;    -A un cantobar de la plaza Serrano, después reparto las invitaciones -le contestó Valeria.&lt;br /&gt;¡Lo único que me falta! ¡Un cantobar!, pensé. Pero al ver la dicha general, me limité a imitar sus sonrisas.&lt;br /&gt;          Y ciertamente fue una semana intensa. Los festejos parecían ser algo de suma importancia, y el viernes, cuando la institución abrió las puertas a las familias y al barrio, el centro se lució, los chicos parecían felices y el equipo docente corría de aquí para allá intentando que todo estuviera perfecto. Y lo estuvo, la fiesta fue un éxito.&lt;br /&gt;         Aquella noche, por lo menos para mí, no fue tan exitosa, pero ciertamente reveladora. Por supuesto que no quería ir a ese cantobar a cenar, cantar y bailar con mis compañeros, pero debía hacerlo. Y aunque estuve a punto de quedarme en casa, Natalia, casi empujándome hasta la puerta me convenció de que sería bueno que tuviera una noche de distracción.&lt;br /&gt;         Cuando llegué, ya casi todos estaban allí. No sabía dónde ubicarme, ya que poco tenía para hablar con todos ellos. Pero al notarme dudosa, Juan con un gesto, me invitó a sentarme a su lado.&lt;br /&gt;     -¡Qué bueno que viniste! La mayoría creía que no ibas a aparecer -me dijo sonriente.&lt;br /&gt;     -Pero acá estoy... -le conteste algo resignada.&lt;br /&gt;     -Bueno, levantá el ánimo... Acá la vas a pasar bien, cantar y bailar un rato le hace bien a cualquiera.&lt;br /&gt;      -Vos sabés que socializar no es lo que más me gusta en esta vida... -me sinceré.&lt;br /&gt;      -Te voy a dar un consejo, yo no sé qué te habrá pasado en la vida, pero te aseguro que un poco de alcohol te va a venir bien -sin esperar que contestara, llamó al mozo y pidió dos daikiris.&lt;br /&gt;     -¡Muy buen consejo! -dije riendo-  incitarme a volverme alcohólica.&lt;br /&gt;    -¡Tampoco para tanto! pero una noche de descontrol de vez en cuando es divertido.&lt;br /&gt;          Y llegó el trago, que estaba delicioso. Tal vez Juan no estaba tan equivocado, tal vez un poco de  alcohol le haría bien a mi organismo y entonces al terminarlo, pedí otro, y al terminar aquel, otro más. Y aunque con el primer trago ya estaba mareada, ese estado me encantó, y  con el tercero sentía que mi cuerpo se había aflojado, mis facciones se habían ablandado, y una semi sonrisa asomaba en mi cara. Me sentía bien, contenta.&lt;br /&gt;     -Dale, nos toca cantar -entendí que Juan me decía mientras me tomaba de la mano para que lo siguiera, pero estaba demasiado mareada, y aunque intenté levantarme, no lo logré. Entonces él y otros de la mesa pasaron al escenario.&lt;br /&gt;     -¿Qué estás haciendo? -reconocí su voz de enojado, pero su rostro se presentaba borroso.&lt;br /&gt;     -Nada, pasándola bien -largué una carcajada.&lt;br /&gt;     -Florencia, estás borracha, estás haciendo un papel lamentable.&lt;br /&gt;     -Francisco, no me molestes, la estoy pasando bien, y correte de ahí que estaba sentado Juan... Al final es re divertido. Andate -le dije empujándolo.&lt;br /&gt;     -Hacé lo que quieras -me contestó con su voz de enojado y se levantó.&lt;br /&gt;          Cuando Juan volvió a la mesa, pidió dos nuevos tragos, y animado por mi buena disposición, comenzó a ponerse cariñoso, abrazándome y jugueteando con mi cuello. Y aunque yo no me encontraba muy conciente, sí pude notar que su actitud me incomodaba; pero a la vez me  causaba gracia, de todas maneras, me iba a ser difícil zafar de esa situación.&lt;br /&gt;     -Juan, está todo bien, pero no te pases, estoy muy borracha -la sinceridad brotó de mis labios.&lt;br /&gt;     -No me voy zarpar, pero por qué ponernos frenos si la estamos pasando bien -contestó, y me besó muy cerca de los labios.&lt;br /&gt;     -Tengo ganas de divertirme, nada más -intenté separarme un poco de él, pero no había mucho lugar a dónde escapar.&lt;br /&gt;     -Me parece que Florencia no se siente bien, -interrumpió Francisco- la voy a llevar a su casa -agregó mientras me tomaba por los hombros levantándome de la silla. No me dió opción a nada, con firmeza me llevó hasta su auto y sin decir palabra arrancó el motor.&lt;br /&gt;     -No se por qué te tenés que meter. Hoy es la primera vez en mucho tiempo que la paso bien, y vos me sacás sin preguntarme.&lt;br /&gt;     -Estás borracha, Juan estaba por encararte y me pareció que estabas incómoda, mañana sobria te ibas a arrepentir.&lt;br /&gt;     -¡Ah!, es eso, te molestó que un tipo quiera tranzarme, ¿y si eso es lo que necesito? ¡Nadie te pidió ayuda! ¡¿Por qué te seguís metiendo en mi vida?! -le grité con furia.&lt;br /&gt;          Francisco detuvo el auto en cuanto pudo y sin soltar las manos del volante, preguntó con angustia.&lt;br /&gt;     -¿Por qué me tratás así? Te pido por favor que me expliques, te pido que me digas por qué me odias, ¿qué te hice para que me trates de esta manera? -terminó de hablar y bajó su cabeza.&lt;br /&gt;          Mis pensamientos eran confusos por el alcohol, mi razón estaba llena de furia, pero tal vez esa confusión, esa furia, hicieron que esa razón tan desconocida para mí como para Francisco, sin filtro, saliera a la luz. Y a pesar de mi borrachera, de una manera totalmente coherente.&lt;br /&gt;    -¿Sabés por qué te odio? -me escuché diciendo- Porque yo estoy así por culpa tuya, porque si vos te hubieras jugado por mí, hubieras luchado, yo estaría hoy con vos, y no sufriendo porque mi novio se murió y me dejó sola. Por eso te odio, porque te hiciste el que me amabas, pero cuando tuviste que luchar, desapareciste, y ahora reapareces haciéndote el bueno, consiguiéndome trabajo, pero sin otras intenciones, con novia. ¿Qué querés? Demostrarme que vos estás re bien, mientras yo estoy hecha una mierda... ¿Lo disfrutás? ¿Lo disfrutás? - clavé mi mirada en su rostro.&lt;br /&gt;          Francisco tardó varios segundos en contestar, y cuando lo hizo, levantó su cabeza y enfrentó mi mirada.&lt;br /&gt;     -Yo no disfruto que vos estés mal, yo me preocupo. Pero yo no tengo la culpa de la muerte de Mariano, ni de que vos sufras por él. Vos sabés muy  bien, Flor, que yo intenté por todos los medios arrancarlo de tu corazón, pero fue imposible. Vos lo amabas a Mariano, y es verdad, yo no luché. No luché porque no tenía sentido luchar, si iba a perder. No me podés  echar la culpa de tu sufrimiento, porque no la tengo. Y quiero aclararte que mi vida no está tan bien, sino, yo no estaría acá. Yo soy un reverendo boludo; pero eso no es culpa tuya.&lt;br /&gt;     -Yo también te amaba a vos, Francisco, yo te amaba y éramos felices juntos y vos te fuiste, no luchaste, me dejaste servida en bandeja -mis pensamientos brotaban con total naturalidad, como si mucho tiempo hubiera estado pensando en ello, sin embargo eran totalmente nuevos para mí. Mis palabras me sorprendían.&lt;br /&gt;     -Flor, vos lo amabas a Mariano, y aunque no hubiera sido tu novio, igual estarías sufriendo su muerte. Él era muy importante para vos.&lt;br /&gt;     -La estaría sufriendo junto a vos, vos me estarías abrazando, conteniendo... ¡Yo necesito que me abracen! ¡Yo estoy sola! ¡Sin nadie que me quiera! ¡Sin la capacidad de volver a querer! -grité con furia- ¡Y es culpa tuya! -me abalancé contra él, para golpear su pecho con mi puño; pero Francisco me detuvo y con mucha fuerza me abrazó. Pero yo quería lastimarlo, descargar toda esa bronca, esa impotencia que tenía adentro y que luchaba por salir, pero mi esfuerzo por zafarme de sus brazos era contrarrestado por la fuerza que él ponía en ese abrazo, que terminó venciendo mi voluntad, y al cabo de unos segundos me desplomé. Me desplomé allí, entre sus brazos y un llanto incontrolable me dominó. Lloré, mucho tiempo lloré y Francisco respetó mi necesidad. Se limitó a acariciar mi cabello en silencio.&lt;br /&gt;     -¿Me llevás a casa? -le pedí, entre sollozos, cuando logré tranquilizarme. Y así lo hizo.&lt;br /&gt;          Al estacionar frente a la puerta de mi hogar, Francisco, me miró con seriedad.&lt;br /&gt;     -Florencia, yo... -no lo dejé terminar.&lt;br /&gt;     -Ya está, no quiero hablar más... Necesito entender lo que siento... Y aunque sé lo que dije, yo sé que nada es culpa tuya. Gracias por traerme -no lo podía mirar, y sin saludarlo, ingresé a mi casa.&lt;br /&gt;     No, no quería hablar más, y en realidad tampoco quería entender mis sentimientos. No quería nada, sólo quería dormir. Desconectarme de todo. Y así lo hice, me acosté y no logré levantarme hasta el lunes. Y aunque en aquellos dos días que permanecí en cama intenté no pensar, no lo logré. Mucho no saqué en limpio, pero sí tomé una decisión, una importante decisión, que fue el motor que permitió que me levantara, me bañara y vistiera ese lunes por la mañana.&lt;br /&gt;          Llegué tarde al trabajo, pero no me importó, en ese lugar ya nada me importaba. Pero al pasar por la recepción quedé petrificada ante una participación que colgaba de la cartelera.&lt;br /&gt;          Aunque sabía que estaba de novio, ver por escrito que Francisco se casaba en apenas un mes, me sorprendió. Me sorprendió, me molestó. ¿Qué más daba? En realidad su casamiento era algo bueno, así Francisco no podría intervenir más en mi vida. Caminé decidida hasta la dirección. Era con él con quien quería hablar, solamente para eso estaba allí.&lt;br /&gt;          Sin golpear, abrí la puerta y lo sorprendí hablando con Valeria.&lt;br /&gt;     -¡Florencia! Pensé que te había pasado algo, me extrañó mucho que no vinieras y no avisaras -dijo Valeria.&lt;br /&gt;     -Sí, bueno, ya llegué, pero necesito hablar unas palabras con Francisco.&lt;br /&gt;     -Pero ahora estamos hablando de algo, ¿por qué no vas al gabinete y después te llamamos? -me contestó sorprendida por mi actitud, pero yo no me moví. Simplemente clavé mi mirada en Francisco.&lt;br /&gt;     -Valeria, me parece que Florencia necesita hablar ahora mismo... Danos 15 minutos y después seguimos con esto -Valeria con gesto de confusión en su rostro, se levantó y abandonó la dirección.&lt;br /&gt;          Entonces pasé y me senté frente a él. Francisco estaba nervioso, sus facciones estaban tensas.&lt;br /&gt;     -Quería hablar con vos antes de poner la participación, te pido disculpas. Te llamé el fin de semana, pero Naty me dijo que no querías hablar con nadie -se apresuró a decir con un tono poco habitual en él.&lt;br /&gt;     -No vine por eso, te felicito y espero que seas muy feliz. Por lo menos uno de los dos tiene la posibilidad de serlo, no la desaproveches. Vine para decirte que renuncio, yo no puedo estar más acá. Este lugar ya no me sirve, y a mí no me hace bien estar cerca tuyo. De todas maneras, gracias por la oportunidad -me levanté; pero él tomando mi mano, me detuvo.&lt;br /&gt;     -Florencia. Ojalá los dos podamos ser felices. Ojalá yo hubiera luchado más por vos... Y perdoname si ahora intento seguir con mi vida.&lt;br /&gt;     -No tengo nada que perdonarte. Me parece bien. Y en serio espero que seas feliz -zafé mi mano y me retiré de allí.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-5926467348779399740?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/5926467348779399740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-28.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5926467348779399740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5926467348779399740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-28.html' title='CAPÍTULO 28'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-5051904885605812844</id><published>2009-10-09T06:59:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.922-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 27</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 27&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Luego del gran alboroto, volvió la calma. Una vez que la casa quedó remodelada y que Naty terminó con su mudanza, la casa quedó vacía y silenciosa.&lt;br /&gt;              Cuando Natalia se despidió para irse a trabajar, me encontré sola y perdida. Recorrí cada rincón de mi casa intentando encontrar algo en qué pasar mi tiempo, pero no hallé nada. Subí al playroom y me encontré con el caballete y ese cuadro que estaba allí desde aquel día y me invadieron los recuerdos. Recuerdos tortuosos a los que no quería enfrentarme. Entonces apagué la luz y cerré aquella puerta, que por mucho tiempo no volvió a ser abierta.&lt;br /&gt;              Recorrí todos los canales de la televisión sin encontrar nada interesante, y aburrida fui a la cocina a prepararme algo para comer.&lt;br /&gt;              Mientras jugueteaba con los fideos, observé el papelito que desentonaba en el centro de mesa. Lo tomé y me abstraje mirando esos números. ¿Qué tenía que perder?, pensé, si en realidad nada quería ganar.&lt;br /&gt;              Llamé por teléfono y concerté una cita con la directora para el día siguiente. Cuando llegó Natalia le conté de la entrevista y ella pareció entusiasmarse mucho más que yo.&lt;br /&gt;              Me obligó a armar un currículum, que por cierto era bastante magro, y a elegir la ropa adecuada.&lt;br /&gt;              Su entusiasmo me hizo dar cuenta de mi falta de interés. En realidad esa entrevista de trabajo no me causaba ni miedo, ni nervios, ni expectativas. Mi única intención era salir de esas paredes que me llenaban de recuerdos y poder despejar mi mente de tanto dolor.&lt;br /&gt;              Por lo visto, la falta de entusiasmo depositado en la reunión con la directora del instituto fue favorable. Ya que me mostré suelta y tranquila y pude conversar con total naturalidad. Y esto debió agradarle a mi futura jefa, ya que esa misma tarde me confirmaron que el puesto era mío y que debía presentarme a trabajar al día siguiente.&lt;br /&gt;              La estructura de la institución me pareció interesante. Era un centro recreativo formado para chicos de bajos recursos, donde se dictaban distintos talleres lúdicos, artísticos y de actividades manuales. Mi función era tener espacios individuales con los chicos y servir de enlace entre los distintos profesionales que allí se desempeñaban. Y aunque no me sentía para nada calificada para el puesto, me pareció un desafío atrayente y pronto tomé real interés por el trabajo.&lt;br /&gt;              A medida que transcurrían los días, esa actividad iba ganando espacio en mi vida. La obsesión con el trabajo no me daba tiempo para pensar en mis sentimientos, en mis deseos y en lo vacía y sola que me sentía.&lt;br /&gt;              Repasando aquel tiempo, comprendo que estaba escapando de mi vida, para intentar crear otra, donde no había lugar para los sentimientos y por lo tanto, para las decepciones.&lt;br /&gt;            Y calculo que mi hermetismo y mi falta de interés por relacionarme me convertía en una persona atrayente, ya que la mayoría de mis compañeros de trabajo parecían interesados en mi vida. Seguramente les resultaba misteriosa. Eran pocos los momentos que compartía con ellos, y siempre trataba de mantenerme al margen de sus conversaciones, pero por lo general todo tema terminaba derivando en alguna pregunta sobre mi vida. Una pregunta que solía quedar sin respuesta. A mí no me interesaba hacer nuevos amigos, me bastaba con los que tenía. Me había hecho el firme propósito de no involucrarme afectivamente con nadie y ya bastante sufría por tener sentimientos hacia mis conocidos. Cuanta más gente quisiera más posibilidades de sufrir tendría. No, entablar nuevas relaciones no estaba en mis planes. Pero eso no se los podía explicar.&lt;br /&gt;           Por eso odiaba esa media hora que todas las mañanas debíamos compartir en la sala de profesores. Una media hora estipulada por la institución para fomentar el espíritu de trabajo en equipo y las buenas relaciones entre los docentes. El concepto era bueno, una media hora para tomar café y pasarla bien, para que todos luego comenzaran a trabajar con buen ánimo, pero para mí, era media hora de tortura.&lt;br /&gt;      -Ayer fui a bailar -comentó la profesora de telar. Una chica que debería tener mi edad-Está tan difícil a esta edad lidiar con esto de ser soltera... Los hombres solos de 30 son unos trastornados.&lt;br /&gt;              La mayoría de las mujeres que se encontraban es esa mesa apoyaron ese comentario. Yo me limité a beber un poco de mi café.&lt;br /&gt;     -No todos Lucía, mirame a mí, soy un candidato perfecto -le contestó el profesor de carpintería.&lt;br /&gt;     -¡Ni lo sueñes! -contestó riendo Lucía-. Vos Florencia, ¿tenés novio?&lt;br /&gt;              ¿¡Por qué no se daban cuenta que no me interesaba participar!?&lt;br /&gt;     -No -apenas contesté y fijé mi vista en el café.&lt;br /&gt;     -Entonces decime si no tengo razón, ¿no es cierto que está muy difícil conseguir un hombre coherente?&lt;br /&gt;    -La verdad es que no sé, no estoy buscando a nadie; pero por experiencia te digo que no vale la pena enamorarse, siempre terminás sufriendo -al finalizar la frase, supe que debí haberme quedado callada.&lt;br /&gt;   -¡No estoy de acuerdo! No habrás encontrado a la persona ideal, pero estar enamorada de alguien que te quiere es lo mejor que te puede pasar -opinó indignada la maestra de pintura. Preferí no seguir opinando.&lt;br /&gt;   -Bueno, entendela, es difícil superar un engaño amoroso -dijo de modo chistoso el profesor de carpintería-. Florencia, no todos los hombres son iguales, cuando quieras hacer la prueba yo estoy disponible. -Me clavó la mirada. Algo debía contestar, pero no tenía ganas de hacerme la graciosa.&lt;br /&gt;     -Gracias, Juan, pero no estoy interesada.&lt;br /&gt;     -Mirá que se te va a pasar el cuarto de hora -sus chistes ya me estaban empezando a molestar.&lt;br /&gt;     -Yo ya conocí lo que es un hombre en serio, y no me pienso molestar en buscar a otro porque no lo hay -nuevamente debí quedarme callada.&lt;br /&gt;     -¡Uy! Ahora lo convertiste en algo personal...&lt;br /&gt;    -Bueno, chicos, basta, cambiemos de tema... -agradecí lo oportuno de la intervención de Lucía, y por suerte, unos minutos más tarde, cada cual partió a cumplir con sus obligaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;               Trabajar me hacía bien, pero día a día, me era más difícil evitar a mis compañeros. Claro, ya llevaba más de un mes allí, y aún sin quererlo se había instalado ese nivel de confianza que da el verse diariamente. Y no crear amistades allí, más que una defensa se había convertido en una fijación. Entonces me fui dando cuenta de que la mayoría me había catalogado como una persona pedante. Y aunque esto no perjudicaba mi desempeño laboral, me había costado alguna que otra reunión con la directora de la institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Estaba repasando unos informes cuando se hizo presente en mi gabinete la directora. Rogué que no fuera otra de esas charlas en pos de la integración.&lt;br /&gt;     -¿Qué necesitás, Valeria? -le pregunté al notarla algo nerviosa.&lt;br /&gt;     -Quería saber si tenés los informes de las últimas reuniones con los chicos del taller de carpintería -sabía que los tenía, por eso me pareció rara su preocupación.&lt;br /&gt;     -Sí, tengo todo al día... ¿Pasa algo?&lt;br /&gt;     -No, no. Hoy viene a ver como anda todo el coordinador general. Quiero que esté todo impecable -solían hablarme del coordinador general, pero desde que había comenzado a trabajar nunca había aparecido por la institución.&lt;br /&gt;      -No te preocupes, en lo que a mí respecta está todo en orden. ¿Es muy severo? -por su comentario me lo imaginaba como un viejo director de escuela, mayor, gordo y autoritario.&lt;br /&gt;      -Es exigente, pero muy agradable. Lo que sucede es que estuvo en la sede de La Boca y encontró tantos problemas que estuvo como dos meses intentando arreglar el caos. Quiero que de acá se vaya rápidamente satisfecho.&lt;br /&gt;              Valeria dirigía la institución desde que se había abierto, aproximadamente año y medio atrás, y a pesar de tener 30 años, era una mujer de experiencia en el tema y de muy buen manejo, tanto con los chicos como con los profesionales, y el centro funcionaba muy bien. Le di mi opinión para tranquilizarla.&lt;br /&gt;     -Gracias, Florencia. Bueno, después pasaré a presentártelo. Como sos nuestra nueva adquisición seguro que querrá conocerte -sin decir más, salió apurada, seguramente a avisar al resto del personal de la visita de este “super coordinador”.&lt;br /&gt;              Resté importancia a la llegada de este personaje, yo estaba muy tranquila y conforme con mi desempeño, por eso no tenía nada que temer. Es más, me divertí pensando en el señor viejo y gordo que vendría a cuestionar mi trabajo.&lt;br /&gt;              Casi una hora más tarde, nuevamente golpearon a mi puerta, pero la imagen que había formado en mi imaginación, distaba mucho de la que se acababa de presentar ante mis ojos.&lt;br /&gt;    -Y ella es Florencia La Fuente, la nueva psicopedagoga -le dijo mientras se acercaban.&lt;br /&gt;     -Florencia él es... -la interrumpió.&lt;br /&gt;      -Sí, ya nos conocemos, gracias Valeria -Valeria nos miraba sorprendida-. ¿Te parece si le pido que me cuente un poco de los chicos? -se sentó frente a mí y Valeria aún algo confundida, nos dejó. Reconozco que yo también estaba sorprendida. Pero no de una grata manera. Y él supo leer perfectamente en mi rostro.&lt;br /&gt;      -Hola... Esta es una situación un tanto extraña –dijo.&lt;br /&gt;      -Es cierto... Esta situación me confunde... ¿Vos le diste los datos a Lucas? -no hacia falta que me contestara, claro que él se los había dado-. Entonces, ¿vos hiciste que consiguiera este trabajo?&lt;br /&gt;     - Y, sí... A Valeria le encantaste, pero te faltaba currículum... No me animé a ofrecértelo yo mismo, no sabía si te seguía pareciendo una persona no grata, pero me pareció que trabajar te iba a hacer bien.&lt;br /&gt;    -Trabajar me hace bien; pero si hubiera sabido que vos eras el coordinador yo no estaría trabajando acá... Francisco,  siento que... -acallé mis pensamientos. Él era mi jefe-. Bueno, ya está, esto es así. Vayamos a lo que te trajo acá, ¿te cuento sobre los grupos?&lt;br /&gt;    -Sí, por favor, te escucho.&lt;br /&gt;             Intenté mostrarme lo más serena que pude, le conté sobre mi trabajo en la institución. Ni bien cerró la puerta de mi gabinete, dejé caer mi cabeza sobre el escritorio. Me sentía agotada, agotada de mis confusos sentimientos.&lt;br /&gt;               Traté de definir esa confusión y llegué a la conclusión que me sentía indignada. Francisco me había manipulado, no sé con qué intención había querido reaparecer en mi vida. Había logrado que ese trabajo fuera indispensable para mí y recién entonces había hecho su entrada triunfal, nada menos que como mi superior.&lt;br /&gt;               Pero yo no quería que él regresara a mi vida, aquella rabia inexplicable que había surgido cuando lo ví en el velorio de Mariano seguía allí, y se había instalado con más fuerza. Con Francisco cerca nada bueno podría pasar, no sabía cuáles eran sus intenciones, pero estaba segura de que no sería nada bueno.&lt;br /&gt;              Lo maravilloso de aquel trabajo era poder destinar todos mis pensamientos al mismo, sin tener que involucrarme afectivamente, y a la vez sin depositar demasiado de mi misma, ya que con el tiempo comprobé que ser psicopedagoga me importaba muy poco, solo me servía como una herramienta de distracción y como un lugar en donde gastar mis energías; pero con Francisco allí, ya nada sería lo mismo.&lt;br /&gt;              Ese día volví a casa preocupada con mis deliberaciones y al encontrarme con Natalia, le comenté mis conclusiones.&lt;br /&gt;     -¿No pensás que te estás adelantando? -dijo luego de masticar mis ideas- A lo mejor Francisco no tuvo dobles intenciones, tal vez te quiso dar una mano y por eso te consiguió ese trabajo. Francisco está de novio hace tiempo. No te persigas.&lt;br /&gt;      Tal vez Naty tenía razón. Y aunque no la tuviera, esa opción era tranquilizadora, y mi rabia hacia Francisco sería uno de los tantos sentimientos negativos con los que tendría que seguir lidiando. En aquel momento, concluí que tal vez aquella situación sería mejor que volver a estar sola en casa con mis pensamientos.&lt;br /&gt;     Entonces decidí que debía salir a lidiar con esta nueva realidad.&lt;br /&gt;     Ya al día siguiente comprobé que no sería nada sencillo. Al llegar a la sala de profesores para compartir el famoso café socializador, me encontré con Francisco. Estaba sentado en la cabecera de la mesa esperando que todos nos acomodáramos. Y una vez que ya todos estábamos allí, comenzó con su discurso.&lt;br /&gt;     -Bueno, ayer hablé individualmente con cada uno de ustedes, pero hoy quería hacer algunos comentarios generales. Ya saben que no pude aparecer por un par de meses. Lo que pasó en la sede Boca no quiero que ocurra nunca más. Esta sede funciona muy bien, y quiero que siga de esa manera. Y el éxito de este lugar se basa en varios aspectos. Primero en la comunicación del equipo. Para que cada taller funcione bien, todos debemos actuar con coherencia y ser solidarios con los demás. Segundo, tomarse en serio el trabajo. Les estamos dando la posibilidad a estos chicos de tener un lugar donde expresarse y a la vez darles las armas para poder el día de mañana tener una salida laboral. No venimos a zafar. Entonces cuando estamos en los talleres, estamos al cien por ciento,  por eso tienen la posibilidad todas las mañanas de estar un rato charlando, pasándola bien. Y después dedicarse enteramente al trabajo. Y cuando surja algún problema no duden en hablar con Valeria o con Florencia, úsenlas a ellas como enlace, y por supuesto que pueden contar conmigo. Yo voy a venir todos los lunes, miércoles y viernes por la mañana. Salvo Florencia, todos ya han trabajado conmigo, saben que soy algo exigente con el trabajo, pero que me encanta trabajar con buena onda, en un clima amistoso, y que fundamentalmente no muerdo. Para finalizar, quiero felicitarlos porque sé que están trabajando muy bien, y vi a los chicos muy contentos. Así que  ya saben que pueden contar conmigo para lo que sea. Ahora, escucho dudas y sugerencias.&lt;br /&gt;              No hubo muchas dudas ni sugerencias. Todos parecían encantados con Francisco y rápidamente entraron en una amistosa charla con él. Yo, como siempre, me mantuve al margen, con el café entre mis manos.&lt;br /&gt;              Luego de tener un par de charlas con alumnos, me encerré en mi gabinete a realizar algunos informes. Y de pronto mis pensamientos se vieron interrumpidos con el crujido de la puerta.&lt;br /&gt;      -Permiso, necesito hablar unos minutos con vos.-dijo Francisco investido de autoridad.&lt;br /&gt;      -Claro, sentate -dije resignada.&lt;br /&gt;     -¿Escuchaste lo que dije sobre la comunicación?&lt;br /&gt;     -Si, muy buen discurso -ya sabía a dónde quería llegar.&lt;br /&gt;     -No quiero que te ofendas, primero que nada quiero que sepas que Valeria me dijo que trabajás muy bien, que sos muy eficiente, pero algo antisocial. Muy cortante con tus compañeros y eso no está bueno... Vos sos el enlace entre los chicos y los profesores ¿Podrás hacer algo al respecto?&lt;br /&gt;     -No vengo a hacerme amigos. Vengo a trabajar, y lo hago bien.&lt;br /&gt;     -No te estoy pidiendo que te hagas amigos, simplemente que no te aisles en un rincón, estaría bueno que los profesores puedan confiar en vos... Te recuerdo amigable.&lt;br /&gt;     -Ya no soy la misma persona. Pero haré lo posible. Si no tenés nada más que decirme, me gustaría poder terminar estos informes.&lt;br /&gt;     -Te dejo.&lt;br /&gt;               ¡Ay, por Dios, qué tipo!, pensé. Sabía que le encantaba tenerme allí, en ese estado de sumisión, dónde debía aceptar sus críticas, sin tener demasiado derecho a réplica. Pero yo ya estaba harta de ese cuentito de la amistad laboral. Me molestaba, perturbaba mi escape. Ya sabía, debía ponerle fin a ese tema, o debería abandonar ese trabajo.&lt;br /&gt;              Por eso, con toda intención, esperé hasta el viernes, y cuando todos estaban reunidos, con Francisco al frente, tomé la palabra.&lt;br /&gt;     -Hola, si no les molesta, me gustaría decirles algo -todos parecieron sorprenderse, y logré captar su atención casi de inmediato. –Quería decirles que se que ustedes piensan que soy distante, poco amistosa. Yo no quiero que eso interfiera en mi trabajo ni en el suyo. Yo no estoy pasando por un buen momento de mi vida. Acabo de tener una perdida irreparable, irremplazable y el trabajo me ayuda a seguir viviendo. Y es verdad, no me interesa hacer amigos, no quiero hacer amigos, no tengo más lugar para los afectos. Pero quiero que sepan que pueden contar conmigo para lo que sea en el trabajo. Estoy cien por ciento para ayudarlos y para tratar de resolver sus problemas. Espero que eso les alcance... -cerré mi boca y los miré expectante. Todos asintieron. Entonces, caminé hasta la cafetera a servirme un café.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-5051904885605812844?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/5051904885605812844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-27.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5051904885605812844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5051904885605812844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-27.html' title='CAPÍTULO 27'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-1436460795501096995</id><published>2009-10-08T07:54:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.924-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 26</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 26&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días pasaban y la tristeza se iba arraigando en mi ser. Llegué a pensar que debería acostumbrarme a vivir con esa opresión, con ese dolor, que aunque trataba de ignorar afloraba por todos mis poros.&lt;br /&gt;Me costaba estar en sociedad, interactuar con la gente me era doloroso. Me sentía agredida, hasta el roce involuntario con un peatón lo sentía como un fuerte golpe que hacía que se me escaparan algunas lágrimas.&lt;br /&gt;Oscilaba entre ataques de ira y de odio, culpando a Dios por su injusticia o negando su existencia. Y por lo general terminaba descargando estos sentimientos en mis amigos. Es que estaba enfurecida, y no solo con Dios, sino con todos. Nunca había sido una persona rencorosa, pero entonces era rencor lo que sentía. Todos seguían con su vida, todos eran felices, todos menos yo. Mi vida era una gran mancha negra, sin siquiera un centímetro de luz. Y entonces comprendí que necesitaba alejarme, escaparme de este mundo tan hostil, y acepté la propuesta de mi padre.&lt;br /&gt;En Mar del Plata nada me recordaba a Mariano, la gente no me conocía y me sentía más liberada. Pasaba la mayor parte del día en la playa, recostada en una reposera, leyendo libros. Esas historias llenaban todos mis pensamientos y lograban confundirse con mi realidad. Así pasé varios meses, en los que me sentí envuelta en un estado de ensoñación.&lt;br /&gt;Pero aunque para mí el tiempo se había detenido el día de la muerte de Mariano, para el resto del mundo las agujas del reloj seguían girando.&lt;br /&gt;Mediaba julio y aquel invierno se había instalado implacable, por ello había trasladado mis horas de lectura a la soledad de mi cuarto. Pero una llamada, rápidamente me devolvió a la realidad.&lt;br /&gt;Al contestar el teléfono me encontré con la voz de Federico.&lt;br /&gt;-¡Poty!... ¡Nació Luz! -su alegría me contagió.&lt;br /&gt;-¡¡Te felicito!!! ¿Lola cómo está? ¿Y la bebé? -recuerdo que en aquella conversación, fue la primera vez luego de tantos meses que volví a sentir algo parecido a la alegría.&lt;br /&gt;-Están las dos re bien. Pero Lola no puede hablar por doce horas porque le hicieron una cesárea. Luz es hermosa, Poty, es inexplicable lo que siento -su voz se había quebrado de la emoción.&lt;br /&gt;-Mandales un beso más que grande. Yo espero poder verlos pronto -Federico me interrumpió.&lt;br /&gt;-Sí, Poty, queremos que vengas. Lola está desesperada por verte y queremos que conozcas a tu ahijada.&lt;br /&gt;-Gracias, Fede. Te prometo que voy a hacer lo posible por ir cuanto antes -dije para tranquilizarlo, pero no estaba muy convencida de poder cumplir con esa promesa.&lt;br /&gt;Luego de escuchar varios minutos su descripción sobre el parto y la belleza de su hija, por fin cortó.&lt;br /&gt;Quería verlos, quería abrazar a mi amiga y compartir este momento tan importante de su vida; pero a la vez me moría de miedo por volver a Buenos Aires, a mi casa, a mis antiguos afectos, a los que había maltratado. Mucho tiempo me había parapetado en un mundo de fantasía, en un mundo que no requería que me involucrara afectivamente con nadie, en un mundo despojado de recuerdos, de abandonos. Y aunque en este mundo irreal me encontraba sola, suspendida en el tiempo y vacía de proyectos, lo sentía mucho más cómodo y placentero que el mundo real, al que conocía hostil y voraz.&lt;br /&gt;Quedé varias horas junto al teléfono, debatiendo con mis pensamientos y finalmente ganó el cariño que me unía con mi amiga, quien jamás había faltado de mi lado cuando lo había necesitado. Tomé todo el valor que pude, armé una valija y partí rumbo a Buenos Aires.&lt;br /&gt;No quise pasar por casa, por eso, antes de ir la clínica dejé mis cosas en casa de Natalia y juntas fuimos a visitar a la nueva familia.&lt;br /&gt;Lola estaba sentada en un sillón, amamantando a esa pequeña personita, tan rozagante, tan indefensa y a la vez tan llena de vida. Aquella imagen me emocionó. Crucé una mirada con mi amiga y no pude contener el llanto. No quería irrumpir en esa escena, pero tampoco podía reprimir mis deseos de abrazar a Lola y conocer a Luz. Por eso, con sumo respeto me acerqué, abracé a mi amiga y deposité un suave beso en la cabecita de su hija.&lt;br /&gt;Es tan paradójica la vida. Esa imagen tan vital, tan esperanzadora, tan llena de energía contrastaba tanto con mi realidad, con mi espíritu reseco, temeroso y resentido. Miré a Luz y en silencio le rogué que me iluminara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasé largas horas con mis amigos. Lola y Fede no podían contener su emoción, su entusiasmo. Todo era tan nuevo y maravilloso para ellos... Me encantó escucharlos y poder compartir ese momento tan espectacular que es tener un hijo, tan espectacular y desconocido para mí. No podían explicarme con palabras el amor que sentían por esa criaturita y todo lo que en esa personita de apenas unas horas de vida ya tenían proyectado. Y por suerte comprobé que no me causaba rabia ni rencor verlos felices, por el contrario, esa felicidad, me causó alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quería retirarme de aquella habitación donde se respiraba tanto amor, tanta dicha, pero tuve que hacerlo. No podía parar en mi casa, no estaba preparada, por eso pedí asilo en lo de Natalia y allí me instalé.&lt;br /&gt;-Antes que nada, Naty, quiero pedirte perdón. Yo sé que te traté mal después que se murió Mariano, a vos y a todos. Entonces no lo podía dominar. Quiero que sepas que te quiero y que te agradezco todo lo que hiciste por acompañarme.&lt;br /&gt;Natalia me sonrió.&lt;br /&gt;-¡Por favor! Estabas mal, todos sabíamos que estabas mal y que no lo hacías a propósito. ¿Y ahora cómo estás?&lt;br /&gt;-No hablo mucho de eso, no sé. Para mí es difícil entender cómo estoy... Es una sensación tan rara, tan fea. Y yo no quiero estar así, pero realmente no lo puedo manejar... Vivo entre grises... Y no sé cómo salir... Y aunque intento buscar alguna imagen que me alegre, tengo grabada en mi retina la imagen de Mariano en el cajón... y me persigue... me persigue...- confesarme fue liberador.&lt;br /&gt;-¡Qué feo! Yo quiero que sepas que te quiero mucho... Y estoy bastante preocupada por vos, pero me parece que tenés que hacer algo para empezar a sentirte mejor. ¿Por qué no volvés?&lt;br /&gt;-No sé. En Mar del Plata me siento protegida. No sé.&lt;br /&gt;Natalia dudo unos segundos antes de hablar, pero decidida declaró:&lt;br /&gt;-Poty, yo sé que estás mal, y debe ser horrible sentir lo que sentís, pero no podés pasarte la vida encerrada leyendo libros. Disculpame que sea tan dura, pero vos no te moriste, el que se murió fue Mariano, y aunque te duela en el alma, vos vas a tener que seguir viviendo -como vio que nada contestaba, continuó-. Vos tenías una vida aparte de Mariano, Poty, tenés que rearmarte. Tenés que seguir adelante.&lt;br /&gt;Yo sabía que Natalia tenía razón, pero vivir me era muy difícil, muy difícil...&lt;br /&gt;-No sé cómo rearmarme, Naty, no sé cómo vivir sin él. No sé cómo lidiar con el dolor. ¿Qué voy a hacer acá? ¿Enfrentarme con todos los lugares en donde compartí momentos con él? ¿Cómo voy a hacer para manejar todos los recuerdos? Acá todo me hace acordar a él, todo me hace darme cuenta de que no está, que me falta -necesitaba sincerarme. Hablando con ella me di cuenta de que desde su muerte no había compartido con nadie los sentimientos que me agobiaban.&lt;br /&gt;-Yo tampoco sé cómo vas a hacer para luchar con tu dolor, pero estoy segura de que escapándote no vas a lograr nada, porque así no va a desaparecer ¿O en estos meses desapareció? Vas a tener que enfrentarte con esta realidad que te toca vivir.&lt;br /&gt;Enfrentarme... Enfrentarme a la vida, como me había enfrentado a su muerte...&lt;br /&gt;-¿Y mi casa? No me atrevo a entrar ahí. No creo que pueda vivir sola en ese caserón.&lt;br /&gt;-Si querés yo me puedo ir a vivir con vos. En realidad estaba pensando en alquilarme algo, así que puede ser algo bueno para las dos. Dale Poty, aunque sea difícil, vas a ver que volver es lo mejor que podés hacer. Pensalo.&lt;br /&gt;Por supuesto que lo pensé. Las palabras de mi amiga habían sido muy sabias. Y muy a mi pesar debí reconocer que era el momento de volver a afrontar el reto de vivir. Que mis libros no podrían protegerme eternamente y que, aunque varias veces había deseado que no lo hiciera, mi corazón seguía latiendo.&lt;br /&gt;Volví a Mar del Plata a contarle a mi padre sobre mi determinación. Se mostró muy contento y me alentó para que regresara, asegurándome que estaría a mi entera disposición siempre que lo necesitase. Tomé las pocas pertenencias que allí me quedaban y subí a aquel ómnibus que me llevaría de regreso a la dura realidad de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que llegué a la puerta de mi casa un viernes por la noche. Tardé varios minutos en animarme a abrir esa reja. Es que estaba segura de que al abrir esa puerta dejaría entrar un montón de recuerdos y sensaciones que no estaba preparada para afrontar. Y así fue, al encontrarme parada en el medio del living imágenes de Mariano comenzaron a aparecerse por todas partes. Lo veía de 8 años corriendo por toda la casa, intentando esconderse de mí. Lo veía en la pileta, flotando plácidamente, bañado por los rayos del sol, y lo veía en el medio del jardín, dándome nuestro primer beso. ¡Qué difícil sería seguir viviendo sin él! ¡Qué dolorosa sería mi vida sabiendo que no estaría más a mi lado!&lt;br /&gt;Llena de desgano, subí las escaleras. Dudé unos segundos frente a las puertas que aparecían en el pasillo. No, no podría volver a mi habitación, no podría dormir donde tantas noches había dormido con él. Entonces, elegí la habitación preparada para huéspedes.&lt;br /&gt;El sábado, bien temprano, me despertó el timbre. Supuse que sería Natalia, que comenzaría con su mudanza, pero al abrir la puerta, ella no estaba sola.&lt;br /&gt;En primera fila, me sonreían Natalia y Lucrecia y detrás suyo estaban Martín, Lucas y Matías con varias latas de pintura y un par de bolsos.&lt;br /&gt;-Vinimos a darle una nueva cara a la casa -dijo contenta Natalia.&lt;br /&gt;-Sí, vida nueva, casa nueva -agregó Lucrecia e ingresó. Tras ellas entró el resto del grupo.&lt;br /&gt;Su propuesta me pareció una gran idea.&lt;br /&gt;Entre todos cambiamos los muebles de lugar y luego nos dedicamos a darle nuevo color a los que serían nuestros cuartos. De noche, ya cansados, nos sentamos alrededor de la mesa a comer unas pizzas.&lt;br /&gt;Me sentía muy agradecida y aunque en esos tiempos estaba acostumbrada a lidiar con la desazón, aquella noche recordé un poquito la sensación de la alegría.&lt;br /&gt;Ninguno abandonó la casa, armaron un pequeño campamento en el living y allí, poco a poco se fueron acomodando para descansar.&lt;br /&gt;Yo me quedé en la cocina con un café, intentando disfrutar de este esbozo de sentimientos positivos que estaba experimentando y al verme allí sola, Lucas decidió acompañarme.&lt;br /&gt;-¿No querés ir a dormir? -me preguntó antes de sentarse a mi lado.&lt;br /&gt;-En un rato... ¿tomás un café? -sin esperar que me contestara me acerqué a la cafetera y le serví uno.&lt;br /&gt;-Gracias... ¡Ah! Te traje unos datos para un trabajo -sacó un papelito del bolsillo y me lo entregó. Tenía el nombre de una licenciada y un teléfono-. Ahí necesitan psicopedagoga. Yo creo que trabajar te va a venir bien.&lt;br /&gt;Agradecí su intención y deposité el papel en el centro de mesa.&lt;br /&gt;-Gracias Lucas por todo lo que están haciendo. Me doy cuenta de que estuve mucho tiempo alejada de ustedes, y no supe nada de sus vidas en este tiempo, pero igual ustedes vinieron, se preocupan por mí. La verdad es que estoy muy agradecida por tener unos amigos tan geniales.&lt;br /&gt;-Fue idea de Naty, a ella le tenés que agradecer -quedó pensativo.&lt;br /&gt;-¿En qué pensás? -no me quiso contestar y su silencio me llenó de intriga-. ¿Pasó algo en este tiempo que yo no me haya enterado?&lt;br /&gt;En mis meses en Mar del Plata, había sido casi nula la comunicación con mis amigas y realmente no estaba al tanto de nada de lo que había sucedido con sus vidas, y de pronto recordé el amor frustrado que mi amiga sentía por Lucas.&lt;br /&gt;-Pasaron un montón de cosas desde que te fuiste. La muerte de Mariano nos afectó a todos. ¿Te hace mal que te hable de esto? -en realidad nunca me había puesto a pensar lo que su muerte podría haber causado en el resto del universo, entonces negué con mi cabeza y continuó-. Todos quedamos muy movilizados y por lo menos a mí me hizo replantearme un montón de cosas. A los 22 años pensás que te queda toda la vida por delante y a veces vas posponiendo cosas, total sabés que tenés todo el tiempo del mundo. Pero desde aquel día, me di cuenta que no te podés pasar la vida posponiendo, dejando todo para más adelante, porque no sabés lo que te tiene preparado el destino -pensé en el efecto absolutamente contrario que había causado la muerte de Mariano. A mí me había paralizado, en cambio a Lucas lo había incitado a actuar.&lt;br /&gt;-¿Y eso que tiene que ver con Natalia?&lt;br /&gt;-Se ve que ella sintió algo parecido a mí. Y me encaró. Me confesó que está enamorada de mí... supongo que vos ya lo sabías.&lt;br /&gt;-Sí... pero no sabía que te lo había dicho... ¿Y a vos qué te pasa?&lt;br /&gt;-No sé. Hasta que me lo dijo no me pasaba nada. Pero ahora estoy medio confundido. Por suerte sé que Matías hace rato perdió interés en ella. Pero es difícil, es una amiga.&lt;br /&gt;Sus dudas me hicieron acordar a las dudas que sentíamos con Mariano hace ya muchos años. Entendía perfectamente su situación y me dieron ganas de contarle mi historia. Le relaté aquellos momentos tormentosos, cuando la pasión nos invadía, pero el miedo nos dominaba y así pasamos largo rato recordando anécdotas. Recordar aquellos momentos tan lindos, tan inocentes, iluminaron por un ratito mi interior. Y por primera vez en mucho tiempo, sentí que mi cuerpo perdía ese estado de rigidez y pesadez que se había instalado para torturarme.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-1436460795501096995?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1436460795501096995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1436460795501096995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-26.html' title='CAPÍTULO 26'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-5778712714624532618</id><published>2009-10-07T07:33:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.926-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='juvenil'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 25</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;CAPÍTULO 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Hay recuerdos que permanecen intactos en mi memoria, sin embargo, otros se entremezclan, se desdibujan. Tal vez, son las sensaciones las que permanecen más frescas.&lt;br /&gt;              Aquella mañana, el teléfono me despertó muy temprano. Lola estaba feliz, por fin estaba embarazada. Hablamos casi una hora por teléfono entre risas y llantos. Ambas estábamos muy emocionadas. Al despedirnos me sentí inspirada, por eso decidí encerrarme en el playroom a pintar un cuadro para los futuros papás.&lt;br /&gt;              Pero pasé toda  la mañana peleándome con aquel cuadro. No lograba terminar de darle la forma que quería, los colores no quedaban como los imaginaba y en su conjunto, aquella pintura, más que satisfacerme, me llenaba de dolor de cabeza. Decidí, entonces, tirarme a dormir la siesta, y rápidamente caí en un sueño profundo. Algo, de pronto, hizo que me despertara. Hasta el día de hoy no sé que fue, pero creo imaginarlo.&lt;br /&gt;              Fue una sensación extraña, que obligó que mis ojos se abrieran y ya no pude volver a conciliar el sueño. Entonces decidí levantarme y buscar algo en qué ocuparme. Estaba inquieta, indecisa. Esa sensación extraña que me había despertado no se quitaba de mi cuerpo. Por ello volví a concentrarme en la pintura para lograr distraerme.&lt;br /&gt;              Habían pasado un par de horas cuando volví a mirar mi reloj y comprobé que ya había anochecido.&lt;br /&gt;              Me sorprendió que Mariano no hubiera llegado, a veces se atrasaba en el trabajo, pero solía llamarme por teléfono para avisarme.&lt;br /&gt;              Cuando me encontraba con esos pensamientos, sonó el timbre y pensé que sería él que seguramente había olvidado las llaves. Corrí entusiasmada a abrirle, quería contarle la buena noticia sobre Lola. Pero cuando abrí la puerta, en vez de ver a Mariano, me encontré con su padre.&lt;br /&gt;    -¡Hola Hernán! ¡Qué sorpresa! -le dije sonriendo, pero aunque él intentó esbozar una sonrisa, noté que le era casi imposible. No quise pensar nada, pero mi corazón comenzó a palpitar fuertemente.&lt;br /&gt;              Entramos en silencio y me pidió que nos sentáramos en los sillones.&lt;br /&gt;     -Poty, no se cómo decirte esto... -dudo unos segundos. Yo no quería escuchar, no podía escuchar. Pero entonces continuó- Mariano tuvo un accidente -me llené de miedo, pero su cara cada vez se entristecía más y de pronto comenzaron a caer lágrimas de sus ojos-. Poty... Mariano... murió instantáneamente...&lt;br /&gt;              Mis sentidos explotaron. Sus palabras rebotaban en mi cabeza formando un remolino que me ensordecía. No podía ser cierto, no, no podía ser. Había escuchado mal, se habían confundido, era otro. Mariano no se podía haber muerto. Tenía que ser una pesadilla. Yo me iba a despertar y todo iba a volver a la normalidad.&lt;br /&gt;              No comprendía lo que Hernán me estaba diciendo. Él lloraba, yo también, pero no entendía nada. Estaba allí sentada, quieta, pálida, sin casi poder respirar y no quería seguir escuchando.&lt;br /&gt;              Hernán se calló, pero sentí que me zarandeaba y ese movimiento me permitió volver a respirar. Me atrajo hacia sí y me abrazó fuertemente.&lt;br /&gt;    -Poty, vamos a poder salir de esto juntos -me dijo entre sollozos.&lt;br /&gt;              Yo no quería salir de nada, yo no podía salir de ningún lado. El dolor no me permitía pensar, actuar. Sólo lograba registrar una inmensa opresión en mi pecho.&lt;br /&gt;              Tampoco pude comprender, en ese momento, que su dolor sería aún más grande que el mío.&lt;br /&gt;              Al ver que no reaccionaba, decidió por mí y entregándome mi cartera, me hizo seguirlo y así llegamos hasta su casa, donde estaba Beatriz, la mamá de Mariano, y unas personas que en ese momento no reconocí.&lt;br /&gt;              Me sentía tan pequeña, tan insignificante ante esa situación. No tenía palabras. Beatriz tomó mi mano y ambas permanecimos sentadas en silencio, acompañándonos en tanto dolor.&lt;br /&gt;              Las horas pasaban y yo seguía con la ilusión de que pronto despertaría. No quería escuchar las voces que me aconsejaban llamar a mis amistades para darles la dirección del velatorio, ni menos aún a una voz distante que relataba cómo había sucedido el accidente. No quería enterarme de nada, porque eso lo haría real, inevitable, contundente.&lt;br /&gt;              De pronto vi entrar a mi padre, desencajado, que luego de abrazar a los padres de Mariano, corrió a sentarse a mi lado y estrecharme con fuerza.&lt;br /&gt;     -Acá estoy, Poty, acá estoy -me abrazó y yo me aflojé entre sus brazos y aunque fuera por unos minutos, me sentí protegida. Cerré mis ojos y mi conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Cuando entré a aquella habitación tan fría, la pesadilla comenzó a volverse muy real. No había casi nadie, los padres de Mariano, papá y algún pariente más.&lt;br /&gt;              Ví aquel cajón que estaba resguardado en una habitación contigua y no supe qué hacer. Mariano estaba allí adentro... ¿Cómo podría soportar verlo así? Pero a la vez, necesitaba verlo, mirarlo como tantas veces lo había mirado, acariciar sus cabellos tan negros. Casi sin pensar, me acerqué al cajón. Allí estaba... parecía dormido. Estaba como siempre, sin un rasguño y con su rostro pacífico; pero sus ojos ya no iluminaban ese rostro, y ya no iluminarían nunca más el mío.&lt;br /&gt;              Lo miré largo rato, esperando que un milagro sucediera, que abriera sus ojos y me sonriera. Pero nada de eso pasaba. Me acerqué aún más y acaricié su frente... ¡Estaba tan fría! Tan fría como sus mejillas y sus labios. Me acerqué y los besé por última vez y recordé la primera vez que nos habíamos besado. Recordé como sus labios habían vibrado, no como entonces, rígidos y fríos.&lt;br /&gt;              Y así me quedé, contemplándolo, como nunca más podría hacerlo y tomando su mano.&lt;br /&gt;              Qué extraño momento es la muerte, y qué distinto puede actuar un ser humano cuando se enfrenta a una situación tan límite como esa. Yo ya había padecido la muerte de mi madre, pero entonces era muy joven y aunque el dolor me había atravesado no tenía el grado de conciencia que en ese momento había alcanzado.&lt;br /&gt;             Y necesité enfrentarme a esa verdad, hacerla carne. Necesité observarlo, comprobar que no era mentira, que su cuerpo esta allí, inanimado, despojado de alma. Eso era lo que quedaba de Mariano, un rostro que jamás volvería a abrir sus ojos, unas manos que jamás volverían a tocarme. Sí, debía enfrentarme a esa verdad.&lt;br /&gt;              Pronto el lugar comenzó a llenarse de gente, de murmullos, de abrazos y pésames. Me sentía mareada, abrumada, incómoda. No quería apartarme de Mariano, pero tampoco quería estar allí.&lt;br /&gt;              Lola y Natalia se acercaron y sin decirme nada, me abrazaron. No necesitaba sus palabras, me quedé con ellas, sintiendo su abrazo largo rato y de pronto me aflojé y comencé a llorar cada vez con mayor intensidad. Sabía que ellas me entenderían, sabía que estaban para eso. No hacían falta las palabras.&lt;br /&gt;              Cuando me tranquilicé, noté que el resto de los chicos también se encontraban allí y entre todos me convencieron para ir a comer algo a un bar que quedaba cerca. También noté que estaba Francisco, con su mirada perdida, que en silencio seguía al grupo. Y al verlo sentí mucho rencor hacia él. No pude contenerme y lo enfrenté.&lt;br /&gt;     -¿Qué hacés acá? ¿Querés asegurarte de que está muerto? -no podría explicar por qué verlo me causaba tanta rabia.&lt;br /&gt;            Francisco se mostró sorprendido.&lt;br /&gt;     -Entiendo que estés mal, por eso estoy acá, pero no entiendo cómo podés pensar algo así. Estoy para acompañarte, pero si te hace mal mejor me voy -noté que Federico se interponía entre ambos, pero de un empujón lo alejé.&lt;br /&gt;      -Andate, andate antes de que te arruine esa cara de una piña -Federico lo tomó por la espalda para alejarlo de allí, mientras Lola me abrazaba para tranquilizarme.&lt;br /&gt;      -Tranquila, Poty, vamos, yo entiendo que estés enojada, pero esto no te va a servir de nada... Vamos... Tomemos algo, te va a hacer bien.&lt;br /&gt;               Le hice caso, la seguí hasta el bar, y me dejé caer en una silla. Pero mi mente estaba nublada, llena de odio, de dolor, de confusión.&lt;br /&gt;              Todos hablaban, intentando mostrarse naturales, intentando derivar mi mente a cualquier otro tema; pero yo no lograba comprender sus palabras. No podía quitar de mi cabeza aquella imagen de Mariano dentro del cajón. No podía más que lidiar con la opresión de mi pecho, con un dolor inexplicable e inaguantable. No tenía demasiado sentido estar allí, por eso pronto regresé junto a Mariano. Necesitaba aprovechar el poco tiempo que me quedaba a su lado.&lt;br /&gt;              Aunque Mariano no me mirara, ni devolviera las caricias, sería la última vez que podría estar con él, contemplar su rostro.&lt;br /&gt;              Me quedé a su lado hasta que un hombre declaró que era hora de cerrar el cajón para poder llevarlo al cementerio.&lt;br /&gt;              Todo era tan definitivo... ya no había vuelta atrás. Con ese cajón, se cerraba todo, se esfumaba mi amor, mi futuro, mis proyectos y yo no quería que eso sucediera. Hubiera detenido el tiempo allí. No me importaba que Mariano estuviera muerto, estaba a mi lado y me sentía satisfecha con tomar su mano. No, no quería que se lo llevaran.&lt;br /&gt;              Aunque tuvieron contemplación y me permitieron quedarme unos segundos más, de pronto, me vi arrastrada de allí por mi padre y Hernán.&lt;br /&gt;     -¡Esperen! -les dije cuando me sacaban a la fuerza. Me zafé de sus manos y corrí hacia Mariano-. Te amo, Negro, no te preocupes, yo te estoy acompañando -le dije lo más cerca que pude y le dejé mi último beso.&lt;br /&gt;              Ya estaba, ya nada me importaba. Caminé sola hasta la sala contigua y me senté en un sillón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Llegué a casa agotada y asqueada por el olor del cementerio y ese frío que arrojan los nichos de mármol, que penetran en el alma.&lt;br /&gt;              Papá me acompañó hasta mi cuarto y me obligó a acostarme. Tenía más de un día sin dormir, pero me era casi imposible pensar en quedarme sola en aquella cama, en aquella cama que tantas veces había compartido con Mariano. Entonces papá se quedó a mi lado hasta que me quedé dormida.&lt;br /&gt;              Al despertarme tuve la ilusión de que todo había sido una pesadilla; pero tardé poco tiempo en comprobar que me había equivocado. En el living me encontré con varias cajas de cartón. Preferí no revisar su interior, ya que supuse cuál era su contenido y seguí hacia la cocina.&lt;br /&gt;     -Hola, Po, te preparé un café -dijo papá mientras acariciaba mi cabeza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;     -Gracias, ¿qué metiste en las cajas?&lt;br /&gt;    -Anoche saqué todo lo que había de Mariano en mi cuarto. No quería que lo hicieras vos, y cuanto antes mejor... ¿Hice mal? -puso cara de preocupado.&lt;br /&gt;    -No... no, yo no hubiera podido hacerlo. De todas maneras quiero quedarme con algo de Mariano. Y si te parece, las otras cosas se las damos a Hernán y Beatriz -era demasiado extraño hablar con tanta naturalidad sobre algo tan terrible. Era una sensación tan rara... me veía hablando, comiendo, viviendo como lo hacía normalmente, pero a la vez todo me parecía tan distinto.... Todo se había vuelto más gris, más oscuro, más amargo. Hasta sentía a mi cuerpo más pesado.&lt;br /&gt;              Papá me hablaba, pero sus palabras rebotaban en la habitación, formando un eterno murmullo. Y al notar que nada de mí lograba, necesitó sacudir mi cuerpo para que le prestara atención.&lt;br /&gt;     -¡Poty! Me parece que sería bueno para vos que nos vayamos por un tiempo a Mar del Plata. Creo que te va a ayudar salir un tiempo de acá. Pero si vos no querés, no te preocupes, yo me quedo acá con vos.&lt;br /&gt;     -No sé papá... puede ser -no sabía qué me haría bien. En realidad, creía que nada me haría bien.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-5778712714624532618?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/5778712714624532618/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-25.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5778712714624532618'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/5778712714624532618'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-25.html' title='CAPÍTULO 25'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-1776591219436263912</id><published>2009-10-06T09:35:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.927-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 24 (ÚLTIMA PARTE)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#9999ff;"&gt; CAPÍTULO 24 (última parte)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#9999ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#9999ff;"&gt;   Ambos coincidimos en que queríamos comenzar con nuestra vida juntos lo antes posible. Y como casarse no era algo que se pudiera arreglar en un par de días, Mariano decidió que vivir juntos en casa sería lo más práctico, idea que me encantó. Y al comprobar que estaba feliz con su propuesta, huyó rápidamente de casa a recoger sus cosas de casa de sus padres y a comunicarse con gente de Estados Unidos para que le enviaran algunas pertenencias que allí le habían quedado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              En soledad me permití celebrar nuestra decisión, llena de espontaneidad y de ilusión... En esos momentos realmente sabía que estábamos haciendo lo correcto, que estar juntos nunca podría hacernos mal, muy por el contrario, era nuestro destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Necesitaba compartir aquella felicidad y por ello decidí invitar a mis amigas a cenar a algún restaurante.&lt;br /&gt;              Pero al comunicarme con Lola, muy contenta, ella me dijo que también quería tener una reunión de las cuatro. Su actitud me desorientó y no logré dilucidar a qué se debía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Al llegar al bar, comprobé que tanto Lucrecia como Naty se encontraban tan desorientadas como yo.&lt;br /&gt;     -Bueno. Necesitaba hablar con ustedes -Lola estaba muy nerviosa y nosotras sólo esperábamos que pudiera terminar la oración-. Quería contarles algo muy importante -y sin más, declaró: - Me voy a vivir a lo de Fede y vamos a buscar bebé -enmudeció y nos  miró expectante.&lt;br /&gt;              Me sorprendió. Que vivieran juntos me parecía genial, pero era raro imaginar a mi amiga embarazada, haciéndose cargo de un hijo.&lt;br /&gt;              Natalia fue la primera en reaccionar, interrumpiendo mis pensamientos.          &lt;br /&gt;       -¡Felicitaciones! ¡Qué lindo! Y me encanta que quieran tener un hijo.&lt;br /&gt;    -Sí, genial, pero ¿cómo es eso de que quieren tener un hijo? –le pregunté intrigada.&lt;br /&gt;     -No sé, hace tiempo que venimos hablando del tema, y ahora que vamos a vivir juntos, nos entusiasmamos aún más. Ayer fue la primera vez que no nos cuidamos, así que ya está, ahora será cuando Dios quiera.&lt;br /&gt;     -Me encanta que estés tan contenta... ¡Vas a ser la primera en ser mamá! -ya me había contagiado su entusiasmo y me sentía emocionada.&lt;br /&gt;   -Bueno, pará, primero tengo que quedar embarazada, pero va a ser raro, seguramente me cambiará la vida. -con Naty nos mostramos ignorantes, pero Lucrecia contestó riendo.&lt;br /&gt;    -Mi mamá dice que los hijos te cambian la vida, que hay un antes y un después. Pero supongo que será positivo, porque sino, la gente no seguiría teniendo hijos.&lt;br /&gt;      -Bueno, ahora les cuento yo. Aunque no entiendan mucho, yo también tengo noticias. Vamos a vivir juntos con Mariano.&lt;br /&gt;              Mi noticia también las sorprendió.&lt;br /&gt;     -Pero recién cortaste con Francisco -dijo Lucrecia algo sorprendida.&lt;br /&gt;     -Cortaron porque volvió Mariano -agregó Lola.&lt;br /&gt;     -Y sí, fue una semana intensa, pero cuando estoy con Mariano ya no puedo pensar en otra cosa que no sea estar con él... Y decidimos casarnos el año que viene, por ahora se viene a vivir a casa.-&lt;br /&gt;              Charlamos toda la noche, tanto Lola como yo estábamos muy emocionadas con nuestras novedades.&lt;br /&gt;              Cuando no estábamos despidiendo, Lola me separó unos segundos del grupo.&lt;br /&gt;       -Con Fede ya hablamos de todo. Quiero que sepas que vos vas a ser la madrina del bebé.&lt;br /&gt;    -¡Gracias, Lola! Pero tranqui, todavía no estás embarazada y ya estás planificando el bautismo. Tómense las cosas con calma, porque si no se van a enloquecer. Pero para mí es un honor ser la madrina de tu futuro bebé... ¡Gracias!&lt;br /&gt;              -Vos te lo merecés, además de ser mi mejor amiga, gracias a vos conocí a Fede... Ah, y Fede dijo que quiere que el padrino sea Frank. ¿Eso te causa problema?&lt;br /&gt;             -¡No, Lola! Pero basta, no puedo creer el acelere que tenés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Al llegar a casa no podía dormir. Lola había logrado contagiarme su excitación. A mí me parecía tan lejana la idea de tener un hijo, y ella ya estaba planeando su bautismo. Sería un cambio radical en su vida, y también en las nuestras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              En aquel invierno de nuestro reencuentro, dividí mis pensamientos y acciones entre Mariano y la facultad.&lt;br /&gt;              No nos alcanzaban las horas para relatar nuestro tiempo separado o planear el casamiento, que habíamos decidido realizar para comienzos del año próximo.&lt;br /&gt;              Pero por otro lado, luchaba con los libros y presentaciones para lograr rendir mis últimos exámenes y así recibirme de psicopedagoga.&lt;br /&gt;              Y así fue que en septiembre, por fin rendí mi último exámen y obtuve mi título.&lt;br /&gt;Aunque no tenía ni idea de qué haría con él, estaba muy feliz por haber concluido esa etapa de mi vida.&lt;br /&gt;              Mariano organizó una fiesta en casa y al despedir al último de los invitados, me pidió que lo acompañara al playroom.&lt;br /&gt;              Aunque intentó desviar mi atención, no pude dejar de ver un inmenso paquete envuelto para regalo que estaba apoyado sobre una de las paredes.&lt;br /&gt;      -Me acuerdo de un día en que estabas muy preocupada porque no sabías qué querías hacer con tu vida. Había sido mi culpa. Me acuerdo que nos sentamos a hablar y yo recordé que te encantaba dibujar. Hoy te veo y ese día me parece muy distante. Pudiste terminar una carrera, pudiste dedicarte a la pintura, te impusiste y decidiste vivir sola. Creciste mucho Poty y yo estoy muy orgulloso de vos. Y te agradezco por dejarme acompañarte en todos esos momentos de tu vida -lo interrumpí.&lt;br /&gt;      -Vos no me acompañaste, vos fuiste y sos parte de mi vida -me sonrió.&lt;br /&gt;      -Sí, tenés razón. Por eso quería regalarte algo que te dejara un mensaje de lo que siento. No sé si tiene mucho que ver con tu carrera, pero sí con tu vida.&lt;br /&gt;              Tomó el paquete y lo puso delate mío. Rompí el papel y me encontré con un caballete y un paquete más pequeño que contenía óleos, pinceles y pasteles.&lt;br /&gt;    -Quiero que sigas pintando tu vida y que siempre puedas descubrir y disfrutar de los matices.&lt;br /&gt;              Me encantó su mensaje, amé su modo de conocerme.&lt;br /&gt;    -Te amo, Negro, te amo por entenderme, por acompañarme... te amo.&lt;br /&gt;              Lo abracé con desesperación y no despegué mis labios de los suyos, hasta que logré llevarlo a mi cuarto.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-1776591219436263912?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/1776591219436263912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-24-ultima-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1776591219436263912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/1776591219436263912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-24-ultima-parte.html' title='CAPÍTULO 24 (ÚLTIMA PARTE)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-8184811081803836946</id><published>2009-10-05T06:32:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.929-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 24 (PRIMERA PARTE)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#9999ff;"&gt;CAPÍTULO 24 (Primera parte)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              En aquella noche de insomnio me puse nuevamente a revisar mi vida. Y todas las conclusiones a las que llegué no hicieron más que reafirmar las palabras de Francisco.&lt;br /&gt;              Me vi dejando partir a Mariano cuando lo deseaba con toda mi alma. Me vi estudiando algo que no sabía si me gustaba, pero que tampoco me animaba a probar. Me vi muerta de miedo ante la propuesta de Francisco de un futuro juntos y también sin hacer nada por explotar lo único que sabía que me gustaba.&lt;br /&gt;              En verdad, mi vida era un completo desastre, llena de proyectos inconclusos y de falta de definiciones; pero lo terrible fue que no logré comprender por qué actuaba siempre de esa manera.&lt;br /&gt;              Tenía que empezar a definirme, tenía que empezar a tomar partido por algo. No podía dejar que el destino se ocupara de mis decisiones. Yo tenía que tomarlas. Yo tenía que hacerme cargo de mis sentimientos, de mis deseos, de mis aspiraciones.&lt;br /&gt;              Y para lograr reordenar mi vida, debía comenzar por lo que en esos momentos estaba más caótico. Mis sentimientos... mis sentimientos por Mariano. Si por él había dejado partir a lo único bueno y coherente que tenía en mi vida, alguna razón poderosa debía existir.&lt;br /&gt;              Dejé pasar un día para lograr rearmarme y luego le pedí a Mariano que viniera a visitarme. Al abrir la puerta, nuevamente lo encontré sonriente y con sus brazos extendidos esperando que respondiera su abrazo. Y esta vez, no me animé a negárselo. Al estrecharme entre sus brazos sentí que regresaba una parte de mi cuerpo y aunque esta sensación me asustó, preferí dejarla a un lado.&lt;br /&gt;   -Ya arreglé el contrato. Vuelvo a trabajar acá -me dijo mientras caminábamos hacia el patio.&lt;br /&gt;     -¿Estás contento? ¿Convencido? -le pregunté sin mirarlo y me senté junto a la mesa de la galería.&lt;br /&gt;     -Sí, no es un sacrificio, al contrario. Me costó mucho vivir allá. No me fue fácil acostumbrarme, creo que nunca me acostumbré.&lt;br /&gt;     -Me alegro por vos.&lt;br /&gt;              Ambos permanecimos en silencio, mirando hacia el jardín.&lt;br /&gt;    -Po, quiero pedirte perdón, porque vos estabas bien y tranquila y yo me metí en el medio para presionarte. Mi intención no es joderte.&lt;br /&gt;   -Corté con Francisco... -me escuché contestándole.&lt;br /&gt;              Noté una sonrisa controlada en sus labios, pero con seriedad me preguntó si estaba bien.&lt;br /&gt;     -Mal, ¿cómo querés que esté? En realidad Francisco me cortó porque me dijo que no se iba a bancar mi duda. Siento que nunca puedo terminar nada en mi vida, que no puedo definir nada y jugarme por eso. Y eso me tiene mal. Yo estaba absolutamente enamorada de vos y no me arriesgué a seguirte a Estados Unidos. También estaba enamorada de Frank y apareciste vos y no pude jugarme por él.&lt;br /&gt;     -Tal vez, este es el momento para que te juegues por lo que realmente querés. Fijate qué sentís, intentá darte cuenta qué sentís por mí.&lt;br /&gt;              El mutismo volvió a instalarse y mi vista se clavó en el sauce.&lt;br /&gt;     -¿Te puedo pedir un favor? -irrumpió en mis pensamientos- ¿Podés mirarme? Ya no aguanto que esquives mi mirada.&lt;br /&gt;              Tenía razón, no me animaba a sostener su mirada, tenía miedo de lo que pudiera provocar en mí.&lt;br /&gt;              Giré mi cuerpo hacia él y con esfuerzo subí mis ojos hasta encontrarme con los suyos. Su sonrisa se desplegó y también sus ojos me sonrieron. Su rostro era tan lindo, tan luminoso, que me instó a seguir perdida en él. Había olvidado la satisfacción que me causaba el solo hecho de mirarlo.&lt;br /&gt;              De a poco un montón de sensaciones comenzaron a despertarse dentro de mí.&lt;br /&gt;    -Negro, vos me obligaste a dejar de quererte, ¿cómo sé que no lo vas a hacer de nuevo?&lt;br /&gt;     -Porque te amo, Poty, porque me equivoqué y no tengo intenciones de volver a alejarme de vos. Eso es todo lo que te puedo decir, todo lo que te puedo prometer -se acercó para intentar besarme, pero alejé mi cabeza.&lt;br /&gt;     -No quiero volver a sufrir lo que sufrí cuando te fuiste -pude decir.&lt;br /&gt;     -Yo tampoco. Pero tenerte tan cerca y no poder sentirte mía me hace sufrir mucho más. Te pido una oportunidad, nada más.&lt;br /&gt;              Muy bien. Ya había comprendido lo que Mariano despertaba en todo mi ser, una pasión, un deseo casi imposible de refrenar... Casi imposible, porque entonces supe que él podía hacer conmigo lo que quisiera, como lo había hecho anteriormente, y aunque me prometiera  que esta vez estaba seguro, que no cambiaría de parecer, me atemorizó pensar en volver a perderlo... Perderlo como acababa de perder a Francisco, a quien también amaba, y hasta podría decir que amaba con mayor libertad, porque cuando estaba con él no se nublaba tanto mi razón.&lt;br /&gt;      -Ahora no puedo, Mariano... Andate, tengo que pensar.&lt;br /&gt;              Intenté pensar, intenté definirme, pero no podía, no sin volver a tener una charla más tranquila con Francisco. Yo necesitaba decirle lo que sentía. Entonces comencé a llamarlo, pero jamás me contestó. Sin embargo, debía hablar con él, por eso fui hasta su casa, y lo esperé en la puerta hasta que llegara.&lt;br /&gt;      -¿Qué hacés acá? -dijo con cara de disgusto cuando se topó con mi figura.&lt;br /&gt;      -¿Podemos hablar un ratito? -intenté tomar su mano, pero la alejó.&lt;br /&gt;      -¿Venís a decirme algo nuevo? ¿Algo que yo no sepa? ¿Algo así como que Mariano no te mueve un pelo, que no te interesa estar con él y que yo soy el único hombre de tu vida?&lt;br /&gt;              No, no podía decirle eso, no podía.&lt;br /&gt;      -Quería decirte que te amo, que eso lo sé; pero Mariano mueve demasiadas cosas en mí.&lt;br /&gt;      -¡No me digas que me amas! ¡Es mentira! ¡No podés amarme y decirme eso! -me gritó cargado de angustia. Yo quería abrazarlo, consolarlo, pero no me animaba a acercarme.&lt;br /&gt;      -Andate, me hacés mal -agregó con la voz entrecortada-. Andate con Mariano... seguramente él te quiere más que yo, porque se banca tus indefiniciones.     &lt;br /&gt;      -Perdoname - sólo pude agregar antes de que abriera la puerta de su casa y entrara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Me senté abatida en el cordón de la vereda y las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos con fuerza. Yo me había buscado esto, yo había provocado esta situación. Yo había hecho sufrir a un hombre al que amaba y lo había perdido. Sentía que en mi vida estaba dedicada a hacerlo todo mal ¿Sería cierto lo que me decía Francisco? ¿Acaso no lo amaba como creía? ¿Y sería Mariano quien más me amaba porque me aceptaba con esa valija llena de defectos con la que cargaba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Aunque mi primer impulso al regresar a casa fue llamar a Mariano, me contuve. Si iba a tomar una decisión debía hacerlo fríamente, no frente a él, que con rapidez confundía mis sentidos. No fue una tarea fácil mantenerme alejada de él, ya que varias veces al día me llamaba para encontrarnos. Por más de una semana logré evitarlo, pero su insistencia  crecía a medida que yo me negaba a recibirlo en casa. Reconozco que disfrutaba esperando sus llamados y escuchando sus ruegos. Y pronto comprobé que mis pensamientos giraban en torno a él casi las 24hs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Cuando logré definirme, lo cité en casa. Mariano entró algo turbado, seguramente confundido ante mi actitud tan tajante de los últimos días. El no estaba acostumbrado a que yo le dijera que no.&lt;br /&gt;              Caminamos hasta el jardín y nos sentamos bajo el sauce.&lt;br /&gt;      -¿Se acabó mi penitencia? -me preguntó con cara seria.&lt;br /&gt;      -Mariano, yo no te estoy castigando, simplemente necesitaba tiempo para mí, para pensar. Vos pensabas que te iba a ver y me iba a arrojar a tus brazos sin dudarlo, ¿no?&lt;br /&gt;      -Tenía la ilusión... Yo estoy convencido que vos y yo estamos destinados a estar juntos; pero me mande una gran cagada y espero que puedas perdonarme y darme otra oportunidad. ¿No te parece que nos la merecemos? No es todo negro o blanco Poty, vos los sabés. A veces uno se puede equivocar, uno puede dudar; pero ¿qué sentís realmente acá? -posó su mano sobre mi pecho y luego con delicadeza subió su mano hasta mi mejilla para acariciarme.&lt;br /&gt;              ¡Ah! Todo lo que tenía pensado decirle se esfumó en un segundo. Mariano tenía razón, estábamos destinados a estar juntos...&lt;br /&gt;              Al notarme obnubilada, se acercó con suma cautela y muy despacio tomó mi cabeza para que no pudiera escaparme, aunque yo no pensaba escaparme y con aún más suavidad posó sus labios sobre los míos. Aquel pequeño contacto despertó una pasión en mi ser que jamás creí que volviera a sentir.&lt;br /&gt;              De pronto recordé todo lo que Mariano significaba para mí, recordé el placer que experimentaba a su lado, en cada centímetro de mi cuerpo. Aquel tiempo de separación, en un instante, se esfumó.&lt;br /&gt;              Con determinación atrajo mi cuerpo al suyo y una sensación de completud me invadió. Nos ví desenfrenados, apasionados, besándonos, tocándonos, redescubriendo nuestros cuerpos, ansiosos por hacer el amor. Esa pasión que se había despertado varios años antes, allí, en el jardín de mi casa, había vuelto a florecer pero con mayor intensidad.&lt;br /&gt;    -Te amo, Poty -declaró y recostó su cabeza en mi pecho. Yo lo envolví con mis brazos y cerré mis ojos totalmente extasiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Mientras Mariano dormía comencé a pensar ¿qué sería de nosotros ahora? ¿Debíamos tomarnos un tiempo y decidir para dónde ir con nuestra relación? Pero mientras me perdía en deliberaciones, comprobé que esta era mi eterna actitud. Pensar, dudar, probar. Nunca definía nada, nunca apostaba a mis sentimientos sin pensar en las consecuencias. Y entonces decidí, que esta vez no sería así.&lt;br /&gt;              Había optado por Mariano. Mariano que me obnubilaba, me cegaba de pasión. ¿Para qué probar?, si sabía perfectamente que con él sería feliz. Entonces, ¿para qué seguir esperando?&lt;br /&gt;     -Po, no quiero vivir ni un minuto más sin vos -dijo aún acurrucado en mi pecho, y agregó-Quiero que nos casemos.&lt;br /&gt;              Su deseo me hizo sonreír. Tome su cara y la atraje hacia la mía, y antes de contestarle lo besé largamente.&lt;br /&gt;     -Te amo Negro. Y yo también me quiero casar con vos.&lt;br /&gt;              Volvimos a abrazarnos y quedamos allí, en silencio, disfrutando, fantaseando sobre ese futuro que ambos nos estábamos animando a crear.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5983661077253588614-8184811081803836946?l=talvezunahistoria.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/feeds/8184811081803836946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-24-primera-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8184811081803836946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5983661077253588614/posts/default/8184811081803836946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://talvezunahistoria.blogspot.com/2009/10/capitulo-24-primera-parte.html' title='CAPÍTULO 24 (PRIMERA PARTE)'/><author><name>María Taboada</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07696737858539333316</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='28' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_1nKia5v1sLg/S66jdPkIIHI/AAAAAAAAAEk/Y7JjhNQcUxI/S220/popi.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5983661077253588614.post-6768376715374494718</id><published>2009-10-02T10:28:00.000-07:00</published><updated>2011-08-11T07:44:22.931-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritora'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela de amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='románticas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='&quot;novelas románticas&quot;'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novelas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela para adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='maria taboada'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gratis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='leer'/><title type='text'>CAPÍTULO 23</title><content type='html'>&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;CAPÍTULO 23&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Desde aquel mail, los encuentros virtuales con Mariano comenzaron a ser casi diarios.&lt;br /&gt;Lejos de sentir culpa, sentí alegría en recuperar un amigo que había perdido por algún tiempo.&lt;br /&gt;Yo había sido clara en mi relación con Francisco y él no había tardado en contarme de sus amoríos con una uruguaya con la que trabajaba. Esto nos daba la libertad de escribirnos, sin sentir que buscábamos algo del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Aquel verano, Francisco no podía tomarse vacaciones debido a su nuevo trabajo. Entonces decidimos que se instalara en casa para poder pasar el mayor tiempo posible juntos. Era nuestra primer experiencia conviviendo y a pesar de estar muy acostumbrada a vivir sola y al fuerte y definido carácter de Francisco, congeniamos de inmediato y disfrutamos de las largas horas que compartimos juntos.&lt;br /&gt;              Poco a poco Francisco volvió a introducir el tema de un futuro juntos en nuestras conversaciones. Tal vez, sintió la confianza de hacerlo al comprobar que nos era placentero convivir, o tal vez, porque él planeaba comprarse un departamento y seguramente lo proyectaba para ambos. Y aunque su actitud me encantaba, note cuánto me asustaba.&lt;br /&gt;              Por momentos no lograba entender por qué se preocupaba tanto por mí, por qué demostraba un amor incondicional a pesar de mis miedos y mis indefinidos proyectos personales. Francisco me escuchaba, me orientaba... y comencé a pensar que nuestra relación parecía demasiado perfecta para ser real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Y enfrascada en estos razonamientos, cometí un gran error. Los puse por escrito en un mail a Mariano. No comprendí entonces la interpretación que él había hecho del mismo, pero día a día noté que sus mensajes cambiaban de tono, trocando al Mariano amistoso, por uno cargado de dobles sentidos y de seducción. Sus mails al principio me divertían, pero un día no pude hacerme la distraída y sin mayor importancia le pregunté qué pretendía. Su contestación me descolocó:&lt;br /&gt;“Poty, mientras escribo este mail, no estoy muy seguro de si lo voy a enviar o no, pero no puedo seguir pelotudeando más. Yo sé que fui el que quiso que cortemos la relación y ahora estoy super arrepentido. Cuando me empezaste a contar de tu relación con Francisco, pensé que era una estrategia tuya para darme celos. Pero cada vez parecías más enganchada. Además pregunté, y me dijeron que estaban super enamorados. Y me volví loco. No soporto pensarte con otro tipo, no lo soporto. Tal vez me animo a confesarte lo que siento porque te noto dudosa. No sé que pensar, pero te lo tenía que decir. No te estoy pidiendo que me contestes algo. En realidad me encantaría que vos me dijeras que todavía tengo alguna oportunidad de reconquistarte.&lt;br /&gt;Te quiero. Mariano”.&lt;br /&gt;              Releí aquel mail muchas veces. Había esperado esas palabras por mucho tiempo, pero no en ese momento de mi vida. No tenía derecho a vomitar sus sentimientos de esa manera, sabiendo que estaba con Francisco.&lt;br /&gt;              Con mucho enojo sólo le contesté: “Tu mail llegó muy tarde”. Luego volví a bloquear su dirección en mi correo.&lt;br /&gt;              Pero no era cierto, no había llegado tarde, había llegado para instalarse en mis pensamientos y volverse un intruso en mi vida.&lt;br /&gt;              Estaba furiosa, furiosa con Mariano y furiosa conmigo misma. ¿Por qué nunca podía disfrutar de una relación plenamente? ¿Por qué cuando estaba con Mariano, Francisco irrumpía en mis pensamientos y por qué ahora que estaba con Francisco había permitido que se infiltrara Mariano? ¿Acaso no me permitía ser feliz? ¿Estaba destinada a lidiar entre estos dos amores? Es que entonces no iba a poder ser feliz con ninguno.&lt;br /&gt;              Luego de torturarme un par de días, decidí erradicar estos pensamientos y volver a conectarme con mi relación con Francisco. Francisco merecía todo mi amor, merecía que mis pensamientos fueran sólo suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Aquel sábado por la mañana, el timbre me despertó. Algo confusa, busqué mi reloj y comprobé que apenas eran las 9 de la mañana. Francisco aún dormía, así que, haciendo el menor ruido posible, baje a ver quien llamaba.&lt;br /&gt;              Con mis rulos enmarañados y en pijama, abrí la puerta para ver quien me reclamaba del otro lado de la reja.&lt;br /&gt;              Debí fijar la vista un par de veces para comprobar que no era una visión la figura que estaba frente a mí, apenas a unos metros.&lt;br /&gt;     -¿Mariano? -pregunté sin moverme.&lt;br /&gt;     -Sí... ¿Me vas a dejar pasar? -preguntó muy alegre.&lt;br /&gt;              No, no quería que pasara, no quería que entrara en mi vida.&lt;br /&gt;              Al ver que no me movía, repitió su pregunta.&lt;br /&gt;    -No, Negro. Estoy con Francisco. Estamos durmiendo. Tendrías que haber llamado antes -no me gustó ser tan fría con él, pero me era imposible verme en aquella situación.&lt;br /&gt;              No esperaba mi respuesta, mi actitud, y por unos segundos enmudeció.&lt;br /&gt;     -Estoy parando en lo de mis viejos. Después llamame -dijo sin siquiera mirarme y se marchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué!? Grite en mi mente. ¿Cómo haría para decirle a Francisco que Mariano estaba a metros de nuestra relación?&lt;br /&gt;              Subí despacio las escaleras y rogué que Francisco siguiera durmiendo. Me acosté a su lado, pero casi inmediatamente él giró para abrazarme.&lt;br /&gt;     -Tocaron el timbre, ¿no? ¿Quién era a esta hora? -dijo refregando su cabeza en mi cuello.&lt;br /&gt;Mentirle no era la solución, pensé, y tomando valor conteste.&lt;br /&gt;      -Mariano.&lt;br /&gt;              Aquel nombre funcionó como un resorte en el cuerpo de Francisco, ya que de inmediato saltó de la cama y quedó parado.&lt;br /&gt;    -¿Qué hace acá? ¿Por qué no me dijiste que venía? -de más está decir lo enojado que parecía.&lt;br /&gt;     -No sabía que venía. Yo hace mucho que bloqueo su correo electrónico. No tenía ni idea. Sino te lo hubiera dicho -intentaba mostrarme tranquila para contrarrestar su estado.&lt;br /&gt;     -¿Qué quiere? -nunca lo había visto tan alterado. Mientras me preguntaba, revolvía las sábanas buscan
